.
Capítulo publicado por primera vez el 10 de Mayo 2014
.
Locura Nº15
Dulce Realidad
˙·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ●•٠·˙
Esa sin duda había sido la mejor siesta de Ash en semanas, se desperezó en su cama y ahogando un bostezo en su puño derecho descendió hacia la sala donde lo esperaba su esposa y su pequeña hija Bella.
—Buenas tardes —saludó a ambas mujeres, su esposa le sonrió cerrando los ojos y se acercó para darle un beso en la mejilla que aún con el paso de los años, seguía sonrojando al hombre de la casa.
—Hola cariñito mío —le dijo la chica de ojos azules con una enorme sonrisa—. Acabo de preparar un nuevo Poképuff para la pastelería, ¿quieres probarlo?
—¡Por supuesto! —exclamó emocionado ante la idea de un nuevo dulce de su esposa, que, aunque le había hecho aumentar un par de kilos, era lo mejor que había probado en su vida. Mientras esperaba que volvería su mujer, se acercó a su hija— Bella, ¿lista para tu viaje pokémon?
La niña de ojos azules y cabello negro lo miró de reojo, bastante molesta por la pregunta de su padre. Bufó y sin quitar la vista de su teléfono celular respondió.
—¿Y para qué? ¿Para ensuciar mis vestidos de diseñador? —protestó—. Ni hablar, además no soportaría dormir a la intemperie, ¿o lo pensaste y si me darás dinero para el bus que me lleva de ciudad en ciudad y para los hoteles?
—Ni lo sueñes —protestó el moreno—. ¡Tienes que salir a vivir la aventura de ser equipo con tus pokémon! ¡Es una experiencia única en la vida! ¡Tienes que ser la mejor!
—Ah ya entiendo —dejó el teléfono y miró a su papá—. ¿Quieres que yo cumpla los sueños que tú no pudiste cumplir, no?
—¡Oye no me faltes el respeto! —se quejó Ash apretando los puños y frunciendo el ceño.
—Lamento que mi mamá se haya cruzado en tu camino y destruyera tus sueños de ser maestro Pokémon, así yo no pagaría por eso con tus metas puestas en mí —tras decirle eso, la jovencita salió escaleras arriba a perderse en su habitación.
—¡Ash! —protestó la mujer de cabellos claros que llegaba con el delicioso Poképuff en sus manos—. Te he dicho que dejes a Bella tranquila, si ella no quiere viajar, no deberías obligarla.
—Pero ya tiene once años, debió salir hace tiempo…
—Ya tranquilo —con una sonrisa en sus labios se acercó más a su esposo y le dio el dulce—, come algo dulce te hará bien.
—¡Tú has sabido conquistarme con la comida! —admitió tomando dulce decorado con una pequeña rodaja de baya oran—. ¡Delicioso! —exclamó tras probarlo.
—¡Eso es maravilloso, cielito de mi corazón!
Serena, su esposa, había sido una excelente mujer, compañera y amiga, aunque claro, tuvo que suspender varias cosas de su vida porque tenerla como novia tomaba mucho tiempo, no estaba arrepentido de nada. Le gustaba su vida, aunque su hija fuera bastante rebelde, ¿o era porque Serena le dejaba hacer lo que quería? En sí, no lo pensó más y se puso a ver la televisión, trabajaba en la tienda de dulces de su esposa, pero hoy estaba cerrada por experimentos de recetas.
Cuando la televisión se encendió empezó a cambiar de canal hasta que llegó al de batallas Pokémon. Lo dejó ahí y se dispuso a ver que estaba pasando en el ambiente Pokémon cuando la mujer que apareció en batalla lo dejó sumamente sorprendido.
Su Larga cabellera anaranjada estaba elevada en un moño alto y lucía una camisa azul sin mangas y un pantalón capri celeste. Si él podía usar una palabra para definirla sería: Hermosa.
Pero se guardó el comentario para él cuando su esposa llegó a acompañarlo al sillón.
—¿Qué ves?
—Una batalla de la élite four de Kanto —cuando Serena vio a la pelirroja en la televisión entrecerró los ojos y se cruzó de brazos ofendida—. ¿Qué? —protestó—. Te elegí a ti sobre ella y a cualquier otra. ¿Cuál es el problema de que la vea por televisión? Si es un orgullo para mí que ella sea una maestra Pokémon.
Serena no dijo nada, solo siguió ofendida mientras observaba como su marido se perdía dentro de la televisión; hasta que de pronto, Ash cayó sobre la alfombra y se pegó a la televisión cuando un pokémon Amarillo apareció en el campo de batalla.
—Pikachu —susurró.
«¡Bien Pikachu al ataque!» exclamó la voz de Misty desde el televisor.
«Y ahí lo tienen amigos, el pokémon más poderoso de nuestra miembro del Alto Mando. ¡Ese Pikachu está tan brillante que podemos garantizar que su entrenadora lo cuida muy bien!» cuando la voz del estadio dijo eso, Ash suspiró con pesadez.
—Nunca pensé que Pikachu fuera a dejarte solo cuando decidimos declinar del entrenamiento Pokémon y mucho menos que se fuera con Misty —Ash observó de reojo a su esposa pero no dijo nada, volvió a ver en la televisión a sus dos mejores amigos de los que ya hace tiempo no sabía nada.
—Pikachu se llevó siempre mejor con Misty —respondió observando como su pokémon derrotaba sin problema alguno a un Vileplume que tenía frente a él—. ¡Ese es mi Pokémon! —pero si le dolió cuando ganó la batalla y corrió a brazos de Misty, donde ella lo abrazó con fuerza y lo felicitó por la ronda ganada.
—¿Te arrepientes de haberme elegido? —soltó Serena de golpe haciendo que Ash la observé poniéndose de pie rápidamente.
—Claro que no, me encanta que estés conmigo siempre, que me quieras, que seas la mujer perfecta que todo el mundo quiere: linda, cariñosa, tierna y además, muy buena cocinera. Adoro a nuestra hija aunque no quiera ser entrenadora pokémon…
—¿Pero? —protestó Serena levantándose.
—A veces si extraño a mis pokémon.
—¡Pero tenemos a Braixen! —dijo con un gran aplauso y observó a la zorra Pokémon que dormía en una pequeña cesta al lado de la chimenea, como si fuera un pequeño perrito en vez de un Pokémon— Puedes entretenerte con ella es hora de su cepillado.
Ash tomó aire por la nariz y sonrió desanimadamente.
—Tranquilo mi amor —se acercó y lo besó—, todo va a estar bien. Tenemos la tienda, nuestra preciosa hija, no necesitamos nada más para ser felices y fue por eso que vendí esos trofeos que tenías —Ash se separó de ella como si le hubiera salido otra cabeza— ¡Me dieron mucho dinero por el de la liga naranja, ¡Resulto que la Pokébola era de Oro macizo, ¿puedes creerlo?
—¿Qué tú qué? —volvió a preguntar, creyendo haber oído mal.
—Vendí los trofeos que estaban en la vitrina para poner unas copas divinas que compre, y con el dinero compre pasajes para un crucero por Sinnoh, ¿qué te parece?
Ash no dijo nada, subió las escaleras apretando los puños, pasó por el cuarto de su hija y el cartel «Más Moda Menos Pokémon» Le hizo apretar aún más los puños. Se dejó caer en su cama y tras apoyar la almohada en su rostro ahogó en ella un furioso grito.
…
Ash estuvo tirado en la cama un buen rato, prácticamente se quedó dormido con la almohada sobre su rostro. Cuando despertó y corrió el almohadón de su rostro, se sentía bastante raro, incluso hasta las cosas estaba bastante distintas en su habitación, había dos clases de trofeos, los suyos y los que le pertenecían a su esposa. Salió corriendo de su habitación y pasó por la habitación de su hijo, la cual estaba vacía pero llena de muchos peluches de Pokémon. Siguió su descenso por las escaleras y en la sala se encontró con su pokémon, Pikachu estaba acostado sobre el sillón.
—¡Pikachu! —lo tomó y lo abrazó tan fuerte que el susto que le generó al roedor eléctrico le propinó una fuerte descarga al moreno caballero—. ¡Te extrañe amigo!
—¿Qué demonios fue eso? —la voz de la mujer que protestaba, lo hizo soltar a Pikachu y correr hacia la pelirroja para abrazarla con fuerza y luego, asfixiarla con un beso que dejó mareada a la maestra pokémon—. ¿Qué onda Ketchum?
—¡Misty! —se separó de ella, pero la tomó de ambos brazos—. ¿Qué día es hoy? ¿Quién soy? ¿Quién eres? ¿Quién es nuestro hijo?
—Ok —susurró tratando de no perder la paciencia, hizo que Ash la soltara y con los dedos de la mano derecha le indicó cada una de las respuestas—. Hoy es Viernes, eres Ash Ketchum actual Campeón de la región Kanto, yo soy Misty Ketchum desde hace doce años, Miembro actual de la Elite Four de Kanto, Nuestro hijo se llama Austin, está viajando por Kalos y su sueño es derrotarnos.
Ash llevó su mano derecha a la frente y suspiró aliviado.
—¿Y qué es de Serena y Bella?
—¿Bella? —preguntó Misty—. ¿La hija de Clemont y Serena? —Ash solo la miró—. ¡¿Pero si eso te conté antes de que te fueras a dormir?!
—¿Qué?
—Te dije que nuestro hijo, convenció a Bella de iniciar su viaje Pokémon, claro, Serena no estaba muy feliz, pero Clemont y Bonnie estaban felices de que al fin se decidiera a salir de su casa.
—Ya veo —comentó mirando de nuevo a su pokémon.
—Bonnie es la más feliz, está esperando que lleguen a ciudad Ilumiose para enfrentarse a ellos.
Ash recapituló todo lo que estaba pasando, fue Clemont el que dejó de lado los Pokémon y se dedicó a inventar cosas que ayudara a Serena en su tienda de Poképuff, era la hija de ellos la del problema no el suyo. ¿Por qué había soñado eso? Sintió un gran escalofrío recorriéndole la espalda. Luego volvió a mirar a Misty que lucía un delantal de cocina.
—¿Experimentabas? —le preguntó con miedo.
—¡Si, pero de nuevo no salió nada comestible! —suspiró con pesar— Tendremos que pedir algo hecho.
—¡No te preocupes! —la abrazó— ¡Entre estar casado con alguien que no sabe cocinar a quedarme sin pokémon por una que, si sabe, prefiero comprar la cena todos los días!
—¿Eh? —preguntó Misty separándose de su marido sin entender lo que éste trataba de decir con eso.
—Nada Misty —le sonrió—. Solo pensaba que no importa lo que digan, o lo que opine la gente, tú serás siempre, mi mejor opción.
