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Capítulo publicado por primera vez el 11 de Junio 2014

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Locura Nº16

Estrella

˙·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ●•٠·˙

Dicen que todos tenemos una estrella que brilla en nuestro interior, que su luz se hace más brillante con las experiencias que vamos adquiriendo a lo largo de la vida. Pero hay otras estrellas que nacen con un brillo tan luminoso que te ciegan y no te permiten mirar a ningún otro lado…

Supongo que fue lo que me pasó a mí, fui completamente cegada por su estrella, por su personalidad y por su forma de ser.

Cuando su luz se fue y me encontré sola a la deriva, sentí mucho miedo; estaba asustada, no quería perder, no quería separarme de ella, no quería dejar que se fuera de mi vida de esa forma… pero se fue, dejándome en la oscuridad.

Fue ahí, en el momento en que todo estaba oscuro que levanté mis ojos hacia el firmamento de la noche buscando alguna otra estrella que pudiera suplantarlo, pero ninguna era lo suficientemente brillante para encandilarme como lo había hecho ella.

Un día salí a caminar por la playa de mi ciudad, aunque la marea helada mojaba mis pies y sentía como se iban entumiendo, no me detuve, caminé, caminé casi hasta perder la noción del lugar en donde estaba en realidad.

Me alejé del mar lo más que pude pero mis pies no me permitieron avanzar más, caí sobre la arena y agitada, giré para observar el cielo nocturno de mi ciudad.

Era algo maravilloso.

Fue en ese entonces, cuando noté aquella luminosa estrella al lado de la luna, una estrella que brillaba tan fuerte como el mismo satélite…

Torcí una sonrisa observándola, era fantástica… no pude evitar pensar en la estrella que perdí, esa que desapareció y nunca más volví a ver.

—¡No sé cómo te llames —le dije señalándola con mi mano derecha—, pero a partir de ahora serás mi estrella, y nos veremos una vez al mes aquí!

Le hice una promesa a una estrella, debería sentirme ridícula pero no, me sentí incluso tranquila…

Todos los meses, una vez al mes, hacia ese mismo recorrido, a veces más largo a veces más corto y me acostaba en la arena a hablarle a la estrella. A preguntarle cosas, que quizás ella había visto en otro lado después de todo, es el mismo cielo en todo el mundo, ¿no?

Porqué podría existir la posibilidad de que esa misma estrella vele por él en las noches lejos de mí.