.

Capítulo publicado por primera vez el 18 de Agosto 2014

.

Locura Nº17

Psiquiatra

˙·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ●•٠·˙

Los tacones de la mujer retumbaban por el pasillo por el que avanzaba decidida. Se detuvo en una puerta e ingresó a la sala.

—¡Doctor! —exclamó, el mencionado se puso de pie para extender su mano y saludar a su paciente más histérica.

—¿Qué sucede Misty?

—¡Otra vez me volví a obsesionar con Ash! —protestó cayendo sentada en el diván y escondiendo su rostro con ambas manos— ¡Necesito ayuda!

—Pero si habíamos superado el tema del señor Ketchum —protestó el profesional buscando la ficha de la pelirroja.

—¡Lo sé! —gritó molesta, separando su rostro de las manos que coloco en forma de garra— ¡Pero es que lo veo delante de mí y yo…!

—Usted no puede resistirlo —completó el psiquiatra colocándose en su sillón al lado del diván—. Se da cuenta que ésta es la décima vez que viene por ese problema…

—¿Y qué hago doctor? —preguntó desesperada.

—Si no puede resistirlo, si no puede controlarse frente a él —indicó con su mano y luego asentó con ella— ¡Cómaselo!

—¿Qué me lo coma? —preguntó confundida la entrenadora de Pokémon de Agua.

—Sí, usted entiende —continuó el doctor—, los fetiches sexuales de comerse a la otra persona con sabores y todo eso… O simplemente tener relaciones sexuales normales… Pero hacerlo —ante aquella explicación Misty se puso totalmente roja— Oh, y más encima parece que se le ha pegado la lentitud del susodicho, estamos retrocediendo señorita, retrocediendo —protestó.

—¡Pero! —avergonzada de pies a cabeza, la mujer se paró del diván.

—Es que si siente eso cada vez que lo ve, lo mejor sería que saciara esas ganas con el ser que las provoca, y ver si solo es una obsesión, si solo es calentura o bien, si realmente usted está enamorada —Misty volvió a caer al diván aún más roja que antes—. Disculpe mi vocabulario pero es que con usted hay que hablar con palabras fuertes para que entienda.

—¿Y qué hago? —pidió ayuda mordiéndose el labio inferior de solo pensar en tener a Ash frente a ella…

—Me dijo que acaba de mudarse solo —Misty afirmó—, pues muy bien, va a su casa —movió su mano derecha indicándole los pasos—, toca el timbre y cuando él la atienda lo empieza a empujar, y a empujar así como usted lo trata, bien dominante, lo tira sobre la cama se sube sobre él y le dice que de esa noche no se salva.

—¿Y sí está con alguien?

—¡Invítelo! —ante aquello, Misty miró de reojo a su psiquiatra que se había perdido en su imaginación, quizás alguien más necesitaba sacias sus ganas.

—¡Ok Doctor! —Misty se puso de pie decidida—. ¡Voy a ir por él y no se escapará de mí esta noche!

—Ojalá —deseó el profesional cerrando la ficha de Misty tras firmarla—, no quiero una onceava cita con usted porque no se atreve a calmar sus hormonas.

Misty salió de aquella oficina con una simple Misión… Dejarse llevar…

O al menos eso pensó hasta que Ash le atendió la puerta de su departamento de soltero con una musculosa blanca y un short….

Mmmm…

¿Había empezado a hacer calor?

—¿Misty? —cuando la pelirroja volvió en sí, observó a su amigo que por la expresión de su rostro llevaba tiempo hablándole—. ¿Quieres pasar?

—Yo —trató de hablar pero la voz se le fue, simplemente afirmó con la cabeza e ingresó al departamento del entrenador—, ¿Cómo has estado? ¡Tanto tiempo!

—Desde ayer… bien —respondió con una sonrisa ladeada porque su amiga se había olvidado que se habían visto el día anterior, y la semana anterior… Mmm, algo raro pasaba en Misty así que Ash solo la invitó a la sala para que pudieran conversar si es que a eso venía.

—Verdad que nos vimos ayer —dijo Misty con la voz cargada de nerviosismo, se sentó en el sillón de tres cuerpos y se cruzó de piernas.

—Si Misty, nos vimos ayer —le recordó observando lo largas que lucían las piernas de la fémina, cerró los ojos y mejor se enfocó en su rostro, si en su rostro mejor, pero ésta solo se mordía el labio inferior por los nervios. Mm, decidió bajar un poco la vista pero aquella blusa celeste con flores rosadas que dejaba a relucir su sostén blanco fue la perdición. Se paró de golpe y sin mirarla preguntó—. ¿Quieres algo para beber, para comer?

Misty estaba a punto de pedirle «un Ash en la cama» pero decidió mantenerse en su pose de señorita educada y solo sonrió pidiendo un vaso de jugo. Ash se fue y Misty se puso a planear que tanto podría hacer para…

—Aquí tienes —Ash le entregó el jugo de naranja y se sentó de nuevo con un vaso para él también.

—¿No te es difícil vivir solo? —le preguntó tomando el vaso para beber un poco y sacarse la sensación de sequedad de la boca.

—No, es hasta divertido por las cosas que se pueden hacer cuando vives solo —aquella respuesta no le gustó nada a la líder de ciudad Celeste que corrió su mirada indignada mientras bebía— ¿y qué tal el psiquiatra? —ante aquello Misty abrió los ojos—. Me dijeron que es muy guapo —en ese momento no lo resistió más y escupió parte de lo que bebía en su blusa y short blanco—. ¿Estás bien?

—¡Ash! —protestó la pelirroja poniéndose de pie mojada— ¿Dónde sacaste eso? ¡Mi psiquiatra es un viejo pesado!

—¡Entonces si vas a un psiquiatra! —Ash chasqueó los dedos mientras iba a la cocina y volvía con un paño para que Misty se secará—. Toma…

—No —negó pero ya que valía ocultarlo—, si bueno… Tengo unos problemillas.

—¿Cómo cuáles? —le preguntó observándola, pero quiso quitarse los ojos en ese momento… ¡La blusa se había pegado al cuerpo! Y… y… Misty iba a hablar pero él la interrumpió—. Disculpa que te interrumpa, pero no quieres que te pasé una polera, digo para que no estés manchada puedo echártela a lavar y está seca en un ratito con este calor.

Ok, hasta Ash sentía calor, quizás ella no estaba tan loca después de todo…

—Bueno si —dijo sorprendida—, creo que no me gustaría estar toda pegoteada a naranja.

—Sígueme —Ash le indicó un pasillo y llegaron a su habitación, era espaciosa, tenía una cama de dos plazas, una mesa de noche a ambos lados, y un closet grande donde Ash se paró a buscarle una polera.

—Bonita Vista —dijo Misty observando por la ventana que daba a los cerros que rodeaban ciudad Verde.

—Si —exclamó Ash volteando a ver a su amiga pero quedó paralizado al ver como la pelirroja se sacaba la blusa mojada para tomar la que él tenía en su mano.

—Gracias —la tomó y la observó para saber si le quedaría bien—. Aunque ésta me va a dar calor —susurró sin notar que Ash seguía en estado piedra, al no tener respuesta miró a su amigo—. ¿Ash?

El joven de cabellos oscuros sacudió su cabeza y sin mirar a su amiga trató de separarse de ella

—Creo que te dejaré vestir… —pero no pudo salir de su habitación, Misty actuó tan rápido que apenas si se percató que la chica le bloqueaba la puerta—. ¿Qué haces?

—Ash —dejó la polera que éste le dio sobre la cama y se acercó mientras él retrocedía.

—¿Sí? —preguntó con algo de miedo. Realmente no sabía que planeaba su amiga.

—Creo que así no tengo tanto calor como cuando llegué.

—Supongo que eso es bueno… —dijo tratando de no mirar los labios de la pelirroja.

—¿Por qué tan tenso Ash? —preguntó con voz inocente—. ¿Sucede algo malo?

—E… este… —nervioso miró hacia atrás ya que estaba a punto de quedar pegado a la puerta de su closet—, no es que suceda algo…

—Ah —con el mueble como tope sonrió de lado mientras se apegaba más a su amigo, ¡Dejaría que las hormonas fluyeran! Elevó su mano derecha y con el dedo índice recorrió del codo hasta el hombro del muchacho provocándole un escalofrío que le recorrió toda la columna— ¿Todavía no sucede nada?

Ash estaba con los ojos apretados tratando de no sucumbir al juego de Misty, pero ella se lo estaba poniendo difícil. Fue cuando sintió que la mano de Misty se afirmaba a su hombro que abrió los ojos para encontrarse con los ojos verdeazulados de su mejor amiga sumamente cerca de los suyos.

—¿Y ahora? —al pronunciar sus labios se rozaron, poniéndole aún las cosas más complicadas a Ash que trataba de ver hasta donde quería llegar su atrevida amiga.

—No —negó haciendo uso de toda su resistencia, aunque también en la negación sus labios se vieron rozados.

—Oh —Misty se alejó un poco con cara triste y pena—, yo que pensé que como estabas tenso podría ayudarte a relajar un poquito pero —haciendo un típico puchero infantil, Ash se la quedó viendo y no pudo evitar sonreír de lado—. Creo que mejor me voy a ir—se acercó a tomar la polera que Ash le había ofrecido pero antes de que pudiera tomarla la mano del joven se aferró a su muñeca—. ¿Ash?

—¿Y quién dijo que puedes irte de aquí? —le preguntó acercándosela a él, fue tanta la sorpresa en la cara de Misty que Ash no pudo evitar sonreír perdiéndose en el océano de sus ojos— Mmm, parece que no soy el único tenso por aquí.

—Yo no —iba a protestar pero la mano de Ash se apoyó con fuerza en su espalda apegándola a él.

—¿Decías? —volvió a preguntar aún con una sonrisa mayor en su rostro.

—Que yo —aspiró y lo miró tratando de recomponerse—, que no estoy para nada tensionada…

—¿Y…—la situación ya se había empezado a poner algo osada ya que Ash con la mano aun pegada a la espalda femenina la deslizó hacia abajo hasta quedar en el trasero de la chica que dio un respingue por aquel acto— ahora?

Misty iba a mandarlo a la punta del monte Luna cuando recordó las palabras de su Psiquiatra y su mente hizo el click que necesitaba para volver al juego.

—Entonces dime Ash, ¿Qué propones para bajar la tensión? ¿Algún tipo de batalla Pokémon? —sugirió alzando ambas cejas y Ash entrecerró los ojos con malicia.

—Digamos que pienso en una batalla pero en donde los Pokémon no están incluidos… —propuso.

—¿Existen? —la respuesta femenina hizo que Ash soltara una carcajada.

—Y después soy yo el que solo piensa en los Pokémon —y sin más la giró y la dejó caer sobre su cama donde posteriormente, él se colocó encima de ella.

—Ash…

—Llevas un par de meses volviéndome loco Misty, con tus coqueteos, con tus idas y vueltas… —llevó sus manos a las manos de su amiga pero la terminó apresando por las muñecas—, creo saber que estás buscando y hoy quiero dártelo…

—¿Ah sí? —dijo desafiante—. ¡Entonces dámelo todo!

Como si fuera una orden, Ash descendió hasta quedar muy cerca del rostro de la pelirroja, y rozó sus labios que fueron rápidamente devorados por la chica que en cuanto sintió que el beso aflojaba las manos de su amigo, decidió aprovechar la oportunidad y quedar encima de él.

—¡Me gusta el poder! —dijo mientras buscaba la forma de subir la musculosa de Ash para explorar el torso masculino con ambas manos. Empezó a levantarla para quitársela y fue cuando Ash retomó el control aunque con medio cuerpo desnudo.

—Sé que te gusta el poder, pero hoy Sirenita las cosas serán a mi modo —y nuevamente la apresó entre su cuerpo y el colchón para besarla. apasionadamente dejando que la situación fluyera entre ellos para saciar su sed del otro.

—¿Ash Ketchum? —en cuanto fue mencionado, el joven se puso de pie e ingreso a la sala donde lo esperaba un hombre de bata blanca.

—¿Cómo está el día de hoy? —le preguntó el sujeto sosteniendo una ficha con la información de éste.

—Doctor, estoy agotado, pero feliz —respondió con una sonrisa que desconcertó al profesional.

—¿Tiene que ver con la amiga que no sabía si lo estaba provocando o no? —como Ash afirmó, el doctor sonrió—. Ya veo, al fin pudo saber lo que quería…

—¡Sí! —dijo entusiasmado—. ¡Y quería hacer conmigo lo mismo que yo con ella! —declaró mientras él doctor escribía.

—¿Y cómo se siente ahora con respecto a ello?

—Pues muy bien, aunque dejamos de ser solo amigos.

—¿Amigos con ventaja?

—No, bueno, algo así pero con otro nombre… somos novios ahora.

—Interesante —el sujeto dejó de escribir y se frotó la barbilla sorprendido de aquel paso dado por Ash —, realmente me sorprende que haya dado ese paso.

—Bueno —Ash apenado llevó la mano derecha en la nuca—, en realidad me lo pidió ella.

—Lo imaginé —suspiró bastante resignado.

—¡Sus consejos me sirvieron muchísimo, fue como si realmente conociera a Misty y todo lo que pasa por su cabeza!

—Sí, como te mencioné en la última sección un colega tiene una chica con sus mismas referencias, no me dijo el nombre pero supuse que podría ser la misma. En fin, creo que con esto acabamos.

—Sí. Bueno —se puso de pie—, supongo que debo darle las gracias a usted y a su amigo.

—Sí, supongo.

—¡Si alguien necesita un psiquiatra lo enviaré con usted porque es muy bueno!

—Gracias, Gracias —el doctor se apresuró a quitar a Ash de su oficina y suspiró—. ¡Al fin! —se acercó a su escritorio tomó la ficha de Ash y tras buscar en un cajón, sacó la de Misty. Junto ambas fichas y la dejó en un casillero detrás del escritorio—. ¡Nunca me había costado deshacerme de dos cabezas duras! ¡Está juventud que no sabe manejar sus hormonas!

Y luego de cerrar el cajón del casillero, se sentó una vez más tras su escritorio para darle a la secretaria la orden de que pasara el siguiente.