Locura Nº20
Test
˙·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ●•٠·˙
Y ahí estaba él, encerrado en su habitación con un tic nervioso atacándole con furia el ojo derecho. Si Misty quería hablar con él en privado y bajo llave, es porque algo grave había pasado. Pero la líder de gimnasio no decía nada, solo lo observaba fijamente y de forma acusadora. ¿Habría hecho algo?
Empezó a mover los ojos de forma desesperada tratando de pensar que era lo que había olvidado o que había hecho que molestara a su novia.
—Nada de lo que pienses es —cuando ella habló, Ash la miró apretando los labios para soportar el golpe que parecía que iba a recibir— Paso esto —de pronto la chica sacó del bolsillo trasero de su pantalón una tira larga rosada, Ash la miró inclinando un poco la cabeza sin comprender que era—. Tenemos que hacernos responsables.
—¿Responsables? —preguntó tomando la banda plástica y observándola, un pequeño positivo estaba marcado en él— ¿De qué?
—¡¿Cómo de qué?! —protestó la chica quitándole el test de embarazo de la mano y con una sonrisa continuó— ¡Del bebé Ash!
Ash parpadeó un par de veces sin comprender, mientras Misty con las manos juntas pegadas a la mejilla derecha soñaba despierta contándole todo lo que haría con el pequeño o la pequeña, él se iba metiendo cada vez más en una oscura nube de confusión.
—¡Espera! —se paró de la cama y miró a su novia con una ceja arqueada—. ¿No se supone que para que hayas quedado embarazada nosotros deberíamos haber…? —su rostro se puso tan rojo que no pudo terminar.
—¡Pero hemos dormido juntos y nos hemos dados unos buenos besotes que te cortan la respiración! —le recordó Misty afirmando consecutivamente con la cabeza. Aunque era verdad, Ash seguía dudando de ella.
—Son lento pero no idiota, un beso no embaraza Misty, y al menos que me estés engañando no puedo ser el padre de ese hijo —le retrucó enojado.
Misty apretó los labios y por un par de segundos aguantó la risa que escapó de su boca en forma de carcajada.
—¿Qué es lo chistoso? —realmente estaba enojado con Misty, y ella solo parecía disfrutar algo que él no entendía.
—Es que tú no eres el padre, es Drew —y ante aquella confesión Ash quedó helado.
—¡¿Drew?! —exclamó aún más irritado— ¡Pero si acaba de comprometerse con May! —Misty no dijo nada, solo movió los hombro corriendo la mirada como si aquello era obvio— ¡Eres una malvada! —protestó Ash cuando se dio cuenta de quien realmente era ese test.
—No te mentí cuando dije que debíamos hacernos responsables —le sonrió—, quieren que seamos los padrinos del pequeño.
Ash la miró fijamente y entrecerrando los ojos acortó la distancia entre él y su novia.
—¿A… Ash? —preguntó con la voz entrecortada cuando el moreno la apegó a ella.
—Así que te gustan las bromas de alto calibre —la cuestionó apegándola más a él, tanto que Misty podía sentir los latidos acelerados del corazón de su novio contra sus pechos y otros latidos…
—Ash… —él solo sonrió y se acercó a su boca para besarla.
—Relájate y disfruta, después de todo… estamos solos en la casa —y tras ello, la besó.
. . .
Cuando la pelirroja bajó las escaleras para atender la puerta de la casa de su novio, las piernas aún le temblaban, su corazón estaba eufórico y su mente y alma estaban más que feliz por aquella sorpresa que le había dado Ash. Realmente la había dejado loca. Riéndose de sus pensamientos y acomodándose el cabello, abrió la puerta para encontrarse a May y a Drew con cara de preocupados, que al verla se quedaron de piedra.
—¡Pero si son los futuros padres, pasen, pasen! —éstos se miraron entre ellos y May tomó la palabra, sin atreverse a entrar.
—¿Le dijiste a Ash sobre si quiere ser el padrino de nuestro bebé? —Misty afirmó con una sonrisa enorme a sus amigos— Empezamos a preocuparnos porque casi te demoraste dos horas en volver aunque ahora… —no pudo seguir hablando.
—¡Está encantadísimo! —exclamó, guiñándole el ojo a la castaña— Tanto que dijo que nos serviría mucho para practicar cuando tengamos nuestros hijos —May y Drew se miraron de reojo y luego volvieron su atención a Misty—. Claro, aunque nosotros no tenemos tanto apuro en ello…
—Bueno —Drew colocó la mano en el hombro de su prometida y le indicó con la cabeza que debían irse—, nos retiramos, esperamos poder conversar bien con ustedes otro día.
—¡Oh, pero! —Misty le señaló la sala sorprendida de que no quisieran entrar y sin decir más se despidieron de ella. La líder de gimnasio cerró la puerta y fue por un par de vaso de jugo y encontró una bolsa de papas fritas que echó a la bandeja. Subió hacia la habitación de Ash donde éste aún estaba recostado en la cama— Eran May y Drew, querían saber si aceptamos.
—Supongo que salieron espantados, ¿verdad? —preguntó abriendo la bolsa de papas fritas y tomando un par.
—Sí, eso pasó —dijo sorprendida de que Ash supiera—. ¿Cómo lo supiste?
—Si crees que atender a alguien vistiendo la polera y el bóxer de tu novio sea muy presentable…
Misty se quedó mirando y se espantó de su aspecto ¡Había olvidado que tomó lo primero que encontró!
—Aunque admito que te ves bien con ellos —le guiñó el ojo mordiendo una papa frita— es mejor sin ellos.
—¡Ash! —protestó muerta de la vergüenza.
—¿Ahora te pones colorada? —Ash sonrió maliciosamente—. ¡Ahora sabes a qué a tenerte cuando se te ocurra hacerme otra de tus bromitas!
—Eso me anima a hacerte más bromas —respondió con una sonrisa ladeada mirándolo de reojo.
—¡Pues que vengan las bromas entonces!
