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Capítulo publicado por primera vez en Enero 2015

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Locura Nº21

Acosadora

˙·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ●•٠·˙

Lo único que se escuchaba en esa casa era el sonido del paso de papeles y el lápiz firmándolos. El único ocupante humano de la residencia estaba muy ocupado entre pilas de papeles que tenía que firmar y entregar sin falta a primera hora del martes, es decir, mañana mismo.

Estaba tan concentrado en sus labores que no se percató que alguien se había ingresado por la puerta abriéndola y posteriormente cerrándola, antes de hacerse oir.

—¡Buenas tardes Ash! —el sonido de esa voz hizo que la firma le saliera para cualquier dirección y levantó incrédulo de la situación sus ojos marrones hacia la sonriente señorita que ocultaba detrás de ellas sus manos.

—¿Cómo entraste a mi casa? —preguntó deslizando los dedos de su mano derecha por su frente.

—Dejaste abierta la puerta de la cocina —respondió de una manera inocente y divertida—, no vayas a pensar que entre a tu casa con la copia de la llave que saqué a escondidas sin que te dieras cuenta —pensó en voz alta y luego lo miró, al ver el pánico en el rostro de su amigo agitó la mano derecha frente a ella—. ¡Es una broma, no vayas a pensar mal de mí!

—No Misty —Ash acomodó los papeles que acababa de firmar y la miró—, no pensaría jamás algo así de ti —le sonrió dejando la carpeta a su derecha para tomar otra de la pila de la izquierda— ¿Qué necesitas? Estoy algo ocupado —bajó la mirada hacia la carpeta y cuando volvió a elevarla, se encontró de lleno con los ojos verdeazulados de la pelirroja— ¿Misty?

—¿Desde cuándo te volviste tan aburrido Ash Ketchum? —gruñó la chica apoyando las manos en el escritorio de su amigo.

—No me volví aburrido, uno crece y las responsabilidades con uno —le informó volviendo a ignorarla y dedicarse a sus papeles una vez más. Misty frunció el ceño indignada, se cruzó de brazos y de pronto Ash sintió un pequeño movimiento en la mesa que hizo que volviera a mirar a su amiga— Misty porque mejor no te vas y… —pero no pudo terminar de hablar cuando la vio sentada en su escritorio con las piernas cruzadas y los brazos debajo de su busto elevándolo considerablemente hacia el escote de su blusa amarilla. Ash tragó con dificultad.

—¿Me estás echando Ash Ketchum? —lo miró sumamente indignada.

—Echándose lo que sería echándose —dudó mirándola fijamente a los ojos para no desviarse a ningún otro rincón—, pues sí —le afirmó logrando que la pelirroja inflara con rabia ambas mejillas—. Estoy muy ocupado y no puedo permitirme tenta… —ante aquello Misty abrió enorme sus ojos— digo distracciones.

—Vaya —Misty se quitó las pantuflas y se movió para dejar los pies sobre el escritorio de Ash—, ¿Así que no —llevó mano derecha hacia su tobillo y deslizó la mano hacia llegar al muslo—, quieres tentarte?

—No sé a qué te refieres con ten… tentarme —exclamó con la voz entre cortada.

—¿Te he dicho que me encanta cuando tartamudeas? —la chica se recostó un poco sobre la mesa y mandó a volar las carpetas que Ash tenía en el escritorio dejando al pobre hombre solo con una, la que salvó de las garras de su amiga por poco.

—¡¿Por qué hiciste eso?! —protestó enfadado poniéndose de pie, Misty sonrió de soslayo y a gatas se acercó a él y lo tomó de la corbata azul que llevaba puesta.

—Necesitamos espacio —respondió con un movimiento de sus cejas.

—¿Pa… para qué? —preguntó bastante ruborizado teniendo tan cerca a la líder de gimnasio que ya se había deshecho del nudo de su corbata mientras él trataba de defenderse tras la carpeta azul de sus manos.

—Pues —se echó la corbata a su hombro derecho y llevó las manos a los botones de la camisa blanca de su amigo—, como estás hecho un ser tan aburrido, tenía pensado hacer algo divertido, los dos… sin necesidad de Pokémon.

—Misty — cuando ésta iba por el tercer botón desprendido, retrocedió dos pasos tropezándose con la silla—, no sé qué te está pasando, ¿te sientes bien?

—Me siento perfecta —respondió, moviendo sus piernas para apoyar los pies en la silla que Ash ocupaba anteriormente—, nunca me sentí mejor en mi vida.

—No lo pareciera —comentó Ash corriendo la mirada.

—¡Oye! —Misty se arrodilló en la silla con los ojos entrecerrados, tomó la corbata que había dejado en su hombro y la tensó entre ambas manos mostrando sus perfectos dientes blancos.

—Mi… Misty —Ash volvió a tartamudear cuando la mencionada decidió bajar de la silla para acercarse a su amigo.

—Me gusta como sonó Mi Misty —apretó los labios como si saboreara algo—, suena increíble, sabes que soy toda tuya cuando tú quieras —le guiñó el ojo.

—¡Ok ya! —Ash soltó la carpeta y realizó una X con sus brazos— ¡Para tu broma Misty, no me está gustando!

—¿Quién dijo que esto es una broma? —avanzó un par de pasos hacia Ash quien fue retrocediendo hasta que chocó contra la pared— Bien —volvió a apretar los labios recorriendo a Ash con la mirada—, ahora te tengo acorralado, ya no tienes escapatoria Ash Ketchum.

—¡Estás loca!

—¡Pero por ti cariño! ¡Toda loquita por ti! —Colocó ambas manos en la nuca de Ash, y usando la corbata que tenía en ellas, lo atrajo hacía ella para acercarse al rostro masculino.

—Mi… Misty —Ash cerró los ojos y apretándolos trató de resistir la fuerza que ejercía Misty.

—Sigue con los Mi Misty y no saldrás vivo de aquí —le indicó antes de tomar la fuerza de juntar ambos rostros para robarle un beso a su presa.

—¡Misty por favor ya! —Ash se alejó de ella y moviendo sus manos frente a él fue retrocediendo para alejarse de su amiga— ¡Estás dándome miedo! ¿Puedes tranquilizarte y…? —pero no pudo terminar de hablar puesto que tropezó con el sillón que tenía en el despacho de su casa y cayó sobre él.

—Oh —exclamó Misty llevándose la mano derecha a la boca para cubrirse la falsa sorpresa—, esto es demasiado para mis ojos. ¿Te estás rindiendo Ketchum?

—¿Eh? —dijo tratando de levantarse del sillón pero no pudo, Misty lo tomó por las manos y acercó su rostro al de él una vez más.

—Perdiste Ash, perdiste.

—Bueno —dijo resignado, soltándose del amarre de la pelirroja—, si voy a perder, perdamos bien —con sus manos liberadas, atrajó el cuerpo de Misty hacia él, ésta le quedó encima por lo que sonrió—, creo que perderé muy bien— y sin más la besó.

—¡Oye No! —Misty se separó de él usando sus manos con fastidio— ¡No se vale! —protestó cruzándose de brazos.

—¿Qué? —dijo Ash sonriendo, mientras se ponía de pie— No es mi culpa que me seas tan irresistible que, hasta oponiéndome a ti, terminó —se acercó a ella y la apegó contra su cuerpo— sucumbiendo al deseo.

—¿Por qué siempre tienes que arruinar mis fantasías? —protestó moviendo el pie con mucho más fastidio— La del ladrón la otra vez, ahora ésta… ¡Ya por favor! —gruñó moviendo sus brazos de arriba hacia abajo.

—Lo que pasa, es que —terminó acorralándola ahora él a ella—, el acosado quiere ser ahora el acosador… —aun sujetándola de la cintura con sus brazos la fue acercando de nuevo al escritorio—, y ya que dejaste el escritorio libre… —le indicó al momento que Misty se chocó contra éste— ¿Por qué no le damos utilidad? —preguntó observando el escote de su blusa.

—Eres un idiota —lo calificó la pelirroja bastante roja por el apego de Ash.

—Pero aun así me amas y —acercó su boca a la de ella— me deseas…

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La pelirroja observaba con un tic nervioso la pizarra que había colocado en el despacho de la casa, había varias cosas tachadas, y acababa de tachar otra cosa más. Mientras tanto Ash, desde su sillón observaba la lista con los dedos de su mano derecha apoyados en sus labios para no reírse.

—¡Me estás arruinando todas mis fantasías Ash! —giró hacia él con una mirada amenazante— ¡Así no se puede!

—¿Pero por qué? —el hombre de cabellos oscuros se acomodó en su sillón— Si después de todo, cumplen su objetivo, todas terminaron en una buena sesión de —pero no pudo pronunciar porque su esposa lo acalló con la mano— ¿Qué?

—¡Ubícate por favor! —exclamó soltándolo— Sigue así y vas a tener que hacerte amigo del agua helada otra vez.

—¡No por favor! —le suplicó con las manos juntas frente a él— ¡Cualquier cosa menos el agua helada!

—Entonces, esta es tu última oportunidad o si no, al agua helada y más encima te tiro a otra habitación.

—Está bien, Ash se porta bien —afirmó en pose militar.

—De acuerdo, porque lo siguiente es…