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Capítulo publicado por primera vez el 7 de Noviembre 2015

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Locura Nº23

Bigote

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Misty no sabía que hacer mientras observaba a su marido de pie frente al espejo del botiquín. Le había ordenado que por favor se quitara la barba que llevaba más de tres semanas. Al principio se ve bien con esa barba incipiente cubriéndole el rostro, incluso ella pensaba que se veía un tanto sexy, pero ya esa barba que parece recién salido de una prisión de máxima seguridad. ¡No!

El punto era que tras terminarse de afeitar notó que el hombre había dejado una parte sin limpiar. Sobre el labio superior. Ash se había hecho un bigote.

—Es broma, ¿verdad? —le preguntó cruzándose de brazos al apoyarse en el marco de la puerta.

—¿Qué cosa? —Ash giró para verla moviendo los labios para enseñarle con orgullo su bigote— ¿Mi bigote? ¡Me veo más macho! —dijo moviendo los brazos para enseñarle a su esposa, sus orgullosos bíceps.

—Te ves más como un mamarracho —acotó ella afirmando con la cabeza—. No me gusta, quítatelo —le pidió.

—¡No! —se negó volviéndose a mirar al espejo— ¡Me veo bien!

—Te ves mal —afirmó Misty ya al punto de enojarse—. Me gustas cuando tienes tu cara tan suavecita como la de un bebé.

—¿Me dices que así no te gusto? —preguntó indignado.

—No —negó con la cabeza sin pena—. No me gustas ni un poquito así.

—¿Y si me quedo así?

—Siempre podrás usar la habitación que usa tu madre cuando nos visita —le informó con una sonrisa maliciosa.

Ash farfulló un par de palabras antes de volver a tomar la brocha para echarse crema de afeitar en su bigote.

—¡Te lo sacaras! —exclamó Misty feliz entrando al baño.

—No me simpatiza eso de que no te guste —respondió con un gesto infantil.

—Oh Ash —lo hizo girar para apoyarlo contra el lavamanos y le quitó la afeitadora de la mano derecha—, es que de verdad no te queda, te ves más viejo de lo que eres —tras eso apoyó la afeitadora sobre el bigote— ¡Adiós bigote! —exclamó cuando varios de los pelos que armaban esa barrera entre la nariz y el labio de su marido iban desapareciendo— ¡Quédate quieto! —le pidió al sentir como se movía.

—Me haces reír —protestó y luego apretó los labios para que Misty terminara de afeitarlo sin lastimarlo.

—Oh pero que bonito quedo mi esposo ahora —dijo tomando agua de la llave para pasarle por la boca para quitarle el sobrante de pelos— Bien, ahora —le dio un pequeño beso— se me baña que está muy pasado a crema de afeitar —iba a separase pero Ash la apegó a él tomándola por la cintura.

—¿Y por qué no se baña conmigo? —le propuso con una sonrisa más que picara.

—Ya me bañe Ash —le recordó.

—¡Pero eso se arregla fácil! —y antes de que la chica pudiera reaccionar tenía la cara llena de crema para afeitar.

—¡Ash! —protestó.

—Oh —saboreó el aroma que tenía la chica en el cuello con maliciosa— ahora ambos olemos a crema de afeitar, vas a tener que acompañarme en la ducha.

—Sabes que te odio, ¿verdad? —le preguntó, mirándolo con los ojos entrecerrados.

—Oh sí, lo sé y sé que ahorita me lo vas a demostrar —y sin más la besó.