¡Y una vez más me atrase con los pedidos!
Todos: *Lo agarran a patadas, batazos, mordidas y papayasos*
Yo: *Oculto en algún lugar viendo todo desde una laptop* Waoh ese doble robótico que Leo me hizo esta genial hehehe ¡Que hasta sangra!
Bueno mientras "amigos" terminan de arrancarle la cabeza a mi "yo robot" me gustaría desearles todos una ¡feliz navidad y un feliz año! En serio chicos perdón por actualizar a final de mes pero resulta que cuando eres empleado nuevo no tienes derecho a vacaciones ni a bono navideño T_T
En fin, espero que mi humilde regalo les agrade y me muero por leer sus reviews al final hehehe
Capítulo 14:
"Recuperación-¿Un Descanso Fugaz?"
Había transcurrido solo una hora desde que la tormenta había cesado. El cielo brillaba despejado y abajo en la tierra la isla de Manhattan resplandecía. Ya no quedaba rastro alguno de aquella horrible arena roja. El agua había lavado los edificios, las calles, que incluso hasta el subterráneo. Solo quedaban los charcos de agua en el asfalto y las azoteas sobre los cuales los cuerpos de rescate, contención y evaluación de daños del gobierno se movían para estudiar el estado de la ciudad. Había carpas de la cruz roja atendiendo a todos los afectados, la mayoría serios casos por deshidratación y ahogo, con restos de arena en sus pulmones, orejas y ojos.
No muy lejos de allí, en una amplia mansión de Brooklyn rebosaba un bullicio igual que al de la ciudad incluso mayor. La casa tenía al menos quince metros de altura, estaba construida con bloques enormes de piedra caliza y las ventanas tenían marcos de acero. Alrededor de los cristales había jeroglíficos grabados, y las paredes estaban iluminadas de modo que el edificio parecía un cruce entre un museo moderno y un templo antiguo. Aun así, lo más extraño de todo era que, si apartabas la vista, la construcción entera parecía esfumarse. El techo, surcado por vigas de cedro, estaba a cuatro pisos de altura y se sostenía sobre unas columnas de piedra también con jeroglíficos tallados. Normalmente las paredes estaban decoradas con un extraño surtido de instrumentos musicales y armas del antiguo Egipto. Rodeaban la estancia tres niveles de balconadas, todos ellos con hileras de puertas que se abrían directamente a la zona principal. En la chimenea se podría haber aparcado un coche, y había una tele de plasma sobre la repisa y sofás de cuero inmensos a los lados. El suelo estaba forrado por una alfombra de piel de serpiente, solo que medía más de diez metros de largo y cinco de ancho… más que cualquier serpiente. Unas cristaleras dejaban ver la gran terraza que rodeaba la casa. En ella había una piscina, mesa con sillas de comedor y un foso de piedra labrada donde ardía una fogata. Además, al fondo de la Gran Sala, había un portón doble marcado con el Ojo de Horus y cerrado con cadenas y media docena de candados. Pero lo que de verdad quitaba el hipo era la estatua que se alzaba en el centro de la estancia. Medía diez metros y estaba esculpida en mármol negro. El dios vestía a la moda antigua: faldilla, fajín y gorguera al cuello. En una mano sostenía un estilete de escriba y en la otra un papiro extendido, como si acabara de escribir los jeroglíficos que se veían en él: un anj, la cruz egipcia con lazo, envuelto por arriba con un rectángulo. La estatua del dios Horus.
Sin embargo aquella estatua era la única cosa en pie e intacta. Por todas partes había chicos entre los trece y diecisiete años recogiendo el mobiliario regado por el suelo, otros limpiaban la tierra, los escombros y restos de vidrio quebrado, algunos intentaban reparar con magia los pilares agrietados y los pedazos de muro desprendidos. Afuera algunos intentaban sacar la arena de la piscina y el foso. Las ventanas estaban todas rotas y algunas puertas estaban fuera de su lugar. Todo esto ocurría bajo la atenta mirada de Nico quien observaba desde uno de los balcones internos del segundo piso. Ya había escuchado de Annabeth todo acerca de su pequeño cruce de caminos con los huéspedes de Isis y Horus, además el tal Carter les explico de forma resumida el qué era la Casa de la Vida, lo que hacían y porqué lo hacían. Pero la verdad era que en ese momento poco le importaba. Dejo de apoyarse en la baranda y dio media vuelta de regreso a la habitación:
-¿Cómo siguen?-Inquirió a la joven que venía saliendo.
-Los adultos estarán bien-Respondió tímidamente abrazando la bandeja que llevaba sobre su pecho-Solo necesitan descansar. Pero el otro muchacho...
Flash Back:
Carter tuvo que hacer uso de casi toda su fuerza y magia para no ser arrastrado por la corriente. Aun no comprendía que estaba ocurriendo o cómo era posible que dos personas pudieran provocar semejante diluvio. Solo podía observar a medias como Percy bramaba a todo pulmón mientras la tormenta parecía crecer y surgir de él. Y lo que parecieron horas de agua y viento realmente fueron solo unos minutos de tormenta; Carter no había notado lo alto que estaba antes pero ahora, sin la duna de arena, tenía que sujetarse de la cornisa de un tercer piso. Desde allí pudo ver como Percy, a nivel del suelo, intentaba apresurarse al interior del sencillo edificio de apartamentos pero apenas intento dar un paso su desplomo contra el asfalto.
-¡...!-Y para colmo de males Steit tampoco parecía estar del todo bien. El druida estaba apoyado sobre una rodilla con la mano opuesta en el piso y, a juzgar por el movimiento de sus hombros, le costaba bastante respirar.
Carter se apresuró a transformarse en un halcón y bajar rápidamente. Cuando piso tierra su aspecto volvía a ser humano y juzgando rápidamente quien necesitaba más ayuda fue directo con el hijo de Poseidón. Le dio la vuelta y pasó su mano por encima de él:
-Mamá... Paul...-Mientras varios jeroglíficos luminosos se iban formando sobre él como volutas de humo Percy no paraba de gemir y retorcerse en la semiinconsciencia. Por su parte Carter no podía más que chistar enojado. La curación nunca había sido lo suyo, lo mejor que podía hacer era enviarle un mensaje de ayuda a su hermana y darle una poción revitalizante a al ojiverde.
-¿Que necesitas?-Inquirió Steit apareciendo a su lado. Apenas lucía un poco mejor pero su ayuda era bienvenida.
Fin del Flash Back
Luego de eso, con la urgencia de tratar no solo a Percy sino a su familia también los Kane sugirieron ir a la mansión para tratarlos y de paso descansar. Y con las pocas respuestas que tenían los griegos aceptaron considerándola la mejor opción. Ambos lados sabían que era riesgoso pero, según Annabeth, no había forma de acceder al Olimpo y no había ninguna clase de respuesta de los dioses; que apenas si funcionaban los mensajes Iris. Al menos lo suficiente como para contactar al campamento y averiguar cómo estaban los heridos. Regresando al presente Nico agradeció cortes pero secamente a la chica por la atención medica que les brindo y luego continúo al interior de la habitación.
-Nico-
Pero el azabache no hizo caso del llamado de su perro guardián. Solo siguió caminando hasta una de las camas que había dispuestas en la habitación. Las dos de la derecha eran ocupadas por Sally Jackson y Paul, ambos descansaban con uno que otro jeroglífico flotando sobre ellos. Tenían mucho mejor aspecto que cuando fueron sacados del edificio por Annabeth y Sadie. Un caso completamente diferente era su hijo. Percy estaba tendido sobre la cama, no llevaba puesta más que su ropa interior lo cual dejaba ver su grave estado; toda su piel había perdido ese color bronceado, ahora lucia pálida y cetrina, que incluso tenía sus venas brotadas en sus brazos, cuello y partes del pecho y el rostro. Él no tenía solo dos o tres jeroglíficos como su madre, no. Eran al menos dos docenas los cuales pululaban sobre él intentando sanarle, pero cada vez que uno se acercaba demasiado parecía ser succionado por su piel la cual recuperaba la normalidad solo por un instante.
-...-Nico llego a su lado, y sin ningún miramiento le abofeteo con el dorso de la mano. El ruido sordo se extendió por toda la habitación pero nadie movió un musculo ni dijo una palabra en contra. Solo Sadie Kane, quien hasta hacia un momento había estado acomodando las almohadas cilíndricas de los adultos, se mostró alarmada y molesta por aquel proceder-Idiota-Y la vos del hijo de Hades termino de volarle la tapa.
-¡¿Qué te pasa?!-No habían pasado dos segundos cuando ya estaba a su lado sujetándole la muñeca. Detrás de ella Steit, quien había estado observando tumbado en el suelo apoyado contra la pared, se alertó pero una mirada de su amo le detuvo-No sé si eres tonto pero está muy delicado.
-¿Y de quien es la culpa?-Sorprendentemente Nico no estaba exaltado. Solo respondió socráticamente con tono neutro. Pasaron unos segundos de silencio tras los cuales se soltó del agarre de la chica y entonces apunto su dedo al pecho del paciente-Suya.
-Eso no es razón para-
-Es razón más que suficiente-Espeto Nico destilando solo una parte de su enojo en su vos-¿Qué crees que dirá su madre cuando despierte y lo vea así? Por poco y se mata por intentar hacer las cosas solo-
-Nico...
-¡Tú cállate!-Bramo a Steit quien agacho la cabeza igual a como lo haría un can al ser regañado-Después arreglare cuentas contigo...-Entonces regreso su mirada a la egipcia-No niego que Percy sea poderoso, y es muy capaz por sí solo. Pero si cree que eso le da derecho a preocuparnos a todos ¡está muy equivocado!
Puede que estuviera siendo algo injusto. Tal vez sus palabras eran muy duras. Definitivamente estaba poniéndose en evidencia. Pero no importaba. Incluso estaba sorprendido de que Annabeth, la novia de Percy, no hubiera dicho nada aun. Pero la verdad era que la rubia comprendía perfectamente cómo se sentía, porque ella se sentía igual. Por eso no agrego nada cuando sus ojos se cruzaron con los de Nico antes de que este pusiera marcha fuera de la habitación seguido del druida.
-Chts-Sadie Kane, por otro lado. Ella no se molestó en ocultar su enojo, pero Nico no le prestó atención y cerró la puerta tras de sí con un portazo-¿Cuál es su problema?
-Lo... ciento...-Para sorpresa de las chicas fue Percy quien respondió. Tenía hinchada la mejilla donde le habían golpeado pero aun así mostraba una pequeña sonrisa con un único ojo abierto-N-no es su culpa.
-Afff...-Por su parte Annabeth solo suspiro y camino hacia la cama donde reposaba su novio. Una vez estuvo a su lado le tomo de la oreja y le dio un tirón propio de una madre que reprende a un hijo demasiado travieso-No, es tuya. Sesos de alga.
-Jooh, ¿pero qué pasa con ustedes los griegos...?-Al menos Sadie Kane parecía ya más relajada. O al menos eso parecía mientras se llevaba las manos a la cintura-Si así tratan a los heridos.
-Nico perdió a su madre cuando era muy pequeño y no recuerda nada de ella, además su hermana también murió hace poco-Explico Annabeth, sin soltarle la oreja a Percy-Es algo bastante común entre nosotros de hecho, los mestizos-Agrego la rubia agachando la mirada-Y, de alguna forma, ve a Percy como un hermano mayor. Es normal que se preocupe por él.
-Amor rudo, creo que entiendo un poco de eso-Comento Sadie, recordando las tantas veces que estuvo preocupada por su hermano pero solo fingió estar enojada por mero orgullo.
Como fuera, la verdad en el fondo también sentía un poco de lastima por ese otro chico: Steit. No comprendía muy bien porque este se comportaba de forma tan sumisa para con alguien de la mitad de su tamaño, ¿qué clase de relación extraña había allí?
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Mientras tanto, en las profundidades del inframundo, el soberano de los muertos se encontraba de pie en uno de los balcones de la torre norte observando en dirección al Fleggeton. Su mano derecha se apoyaba en la baranda de mármol mientras observaba impasible y a la vez escuchaba el reporte de las Furias. Pero en cuanto una sombra más oscura se materializo a su lado despacho de inmediato a sus asistentes.
-My lord...-Thanatos hizo una reverencia cortes al tiempo que plegaba sus alas-He vuelto. Y efectivamente la mitad de las almas de aquellos cuyas vidas se apagaron durante el incidente se encuentran perdidas. No han logrado cruzar a ningún lado.
-Te equivocas-Respondió Hades. Y sus palabras ameritaron que Thanatos levantara su rostro confundido-Son más de la mitad. Prácticamente todas.
-¿Cómo es-
-No lo sé-Atajo el rey del inframundo conteniendo su enojo con solo apretar su mano contra la baranda-Tampoco sabemos a dónde fueron esas almas...
-¿Sabemos...?-Era extraño que el rey del inframundo hablara en plural.
-¿Qué hay de mi hijo?
-Se encontraba en compañía de Percy Jackson y Annabeth Chase del campamento mestizo, además también estaban dos jóvenes egipcios de apellido Kane. Pero...-Por un breve momento la muerte vacilo de continuar, pero una breve mirada de reojo de su rey le hizo continuar-Había algo mas con ellos.
-¿Cuál es el problema?-Inquirió Hades un poco molesto, debido al rumbo trivial que había tomado la conversación.
-No estoy seguro señor, pero...-El dios se irguió y con su tono más adusto agrego-Seguramente era un druida.
-¡...!-Por un breve instante tanto el rey de la muerte como la muerte misma sintieron como algo se agitaba por todo el inframundo. Desde los campos de castigo, por los asfódelos, hacia los elíseos e incluso las islas de los bienaventurados cada alma y cada criatura en el inframundo, incluso las aladas como las Furias, sintieron un efímero pero intenso temblor. Y mientras en el piso inferior Perséfone armaba un alboroto debido a sus cremas tiradas en el piso, arriba en el balcón la baranda donde Hades había estado apoyando su mano se desmoronaba y caía en pedazos. Incluso Thanatos había tenido que cubrirse con sus alas para no ser alcanzado por las sombras y el enojo de su rey-¡Melinoe! ¡Macaria!
Dos sombras oscuras se materializaron en el aire justo frente a quien les había llamado, reverenciando a su padre tal y como si se encontraran sobre una plataforma invisible. Solo fueron unos segundos los que tardo Hades en transmitirles solo unas palabras antes de que ambas deidades volvieran a esfumarse tras un gesto de su rey para que le dejaran solo.
-Mi señor...-Pero Thanatos aun mantenía su lugar-¿Por qué? Yo puedo confirmarlo sin ningún problema. Seguramente ellas-
-Ambas son temperamentales y difíciles de controlar-Interrumpió el dios mayor-Pero si te enviara a ti... No.
La verdad era que Thanatos se equivocaba con respecto a las intenciones de su rey. Bien era cierto que necesitaba confirmar algo, pero no era acerca de si se traba de un druida verdadero o no; la reacción del Erebo ante la mención de aquella raza era prueba más que suficiente. Lo que realmente quería saber era si se trataba de "eso". Y en ese caso sus hijas eran la mejor opción para averiguarlo. Aunque en el fondo se sentía un poco culpable. Después de todo, las cosas ya eran lo bastante complicadas ahora en la superficie y encima él acababa de mandarles dos dificultades más.
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Habían pasado cerca de seis horas desde que llegaron a Brooklyn. La luz del ocaso se filtraba por los ventanales de la casa, finalmente reparada y limpia, tiñendo todo de cálidos tonos naranja y café. Algunos chicos llevaban vendajes, y alguno que otro un yeso en el brazo pero nada les impedía disfrutar de una agradable cena cortesía de Sally Jackson. La mujer había despertado cerca de las tres de la tarde, y tras superar la confusión y el shock quiso agradecerles a los hermanos Kane por ayudarle a su familia. Por supuesto, al principio tanto Annabeth como Carter se opusieron alegando que necesitaba descansar y Sadie argumento que tenía suficiente ayuda en la cocina.
-Dije que yo les prepare la cena, y no se diga más-Claro, ninguno contaba con la mirada y el tono de una madre que ni admitía un "No" como respuesta. Después de todo no por nada había criado a Percy; a quien por cierto le tenía reservada una buena reprimenda por ser tan imprudente. Pero por el momento ninguno pensaba en ello. Era difícil pensar en algo malo mientras se disfrutaba de la deliciosa comida azul.
-Deberías estar en cama descansando-Por su parte Paul intentaba convencer a su hijastro de regresar a la cama, pero no había poder en el mundo que lograra separar a Percy Jackson de la comida casera de su madre. Un poco más allá Sadie Kane no se contenía ante tan deliciosa comida y de paso de intentar darle de comer en la boca a su novio. Todos charlaban y bromeaban alegres, permitiéndose olvidar por un momento los fatales eventos de ese mismo día. Al menos la mayoría:
-¿Oye, donde está Steit?-Inquirió Annabeth mirando a lado y lado de la larga mesa donde comía.
-No le abras prohibido comer, ¿verdad?-Sugirió Percy mirando sagazmente a su primo. Pero Nico solo dio un bocado a su patata-¡Nico!
-Solo lo patee un poco, no soy tan desalmado como para dejarlo sin comer-Respondió el hijo de Hades-Solo dijo que prefería comer afuera-Agrego sin darle importancia. Aun cuando los que le conocían se miraron confundidos sin comprender, después de todo Steit era un sujeto ruidoso y juguetón. Era difícil imaginarlo comer solo, sentado con las piernas cruzadas observando a la luna entre las nubes. Aunque siendo precisos, no estaba comiendo solo. Después de todo lo acompañaba el enorme lagarto blanco que vivía en la piscina exterior de la mansión.
Continuara...
Jojojojojo definitivamente esta es la parte que más extraño. Bueno realidad lo que más extraño son los reviews, asi que esta sería la q más disfruto: Les gusto?
¿Qué tiene en mente Hades? ¿Qué harán las diosas de los fantasmas y la muerte? ¿Qué hizo en realidad Steit? ¿Por qué prefirió comer solo? ¿Qué ocurre con los dioses? ¿Y por qué los egipcios están involucrados? ¿Acaso esto augura futuras alianzas? ¿O acaso esta guerra es más grande de lo que parece? ¿Qué secretos guarda aun la palabra "Druida"? ¿Acaso Quirón tendrá respuestas? ¿O habrá que recurrir a una fuente de información mucho más antigua? ¿A hasta que rincones del mundo les arrastrara la búsqueda de respuestas? ¿Nico aun siente algo por Percy? ¿Cómo viajaran? ¿Acaso alguien va a regresar? ¿Alguien dejara reviews?
