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Capítulo publicado en 2016

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Locura Nº24

Serena

˙·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ●•٠·˙

Debió suponerlo en el momento que el moreno se entusiasmó por llegar a casa, debió suponerlo cuando tras cruzar la puerta de la residencia Ketchum, la mirada café de su amigo se iluminó y no solo la de él, sino también la del roedor eléctrico que saltó a los brazos de la chica. Debió suponerlo cuando la mirada de él se cruzó con la de ella, debió suponerlo inmediatamente que ella era su rival.

Pero no fue hasta que los oyó conversar en un tono que parecía pelea adornado con risas que su mente hizo «Click» ella era la causante de que entre Ash y Serena solo existiera la palabra «Amistad»

Simplemente ajenos a los que los rodeaban, Ash estaba conversando entre enojado y sentido con la chica pelirroja que entre risas y muecas alardeaba de lo ocupada que estaba como líder de gimnasio.

Delia, la madre de Ash, los invitó a pasar despreocupada de la conversación que su hijo tenía con su vieja amiga, ella estaba tan acostumbrada que solo los veía con una sonrisa y seguía con lo suyo, en este caso invitarles una taza de té y galletas a los amigos que visitaban la casa por primera vez.

Cuando las ansias entre Ash y Misty se apaciguaron se unieron al grupo como si nada hubiera pasado, como si todos fueran amigos de toda la vida.

Serena los observó durante toda la tarde, incluso durante la noche en que durmieron todos juntos en una especie de piyamada en el living de la casa. Ash con ella era una persona diferente, lejos del joven amable y predispuesto que había conocido en Kalos, éste Ash era incluso hasta un tanto molesto… ¿Cuál sería su verdadera esencia?

Mientras Clemont y Serena ayudaban a Delia a cocinar al otro día, pudieron sacarse las dudas al ver a Ash tener una batalla Pokémon con Misty.

—Ash con Misty se muestra tan cual es… —dijo la mujer mayor con una sonrisa ladeada observando por la ventana.

—¿Tal cuál es? —preguntó Clemont, quitándole las palabras de la boca a la chica de cabellos color miel.

—Oh sí —Delia observó al rubio sin quitar la sonrisa de sus labios—, mi hijo es un ser amable, cariñoso y sumamente preocupado, pero con ella es distinto…

—¿Y eso le parece bien? —Serena estaba espantada de que encontrara eso bueno.

—Por supuesto —la miró afirmando—, un hombre solo cambia su manera de ser por alguien importante o para conseguir algo… y sabe que la atención de ella, solo la consigue siendo así, peleador, impulsivo, incluso hasta fanfarrón… Porque le dará motivos para discutir con ella… a él, eso le divierte.

Serena la observó y luego desvió la mirada hacia los jóvenes que peleaban con Bonnie como juez y para sí misma llegó a una resolución: No le gustaba ese Ash, y para regresar al que a ella le gustaba debía eliminar esa amistad. Debía quitar a esa chica de su camino.

Con el paso del tiempo poco y nada podía comprender la relación extraña que compartían aquellas dos personas. ¿Cómo podían pasar meses sin hablarse, incluso hubo una vez que Ash estuvo casi un año sin hablarle y al verse era como si nada?

¿Cómo ella podía sonreírle y hablarle como si nada? ¿Cómo él podía aparecérsele y conversar con ella como si nada?

Necesitaba entenderlo para poder atacar…

Hasta que un día, él llegó hasta ella con un enorme ramo de flores, sus ojos celestes brillaron por la ilusión de que aquel joven que ella consideraba su héroe de la infancia fuera a confesarle sus sentimientos.

—Serena… —la nombró y ella rápidamente se paró ante él acomodándose el cabello, nerviosa de lo que podría decirle.

—¿Dime?

—¿Qué suena mejor? —le preguntó bajando el ramo nervioso— ¿Quieres ser mi novia? O ¿Te gustaría ser mi novia? —la joven oriunda de Kalos no podía creer aquellas frases, sentía que sus piernas flaquearían, sentía que el calor se le iba a sus mejillas, y antes de que pudiera dar un par de saltitos para terminar saltándole encima y poder al fin obtener el beso de aquellos labios, que él joven concluyó moviendo el ramo en negativa— No sé cuál es la mejor forma para decírselo a Misty.

«Odio» aquel sentimiento invadió cada pequeño rincón del cerebro de la aspirante a reina de Kalos, la joven artista no podía creer lo que oía. Había desperdiciado mucho tiempo, era hora de empezar el juego.

Cuando volvió a estar frente a ella, ya era la novia oficial del hombre que ella amaba. La odiaba, y sabía que el sentimiento era mutuo, se notaba en las miradas, en como parecían que salían rayos de aquellas miradas que pasaban desapercibidas para Ash, como era costumbre.

Todo era alegría en aquella reunión donde todos festejaban la ansiada pareja formada, claro todos menos Serena. Quien al ver como la pelirroja rechazaba los tragos ofrecidos por la castaña de Hoenn, supo a donde iba a llevar su contraataque.

Citó a Misty en un bar, cerca de las nueve de la noche. La pelirroja la observaba enojada desde la puerta del recinto, sabía que algo tramaba pero la curiosidad de la líder iba más allá de su bienestar.

—¡Vamos a beber! —propuso levantando un pequeño platito al que había echado un poco de sake tibio. Misty apretó el puente de su nariz para no enviarla de un golpe a Kalos, suspiró y aceptó el trago ofrecido. El ardor por lo fuerte del trago le quemó la garganta— Oh, así que no te la aguantas —rió la artista, consiguiendo que Misty la triturara mentalmente más de mil veces en un solo segundo— ¡Oiga mesero, tráigame un vaso de jugo que aquí, mi compañera es débil!

—¿Débil? —Misty cayó en el juego y logró que bebiera, tanto que la lengua de la líder de gimnasio se soltó con facilidad— ¡Me caes mal Serena, muy mal! —la acusó moviendo el dedo índice— ¡No me soportas y es mutuo, yo tengo a Ash y tú no tienes nada!

—¡Yo soy más bonita que tú! —se defendió Serena que no estaba en mejores condiciones que ella— ¡Yo quiero a Ash, yo le hago bien, él es un mejor ser humano a mi lado!

—¡Ay si tú! —rio la pelirroja parpadeando de un ojo a la vez— Si fueras tan perfecta, ¿Por qué él está conmigo y no contigo?

—¡Tú lo tienes embrujado!

—Yo lo tengo enamorado —la corrigió levantando una vez más el pequeño plato para beber.

—¡Es lo mismo! —exclamó Serena moviendo el brazo con negación— ¡Tú lo tratas mal!

—Ash no necesita ser siempre una buena persona conmigo para que lo quiera tal cual es —respondió Misty bajando el plato y dándose un par de golpes en las mejillas para despabilar— Él conmigo puede ser como quiere, sin máscaras, sin filtro, solo Ash… Aunque sea un tonto, a veces pase a ser idiota, sea más lento que un Slowpoke y —abrió las manos frente a Serena y las agitó— puedo nombrarte miles de defectos que tiene ese hombre, pero lo amo igual, ¿Sabes por qué? Porque conmigo es auténtico…

Serena bebió otro trago más, seguido por otro.

Ash no tardó en llegar por las bebedoras, Misty estaba mirando su celular un tanto más despierta que Serena que dormía sobre la mesa.

—Llévala a donde se está quedando —le pidió Misty con una sonrisa dándole un beso en la mejilla.

—¿Segura? —Ash sabía que Misty estaba casi en igual de condiciones que su amiga desmayada.

—Sí, solo cuídate, no vaya a salirle colmillos ahora que está borracha.

Ash sonrió y cargó a Serena hasta el lugar donde Clemont y Bonnie esperaban por ella. En su estado mental, Serena solo repetía que Misty no era buena para Ash, ignorando que éste la cargaba. El moreno cerró sus ojos y suspiró. Quizás tenía que hablar con ella.

—Misty es lo mejor para mí, es perfecta para mí —le susurró antes de llegar al centro Pokémon donde pasaría la noche.

—¡No es perfecta para ti! —gruñó Serena con una bolsa de hielo en la cabeza— ¡Ella te insulta, te trata mal, te dice cosas que uno no debería decirle a la persona que ama y… y…!

—Serena, yo soy así con ella también —le aclaró Ash tratando de hacerla entender—, mi relación con Misty va más allá de lo normal, de lo cotidiano, de lo establecido.

—¡Es una pareja que nunca funcionará! —exclamó una vez más la chica quitándose la bolsa de la frente— ¡No sirve, no podrán!

—¿Por qué estás tan segura?

—¡Ya lo verás!

Lo único que pudieron ver Ash y Misty, fue que Serena tenía mucho tiempo libre para pensar distintas formas de engañarlos, de ponerles trampas y tratar de que alguno le fallara al otro.

Lo que ella no sabía, lo que no comprendía, era que pese a todo lo que intentara el lazo de ellos dos era más fuerte que cualquier otra cosa. Porque la confianza en el otro, era lo que les permitía los periodos largos de separación, era lo que les permitía volver como si no hubiera pasado tiempo, lo que les permitía ser hoy una pareja complementaria.

Lo que debió suponer Serena desde el inicio es que no podría contra ellos, porque pese a todo lo que ha pasado desde que ellos se separaron la primera vez, ellos estaban predestinados… el uno al otro.