¡Bienvenidas y bienvenidos a un especial de Halloween!

Aclaraciones: AU, Tenten POV

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

.

Disfruten la lectura


.

.

Capítulo 1. Primera luna

.

.

Sangre, se despertó porque el lugar olía a sangre y fue inevitable que sus colmillos se formaran mientras movía su nariz en el aire intentando descubrir la procedencia de tan apetitoso olor. Salió de la cama y recorrió su vivienda hasta la puerta de entrada, abriéndola y encontrándose a un aldeano que se había caído y hecho un corte en la mano de donde el líquido rojo brotaba a borbotones. Cerró de inmediato e hizo lo posible por calmarse y que sus dientes regresaran a la normalidad, tan pronto estuvo segura que su mente estaba en control de todo volvió a asomarse con su botiquín para ayudar al desafortunado sujeto.

Escuchó una pregunta sobre sus ojos y solo sonrió diciendo que sería cuestión del sol, afortunadamente el hombre le creyó y tras agradecerle varias veces por su amabilidad se marchó. Fue al espejo solo para comprobar que efectivamente sus orbes normalmente de color chocolate se encontraban de un color casi amarillo y con un aspecto más gatuno que humano, contó de 20 hacia atrás y al volver a abrirlos finalmente pudo verlos normales. Faltaba 1 noche para la luna llena y le era cada vez más difícil apaciguar sus instintos.

Sin perder más tiempo se preparó para su jornada laboral, trabajaba como sirvienta para una prestigiosa familia, el horario le era muy conveniente al ser mayormente la niñera de la hija menor y de paso eso le permitía mantener su mente lo suficientemente relajada y sin altos picos de emociones que pudiesen desencadenar un incidente que revelarían su ser oculto, siempre debía evitar que la descubrieran o intentarían atraparla bien fuera para usarla como exhibición en alguna feria o simplemente matarla por ser lo que era. La aldea en la que estaba actualmente le gustaba, su nombre era Konoha y era la capital del país del Fuego, a pesar de ser ella una foránea allí había logrado pasar desapercibida y en general todos eran amables y tranquilos. El problema es que su otro yo estaba empezando a llamar un poco la atención y el mes anterior había escuchado que algunos hombres querían hacer una batida de caza en la zona para deshacerse del animal que estaba asesinando al rebaño, eran unos llorones, nunca mataba más de 3 ovejas en la única noche que salía a cazar. De la nevera sacó un trozo de carne y se contuvo de comérselo crudo, aunque solo lo pasó por el calor de la brasa escasos dos minutos por lado antes de tragarlo sin cubiertos. Necesitaba que ese día y el siguiente pasaran rápido, una vez terminara la luna llena tendría un poco de paz mental.

Correteó por el enorme jardín con la pequeña Miku, los padres de la niña siempre agradecían que lo hiciera pues eso la agotaba y dormía toda la noche sin poner problema, especialmente porque ninguna de las sirvientas anteriores era capaz de seguirle el ritmo y se cansaban primero que la infante, ella solo inclinaba la cabeza agradeciendo las palabras sin aclarar que ese ejercicio también la estaba ayudando a ella. Esa noche cerró los ojos sabiendo que al día siguiente sería más difícil todo.

Se despertó tarde y salió aprisa por la aldea, nadie se sorprendía de tal cosa pues de vez en cuando veían ir a las carreras. Debía usar su velocidad normal, así que se metió por un callejón entre algunas casas para acortar camino y justo cuando estaba saliendo al otro lado un hombre cruzó de la nada sin que alcanzara a frenar, así que se estrellaron.

- Mil disculpas – dijo de forma automática

- Debes fijarte por donde vas – era una voz profunda, pero evidentemente enojada mientras se sacudía la ropa que se había ensuciado por la caída, era un hombre atractivo que no era de la aldea. No quería discutir aunque se le antojaba decirle que él también debía prestar atención a su alrededor pero una ligera convulsión la recorrió al verlo a los ojos, ocasionando que sus propios ojos cambiaran y sus uñas se afilaran – ¿estás bien?

- Sí, de nuevo, mil disculpas – contestó escondiendo su mirada y apretando sus manos en puños para ocultarlas antes de continuar corriendo intentando recuperarse

¿Qué acababa de ocurrir? En el preciso instante que enfocó esos orbes blancos se sintió de inmediato como si hubiera visto la luna en todo su esplendor y su transformación se desencadenó parcialmente. Maldito fuera ese día, lo peor es que en su trabajo vio a la niña juguetear con un lazo y correr con este y estuvo demasiado cerca de saltarle y empezar a intentar atraparlo hipnotizada. En el preciso instante que su jornada terminó se fue a la salida de la aldea en donde varios hombres estaban estacionados, prohibiendo que alguien la cruzara pues era una noche peligrosa. No necesitaba que se lo dijeran, el peligro era ella. Exasperada empezó a buscar otro lugar para escabullirse, era importante poner toda la distancia posible entre ella y los aldeanos, además si no quería que otra pobre oveja fuera su víctima debía ir a algún lugar en donde consiguiera mejores presas.

Corrió lo más rápido que pudo, contrario a la mañana, ahora sí usaba toda su velocidad. Cuando calculó que quedaban más o menos 15 minutos de luz solar se desvistió y dejó en el hueco de un árbol las prendas. Empezó a respirar profundamente y cerró los ojos, sintiendo la mezcla a su alrededor, la luz de sol que se extinguía por ese día, las sombras que empezaban a cubrirlo todo por una fracción corta de tiempo antes que la luminiscencia plateada de la luna llena comenzara a envolverla, por las siguientes horas se despedía de su consciencia. Sus uñas se afilaron hasta volverse garras, sus ojos tomaron su aspecto felino y el pelaje negro la cubrió.

Su rugido resonó en el bosque, provocando que las aves que ya se encontraban descansando en las ramas de los arboles emprendieran la huida. Ella era una teriántropa, vulgarmente conocida entre los humanos corrientes e ignorantes como mujer pantera, había nacido así y su manada la crio para saber pasar desapercibida cuando la situación lo requería, así como a conocerse para que la bestia en su interior no la controlara por completo al menos en el día a día, porque en luna llena era imposible para todos los iguales a ella, sus instintos eran lo único que existía en esa noche. El problema fue que con la paulatina expansión de las diferentes ciudades y la aparición de villas ellos dejaron de ser criaturas libres a tener que esconderse. Sus padres fueron cazados cuando tenía escasos 16 años y al una criatura adaptable entre ser de manada o no, ella prefirió separarse de los demás. A sus 24 años tenía una vida modesta, pero precisamente a diferencia de muchas historias que oía del destino de otros símiles, seguía viva.

Levantó la cabeza para olisquear el ambiente, había una presa cerca. Retrajo sus garras y con movimientos precisos empezó a acercarse, era una liebre pequeña. No la saciaría por completo, pero era algo para empezar, se agazapó calculando el momento exacto para atacar y en un salto la atrapó por el cuello, sintiendo la caliente sangre deslizarse hacia su garganta, la devoró en un par de bocados y se relamió los bigotes para luego proseguir con su cacería de la noche. Porque sus instintos básicos a saciar eran simples, necesitaba sangre fresca y prefería no pensar en el segundo, porque desde que se había separado de la manada le era casi imposible de cumplir pues las panteras normales no se fijaban en ella y los hombres eran, por norma general, decepcionantes.

Atrapó un ciervo y comió a gusto, estaba aseándose un poco cuando escuchó lo que parecía ser un grupo de humanos. Terminar la noche con deliciosa sangre humana sería fantástico, pero al ser varios era un riesgo innecesario, por lo que se alejó y tras hacer varias marcas que desviarían su rastro se subió a lo alto de un árbol para ver la escena. Caminaban en círculos desorientados y tras discutir por largo rato se fueron, quería rugir para celebrar pero solo se bajó de donde estaba para empezar a irse hacia la ropa, el amanecer se estaba acercando, se giró y se quedó congelada. Frente a ella estaba el hombre que había visto en la mañana, portaba un arco en su espalda pero no la estaba apuntando ni hizo ningún intento por usarlo. No lo entendía, de nuevo se fijó en esos orbes blancos y ahora su consciencia había regresado en parte, podía jurar que eran sus ojos chocolate los que estaban concentrados, la bestia tampoco se movía a pesar de estar frente a un humano solitario que sería el botín perfecto

- Eres magnífica – la profunda voz contenía admiración y ella ronroneó por el cumplido, pero en el momento que él dio un paso para acercársele su sentido de supervivencia se activó y huyó.

Estuvo especialmente atenta a lo que hablaba la gente sobre la noche anterior, el grupo de cazadores había regresado con las manos vacías y solo con la historia sobre un ciervo muerto, eso no era tan grave como sus estúpidas ovejas, pero no estaban conformes por lo que saldrían otro par de noches. Bueno, hasta la siguiente luna llena ella no tomaría presas así que estaba a salvo.

.

Un par de días después estaba en su trabajo, leyéndole un cuento a la niña que estaba por tomar su siesta cuando la madre entró a la habitación a pedirle que fuera al comedor, la sirvienta encargada de las visitas estaba enferma ese día y preciso había llegado alguien. Puso la manta sobre la pequeña y tras asegurarse que su ropa estaba en orden se dirigió al lugar, pasando primero por la cocina en donde la enorme bandeja de té ya estaba lista para ser llevada. Sin hacer ruido, tal y como se esperaba de alguien que cumpliera esa labor, ingresó al recinto y dejó la charola sobre una mesa auxiliar antes de empezar a servir taza a taza y como si fuera una sombra dejarla frente a sus patrones y al hombre que hasta el momento no había hablado pero ella reconoció al instante, la conversación iba sobre la cacería de la noche anterior. Sostuvo en una mano la azucarera y en la otra la crema para volver a acercarse a cada comensal, empezando por el invitado.

- Es raro ver una pantera en esta área – habló finalmente, en el mismo tono de la noche anterior y quería volver a ronronear – es una hembra joven – con una seña le indicó que no se apartara, tomando solo un cubo de azúcar – gracias

- Con gusto – respondió para no ser descortés

- Tu voz me resulta familiar

- Así es señor, y me disculpo de nuevo – no quería levantar la mirada pues sentía sus ojos opalinos clavados en ella

- ¿Tenten le causó algún tipo de molestia?

- No, ninguna. Ahora entiendo porque estaba apurada

- Sí, suele andar a las carreras pero es muy buena en su trabajo y la pequeña Miku la adora – les acercó los complementos y tras eso se iba a ir

- ¿De dónde eres Tenten? – se quedó quieta ante sus palabras

- ¿Señor?

- Tu acento no es el de los locales pero tampoco lo identifico

- Mi familia vivía en una pequeña villa a las afueras de Oni

- Estás muy lejos de casa – ella asintió, todavía viendo al suelo – ¿hace cuánto vives en Konoha?

- 1 año, señor – los recipientes en sus manos temblaron ligeramente – ¿puedo servirles en algo más?

- Por ahora no, gracias Tenten – fue su patrón quien la liberó del escrutinio. Se recompuso lo mejor que pudo para que la bandeja grande no temblara antes de irse. Para su fortuna personal no la volvieron a llamar y por una vez sin que fuera luna llena agradeció que su jornada finalizara, colgó el delantal en el puesto habitual y a pasos presurosos fue a la salida

- ¿No deberías vivir más cerca de tu trabajo si andas corriendo por la aldea y arrollando gente? – él estaba de pie junto a la verja de acceso a la propiedad

- De pronto señor, o tal vez me gusta correr – se mordió la lengua, no debía ser insolente – Con permiso

- Pensé que podríamos caminar juntos – él empezó a avanzar a su lado, ni modo – en el país de los Demonios hubo varias historias sobre panteras, una manada grande en las cercanías de la capital

- Sí señor, la villa en que vivía tomó medidas para protegernos y que no pudieran ingresar

- ¿Nunca vez a la gente a los ojos cuando les hablas?

- No señor, en mi trabajo es de mala educación hacerlo

- No estás en tu trabajo, y por favor deja de decirme señor. Mi nombre es Neji

- Como guste, se... Neji

- Entonces Tenten, ¿qué se hace en esta aldea además de ser estrellado por ti y quejarse por perder ovejas? – lo vio de reojo, estaba sonriendo y ella empezó a reírse.

- No lo sé – había levantado la mirada por un momento y la bajó de inmediato, muy tarde

- Tus ojos...

- Es un efecto de la luz – se excusó – lo he escuchado algunas veces

El hombre a su lado no dijo nada más, estuvo aparentemente pensativo y ella por más que lo intentó no logró devolverlos a su color original.

.

.


.

.

¡Especial de Halloween! Voy a participar en un reto de wattpad y esta idea surgió para cumplirlo, pero mi querida imaginación decidió que esta no es la historia para el concurso pues el requisito es que sea un one-shot, así que quedó esto. Tendrá 2, o 3 capítulos (todavía la estoy escribiendo) que serán publicados mañana y el domingo respectivamente.

Espero les guste, sus comentarios siempre son bien recibidos en un review. No olviden ir a darse una vuelta por mi twitter (idamariakusajis) en donde he estado comentando como voy en general con todas mis historias en curso (que ya son un montón) y si tienen wattpad (IdamariaK) seguirme y enterarse de qué va el reto.

.

Nos leemos mañana que traeré actualizaciones de otras historias de paso.

Att: Sally K