¡Feliz navidad a todos! ¡Feliz navidad a todos! ¡Feliz navidad a todos! ¡Y AÑO NUEVO TAMBIEN!
¡Feliz navidad para todos mis amados acólitos del mal- Digo, del Yaoi! Jajajaja
Bueno si, ya sé que es un poco pronto para eso pero me emociona pensar que ya van dos años que escribo esta historia y las demás jejeje. Y aunque el año anterior hice un capítulo especial por las fechas, no quiero retrasar el avance de la historia así que solo continuaremos normalmente hehe
Capítulo 19:
"Instinto-Parte 1"
-Recapitulando... Estaba entrenando, no tengo idea de porque Melinoe y Makaria estaban allí, y por enésima vez: yo no los transporté-Luego de los extraños sucesos y de la pelea que habían tenido a mitad del bosque, Nico había viajado por las sombras con todos de regreso al Campamento Mestizo. De eso hacia aproximadamente una hora, y estaban reunidos en la cabaña. Nico estaba sentado sobre su cama con un enorme lobo gris a su lado con su cabeza en el regazo del hijo de Hades. Desde que habían regresado se había dedicado únicamente a dormir.
-¿Entonces q-quien nos llevo h-hasta n-n-noruega?-Inquirió la rubia hija de Atenea con sus dientes aun castañeando. A pesar de llevar puesto su suéter de lana y una taza de chocolate en las manos.
-No tengo idea-Explico Nico pensativo mientras pasaba su mano distraídamente sobre el morro del lobo.
-¿Y por qué dos diosas los atacaron?-Pregunto Percy sentado desde la litera de junto.
-Makaria dijo algo al respecto-Narro Nico-Dijo que muchas almas se habían "perdido". No comprendo cómo es posible-Agrego llevándose la mano a la barbilla-¿Perdidas? Incluso las almas que no cruzan la Estigia...
-Bueno, en realidad...-Murmuro Percy rascándose la nuca-¿Recuerdas a los Kane?
-¿Los chicos que nunca debemos mencionar porque pertenecen a una cultura paralela que nunca debe mezclarse con nosotros?-Sugirió el azabache con una ceja alzada.
-Aja, si, ellos-A veces olvidaba que su primo tenía tan buena memoria-Si resulta que el Olimpo no es único, y cada panteón tiene su propio inframundo-
-"M-mas allá"-Corrigió Annabeth, aun con frio.
-Lo que digo es que tal vez no todas las almas van al mismo lugar.
-Mmmm, tiene sentido-Concordó el hijo de Hades frotando su mentón-Si ese es el caso... ¿Hmm? Sigue sin tener sentido; si algunas almas van, digamos, al inframundo egipcio-
-¡Más allá!-
-¡Lo que sea!-Odiaba que le interrumpieran-Si es así entonces mi padre no tendría porque pensar que se han perdido. Entraría en el orden natural de las cosas. Tiene que haber algo más...
-¿Qué tal si lo despiertas y le pides algunas explicaciones?-Sugirió la rubia, habiéndose acabado su bebida y ya con una temperatura corporal más estable.
-No, se merece un descanso-Declaro Nico bajando la mirada al lobo en su regazo y dedicándole una tenue sonrisa-Cuando despierte le preguntare todo.
-¡Pero-
-¡He dicho que no, Annabeth!-Atajo el moreno con fuerza-Lucho solo contra Melinoe, y recibió un fuerte golpe emocional-Declaro con seriedad. Aunque la verdad estaba más preocupado por la segunda parte de esa frase. Y aunque la hija de Atenea quería debatir un poco más, la mano de su novio en su hombro le advirtió que era mejor no presionar.
-Nosotros iremos a comer algo-Dijo Percy mientras se ponía de pie y estiraba las piernas-¿Quieres algo?
El hijo de Hades se negó, alegando que podían esperar hasta la cena. En lugar de eso pidió que los excusaran con Quirón puesto que se saltarían las actividades del resto del día. Cuando salieron de la cabaña trece Annabeth comento en voz alta si Nico seria consciente que en todo momento había estado hablando en plural. Pero su novio no encontraba aquel comportamiento extraño, claro que en ese momento su mayor preocupación era encontrar un plato de papas fritas o al menos una bolsa de frituras.
Como fuera, en el interior de la cabaña de Hades Nico espero hasta que la puerta se cerrara y conto hasta diez antes de llevar su mano al cuello del lobo y comenzar a rascar. Al menos ese era su plan. Pero en cuanto se hubieron quedado solos el lobo se irguió sobre sus patas delanteras, quedando ambos cara a cara. Nico podía ver claramente la humedad en la nariz del lobo, y un poco más arriba aquellos ojos bicolores de verde y rojo.
-No estás bien-Espeto el hijo de Hades llevando su mano a la mandíbula inferior del canido. El lobo sacudió sus orejas-¡Claro que me preocupo! Waoh... ¿Como estoy entendiéndote?-Sabia que Steit podía hablar casi en cualquier forma, excepto cuando era un animal muy pequeño. Pero esta vez, de alguna forma, podía entender lo que quería decir solo con verle.
-...-Steit solo se acerco un poco y le acaricio suavemente la mejilla con su nariz.
-Aquí la tengo...-Respondió sacando de su cinturón la daga que había recibido del druida-Pero aun no comprendo cómo funciona-Desde que la había recibido había notado algo especial en aquel filo. Cada vez que usaba sus poderes era como si la daga absorbiera todos los efectos secundarios de los mismos.
-...-El druida coloco su pata sobre la funda de cuero y soltó un pequeño bufido por la nariz.
-¿Tu colmillo?-Inquirió sorprendido desenfundando el arma y rozando el filo con la yema de sus dedos-Parece metal de verdad-Pero aquello solo provocaba más interrogantes que respuestas.
-Nico-Estaba tan concentrado en ello todas aquellas dudas que no noto en qué momento el druida había adoptado su forma humana de nuevo-No me gusta ocultarte cosas...-Dijo al tiempo que acunaba la mejilla derecha del hijo de Hades con su mano-Y hay mucho que yo tampoco entiendo. Todo lo que hago es porque me mueve mi instinto...
-¿Y qué es lo que si entiendes?-Inquirió, disfrutando de aquella cálida sensación de confort.
-Que eres todo lo que necesito...-Respondió tomando con su mano opuesta la de Nico y llevándola justo al centro de su pecho-Aquí. Y yo debo estar aquí-Agrego colocando sus manos en los hombros del azabache-Siempre para ti.
Aquella noche durante la cena, por todo el rato Nico pudo notar como algunos de sus compañeros no apartaban la mirada del druida a su lado. Obviamente Quirón y el señor D, así como los jefes de cabaña habían sido informados de los acontecimientos de ese día. El hijo de Hades era consciente que Steit comenzaba a agotar el beneficio de la duda que le habían otorgado a su llegada, y no estaba seguro de como manejaría las cosas si la situación llegaba a tornarse agresiva.
-...-Steit se encontraba devorando su tercer plato de carne azada cuando sintió como Nico pasaba la mano por su cabello. Sabía que tenía la fuerza suficiente como para pensar que podrían llegar a obligarle a irse. Pero no quería que todo se convirtiera en una batalla campal por su culpa-¿Como tienes el pelo tan suave?-Ni siquiera entendía de donde surgía aquella acción. Cuando apenas era capaz de soportar el contacto con sus compañeros, y aun así se sentía levemente incomodo cada vez que Jason o algún otro le abrazaba. Ni que decir de hacerlo él.
Pero con ese chico era tan diferente.
-"Chico..."-Pensó de repente. ¿Acaso estaba empleando bien las palabras? Era obvio que Steit le superaba un chorro de años por encima; todos aquellos flashes del pasado parecían de mucho antes que la edad media. Y aunque su aspecto humano luciera joven, no era lo suficiente como para entrar en aquella distinción. No. Steit era un hombre, a falta de una palabra mejor. Steit era fuerte, era inteligente, podía ser juguetón y bromista cuando quisiera pudiendo adoptar una pose seria de ser necesario. Era centrado. Era honesto. Era valiente. A su lado, Nico era el "chico".
-¿Estás bien?-Inquirió de repente el druida acercando su rostro al cuello del hijo de Hades-Tu pulso de repente se acelero...
-E-estoy bien-Respondió apresurado y maldiciendo los estúpidos latidos en su pecho. ¿En serio? ¡¿De verdad acababa de pensar en Steit como alguna vez pensó de Percy?! ¡Esa era una broma muy mala de parte de su subconsciente!
¡Él, definitivamente, no iba a enamorarse de su perro guardián!
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Al mismo tiempo, cientos de kilómetros bajo el subsuelo en el palacio del rey del inframundo, se celebraba una peculiar reunión entre deidades. El gran salón del trono se encontraban reunidos no solo la reina del inframundo, sino también su madre y dos de sus hermanos: Dionisio y Artemisa. Ninguno estaba seguro de porque les habían reunido allí, pero, en palabras de Deméter, si el amargado y antisocial de Hades les había pedido ir debía tratarse de algo importante.
-Madre-Llamo Perséfone desde su trono de loto. La adoraba, pero odiaba que siempre estuviera haciéndole la guerra a su marido. Habían pasado ya miles de años, ¿que no iba a superarlo nunca?
-Lamento la espera, suegra-Y claro que Hades también adoraba hacerla rabiar. En ese momento el rey del inframundo se materializo en su trono, a su lado su mano derecha también apareció-Pero este asunto les compete a todos ustedes.
-¿Es sobre el druida en el campamento mestizo?-Inquirió acertadamente la diosa Artemisa.
-No hay mucho que decir al respecto-Acoto Dionisio rascando su cuello-Pero, lo que sea con tal de alejarme un rato de ese montón de mocosos irrespetuosos.
-¡¿Un druida?!-La única que lucía sorprendida era la diosa agrícola con sus manos brazos como jarras-¿Cómo es que nadie me dijo nada? ¡Siempre soy la última enterarme de todo!
-Apareció hace unas cuantas semanas-Explico Dionisio sin darle demasiada importancia-Llego junto con el grupo de Jackson, y ha estado rondando al rededor de cierto campista.
-Pensaba que se habían extinto hacia varios siglos-Comento Perséfone genuinamente interesada-¿Que podría querer del campamento?
-No es "qué" sino, "quien"-Intervino Hades con dureza.
-Oh por el Olimpo-Exclamo Artemisa llevándose la mano a boca.
-¿Qué ocurre? ¿Qué significa eso?-Pregunto Perséfone. A veces odiaba ser una diosa tan joven.
-Es el motivo por el que ya no existen los druidas-Explico su madre-Si nuestro hermano se llega a enterar...
-Pero yo me encargue de todos-Atajo Artemisa-A pesar de ser una raza tan noble eran peligrosos. ¿Seguro que-
-Melinoe y Makaria lo confirmaron-Esto Hades con un gesto de la mano-Y como si no fuera ya bastante malo, ya ha encontrado lo que buscaba.
-Por todo lo que es sagrado...-Murmuro Deméter presionando el puente de su nariz-Dime que no es un mestizo.
-Es un mestizo-Acoto Dionisio con un dejo de humor en su voz-Adivina cual...
-Es mi hijo-Gruño Hades. Justo a tiempo para que Deméter levantara sus manos exasperada:
-¡Tenía que ser! ¿Seguros que no puedo mandarlo ya al campo a arar?
-Deméter, por favor, la agricultura no es la solución para todo-Aunque Hades pensaba que por esta ocasión no estaría mal enviar a Nico muy lejos del campamento. Después de todo el chico tendría un montón de problemas muy pronto. ¿Que podría ser peor que pasar unos cuantos días trazando líneas en la tierra?
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Había transcurrido una semana desde el enfrentamiento con las diosas del inframundo. Y si bien los encargados del campamento estaban al tanto de dichos eventos, los mestizos habían mantenido para ellos el detalle acerca de las almas que se perdían. Después de todo el asunto de los distintos panteones debía mantenerse en secreto, y no habían recibido una nueva visita de otra deidad dispuesta a ayudarles.
Y aunque todos esperaban poder adelantarse a cualquier eventualidad antes que ocurriera una catástrofe, Steit tuve que recordarles que no tenían ninguna oportunidad de hacer nada:
-Estoy siendo honesto-Aunque era difícil tomarse en serio al druida todo cubierto de pintura de colores. Después de todo habían estado jugando una partida de Paint-Ball en el bosque. Pero mientras el hijo de Júpiter contenía las ganas de freír al pulgoso con un relámpago y los demás intentaban no preocuparse demasiado, Nico tenía preocupaciones en su cabeza más importantes como para pensar en el fin del mundo ni en ninguna otra cuestión apocalíptica.
Una de ellas: encontrar al bastardo de Eros y meterle sus malditas flechas por donde más le doliera.
Desde un principio siempre se cohibía mucho cada vez que Steit tenía uno de sus episodios para con él. El druida nunca se cohibía en decir lo mucho que lo quería, ni en sus gestos de cariño que a veces resultaban un tanto infantiles. Y hasta hacia una semana él estaba bien con ello. Si, lo apenaba mucho pero en el fondo le gustaba.
-¡Nico!-Pero ahora la cosa era muy diferente. Ahora cada vez que tenia a Steit cerca no podía evitar que su pecho comenzara a vibrar y sus orejas se calentaran.
-¿Ya acabo el juego?-Por suerte tenía mucha practica en el antiguo arte de pretender que nada ocurría. Además resultaba divertido ver al enorme druida venir hacia él cubierto con múltiples manchas de colores. Al menos hasta que no se detuvo y término levantándole entre sus brazos y manchándolo:
-¡Sí! ¡Pero perdí!-Respondió con una enorme sonrisa-Nadie dijo que no podía dejar que me dieran...
-Claro, y con pintura fresca-Agrego con pulla señalando como ahora él también estaba manchado.
-Oh, lo ciento...-Estúpido druida y su cara de cachorrito. Ya antes le dificultaba enojarse con él, ahora era prácticamente imposible-¡Pero ahora podemos bañarnos juntos!
-¡¿Qué?!-En cualquier otra situación habría reparado en su potencial para convertirse en un tenor de ópera. Pero por el momento solo podía intentar liberarse del agarre de Steit que ya había puesto marcha directo a las duchas con una enorme sonrisa en su cara.
Y aunque la impresión del hijo de Hades podía parecer acertada, en realidad Nico Di Angelo no tenía idea del verdadero sentido de las palabras de Steit. Pero muy pronto lo averiguaría...
Continuara...
¡Y con eso mis amadísimos lectores concluimos el capítulo final de este año!
Ahhh si se que el capi esta algo flojo, pero esta última semana pesque una gripe horrible y créanme que entre la fiebre que no me deja dormir, los dolores de cabeza y los escalofríos apenas pude terminar algunas palabras para no dejarlos colgados todo un mes XD
Pero bueno, no se preocupen, que para enero les tendré una sorpresa especial en cada fic jejeje
Y ya que estamos en navidad, y que la fiebre me fundió todas las ideas en la cabeza, se me ocurre un pequeño regalo de navidad: UN DESEO! Pidan lo que quieran y dentro de lo que pueda los complaceré a todos!
Con eso listo solo me queda desearles a todos una muy feliz navidad, que la disfruten, que coman mucho, ¡y diviértanse a todo lo que puedan! (pero no demasiado Jojojojo)
¡Nos leemos en el 2020!
