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Capítulo publicado por primera vez el 8 de Septiembre 2016

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Locura Nº30

Temperatura

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Quizás era lo más loco que habían hecho en sus vidas, pero ya no podían retractarse, con algo de vergüenza pagaron el cuarto y se miraron seguro de aquel paso.

Cuando entraron al lugar, se despojaron de sus ropas y se cubrieron con unas toallas, bastantes cohibidos por su presentación. Sin poder dar marcha atrás, entraron al cuarto y se prepararon para lo que vendría.

El calor empezó a invadirlos con forme los segundos iban avanzando, sus pieles comenzaron a brillar y a contrastar, ella tan pálida y el tan moreno, se sentía pegoteados, pero no era una sensación mala… Al contrario, cada vez se hacía más relajante y estimulante para ambos.

Se miraron con una sonrisa cómplice, sin dudas, aquella estaba siendo una experiencia más que relajante y divertida, y lo mejor es que lo habían hecho juntos.

—Tenemos que venir más seguido —sugirió Ash sonriendo.

—Lo sabía —Misty negó con la cabeza—, te iba a gustar tanto este lugar que ibas a volverte adicto.

—Oye, que he estado en lugares como estos, pero en ninguno la vista era tan tentadora como ésta.

La pelirroja se limpió la gota de sudor que le resbaló por la frente, y Ash mirándola con los ojos entrecerrados, levantó su mano derecha para quitarle las gotas de sudor del cuello femenino. Ella sintió rápidamente un escalofrió.

—Sabes, tanto calor me está —la miró—, afectando otras cosas…

—Ni lo sueñes —gruñó Misty moviéndose en el asiento de madera para alejarse de él—, estamos en un sauna, cualquiera puede pasar a vernos si nos demoramos mucho.

—Pero no fue una negativa —ante el movimiento de las cejas del moreno, Misty se levantó afirmando la toalla que cubría su cuerpo.

—¡Eres un tonto! —protestó—. Todo iba tan bien. ¡Maldita apuesta con Brock, cuando salga de aquí voy a matarlo!

Ash no dijo nada, la verdad no podía evitar observar como su amiga brillaba por el vapor del lugar, como su piel se veía tan tersa que daban ganas de acariciarla con ambas manos.

El entrenador se cruzó de brazos, molesto con sus pensamientos, definitivamente el lugar no era el único con la temperatura elevada.