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Capítulo publicado por primera vez el 22 de Septiembre 2016
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Locura Nº31
Celos
˙·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ●•٠·˙
Él no podía sentirse así, se negaba rotundamente a aceptar que aquello fuera lo que sentía.
«—¿Qué es esa sensación cuando ves a alguien, y te sientes ansioso, molesto de que otra persona se le acerque, le hable, ese deseo extraño de entrometerte o hacer algo para que esa persona solo te preste atención a ti?
—Eso hijo mío —le había explicado Delia con una sonrisa tierna en sus labios—, se llaman Celos.
Ash se había negado a aceptarlo, así que solo resopló provocando que sus labios se movieran como si el relinchar de un Ponyta se tratase. La mujer a su lado, solo lo miró negando con la cabeza.»
Él no podía aceptarlo, no podía entender como aquel sentimiento tan egoísta se había apoderado de todo su ser.
Suspiró sentándose en el sofá, no muy lejos de él estaban los causantes de que se sintiera así. Aquel sujeto se había apoderado de toda la atención de su pareja, ella sonreía de una forma que nunca antes Ash había visto, reía y se mostraba sumamente animada cuando él la rodeaba.
¡Rayos!
Se quejó para sus adentro y se cruzó de brazos corriendo la mirada de aquella escena. Aunque tal gesto no pasó desapercibido para la pelirroja que, ante aquel acto, tomó al pequeño entre sus brazos y se acercó a Ash para sentarse a su lado.
—¿Y ahora qué te pasa?
—Nada —respondió.
—¿Estás enojado?
—¿Yo? —Ash volteó violentamente hacia ella, para señalarse— ¿Por qué crees esto?
Misty corrió la mirada hacia el niño que tenía en brazos, el pequeño la observaba con sus ojos verdes curioso por la voz del hombre a su lado.
—Bueno es que —colocó al niño en sus piernas y tomándolo de las manos comenzó a moverlas causando que el infante comenzara a reír—, desde que Daisy me trajo a Dylan para cuidarlo, has estado con esa cara de ogro que no sé cómo el niño aun no llora.
Ash solo la miró y luego miró a su sobrino político, el hijo de Daisy últimamente pasaba más con ellos que con sus padres y Ash había pasado a un segundo plano porque la tía del año había decidido cuidar de su sobrino antes de que su novio.
Ok, sí, estaba celoso y lo que era peor, es que estaba celoso de un niño de dos años. Debería darle vergüenza, pero ahí estaba comportándose como un niño aún más pequeño que Dylan.
Bajó la cabeza hasta sus rodillas y se la cubrió con ambos brazos. No podía sentirse peor.
Misty lo miró de reojo y luego puso a su sobrino en la espalda del moreno sorprendiéndolo.
—¿Eh?
—Ya, deja estar celoso de un bebé y ayúdame a cuidarlo
—Yo no estoy celoso de Dylan —protestó sentándose, logrando que el pequeño se tambaleara en su espalda entre risas pensando que estaban jugando con él.
—Sería el colmo, mira a él le agradas —Ash movió el rostro para ver como el pequeñito enseñaba cuatro dientes emocionado mientras se afirmaba de los hombros del joven. El entrenador volvió a fruncir los labios. No iba a poder contra el sentimiento infantil que lo embargaba por culpa de ese niño así que sacudió la cabeza y accedió a entretener a su sobrino mientras la madre llegaba a recogerlo.
Como dicen, si no puedes contra el enemigo, únetele.
