Capítulo 4: Desembarcando al infierno.
Keit estaba tirado en el piso totalmente desmayado, y produciendo vapor, en conjunto con un olor horrible que olía a sangre y a carne podrida quemada kiat estaba espantado por lo que vio, comenzándose a preocupar, como ya se estaba cerrada la reja y era de noche.
Con una garra se sacó las ataduras, pero como no podía escaparse por la gran seguridad que tenía el navío para acercarse a Keit.
EY…EY…Keit –dijo Kiat movimiento a Keit con delicadeza –despierta estás consciente.
Keit no podía despertar por, producto del gran dolor que tenía en el cuerpo.
…ah…Harumi…Harumi –dijo Keit con los ojos cerrados.
Haber…cálmate –dijo Kiat poniéndolo en una almohada de trigo –donde consigo…esto –dijo agarrando una tela de ropa rasgada de vagabundo. Empezó a vendarle la cara solamente el lado izquierdo para evitar una infección, también cubrió el ojo y la oreja que fueron cercenados.
El tiempo dentro del barco fue demasiado largo, habían pasado más de seis meses, lo peor era que Keit no había despertado estaba totalmente dormido lo único que daba señales de vida era su respiración.
Eeh que –dijo Keit despertando –donde estoy –dijo mirando el techo –ah…como…Kiat –se levantó para fijarse que de los demás mamíferos ya no estaban los colgantes, estaba totalmente solo, cuando.
La reja se abrió revelando a un rinoceronte con dientes podridos, ojos azules, pero rojos por haber fumado hierba, con múltiples aros por todo su cuerpo.
Ese es el que nos faltaba –dijo el Rino y detrás de él aparecieron dos leones blancos que estaban armados con lanzas y unas cadenas en sus manos –tráiganlo y colóquenle la armadura.
Los leones obedecieron y corrieron hacia Keit, pero todavía estaba confundido y además su único ojo bueno estaba borroso, pero el primer león lo agarro de la cara y lo lanzo a un barril de lleno de Ron. Keit cayó contra el barril de Ron y la tapa salió volando.
El león volvió a atacar, para amarrarlo con la cadena, sin embargo Keit se agacho, por instinto, haciendo que el león cayera al barril de cabeza, Keit le dio un golpe en el estómago haciendo que bebiera grandes cantidades de alcohol.
El segundo león le ataco, corriendo en cuatro patas y sacando las garras. Keit apenas vio el color blanco borroso, pero en su cabeza le decía que golpeara el piso, el simplemente lo golpeo haciendo que una tabla lo golpeara en toda la cara al león.
Durante un corto lapso de tiempo el recupero a vista para toparse con que el león que cayó en el Ron estaba totalmente borracho balanceándose de un lado otro, el aprovecho para lanzarlo al otro lado del barco, pero como estaba ebrio no sintió nada.
Bien yo me voy de aquí –dijo Keit dándose vuelta cuando un dardo le dio en el cuello, él se dio vuelta solo para recibir más de veinte dardos, haciendo que el pobre lobo cayera al suelo mirando hacia el cielo del techo y ver como la luz de una lámpara se desvanecía.
Hay problemas allá bajo –dijo el Jaguar desde arriba.
No señor solo unos cuantos problemas de utilería –dijo tomando un vaso de cerámica y hundiéndolo en el Ron para beber un poco.
Como sea saquen al que falta y póngale la armadura mientras yo voy a ver a lady MCmillan –dijo el Jaguar dirigiéndose una caseta debido a que estaban en un puerto con ruinas y varios hoteles de tercera calidad, con maderas podridas y barro por todos lados.
Entro a una bodega donde había una tigresa de ojos color rubí, usaba un vestido de las que usaban las mujeres en Londres en el siglo XIX de color amarillo y detalles rojos. Usaba un sombrero con un velo negro que ocultaba parte del rostro. Estaba mirando como a Keit le ponían una armadura que tenía la misma imagen de un lobo, pero que pesaba más de cien kilogramos con el objetivo de retroceder al que la usa.
Doña MCmillan un placer saludarla –dijo el jaguar entrando en la bodega –supongo que debe sentirse orgullosa…por el excelente trabajo que tuvo con ese samurái –dijo el jaguar pensando en lo que iba a decir.
Si por algo le di una segunda oportunidad fue para que lograra a la sociedad –dijo MCmillan molesta.
Seguro lo hará –dijo el jaguar sonriendo mientras abajo los esclavos eran puestos en una sola fila, pero Keit hacia gemidos, producto de que la aradura le rosaba las heridas, pero caminaba como si nada lo detuviese, atado a unas cadenas.
Lo que quería era una nueva esperanza para la humanidad –dijo MCmillan aún más molesta.
Pero en serio no piensas que su humanidad es una amenaza para nuestra causa –dijo el jaguar, mientras los prisioneros pasaban por un campo lleno de barrio y de escombros que lo acompañaban con lobos y leones usando casacas rojas, zonas de las batallas de la independencia no habían sido limpiadas.
Yo puedo ver a un samurái que es probable que no pueda superar la verdad…Y mejor créeme no hay mejor arma que la verdad –dijo preocupada amenazando al jaguar. Porque ella sabía que enterarse que Harumi tenía un novio
JAJAJA MCmillan…los samuráis no muere –dijo el jaguar. Con los prisioneros Keit piso un charco de agua para ver que no poseía ningún tipo de reflejo hacia lo que parecía ser una granja, de tanto caminar de la armadura empezaba a brotar sangre y mucho sudor.
Tu equivocación es ver a Keit como una mano esclava –dijo MCmillan seria –mi samurái es el nuevo mundo, un mundo que planeo moldear y mejorar hasta que el sol desaparezca.
