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Capítulo publicado por primera vez el 28 de Octubre 2016
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Locura Nº33
Intento
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Estaba en la cocina de su casa, prácticamente recostado sobre la mesa sin saber por qué su adorada esposa estaba con un humor de los mil demonios. ¿Qué habría hecho?
La verdad, es que no recordaba haber hecho nada que podría molestar la susceptibilidad de Misty, pero, aun así, la mujer de pronto lo miró enojado y ya no le habló por el resto del día, de eso seis horas ya y seguían iguales. Apoyó la frente en la mesa, tratando de encontrar la iluminación necesaria, cuando su estómago, gruñó de sobre manera.
Ante aquello sonrió.
Faltaba poco para que su adorada esposa bajara a preparar algo que se suponía que era comida, y ahí podría aprovecharse, siguiendo un consejo que había visto en internet unos días antes.
Se puso de pie, se acercó a los frascos que contenían, arroz, fideos y especies varias que Misty solía usar para cocinar y tras apretarle las tapas con fuerza, se retiró a la sala a ver un poco de televisión.
Como imaginaba, la pelirroja en total silencio, bajó las escaleras y se dirigió a la cocina a preparar algo de comer, Ash se acomodó expectante en el sofá, esperando porque la líder de gimnasio, rompiera la ley del hielo, pero al cabo de unos minutos, su entusiasmo se fue apagando.
¿Qué tanto hacía Misty en la cocina que no venía a pedirle abrir los frascos? ¿Acaso había llamado para pedir comida afuera?
Con cautela, se acercó a la cocina y observó a su esposa tomar unos de los frascos, tratar de abrirlos poniéndose totalmente roja, para luego dejar el pote. Esperanzado, intentó entrar a la cocina a ofrecerle su caballeresca ayuda, cuando la vio, tomar un cuchillo, darle dos golpes secos con la manga de éste, y tras eso, tomó el frasco nuevamente y lo abrió.
¡Rayos!
Se lamentó Ash, había olvidado que su esposa era más tozuda que él, en algunos aspectos.
Cuando terminó de usar el contenido del frasco, notó que su marido estaba en la cocina.
—Ah, hola Ash —lo saludó dejándolo aún más confundido que antes—, la cena estará en breve —y ante la sonrisa, Ash cayó sentado en una de las sillas.
Y también había olvidado que su esposa era bastante bipolar y como le daban sus ataques, luego se le iban.
Suspiró resignado. Ya intentaría otra cosa para lograr que no lo ignore cuando está enojada.
