¿Saben? Últimamente estuve viendo La leyenda de Aang (si, de nuevo) y no puedo evitar preguntarme ¿soy el único que necesita en su vida un bisonte volador? ¡¿PERO YA?! Lo llamaré Tetsu

Ahora, volviendo al tema… ¿De qué se suponía que íbamos a hablar?... Mmm… Jmmm… ¿Ahh?...

¡AH! Claro, ¡el fic! Muajajaja

En el capítulo anterior descubrimos finalmente la naturaleza de la conexión entre un druida y una persona. Y sé que todos se mueren por saber que pasara ahora entre Nico y Steit, y por eso casi me siento mal por decirles que tendrán que esperar un poco más para descubrirlo. Esta semana finalmente conoceremos a los antagonistas principales, así como la historia tras el misterioso segundo druida.

En fin, espero que disfruten este capítulo tanto como yo al escribirlo ¡Nos vemos en las notas finales!

Capítulo 24:

"Los Olvidados"

-Eh, no voy a preguntar de donde las sacaste…

-Gracias. Aunque realmente no es algo tan extraño.

-No, lo que me interesa es saber cómo carajos lograste amarrarlo.

-Cariño, las tácticas de una dama solo las puede conocer una dama.

-¡Mmm mm! ¡Grrr!-

Mientras las figuras de un hombre y una mujer adultos charlaban tranquilamente sentados en las butacas individuales de la sala, una tercera figura les miraba fijamente de uno al otro desde el centro de la sala mientras gruñía tras el bozal de hierro e intentaba sacarse las enormes cadenas que le tenían abrazado y bien sujeto al suelo:

-¿Cuándo instalaste las agarraderas?-El hombre sentado a la derecha tenía un aire maduro a su alrededor, como el de un abogado fiscal, aunque su edad parecía ir entre los treinta y los cuarenta años a lo mucho; tenía el cabello rojo y lacio peinado hacia atrás con gel, lo que sumado a su traje formal y la copa en su mano acentuaba aún más su aspecto de abogado. Aunque sus rasgos pudieran resultar apuestos, e incluso amigables; todo rastro de humanidad era arrasado por la mirada bestial en sus ojos carmesí, los cuales brillaban como el neón cada vez que daba un trago al contenido de su copa el cual tenía el mismo color granate.

-Desde que llegamos, no las habías visto porque la alfombra las cubría-Sentada frente a él, pero al lado contrario de la estancia, se encontraba lo que solo podía ser descrito como una belleza de clase mundial. Unas largas piernas cruzadas, una cintura muy delgada, el pecho de una diosa y brazos delgados que se movían elegantemente gesticulando a su alrededor. Sus facciones eran suaves y sus expresiones como las de una niña, lo que acentuaba aún más su aspecto joven, con una mata de cabello rubio y rizado que caída como una melena sobre sus hombros y con un broche en su sien derecha con la forma de un gato.

-¡Grrrr!-Encadenado y sometido entre ellos se encontraba la misma criatura que antes habían perdido momentáneamente de vista y había terminado colándose en los terrenos del campamento mestizo, provocando que casi fueran descubiertos por esa tonta diosa de la luna. Por fortuna fueron capaces de confundirla y hacerle perderles el rastro.

-¿Deberíamos soltarle ya?

-Olvídalo, ahora que lo vio estará aún más ansioso-Respondió la mujer-No se ha liberado aun por nosotros…-Agrego extendiendo su tobillo derecho, el cual tenía atado un grillete y una cadena que se conectaba a las mismas agarraderas de las cuales se sujetaban los amarres del druida, una igual surgía de la pierna del hombre. Aunque era imposible de ver a simple vista, el material estaba constantemente chupándoles la energía y transfiriéndolo a las cadenas que sujetaban al prisionero evitando que escara.

-Odio esto-Se quejó el hombre. Eso significaba que ambos tendrían que quedarse allí hasta que llegaran a la etapa final del plan. Por suerte habían cubierto ya la mitad de todo lo que debían hacer; sus subordinados podrían hacerse cargo del resto fácilmente. Pero la perspectiva de quedarse allí sometiendo a ese cabeza hueca resultaba sumamente aburrida-Bueno, mientras siga llegando buena comida puedo esperar…

Adoraba el concepto de "Hotel" no importaba cuantos fueran, siempre llegaban más y más presas.

Sus compañeros usualmente le acusaban de goloso, pero a él no podía importarle menos. Después de todo era de las pocas memorias que aun podía conservar: su antinatural gusto por la sangre. No era como si necesitara demasiada para vivir, unos pocos litros bastaban para satisfacer su apetito. La única razón por la que consumía más de la que necesitaba era para intentar llenar ese vacío en su ser. Una gigantesca laguna existencial.

Aunque no era como si fuera el único en sentir ese flagelo. Todos ellos eran iguales.

Después de todo, por algo se hacían llamar "Los Olvidados".

No eran nada más que solo meros recuerdos, apenas unos despojos que de alguna forma habían logrado sobrevivir luego de perder aquello que les sostenía. Alguna vez fueron algo más, aunque no pudieran recordarlo claramente. Pero tenían claro que habían estado arriba de los simples mortales. Muy por encima de ellos.

Habían sido dioses. Deidades veneradas y poderosas. Tal vez fueron amados o temidos, fuera lo que hubiera sido estaban decididos a recuperarlo costara lo que costara. Sabían que no eran los únicos, y de alguna forma sabían que estaban desbalanceando un cierto equilibrio. Pero sencillamente no podían simplemente dejarlo estar.

No podía recordar exactamente desde cuanto había estado vagando en la tierra solo, alimentándose y buscando alguna respuesta sobre quien era. Pero su existencia era como la de un fantasma, muy pocos mortales se percataban de su existencia y nunca ninguno había estado cerca de conocer la identidad de ninguno de ellos. Habían buscado por cada rincón del mundo, eventualmente se habían encontrados unos a otros y continuado su búsqueda juntos.

No eran amigos, mucho menos compañeros. Solo se usaban unos a otros para alcanzar un objetivo común.

Y de esa forma habían dado con él, el druida olvidado que ahora tenían encadenado a mitad de la estancia.

Cuando lo encontraron pensaron que sería como ellos, pero estaban muy equivocados. Él sabía muy bien quien era, qué era y lo que quería. Solo haberlo escuchado hizo que quisieran despedazarlo en el acto; sin embargo, sus palabras aun resonaban en sus recuerdos hasta la fecha:

-Les ayudare a conseguir lo que desean, a cambio me ayudaran a conseguir lo que es mío-

No era la primera vez que una de sus presas intentaba negociar, y por supuesto que nunca ninguna había tenido éxito. Ellos eran seres superiores, por qué necesitarían la ayuda de seres que no eran más que insectos a sus pies. Pero ese sujeto era diferente, no les estaba suplicando por piedad desde el suelo.

Él les había plantado cara de frente y les había mirado a los ojos sin temor alguno.

No tenían la certeza, pero todos estaban muy seguros que, de todos solo ellos tres estaban en un mismo nivel. Y si ambos se enfrentarán a él, aunque sin duda ganarían, tampoco había duda de que acabarían muy lastimados por no mencionar que muy posiblemente uno acabaría muerto.

Fue a partir de entonces que comenzaron a hacerse llamar "Los Olvidados".

También fue cuando habían comenzado todo ese loco plan. Habían reunido seguidores, información y recursos durante décadas, tanto que sus dominios sobre el mundo mortal no podían compararse con nada más. Aun así, lograr todo aquello sin llamar la atención de los otros seres superiores, aquellos que aun conservaban su lugar, resultaba sumamente agotador, por no mencionar un par de ocasiones en las que casi fueron descubiertos. Pero aun con todo eso, finalmente habían llegado al punto crítico de todo lo orquestado. Necesitaban aguantar solo unos cuantos días más, luego cuando el encadenado lograra obtener lo que quería finalmente alcanzarían la pieza faltante para recuperar aquello que tanto anhelaban.

-"No parece que vallan a soltarme pronto"-Por su parte el druida finalmente había cesado en sus intentos de liberarse y ahora solo estaba allí sentado mirando a la frente. Odiaba la idea de estar sometido, pero comprendía que los otros dos solo hacían lo necesario.

Lo admitía, lo que hizo fue una estupidez. Pero tampoco había sido su culpa, sus instintos eran demasiado fuertes y los había estado suprimiendo por demasiado tiempo. Saber que Nico estaba tan cerca fue demasiado para contenerse; verlo fue… No tenía forma de describirlo. Solo de recordarlo hacia que cada fibra de su ser temblara y se contrajera. Pequeños y múltiples espasmos simultaneaos, ¿era eso lo que los humanos llamaban alegría?

Flash Back:

Su primer recuerdo era dolor. Y no en un sentido melodramático o emocional.

Sino en el sentido literal. El dolor de los colmillos y el veneno en su cuerpo. Esa fue la primera vez que sus instintos le salvaron la vida; era apenas un infante y ya había aprendido a luchar para comer, ergo para sobrevivir. No tenía consciencia alguna del tiempo más allá de la procesión del día a la noche. Su vida consistía únicamente en cazar para sobrevivir y dormir para seguir cazando. No poseía nada parecido a una consciencia. Solo era una criatura más del bosque, una bestia que sin darse cuenta había escalado hasta la cima de la cadena alimenticia.

Hasta ese día, cuando casualmente se había cruzado con dos criaturas que nunca antes había visto.

Su primer encuentro con la raza humana fue inolvidable. Fue la primera vez que sintió genuina curiosidad por algo. Les siguió, les observo y lo más importante: aprendió. Había observado que ciertas especies se agrupaban para sobrevivir, pero esos dos eran diferentes. Su comunicación era más profunda, sus interacciones y aún sus acciones eran mucho más interesantes.

-O-

No fue difícil aprender a adoptar la forma de las "personas", pero ser como ellos fue un reto increíble.

Y por eso mismo los humanos eran tan fascinantes. Eran tan creativos para encontrar formas de facilitarse la vida, y del mismo modo para inventar formas de complicársela a sí mismos. Reglas, leyes, moral… Eran tan ridículos que resultaba hilarante. A él no le interesaba aprender a manejar un molino ni cuando se debía sembrar o cosechar el trigo. Para esas alturas había desarrollado ya una noción muy clara de quien era, y ahora estaba aprendiendo sobre lo que quería.

Él era el perfecto cazador. Si quería llenar su estómago solo necesitaba ir al bosque y caminar un poco. O incluso solo tendría que dar un paseo nocturno por la vía del pueblo.

No. Lo que él deseaba aprender eran esas gracias que hacían la vida de los humanos tan divertidas.

Engañar, exagerar y traicionar fueron apenas el comienzo.

Provocar peleas era divertido. Mellar un poco aquí y allá, preparar todo fue incluso más emocionante de lo que había esperado. Las ansias, las expectativas, todo aquello jugaba y estimulaba su imaginación hasta los límites ¡La emoción! Casi le hacía tumbarse sobre el césped y rodar como un cachorro. Nunca en todos sus años había sentido nada parecido.

Ah, pero no era nada comparado con observar el fuego desde la comodidad de una rama en el límite del bosque.

Todo ese pequeño pueblo ardiendo en más de un sentido. Los rayos de una tormenta podían provocar esas mismas llamas en cualquier momento, el fuego en si no era tan especial; pero las llamas del caos, eran la cosa más hermosa que había apreciado nunca. No tenía ni pisca de comparación con la fascinación que sentían las personas por piedras brillantes o por una figura que despertara sus instintos sexuales.

La vista de todos aquellos humanos peleando, gritando y matándose entre sí, era la epitome de la seducción. Los humanos pasaban su vida clasificándose entre ellos, creaban sistemas, reglas y jerarquías, todo para lograr estar por encima de los demás. Todo por conseguir una pizca de poder. Pero en el caos no existan reglas. No existían lugares ni rangos ni clases. Hombres, mujeres, niños, ancianos, soldados, panaderos… En mitad de la anarquía el caos convertía a las personas en nada más que carne agitándose y picándose a sí misma. Los gritos de ira y de dolor, mesclados por el llanto y acompañados todos por los gemidos. Esa era la sinfonía del caos.

Y él era el director de aquella obra maestra. Aun así, no era suficiente…

-¿Esto es lo que llaman "ambición"?

Ese era solo un pequeño pueblo granjero, con menos de cien habitantes en sus tierras. Allí afuera habían más, muchos más. Solo tenía que seguir el camino de las caravanas que solían llegar cada mes y pronto daría con otro pueblo. Tal vez una ciudad. Tal vez un reino.

¿Qué tan hermoso seria ver eso?

Fin del Flash Back

-"Como si la vida fuera a ser tan simple"-Ciertamente encontrar un pequeño reino con su castillo y todo tras viajar por solo unos cuantos meses fue un gigantesco golpe de suerte. En esa ocasión quería saber cuánto le tomaría hacer que todos se mataran entre ellos, sin embargo, termino haciendo un descubrimiento mucho más grande. En comparación fue algo verdaderamente trascendental.

Descubrió que no era tan único como pensaba. Y que estaba muy lejos de la cima en la cadena alimenticia.

Pero en lugar de caer en la desesperación, se vio inundado por una indescriptible felicidad.

-"Si, todo se tornó muy interesante luego de eso…"-Pensaba con una sonrisa oculta tras el bozal de hierro-"¿No lo crees, hermano?"

Descubrió muchas cosas sobre sí mismo. Como por qué había crecido solo, y por qué era capaz de cambiar su forma. Pero lo más especial de todo fue descubrir de donde surgía esa fascinación por aprender nuevas cosas y atiborrarse con el placer de cualquier cosa que pudiera encontrar entretenida. No era simplemente que fuera codicioso. Él era solo un pedazo de algo más, apenas una mitad. Y moría de ganas por descubrir que sería una vez que estuviera completo. El único punto negativo era que ya no podría arrastrar a los humanos a la destrucción tan a la ligera.

Pero bueno, tenía un excelente seguro para eso. Después de todo ser gemelos tenía sus pros y sus contras.

Mientras él disfrutaría de la libertad y los placeres de la vida que había elegido, solo dejaría que ese tonto mimado se encargara de buscar a su otra mitad; le tendría vigilado y cuando finalmente lo encontrara él solo tendría que ir y arrebatárselo de entre las manos. Sería fácil, ya antes le había arrebatado todo y ese tonto ni siquiera era consciente de él.

Bueno, sus planes se habían torcido un poco. De no ser por la intervención de esa molesta diosa y sus juguetes él ya estaría completo. Pero no importaba. Steit era demasiado tonto como para obligar a Nico a unirse con él, seguramente querría darle la oportunidad de crecer y madurar un poco más; después de todo la decisión de fusionarse recaía en el lado humano de ellos dos. El problema era que ahora que eran conscientes de él ya no sería tan fácil seguirles la pista, y lo más seguro era que ese cobarde estuviera ocultándose en alguna parte.

-¿Qué ocurre?-Voraz sintió curiosidad por los repentinos ruidos que hacia el druida, por lo que se animó a quitarle el bozal que hacía que solo soltara balbuceos.

-¿Qué es lo que toca hacer ahora?-Pregunto curioso. Ganándose un pie en la cara como recompensa:

-¡Si no hubieras salido corriendo como un maldito animal sabrías en que etapa del plan estamos!-

-Bonita suela, ¿son italianos?-No se necesitó más que un instante para que el cuero comenzara a humear.

-Bueno, bueno, tranquilos ustedes dos…-La mujer dio un par de aplausos al aire para llamar la atención de los machos-David, ¡deja de quemar la alfombra!

-Te dije que no me llamaras así, Doll

-Hay que llamarte de alguna forma, y "sin nombre" es demasiado largo. En cambio "David" es un lindo nombre-Se quejó la mujer a quien llamaban Doll para entonces hacer un gesto de indiferencia con la mano-Y estate tranquilo, la siguiente parte esta lista: Garuda y Toby ya fueron a encargarse de eso. Solo necesitamos esperar aquí.

-Me van a tener encadenado todo el rato ¿cierto?

-Sipi. Pero no te preocupes, ya mandé a traer algo para que te entretengas mientras tanto. Deberían llegar en cualquier momento.

Continuara

¡EH!... Perdón, normalmente en este punto tengo una mira láser apuntándome a la frente XD

Pero ya que esta vez no tienen ningún motivo para querer asesinarme –se siente raro la verdad- ¿por qué no pasamos directamente a nuestras intrigas usuales? Sin duda es la parte que más disfruto entre el espacio de tiempo que es escribir los capítulos y leer sus preciosos reviews ¡MUJAJAJAJAJAJAJAJA!

Y ahora que finalmente conocemos el pasado de "David", ¿será que finalmente llegamos a la recta final? ¿Qué nos deparara el siguiente capítulo? ¿Acaso nuestros héroes tendrán problemas en su búsqueda? ¿Qué han estado haciendo Nico y Steit mientras tanto? ¿Se nos viene encima una épica batalla final? ¿O tendremos un pequeño preámbulo inesperado? ¿Acaso para el próximo capítulo si querrán matarme?

En fin, ¡me muero por leer todos sus reviews mis amores!