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Capítulo publicado por primera vez el 5 de Diciembre 2016
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Locura Nº34
Consecuencia
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El sol estaba abriéndose pasó entre la oscuridad de la noche por sobre los árboles que rodeaban el gimnasio Pokémon en forma de carrusel de la ciudad costera, Ciudad Celeste.
La dueña de dicho lugar, estaba parada con un cronometro en la mano y un silbato en sus labios a los cuales le daba un pitido cada treinta segundos. Parecía que estaba sola, hasta que, por el lado derecho del edificio tras ella, aparecía un joven de cabellos oscuros con un Pikachu a su lado, ambos se veían por demás fatigados de la labor que efectuaban.
La pelirroja levantó la vista hacia el hombre y se quitó el silbato de los labios para hablar.
—Aun te quedan diez vueltas Ketchum, así que más te vale resistir —y antes de que el mencionado pudiera alegar le dio un silbatazo muy fuerte que lo llevó a pasar de largo frente a la chica protestando a regañadientes.
Misty estaba sumamente enojada. La chica de ojos verdeazulados no podía más con su enojo que llevó a comportarse así con él, pero todo tenía un motivo, una causa y un propósito.
Cuando Ash terminó de dar las cincuenta vueltas al gimnasio Celeste que le ordenó Misty, ésta se cruzó de brazo cuando agotado cayó a sus pies para tomar agua de la botella que ésta le entregó.
—Estás fuera de forma —protestó la líder de gimnasio.
—Perdóname, pero, aún no sé qué hice para que te comportes como un sargento, y me trates como un pobre soldado —declaró tomando un poco de agua para luego echarse el resto en su nuca.
—¿Aun no lo sabes? —alzó su ceja derecha sin poder dar crédito de sus palabras— ¿Es broma, verdad? ¡Te fue pésimo en el último torneo por no entrenar! ¿Eso no te dice nada?
—Tal vez me confié un poquito —reconoció haciendo que la chica descruzara los brazos y convirtiera las manos en dos puños.
—¡Un poquito! —gritó haciendo que el entrenador se abrazara asustado a su Pokémon— ¡Fue un completo desastre!
—Ya, pero no me trates así —suplicó mirando a su Pokémon— Un error lo comete cualquiera…. En cuanto me sigas tratando así le diré a mi mamá —la amenazó, pero lejos de mostrarse preocupada, la pelirroja buscó su móvil del bolsillo trasero de su pantalón y tras revisar un par de segundos algo en la pantalla le mostró un mensaje— "Querida Misty —leyó Ash—, me parece muy bien lo que planeas hacer, si mi hijo no entrena lo suficiente, hazlo entrenar tú… ¡Y empieza por él! ¡Ánimos y fuerza! Pd: De mi parte hazle hacer sentadillas mirando hacia los puntos cardinales, para demostrarle mi apoyo… Delia"
Ash terminó de leer el mensaje de su madre farfullando un par de improperios por su mala suerte.
—¿Dijiste algo cariño? —preguntó Misty con una clara sonrisa irónica en sus labios, tras hacer escuchado lo que éste hacía dicho.
—Nada Misty, solo pensaba en cuanto las amo a las dos —y tras mover sus labios con un resoplido, se puso a realizar las sentadillas que su mamá le había obligado. Pensando que, para la próxima vez, el entrenamiento lo haría con sus Pokémon y no con su novia.
