Capítulo 6: ira

Desde que Keit puso un pie en la granja los que los secuestraron a todos, había pasado más de seis meses desde el desembarco, los pobres mamíferos fueron puestos a trabajar como si hubiese un mañana, a Kiat la obligaban a sacar, todo un campo de zanahorias, en un día lo que le tomaba mucho tiempo y esfuerzo.

Sin embargo su hermano Rouk se escapaba de su labor para poder ayudarla, sabiendo que le podría costar la vida, salió de su lugar que era reparar unos galpones en medio de un bosque, pero se escabullía para llegar donde su hermana.

Te ayudo –dijo Rouk serio sorprendiendo a Kiat, la cual estaba agachada recogiendo las zanahorias, llevaba puesta una camisa blanca, de manga corta, con un pantalón negro, usaba unos guantes blancos

Rouk…no deberías estar aquí –dijo Kiat molesta.

Te vine ayudar –dijo Rouk –ya me decidí –dijo poniéndose a recoger las zanahorias, para dejarlas en su espalda.

Te van a ver, mejor regresa –dijo Kiat preocupada.

Tranquila –dijo Rouk sonriendo –siempre me escabullía para alcanzar las galletas –dijo intentando calmar el ambiente.

Ya no me recuerdes esas burradas –dijo Kiat enojándose –ya somos adultos.

Por tu parte –dijo Rouk más tranquilo.

Si me vas a ayudar –dijo Kiat nefasta volviendo a agacharse para empezar a sacar las verduras.

Mientras los dos se quedaron en las plantaciones, en otro lado de la granja en una zona que estaba al lado de la casa principal se estaba levantando una construcción en la cual estaba siendo vigilada por un león el cual estaba viendo que Keit no se moviera de su lugar.

Él estaba sin camisa usando un pantalón negro corto rasgado, con algunas vendas cubriéndole algunas heridas. Su ojo cercenado estaba un ojo de vidrio, en su oreja había un anillo que sujetaba un número junto a su nombre.

"Keit 0845".

Él estaba reparando lo que parecía ser una casa, en eso el león se le acero para hablarle de forma grosera.

Estaba armado con un hacha y tenía una paloma mensajera con la cual al ocupaba para enviar mensajes de alerta en caso

Ey, quiero que pongas estas bigas queden hacia fuera –dijo el León enojado –como odio a estas bestias –pensó molesto.

Gente rara –pensó Keit mirando al León con furia.

Durante varias horas Keit estuvo levantando las tablas, tratando de lograr el efecto que le pidió su patrón, el cual lo había presionado durante todo ese tiempo, obligándolo a ser codas tan estúpidas como cortar un árbol en plena tormenta eléctrica, otra vez de toco pelar más de treinta mil papas y quizás la más estúpida fue tener que robar la ropa interior de varias chicas de un burdel.

Lo que termino en una golpiza enorme para el pobre lobo, pero el León solo logro conseguir una sola pieza y dejo que las mujeres golpearan sin piedad al pobre Keit el cual se logró escabullir por una tubería que había debajo de él.

Pero volvió a llegar a la misma granja ya que no tenía lugar a donde ir, ahora tenía que ser el obrero de la familia de locos. No podía desobedecer, debido a que los demás esclavos habían sido golpeados hasta más no poder.

Estuvo trabajando durante todo el día hasta que por fin logro terminar la mayor parte de la construcción, además que el Sol ya estaba ocultándose.

Se fue caminando por el camino que llevaba a las cabañas, que estaba lejos, pero tenía que dirigirse a las cabañas, si lo encontraban en las afueras de las cabañas podría recibir un fuerte castigo.

Se fue caminando en cuatro patas siempre bajando la cabeza con una mirada de tristeza, pero si algo lo apenaba de verdad era su pañuelo, el que según Jaguar le hiso Harumi. Le apenaba la idea de no poder volver nunca a Japón donde había nacido y entrenado como samurái.

No le faltaba mucho para llegar a la zona exterior de las cabañas, cuando un zumbido en el oído comenzó a sonar en su oído, pero no le prestó atención a esto por lo que siguió caminando

Cuando Keit estaba a punto de entrar sintió un fuerte dolor de cabeza. No parecía dejarlo tranquilo ya que empezó a rodar por el suelo sujetándose la cabeza, hasta que finalmente se detuvo en seco. Al pasar comenzó a escuchar unas voces que parecían venir de todos lados.

¿Para qué seguir sufriendo? –dijo una voz –la clave para dejar de sufrir es dejar ir un corazón amarrado.

¿Qué? ¿Quién me habla? –pregunto inquietante Keit, empezó a mirar por todos lados, hasta que miro por detrás hacia el sol y ver un silueta. No podía ver bien producto del brillo, pero podía ver claramente a la figura de un león de larga melena que le llegaba hasta los pies, vestido con lo que parecía ser una túnica hecha de piel de oso.

A cuando camino hacia él alguien le tomo del hombro quien resulto ser Kiat la cual había visto todo lo ocurrido.

Con quien hablas –dijo nerviosa Kiat.

Eh…eh…no con nadie –dijo Keit de forma evasiva.

Los entraron a la cabaña pero solo estaban Rouk y Kiat, solo esperaban a Keit para estar completos. En lo que un rinoceronte cerró con un candado una cerca que se había levantado alrededor de las cabañas.

Solo te estábamos esperando a ti gigante –dijo Rouk de forma graciosa.

Entonces a para que me esperas –dijo Keit abrumado.

Te estas pareciendo a Kiat cuando se enoja –dijo Rouk mirando a Kiat.

No me metas en esto Rouk –dijo Kiat molesta.

Ya bueno –dijo Rouk serio –les tengo algo –dijo sacando una caja la cual tenía unas galletas con chispas de chocolate, unas tres galletas en total.

Los dos no dijeron nada y comenzaron a comer sus respectivas raciones. El hambre los había apoderado durante tanto tiempo, empezaron a adelgazar demasiado en especial Keit el cual estaba en los huesos prácticamente.

Sin embargo Kiat parecía no haber cambiado, al igual que Rouk.

El único que estaba más famélico era Keit y se le notaba en su rostro, sus patas blancas ahora estaban totalmente cubiertas de polvo, sucio, pero su pañuelo era el único que permanecía limpio, ya que lo lavaba con el agua de lluvia, para volvérselo a poner.

Cuando los tres terminaron de comer Keit empezó a decaer hasta que cayó en una cama de paja, al igual que Rouk que se quedó dormido. Kiat comenzó a ordenar, para finalmente ponerse a un lado de Keit. Apagando la vela que tenían.

Paso el rato, pero no podía quedarse dormida hasta que sintió que Keit estaba despierto, mirándolo que estaba pensativo.

Keit que pasa –dijo Kiat mirando a Kiat.

Solo…pensaba…en mi vida anterior a esto –dijo Keit mirando al techo –recuerdo a mis amigos, como entrenaba en el palacio de las montañas.

Eras un samurái legendario –dijo Kiat sorprendida –los únicos que van a ese palacio son samuráis con un poder en específico.

A si es –dijo Keit recordando su vida y como entrenaba con unos árboles muertos con una katana que estaba marcada con marcas raras –yo fui elegido para dominar el hielo, pero lo malo es que cuando alguien mata a un samurái legendario es considerado como un "demonio".

Los que te hicieron esto… -dijo Kiat escuchando a Keit.

El que me mato ahora es un Demonio que ya ha matado como a treinta samuráis de mi grupo, pero no quiero entrar en eso –dijo Keit dándose vuelta para volver a intentar dormir.

Kiat tras terminar la historia tapo a Rouk con la paja y con Keit hiso lo mismo, eran los únicos familiares que ella tenía en ese momento, debido a que todas las demás cabañas ahora estaban vacías sin sus ocupantes

Kiat intento hacerlo, pero cuando cerró los ojos una mano la tomo de la boca, la cual era una silueta oscura en su momento.

Nos vamos a divertir esta noche preciosa –dijo Jaguar llevándose a Kiat fuera de las cabañas.