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Capítulo publicado por primera vez el 23 de Diciembre 2016
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Locura Nº35
Propuesta
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Si algo sabía Ash Ketchum de su novia, era que ésta bajo la fachada de mujer fuerte, dominante y guerrera, se escondía una joven muy romántica y de sueños color rosa.
Por eso, en el momento que se dio cuenta que ya no se hallaba sin ella a su lado, decidió empezar a preparar lo que sería su pedida de mano. Quería que fuera fantástica, quería que fuera del tipo cinematográfico, de que dejara a la pelirroja -sin dudas- para pronunciar esas dos palabras que lo llenarían de una felicidad absoluta.
Así que, durante toda una semana, estuvo buscando información, pidiendo ideas y colaboración a todos sus amigos. La llevaría a desayunar temprano, ahí empezaría a tantear el terreno, pidiéndole un desayuno bastante dulce, luego, la llevaría hasta el auto y tras pedirle que tomara algo de la maleta, ella iría a regañadientes hasta el maletero, lo abriría y una lluvia de globos saldrían sorprendiéndola y estos con un letrero que le hiciera una pregunta tonta, típica de él.
Él quería probar antes de tirarse a la piscina si había agua.
Luego, le compraría un ramo de flores mientras paseaban por la ciudad, un par de helados… ¿por qué no? Y ahí en la plaza le preguntaría si quería ser su esposa. Después de todo, era la ciudad que la amaba y respetaba. Todos en ciudad Celeste seguramente estarían felices de aplaudir el momento en que su líder de gimnasio se comprometía en matrimonio.
Y el resto del día, lo pasarían juntos disfrutando de su nueva etapa….
¡Eso sería todo lo que haría ese día! Estaba más que feliz.
Se encaminó hasta el edificio de batallas de la ciudad, pero no lo recibió ella como hubiera deseado, sino su cuñada de cabellos azules despidiendo a un hombre con un maletín en mano. Ash se inquietó por un momento al escuchar la palabra doctor en boca de Violeta.
—Ash —en cuanto el doctor se retiró, ésta colocó su mano derecha en la mejilla—, Misty tomó un resfriado fulminante, está en cama, súper engripada, hasta habla chistoso de la inflamación de la garganta.
Ash miró a la joven de ojos burdeos esperando que fuera una broma de ésta, pero la cara de preocupación con la que apareció Daisy indicando que se iba por los medicamentos, lo llevó a correr hacia la habitación de la pelirroja.
Ahí la encontró en la cama, cubierta por una manta y un paño helado en la frente. Sus ojos entrecerrados, hicieron que Ash suspira, aquello llamó la atención de la líder que abrió enseguida los ojos para buscar quien había ingresado a su habitación.
Ash se acercó a la cama y observó como la joven estaba pálida y con un claro cuadro de gripe.
—Deberías irte Ash —susurró Misty al ver como Ash se acomodaba a su lado colocando la mano derecha sobre la frente femenina.
—Claro que no, necesitas a alguien que te cuide —respondió.
—Vas a enfermarte —le recordó.
—El sagrado juramento dice que en la salud y en la enfermedad —afirmó cerrando los ojos. La pelirroja a su lado, sonrió antes de empezar con un cuadro de tos.
—Gracias —le dijo tras beber un poco de agua para apaciguar su tos—, ¿Y a qué viene todo eso? ¿Planea casarse con esta enferma, Ketchum?
—¿Ni enferma puedes hablarme bonito, verdad? —farfulló mirándola con los ojos entrecerrados.
—No dejo de ser yo, por estar enferma… —respondió cerrando sus ojos—. ¿Entonces?
—Entonces, ¿qué? —preguntó un tanto malhumorado, retirándole el paño de la frente de Misty para humedecerlo.
—¿Vas a pedirme que sea tu esposa de una vez? —soltó causando que el chico que justamente apretaba el paño en su mano derecha quedara estático en su lugar— Espero que no hayas planeado nada de esas cosas ridículas que salen en las películas porque realmente me voy a alegrar de haberme —su boca se secó y tragó un poco de saliva para poder terminar de hablar— enfermado.
Ash se sorprendió por aquel comentario, ¿no era que a ella le gustaban esas cosas?
—¿Y sí lo hubiera planeado? —consultó acomodándole el pañuelo en la frente.
—No te creo… —exclamó Misty en un tono muy bajo— me hubiera dado mucha vergüenza…
—Supongo —dijo pensando que todo lo que había planeado había sido en vano.
—¿Debo alegrarme? —le preguntó tratando de abrir un poco sus ojos para ver a su pareja.
—Tal vez… —dijo apretando los dientes.
—Gracias… —susurró.
—¿Por qué? —indagó, limpiando con su dedo índice las gotas de agua que resbalaban por su mejilla.
—Por querer hacer algo tan ridículo por mí… —Ash se sonrió, buscó en el bolsillo de su pantalón y extrajo la cajita de terciopelo que contenía el anillo que pensaba darle a su novia y la miró.
—Misty… ¿me quieres?
—Sabes de sobra, que te quiero aún a costa de mi propia vida —Ash volvió a sonreír, ni enferma su querida compañera dejaba sus dichos.
—¿Te quieres casar conmigo? —soltó sin rodeos.
Misty abrió su ojo derecho para observarlo.
—¿De verdad quieres casarte con esta enferma, Ketchum? —el volver a la pregunta inicial, hizo que Ash se riera con fuerza— ¿Qué?
—Sí, quiero casarme con esta enferma de aquí, la que es como un Gyarados normalmente pero ahora parece tan inofensiva como un Magikarp —Misty movió su mano para golpearlo, pero falló por mucho, causando que Ash volviera a reír— A esto me refiero —con una sonrisa tonta en sus labios, tomó la mano que ésta agitaba para golpearlo y deslizó por el dedo anular el anillo que le había comprado con tanto cariño a esa pelirroja malgenio.
—Yo no dije que sí…
—Tampoco has dicho que no —dijo risueño quitándole el paño en la frente— y tampoco es como que quieras dejarme escapar —ante aquellas palabras Misty comenzó a reír, ganándose un nuevo ataque de tos.
—Ok… —llevó la mano con el anillo a su rostro para observar el anillo—, me gusta… lo acepto, no vayas a morirte sin mí.
Ash mojó el paño negando con la cabeza, pero se encontraba feliz, no había sido la proposición que esperaba, pero sin dudas había sido muy al estilo de ellos.
