Capítulo 7: Un viaje inesperado, con feos resultados.

Keit se había quedado dormido, dormía sobre su brazo derecho para evitar apoyarse en su brazo izquierdo, el cual junto con su cuerpo estaba tan deteriorado, con moratones por todos lados en especial en la cabeza.

Sus piernas, ni se diga estaban rasgadas, muy cerca del hueso, sus dos patas traseras, muy heridas con rasguños producto de un trabajo en una represa en el que metieron a varios esclavos para detener el flujo de un rio, no sobrevivieron muchos.

Había llegado tan grande y fuerte a la granja sin embargo tras varios meses estaba en esa pequeña cabaña, sin piso y recubierta de paja, dormía temblando producto del frio, apretándose el estómago debido al hambre que tenía, durante todo ese tiempo lo alimentaban únicamente de avena.

Por otra parte el hermano de Kiat estaba casi en perfecto estado, ya que en su estancia en China antes de ser capturado había entrenado en el palacio de Jade bajo las enseñanzas de Po.

Y hablando de Kiat…

Ella estaba en los brazos de Jaguar, siendo arrastrada con sus piernas colgando, y su cola arrastrándose, medio dormida, pero estaba gruñendo mirando al suelo como Jaguar la llevaba a un establo.

Ya dentro, él la tiro al suelo o más bien a un montón de paja, ya tirada en ella logro recuperar parte del conocimiento un rato después, sin embargo sentía algo duro en su pecho, mirando hacia abajo vio que estaba atada a una tabla.

Atada de las muñeca con unas argollas de metal, con sus pechos colgado, con una soga sujetándola, ella sin saber en dónde estaba empezó a moverse hacia arriba tratando de poder sacarse las argollas que la sujetaban, sin excito.

Con la vista borrosa intentando ver a su alrededor. Cuando Jaguar por detrás se acercó a ella sonriendo completamente desnudo, mostrando su cuerpo marcado, con algunas cicatrices en su pecho y espalda.

Nunca te imagine…tan sexy –dijo Jaguar estirando las manos o patas como quieran llamarle, empezó a acariciar su firme trasero, entrenado y grande.

A Kiat al sentir la mano de alguien tocándola, intento hablar, pero no pudo producto que tenía en la boca una pequeña pelota negra de metal atada a la cara.

Que…bien –dijo Jaguar abrazando por la espalda a Kiat –nos la vamos a pasar esta noche.

Kiat volteándose con unas lágrimas sobre unos ojos enojados.

Durante toda la noche Jaguar estaba gimiendo, dando fuertes suspiros, cuando faltaba poco para amanecer, la puerta se abrió Jaguar salió sudado con solo un pantalón negro, sin nada encima muy sudado.

Rouk en ese momento ya se había levantado, tenía la manía de levantarse muy seguido antes de que amaneciera el Sol. Estaba vestido una camisa sin mangas de color blanco, pantalones negros, un poco ajustados y unas botas para el lodo.

Saliendo de la cabaña los guardias presentes le abrieron, ya que sabían que él era único que se portaba "bien", pero apenas se alejó de los guardias, encaminándose hacia la granja principal, saco un pedazo de pan grande, empezando a comer.

Gracias por la hospitalidad –dijo Rouk comiendo, dirigiéndose al establo –bueno… -dijo poniendo su mano en la puerta – otro día en la… -dijo votando el pan al suelo por la impresión.

Frente a él estaba Kiat en la tabla, aun, atada con todo su pelo despeinado tenía algunos golpes como cortadas graves seguían hasta sus pechos, desnuda totalmente con la cara apoyada en la tabla respirando agitada amordazada y llorando.

¡KIAT! –dijo Rouk acercándose a Kiat corriendo a ella, al ver que estaba atada, busco en el establo las herramientas de las cuales encontró un hacha, para tratar de no lastimarla, por lo que la uso como palanca, para sacar los clavos. Sacándolos uno por uno lentamente.

Cuando lo hiso ella cayó al suelo, pero él se le acerco con tomándola en sus brazos, quitándole la mordaza de metal de la boca, ella tenía la ara totalmente sucia por el sudor, pero de sus ojos corrían unas lágrimas, dando fuertes sollozos.

Kiat estas bien –dijo Rouk asustado al ver a su pobre hermana en un estado de shock, con la mirada perdida llorando, no podía sentir las piernas, en su vagina caía mucha sangre que caía a goterones –¿Quién hiso esto? –dijo Rouk quitándose la camisa para poder tapar a Kiat, paso por detrás la camisa que era larga.

La camisa llegaba hasta la cadera, con cuidado le puso el brazo derecho en la respectiva manga, e hiso lo mismo con la otra.

Kiat…necesito…que te…abroches la camisa –dijo Rouk nervioso para no faltarle el respeto a su hermana, pero ella estaba con la mirada perdida.

R-Rouk –dijo Kiat tartamudeando.

Soy yo –dijo Rouk sacando unas lágrimas.

D-donde… -dijo Kiat volteando la mirada hacia Rouk –e-esta…ese…condenado...maldito…sin vergüenza…DE JAGUAAAR –dijo Kiat gritando con una voz de diablo. Asustando a Rouk.

Fue el amo –dijo Rouk con sorpresa –quien te…

Violo…– dijo Kiat crujiendo los dientes –pero cuando lo encuentre… -dijo Kiat intentando levantarse, inclinando su cuerpo, pero apenas se movió volvió a caer de golpe en los brazos de Rouk que estaba sentado en posición de loto.

Estas muy herida –dijo Rouk preocupado tomando llevándose a Kiat arrastrando producto que era un hibrido entre zorro y pantera.

Salió con ella arrastrándola por el pasto tratando de que no les vieran los guardias, que iban armados con unos fusiles plomos, para la época, eran mosquetes ingleses de color plomo, con decoraciones de plata como ramas de plantas.

Cuando llegaron al jardín trasero, Rouk se dirigió a la parte frondosa de los árboles, en la cual camino unos más a dentro, con Kiat en sus brazos arrastrándola, con cuidado, ella sintiendo la tierra con las piernas colgando, y Rouk agarrándola por debajo de los hombros hasta lo que parecía ser una zanja pequeña.

Ese jaguar –dijo mirando a los guardias todos leones –lo hare pagar por sus crímenes –dijo Kiat volviendo a intentar de levantarse, pero el dolor se lo impidió.

No hagas ruido carajo –dijo Rouk susurrando.

Entonces qué esperas de mi… -dijo Kiat molesta, aun siendo arrastrada por su hermano.

Como quieres vengarte… -dijo Rouk molesto deteniéndose, poniendo a Kiat en la raíz de un árbol –si estas muerta.

… -Kiat sé que sin decir nada.

Como explícame –dijo Rouk mirando a los ojos –yo también he querido arrancarle la cabeza con una pala, lo he estado soportándolo…no eres la única que ha sufrido –dijo Rouk soltando una pequeña lagrima –quiero vengarme, pero saldré de este infierno libre, y voy a salir libre para volver a empezar.

Tu…también –dijo Kiat sorprendida por las palabras de su hermano que nunca había dicho algo así de fuerte.

No quiero entrar en detalles –dijo Rouk aguantando las ganas de llorar –hay que ir a las cabañas –volviendo a arrastrar a Kiat hasta un puente que daba directamente al a las cabañas.

En ellas Keit seguía dormido, pero de pronto el mismo rinoceronte volvió a aparecer, en la puerta de la cabaña del lobo.

Arriba lobo –dijo el rinoceronte serio.

…que sucede –dijo Keit en un tono molesto, al darse cuenta de gigantesco se sorprendió –eh... lo siento amo.

Con esa falta…mejor ni hablo –dijo soltando una respiración calmada –solo levántate en un minuto y dirígete a la entrada de la casa principal.

El solo se fue, dejando a Keit en la cabaña sin palabras, pero solo obedeció. Se empezó a levantar con cuidado manteniendo su brazo izquierdo apegado al pecho, se retorció un poco hasta que logro levantarse. Se tambaleo varias veces para tratar de no caerse.

Se encamino con cuidado en a la entrada de las rejas que rodeaban a las cabañas sin decir nada bajo la cabeza para que no le vieran la cara. Cuando salió se dirigió al camino principal donde lo habían unos leopardos de las nieves, ambos vestidos de un traje de combate azul, con detalles de nieve en el pecho y espalda, unos pantalones negros y una cinta roja en al frente.

Como iban bromeando no se dieron cuenta de la presencia de Keit, pero cuando ya estaba enfrente de ellos, uno de ellos lo miro muy detenidamente, quedándose sorprendido.

… -Keit movió su cabeza de arriba abajo en tono de saludo.

Tu… -dijo un Jaguar viendo a Keit pasándole por el lado –Bun –dijo mirando al otro leopardo de que estaba a la derecha. Deteniéndose ambos quietos y sorprendiéndose por lo que vieron.

Acaso…ese era –dijeron mirando atrás – ¡el maestro Keit! –dijeron mirando a Keit, pero no hicieron mucho al ver que las puertas se cerraron.

No, no, no –dijo Bun sorprendido.

Hay, es que…ese sujeto –dijo muy sorprendido.

Murió ase como…. –dijo Bun calmándose y respirando.

Hay que avisarle a la gran Maestra –dijo el otro corriendo a la salida con Bun detrás.

Por otro lado Keit entro a la casa lo esperaban unos leones que lo sujetaron con mucha fuerza, con unos grilletes, lo sujetaron y empezaron a poner la armadura negra con la que llego a ese infierno.

Bueno ahora demos un paseíto a China –dijo rinoceronte sonriendo.

Bueno eso es todo y cumplí, una historia un domingo, bueno aunque a lo mejor lo lean el lunes o martes pero bueno, ya eso es todo.

Nos vemos el otro domingo, y el próximo capítulo aparecen algunos personajes de Kung fu panda.

Chauuuu :.)