Capítulo 8: Vida o muerte

En un sector del puerto por donde entro Keit a su esclavitud, junto con Kiat y el hermano de ella. Con muchos otros esclavos que al entrar vieron un mundo que estaba recién naciendo, pero os cuales solo los que tuvieron entrenamiento pudieron soportar las fuertes…hasta ahora.

Abran la puerta –grito la voz de un rinoceronte.

La puerta de un enorme barco se abrió, en un lado de la embarcación, de unos cinco por cinco metros, la cual al desplegarse por completo quedándose en la parte de madera del puente en el que estaba, mostrando un lobo recubierto por una armadura.

Esta cosa era muy pesada llegando a pesar más de veinte kilos cada parte, los dos brazos, piernas, los guantes que eran de metal sin dedos.

Esto le hacia la caminata casi imposible a Keit para poder avanzar, por lo que requirió que le empujasen para poder subir por la puerta, con dos leones que le tomaron de los brazos para poder ayudarlo.

Cuando ya llego al interior lo tiraron a un montón de paja que reunieron horas antes de que lo trajeran a la embarcación, dejándolo mirando hacia el techo del barco.

Sin embargo no era la misma armadura, ya que tenía unos pequeños agujeros en el pecho y en la visera del casco, esto le daba ventilación natural, notando una fuerte ventolera que indicaba que se acercaba una tormenta.

Van…a navegar por una tormenta –dijo Keit intranquilo y cansado.

Sentía como una ligera brisa le llegaba desde la puerta, pero no logro hacer que le escucharan por el cierre de la puerta. Sumergiéndolo en el interior de la oscuridad.

Digamos…que el viaje será movido –dijo Jaguar encendiendo una vela a un lado de Keit –mejor no te mares.

En el momento que llegaron a mar abierto una tormenta, provocando que el barco se moviera para todos lados, una fuerte lluvia hacia que se escucharan múltiples crujidos, segando a los marineros. Relámpagos salían de las nubes, casi queriendo detener el barco.

Dentro de este Keit viendo cómo se movía la vela de un lado a otro sin parar. Mirándola detenidamente concentrado en la llama como si nada recordando algunos bellos momentos, con solo sentir el calor de la vela que no era fuerte, apenas se sentía.

Recordaba esa noche en la que nació su hijo Jun, en los brazos de su madre, ese fue el día más feliz de su vida, viendo como abrió sus ojos lentamente, vio sus ojos pequeños y recordaba que su esposa estaba abrazándolos a los dos, con una sonrisa, combinada con unas lágrimas de felicidad. Pero todo cambio ese día negro para todos cuando el…

Grrrr…como puedes soportar este frio –dijo Jaguar envuelto en una manta gruesa, despertándolo de sus recuerdos.

Eso no te importa –dijo Keit enojado –además no hace frio

Hay barrotes de metal del barco que se congelaron –dijo Jaguar tiritando –y tú dices que no hace frio.

Esto es poco –dijo Keit calmada cerrando los ojos. Cuando lo hiso en la parte de la boca de la armadura empezó a congelarse cuando Keit lanzo un suspiro. Este hilo se extendió a lo largo de la armadura. Sorprendiendo a Jaguar.

Increíble –dijo Jaguar fascinado –es como si fueras…

De Hielo –dijo Keit serio –mi hermano me decía eso.

Tenías hermanos –dijo Jaguar con los bigotes congelados.

Uno solo –dijo Keit serio –pero el ultimo recuerdo que tengo fue ese en el que…nos enviaron al más allá.

Hasta que Mcmillan te trajo de vuelta a este mundo deberías agradecérselo –dijo Jaguar intranquilo.

Estas palabras provocaron que Keit sintiera un aura de furia y dolor en su interior.

Eres algo especial…o más –dijo Jaguar sonriendo –soportaste tanto desde esa tortura, la armadura, el trabajo, las cadenas, el hambre…ah que lindos recuerdos.

No…no digas esa palabra otra vez –dijo Keit enojado abriendo los ojos de un color rojo y una pupila blanca, que se veían a través del casco –me alejaste de mi familia, mataste a los mamíferos y me convertiste en esto.

Si lo hice –dijo Jaguar calmado –fue por un bien mayor.

¿Qué clase de bien? –Grito Keit.

Déjame preguntarte algo –dijo Jaguar serio –en estos días, has sentido a la muerte.

¿Qué? –dijo Keit confundido.

Todo el mundo le teme a la muerte –dijo Jaguar calmado –afirman no tenerle miedo, pero al fin y al cabo todos le tienen miedo…hasta que la prueban en su máximo esplendor.

Mejor acéptalo –dijo Jaguar dirigiéndose a la vela –hasta que no te sientas lo suficientemente vivo entre muertos, serás solo un esclavo en esta vida –dijo apagando la vela –vivir y sufrir… o morir y ser inmortal.

Recupere el internet en mi casa, por lo que seguiré subiendo historias para ustedes, nos vemos el otro domingo.