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Locura N°37

~Batman~

˙·٠•●Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ●•٠·˙

Misty estaba en ese día del mes que tanto odiaba, pero que en esa oportunidad esperaba desesperadamente.

Desde hace un mes exactamente, Ash había adquirido una obsesión bastante extraña por el hombre enmascarado, conocido como Batman.

Ella sabía que a Ash le gustaban los superhéroes, desde que habían conocido a ese hombre de Johto que se ocultaba tras el nombre de Gligarman, algo se había despertado en aquel niño que al crecer solo lo hizo obsesionarse más, y para peor, estaban sus continuos «Na, na, na» que podían durar minutos hasta que ella distraída, saltaba al momento que el otro gritaba «¡Batman!»

Y siempre terminaba pasando lo mismo, él actuaba, ella se enojaba y Ash terminaba muerto de la risa; para Misty no dejaba de ser un acto masoquista pero no le quedaba más que resistir. Después de todo, Ash había sido muy comprensible cuando el mes anterior, la acompañó a ver la pelicula de la saga que estaba leyendo, y la consoló cuando el protagonista se quitó la vida….

Okey, la vida de pareja podía ser bastante complicada.

Pero bueno, hoy era el día en el mes donde veían una pelicula propuesta por Ash. Estaba más que segura que la pelicula que iban a ver tenía que ver con la actual fijación de Ash, y quizás con ello, se le bajaran los índices de fanatismo, pero…. Había pedido mucho.

Cuando su pareja llegó al gimnasio Celeste, ella no lo podía creer: Ash había ingresado vestido como Batman… y no cualquiera, sino del traje antiguo color plomizo de la serie protagonizada por Adam West… oh sí, ella ya se había aprendido todos esos datos por él también.

—Oh pero, ¿qué clase de Bruce Wayne de los años sesenta es éste? —comentó la pelirroja colocando las manos en su cadera. Ash solo sonrió y le pasó la bolsa donde venían los paquetes de palomitas para el microondas.

—Wow… me asombras Misty —exclamó Ash siguiéndola a la cocina—. Siempre pensé que solo me ignorabas cuando te hablaba de mis cosas…

—No subestimes mi poder de escucharte mientras finjo ignorarte —dijo orgullosa mientras le sonreía— ¿Y qué veremos?

—Mi mamá me acaba de comprar ésta —le informó mostrándole el BluRay de Batman vs Superman, era como ella esperaba… iban a ver una pelicula de Batman.

Pusieron la pelicula en el reproductor y se sentaron en el sofá frente a la pantalla gigante que tenía la pelirroja en su sala acompañados de las palomitas dulce y saladas.

Todo iba bien, hasta que Misty adelantó su cuerpo hacia delante y empezó a señalar la pantalla haciendo que Ash dejara de observar la pelicula para enfocarse en su novia.

—¿Qué?

—¡Es Ben Affleck! —exclamó, por lo que Ash arqueó la ceja derecha. Iba a preguntar que tenía que fuera ese actor, cuando lo recordó. A ella le encantaba aquel actor…

Lo siguiente que aconteció es que Misty estaba más pegada a la pelicula que el mismísimo Ash que ya se había quitado la máscara y la movía en su mano derecha con fastidio mirando a la pelirroja que embobada miraba la pelicula.

Cuando los créditos aparecieron en la pantalla, Misty volteó hacia Ash con una enorme sonrisa.

—¿Viste eso?

—¿Qué cosa? —preguntó de mal genio quitándose ahora la capa.

—La próxima vez que te enfrentes a un lunático que quiera dominar el mundo, ya lo sabes: Pregúntale el nombre de su mamá, no vaya a ser que sea Delia y salves el mundo mucho más fácil —la sonrisa acompañada de risa de su novia, hizo que Ash apretara los dientes y parpadeara un par de veces.

—Sabes que eso no era lo que quiso decir la pelicula, ¿verdad?

—Lo sé —dijo chocándolo con su cuerpo, para luego volver a su posición anterior—, pero es divertido…

—Ja —gruñó el entrenador comiéndose el poco de palomitas saladas que quedaban.

—¿Sabes Ash? ¡Me encanto tu pelicula! —afirmó— Si Ben sigue siendo Batman, tráeme todas las películas que salgan —declaró con su puño derecho frente a ella.

—En tus sueños —volvió a soltar en un gruñido el entrenador.

La líder de gimnasio de ciudad Celeste nunca supo bien a ciencia cierta qué fue lo que ocurrió, pero tras ese día, Batman había desaparecido de su vida, y de la de su novio para no volver jamás.

Y estaba feliz.