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Hola a todos, espero que esten iniciando bien el año, la semana que viene mi familia vuelva a Argentina, así que empezaré a resubir los fics en proceso :)

Nos leemos pronto

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Capitulo publicado el 9 de enero de 2018

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Locura N°38

~Elección~

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Aquel lugar era muy lujoso, tanto que se sentía avergonzada de ir con una blusa sin mangas, short y sus cómodas zapatillas. Se sentía intimidada por las miradas de las personas que ahí almorzaban o simplemente disfrutaban de una taza de café.

Pero, ¿Qué iba a esperar ella de esa persona? Cuando la guiaron hasta la mesa, podía ver la feminidad de aquella mujer entallada en ese vestido de diseñador, su cabello adornado con un cintillo de tela y su bolso del último año.

El solo verla, le hacía arder la sangre de una forma horrible. Pero, como siempre no se la iba a dar fácil… ¡Ella casi había ganado! ¿Para qué rebajarse hacía aquella persona que se creía muñeca?

—Habla rápido —le dijo tomando asiento frente a ella, sin saludar.

—Hola Misty —saludó con una sonrisa en sus labios.

—No tengo tiempo para tus juegos Serena, por favor —le dijo, haciendo un circulo con su dedo índice derecho—. No lo sabes, ¿verdad? Me caso mañana.

—Oh sí, una celebración a la que no fui invitada.

—Ya Maléfica, ¿Cuál es el punto de esto? —preguntó, golpeando con su dedo la mesa.

—Deja a Ash —soltó, por lo que la pelirroja solo giró sus ojos antes de cruzarse de brazos para mirarla—. No lo mereces.

—¿Y Por qué debería dejarlo? ¿Para que fuera contigo?

—Por supuesto —afirmó, adquiriendo una pose de víctima—, él ha sido mi meta desde niña.

—Wow, que profunda… —acotó la líder de gimnasio— Que un hombre sea tu meta, debe ser lo más inteligente que salió de esa cabeza —dijo señalándole la cabeza a su rival con las dos manos.

—Ash, debería ser mío… ¡Es mío!

—Vaya —le mostró su brillante anillo de compromiso—, pensé que esto —lo señaló, fingiendo estar confundida—, significaba que iba a ser mío…

—¡Ash se casa contigo solo porque te ve como un amigo con el que puede compartir batallas Pokémon cuando quiere!

—¿Amigo? —la paz interna de Misty, desapareció en un segundo.

—Sí, ¡Amigo! —la señaló— Mira como andas vestida… ¡Pareces un hombre! Actúas tan prepotente, tan sin gracias… Todo lo contrario, a mí —ahora se señaló ella—. Soy todo lo que cualquier hombre desea.

—Cualquiera… menos Ash —concluyó la pelirroja una vez más.

—¡Él no será feliz a tu lado! —protestó Serena golpeando la mesa— ¡Déjalo! ¡Si lo dejas, él vendrá a mí para poder consolarlo!

—Sabes que no hay garantía que, si lo deje, vaya a ti, ¿verdad?

—¡Yo sé que sí!

—Serena —Misty apoyó sus brazos cruzados en la mesa y le sonrió—. No voy a dejar a Ash. Ni hoy, ni mañana ni nunca. Espero que te quede claro eso.

—¡Tú! —gruñó la mujer de cabellos claros.

—No me interesan tus berrinches, Ash me escogió a mí. A mí, de entre todas ustedes… ¿No sabes perder?

—¡Aún no he perdido!

—Haz lo que quieras Serena —se puso de pie—. Si Ash no te eligió cuando te le lanzaste encima hace unos años atrás, ¿por qué lo haría ahora, que acepté que nos casáramos?

—¿Cómo…?

—¿Sé eso? —completó al ver la cara de espanto de la Reina de Kalos—. Fácil, mi estimada —le sonrió—. No tengo secretos con Ash… Por eso, nunca podrás separarnos con tus intrigas… —le hizo una pequeña reverencia—. Espero no volverte a ver, así que vive bien —y se fue de ahí dejando a la joven de ojos celestes, muerta de la rabia.

Ella estaba ofuscada, el calor le brotaba por cada poro de su cuerpo. Serena siempre lograba sacarla de sus casillas. ¿Cómo tan poca dignidad? Fue hasta la residencia donde Ash estaba quedándose, golpeó la puerta y esperó por ser atendida.

—¡Misty! —exclamó el muchacho en cuanto la vio, corriéndose de la puerta para dejarla pasar— ¿Qué haces aquí? Se supone que no debemos vernos.

—Al demonio con eso —soltó para luego pegarle con su cartera en el hombro a su novio.

—¡Oye, ¿qué te pasa?! —protestó tratando de hacerla tranquilizar— No es bueno para ti, tranquilízate. —Curiosamente, ella se tranquilizó inmediatamente— ¿Qué pasa?

—¿Aun así quieres casarte? —al ver que Ash no comprendía lo que le preguntaba, completó— Aún, aunque sea cruel contigo, así te trate de la patada, ¿Realmente quieres estar conmigo? ¿No te casas conmigo solo por tener a ese amigo con el que tener batallas Pokémon?

Ash se alejó de ella y la examinó de arriba abajo. Misty no era así, Misty no era una persona con la autoestima bajo. ¿Sería producto de su estado?

—Misty —volvió a acercarse a ella, para tomarla por los hombros—, me caso contigo por todo lo que implica ese compromiso. Porque quiero estar contigo, porque quiero vivir día a día contigo, ver crecer a nuestros hijos juntos, envejecer a tu lado…

—Y tener batallas pokémon —volvió a asentir, bajando la cabeza—, ¿verdad?

—Bueno, eso hace más divertida la relación, si a ese punto vas —le comentó tomándole del rostro para que lo mirara—. ¿Qué te tiene así? —observó los ojos verdes de su amada y vio claramente el porqué del asunto— ¿Otra vez? —protestó soltándola, para retroceder.

—¡Sí otra vez! —protestó— ¡Todo porque no la invitamos a la boda!

—¿Y darle la oportunidad para que nos la arruine? —comentó Ash negando con la cabeza para abrazar a su prometida—. Sé que tus hormonas te están pasando la cuenta, pero no quiero que pienses mal, ni hagas caso a lo que te dicen, ¿de acuerdo? Te quiero así, con mañas y mal genio, pero también con ese apoyo incondicional y esa complicidad que solo tú me das. ¿Estamos?

—Mañana nos casamos, ¿verdad?

—Sí, Misty —Ash le dio un beso en la frente—, mañana la elección de estar juntos, nos unirá para siempre. Por sobre todo lo que digan los demás.