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Capitulo publicado el 22 de enero de 2018
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Locura N°40
~Debilidad~
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Cualquiera que viera a la gran líder de gimnasio de ciudad Celeste, podría hacerse rápido a la idea de cómo es ella: Bonita, poderosa, de carácter y siempre determinada a conseguir sus objetivos. Esas son las cualidades que sobre salían en aquella mujer pelirroja de ojos verdes que era una experta manejando cualquier Pokémon del tipo Agua, especialidad a la que se dedicaba desde muy pequeña.
Misty era la chica ideal de más de uno en aquella ciudad, y en la región entera. Tenía tantos admiradores como retadores.
Pero lo que nadie sabía, lo que nadie sospechaba es que, tras esa fachada de mujer dura, se escondía una damisela en apuros cada vez que un Pokémon insecto aparecía frente a ella.
Pues la mujer de carácter, no dudaba en comportarse como niñita miedosa si un Pokémon del tipo Insecto se acercaba a ella, y podía convertirse en campeona olímpica en los 100 metros llanos en cuestión de segundos.
Aquella era la más grande debilidad que poseía la líder de gimnasio, y aunque sus más cercanos se veían sorprendidos por aquel cambio tan drástico en ella, había una persona que disfrutaba de aquella debilidad para su beneficio.
Ese sin dudas, era Ash Ketchum, alguien que podía considerarse el mejor amigo de la pelirroja… hasta que le hacía una de sus estúpidas bromas, como en ese momento.
La pelirroja había discutido con Ash, hace menos de cinco minutos en los campos del laboratorio del profesor Oak, y ahora el joven tenía a un verde y viscoso Caterpie en las manos con una sonrisa malévola en los labios.
—Baja Eso, Ketchum —gruñó la chica de ojos verdes mirándolo amenazante.
—Yo no usaría ese tono —comentó moviendo la cabeza para ambos lados—, recuerda que —dijo acercándole las manos—, soy quien tiene al Caterpie.
—¿Qué es lo que quieres?
—Un "Lo siento Ash por lo que dije" —comentó el entrenador cerrando sus ojos.
—No soy Iris para disculparme de lo que te digo —se cruzó de brazos y con su mentón en alto, se giró para cambiar su dirección, pero Ash se puso frente a ella una vez más.
—Si no lo haces voy a soltar al mundo tu mayor debilidad… —volvió a mecer a Caterpie en sus manos—, toda esa bola de babosos, saldrá decepcionados cuando vean que le temes a los insectos.
Tras las palabras de Ash, Misty alzó una ceja incrédula de lo que acababa de oír, ¿esos eran celos? ¿Acaso Ash la estaba celando? No pudo evitar reírse de aquella situación tan peculiar.
—¿De qué te ríes? —protestó una vez más el entrenador.
—Ash —Misty acercó un paso hacia él, intimidándolo—, ¿No has pensado que, si le dices eso a mis fans, vas a generar que ellos quieran protegerme de los insectos? —cuando alzó la ceja derecha, Ash se la quedó viendo un tanto pensativo. Quizás si tenía razón—. Mis fans van a ver mi debilidad como una excusa para acercarse a mí, para proteger y cuidar que nada dañe a su querida Sirena de ciudad Celeste —el tono de voz de damisela en apuros, irritó a Ash más que sus palabras, dejó en el suelo al Caterpie y le pidió que se fuera— ¿Ash? —preguntó con aún más curiosidad.
—Odio admitirlo, pero tienes razón —dijo cruzándose de brazos—. Revelar tu debilidad no es nada beneficioso para mi plan —y tras sus palabras, y darse cuenta de la metida de patas en sus palabras, miró de reojo a su amiga una vez más y la dejó sola.
Misty torció una sonrisa en sus labios mirando como su amigo se alejaba de ella.
Estaba más que ansiosa de saber qué plan tenía en mente el señor Ketchum para deshacerse del club de fans que ella tenía. Y aliviada de que su debilidad por los insectos se mantuviera en privado.
