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y sí, el plan de Ash se verá en otra locura o/
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Capitulo publicado el 26 de enero de 2018
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Locura N°41
~Baile~
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El salón de fiestas de ciudad Celeste estaba adornado con telas blancas y celestes, flores y globos en las mismas tonalidades actuaban como detalles de las finas sedas. Mesas redondas con manteles blancos y centros de mesas celestes, sillas celestes con lazos blancos. Todo era armonioso en aquel lugar, y no era para menos. Las hermanas sensacionales estaban de fiesta, y no era una fiesta cualquiera, su dulce hermanita cumplía quince años así que decidieron tirar la casa por la ventana -literalmente-
Aquella fiesta reunía a mucha gente importante para la familia, así como para la actual líder de gimnasio, que apenas de que la fiesta había comenzado hace más de dos horas, aún no hacia un amague de aparecer en escena.
Ash observaba todo desde la mesa asignada para él, bastante curioso de lo que sucedía, no fue hasta que vio a las tres hermanas mayores de su amiga, reunirse en el centro del salón con unas miradas llenas de preocupación, que se puso de pie y se acercó a las muchachas que lucían con gracia vestidos de fiesta del mismo tono que sus trajes de ballet.
—¿Qué sucede? —preguntó Ash, las tres jóvenes lo miraron.
—Es Misty —comentó Daisy en un suspiro, colocándose la mano derecha en el rostro— No quiere aparecer —protestó, moviendo parte del tul rojo que cubría la falda de su vestido.
—Se niega a abandonar su habitación —continuó Violeta, la mujer de cabellos azules, lucía un vestido brillante en tono verde.
—¿Y no trataron de hablar con ella? —el entrenador las observó a las tres.
—Lo hicimos —Lily, la última de las hermanas de Misty, cruzó sus brazos por sobre el lazo que adornaba el vestido anaranjado que llevaba puesto—, pero nos atacó con su ira del dragón.
Ash acarició la cabeza del roedor que estaba en su hombro, y se lo entregó a la mayor del trio.
—¿Ash? —soltó Daisy tomando a Pikachu entre sus brazos.
— Yo iré a hablar con ella —les informó.
—¡Pero te atacará a ti también! —acotó Violeta un tanto preocupada.
—Lo sé —respondió Ash con una sonrisa—, pero a esta altura de nuestra amistad, ya soy inmune a su ira del dragón.
Las tres le dieron ánimos, mientras el joven de pueblo Paleta, volvía hacia el gimnasio Celeste por su mejor amiga.
Llegó hasta el lugar y buscó la habitación que le correspondía a Misty, se detuvo ahí y pensando que decirle, golpeó tres veces la puerta.
«¡No pienso ir a esa estúpida fiesta!» sonó del otro lado de la puerta. Ash sonrió y volvió a tocar tres veces la puerta «¡Dije que no voy a ir!» y tras el tercer toquido triple de la puerta, ésta se abrió.
Ninguno de los dos, podría asegurar quien era el más sorprendido, si ella por ver a Ash ahí parado vestido de traje, o él por ver a Misty en aquel vestido celeste.
—¿Qué haces aquí? —Misty fue la primera en salir de su ensimismamiento.
—Yo… —Ash movió la boca varias veces sin saber que decir, hasta que, tras sacudir su cabeza, volvió a mirarla—. Vine a buscarte para ir a la fiesta.
—No quiero ir —volvió a decir cruzándose de brazos, elevando un poco el corsé que moldeaba su figura. Pero que se moviera de la puerta, Ash lo tomó como que tenía permiso para entrar.
—¿Por qué no? —Ash desvió la mirada de su amiga a la habitación— Es por tus quince años después de todo.
—Yo no quería esta fiesta —protestó una vez más—, no quería nada de estas estupideces. Fiestas, bailes… ¿Bailes? ¡Por favor!
Ash sonrió de lado.
—Acaso —soltó, haciendo que Misty lo mirara, él también se atrevió a mirarla—, no me digas que Misty tiene miedo a bailar.
La chica se tensó en su lugar por la sorpresa de las palabras de Ash, pero enseguida recuperó su postura, burlándose de aquellas palabras.
—¿Yo? ¡Por favor Ketchum!
—Porque tengo un recuerdo bajo de haberte visto bailar con Brock cuando éramos niños —dijo tomando asiento en la cama de la líder.
—Eso era distinto, estábamos quietos en nuestras posiciones, solo movíamos nuestros brazos. —comentó sentándose junto a Ash en la cama.
—Entonces…
—Nunca he bailado en sí, lo que se llama vals —de la nada, llevó ambas manos a su rostro—. ¿Y si piso a alguien? ¿Quién va a querer bailar con la cumpleañera si los pisa a todos?
—¿Yo? —la voz de Ash la sorprendió, así que lo observó en silencio bajando las manos de su rostro— ¿Qué?
—¿De verdad?
—Claro —Ash se puse de pie—, solo necesitas dejarte llevar por un compañero de baile que si sepa hacerlo.
—¿Y tú sabes?
—¡Por supuesto! —llevó la mano a su pecho, elevándolo orgulloso—. Mi madre me ha enseñado el vals de muy pequeño.
—Oh —exclamó sorprendida y ladeo la cabeza— ¿Estás seguro de que no te pisaré?
—Estoy seguro —afirmó, mientras le hacia una pequeña reverencia para extenderle la mano—. ¿Bailas conmigo?
La pelirroja apretó los labios, sin evitar ponerse un poco colorada por la invitación y el tono de voz de Ash. Cerró los ojos y los abrió con decisión.
—¡Vamos! —dijo tomándole de la mano— Y que sea lo que Arceus quiera.
Las almas de las hermanas mayores de Misty regresaron con una exclamación al cuerpo de cada una de ellas, cuando Ash regresó con Misty tomada de su brazo, ambos se miraban, como si aquella conexión de miradas, le diera la tranquilidad a Misty para estar ahí.
Aunque podían oír murmullos por su entrada, ambos ignoraron a todos y se dirigieron hacia la pista de baile.
Cuando ambos estuvieron en posición, Ash le preguntó con la mirada si estaba lista, así que la cumpleañera solo afirmó con la cabeza.
Aquella escena, hizo que Daisy se apurara hacia la orquesta y diera indicaciones para que iniciara el vals.
—Estas tiras me fastidian —comentó la pelirroja mientras Ash con una sonrisa la guiaba por la pista de baile. Del centro de su vestido, iniciaba una tela transparente brillosa, que actuaba como capa, rodeándola completamente.
—A mí me gusta tu vestido —le comentó Ash, y Misty curvó la sonrisa inmediatamente— ¿Qué?
—¿Quieres probártelo? —se mofó, moviendo ambas cejas.
—¿Quieres que te deje en el medio de la pista? —comentó el otro, con un claro fastidio dibujado en el rostro.
—Ash, amigo —comentó la chica apoyando su cabeza en el hombro del muchacho, causando que éste se pusiera un tanto nervioso, pero no iba a dejar que ella lo notara.
Cuando el vals terminó, ambos se separaron un poco y Ash le hizo un gesto con la cabeza, y antes de que éste se fuera, y que alguno de los invitados intentara bailar con ella, lo tomó del brazo.
—¿Qué? —preguntó confundido.
—¿Bailas conmigo otra vez?
—Pero si lo haces bien, ni me has pisado una sola vez —exclamó.
La pelirroja presa de sus sentimientos revolucionados, solo alcanzó a jalarlo contra ella una vez más. Aprovechando que lo vaporoso del vestido impidiera que ambos cuerpos chocan uno con el otro.
—Pero no quiero bailar con nadie más —le dijo. Ash la miró de reojo pero no pudo evitar sonreír. Él tampoco quería dejarla bailar con nadie más, así que en lo que quedó de fiesta, solo hubo baile para ellos dos.
