No tengo excusas por haber dejado botado todo... así que...

Solo espero que lo lean, por favor :)

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Publicado: 15 de Junio 2018

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Locura Nº45

Traición

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Lo había hecho, la había traicionado y todo el remordimiento que sentía iba creciendo conforme los segundos pasaban, pero, en igual medida, la exoneración de sus culpas, porque él no tenía la culpa, claro que no. La culpa había sido de ella, siempre la culpa es de la otra parte. ¿Quién la mandaba a ser así? ¿Tan espectacular? ¿Tan irresistible? ¡Era solo un hombre que no pudo resistir la tentación frente a sus narices!

Se tuvo que golpear la nuca con fuerza, para no volver a caer ante el placer que aquel acto le causó. No podía, él estaba comprometido, tenía una mujer que lo amaba y a la cual había traicionado de aquella manera tan baja.

¿Cómo la vería a la cara ahora? ¿cómo observaría esos ojos verdes que tanto amaba y le diría que la había traicionado?

El remordimiento -sin dudas- había ganado la ronda. Porque estaba claro que Misty, en cuanto supiera de aquella traición, después de lo que le había contado, le tiraría el anillo que lucía con orgullo en su dedo anular, al medio del mar.

Y no podría culparla por ello.

Junto las cosas que tenía en aquella pequeña cabaña que compartían los fines de semana y esperó la hora de que su verdugo llegara.

Puntual como siempre, la pelirroja entró a la cabaña confundida de la poca luz, sabía que Ash debía estar ahí a estas horas.

—¿Ash? —lo llamó y en cuestión de segundos, lo tenía arrodillado frente a ella, suplicando por su vida— ¿Qué rayos?

—¡De verdad Misty! ¡No quise hacerlo! —suplicó—. Pero no pude resistir la tentación, soy humano. No quise traicionarte.

Misty lo observó detenidamente. Sí, ese era Ash, ¿qué demonios le había sucedido? ¿Por qué hablaba de traición?

—¿Me traicionaste? —preguntó perpleja. Aquella palabra nunca había encajado con Ash… al menos que…— ¡Detente! —gritó y Ash se puso de pie, casi pose militar frente a ella— Por traición te refieres a que te comiste la paleta doble tentación de chocolate blanco con berries, bañada en chocolate que dejé en el refrigerador —silencio. Eso se lo decía todo.

—¡Me dijiste que era edición ilimitada y que no volverían hacer ese helado hasta el año que viene, pero, lo siento! —volvió a arrodillarse frente a ella—. La vi ahí en el freezer y hacia tanto calor, tenía hambre y se veía deliciosa, el chocolate crujiente, la cremosidad de la crema de chocolate blanco y el agridulce de las bayas… —estaba perdiéndose ante la tentación de aquel manjar de los dioses, cuando la voz de Misty lo sorprendió.

—Que le da ese toque de perfección en una paleta helada… Es deliciosa.

—Oye espera —Ash se puso de pie, una vez más— ¿Cómo lo sabes?

—Porque lo probé, era deliciosa.

—¡Pero dijiste que solo conseguiste uno! —protestó.

—Era uno por persona, pero conozco al dueño —le dijo sonriendo—, esa era para ti.

Ash la miró sin poder creerlo.

—¿No es broma? —Misty negó con la cabeza y soltó la risa que estaba conteniendo— ¿Qué es lo chistoso?

—¡Tu cara! —respondió ingresando hacia el living de la cabaña— Por favor Ash, ¿crees que soy tan tonta como para dejar mi postre favorito a tu merced? Pues no, cariño. Te acabas de traicionar a ti mismo, ahora no tienes postre.

Ash se cruzó de brazo bastante enojado por aquella situación, ¿Se había traicionado a si mismo y con comida? Ahora sería él, el que no se perdonaría nunca el haber caído en tentación.