Los personajes son propiedad de Marvel ©. Lo narrado es una invención mía y con ello, algunos muy posibles errores gramaticales y ortográficos entre líneas. No beta reader.
Advertencia: basado superficialmente en el cómic de: Amazing Spider-Man [ Vol. 1 ] #524.
Pensó, oh. Resulta que, al final de todo lo había hecho. Primero comienza con sus dedos entumecidos, después se va recorriendo lentamente por todo su cuerpo. El sueño viene a él como grandes olas, y siente que cae.
Destruyó el misil scud, y salvo a todos. Salvo a May, salvo a MJ. Pudo salvarlo a él. El Sr. Stark está seguro ahora. ¿Qué me diría entonces si pudiera verme?, piensa. La diversión fluye sin poder evitarlo, una diversión seca. Cuando pensó que con los Vengadores haría historia, no se imaginó haciéndolo de dicha forma.
Aquí todo es tan tranquilo, con dificultad se puede escuchar a lo lejos el sonido del acero chocando contra el mar. La explosión pintando de colores los mares, un gris y naranja oxidado dando paso al negro. Y el sólo puede ver el dorado.
El dorado brillante que se funde con el elegante del rojo. Cerrando sus ojos, se dice a sí mismo que los detalles lo son todo ahora. Encantado, sonríe a un cielo que lo recibe con una gran belleza. Azul cerúleo, ¿quizá?, piensa. No, es un azul hierro.
Peter no está seguro en donde se encuentra ahora. Sólo sabe que está cayendo, y que no hay nadie que pueda sostenerlo. El frío cubriéndolo como una manta mientras algunos kilómetros de vacío lo esperan. Ya no percibe sus sentidos, sentidos que antes se afinaban con brusquedad.
« Sr. Stark, no le pude decir… ».
Cerrando sus ojos, piensa en todo lo que pudo haber sido y no fue. Entonces, lo siente.
El sonido cortando el viento, metal cálido abrazándolo y lo ve. Iron Man sosteniéndolo, dándole su calor. Peter sabe que está soñando.
— Peter, no te duermas. — siente los brazos acunándolo más fuerte contra su pecho —. Peter, despierta. No estoy bromeando, niño.
El dejo de ser un niño hace bastante tiempo, piensa con cariño. — Sr. Stark… ¿está aquí? — está soñando de todos modos, no le hace un mal preguntar.
— Sí, Peter. Estoy aquí, y no me iré. — la velocidad en sus repulsores aumenta —. Así que, quédate conmigo, permanece aquí.
Sonriendo, Peter se deja caer en la voz que el traje le provee. Es Tony, lo es.
El sueño lo vence.
