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¡Hola! No, no es una ilusión! Sire volvió a aparecer por aquí... dejó de jugar un poco con Aquatic y volvió a las andadas...

Les dejo esta locura que se me ocurrió mientras NO pasaba por algo similar...

No, nunca pasé por algo así, no crean que esto me pasó ayer y estoy quitando mi frustración así, no claro que no.

¡Los extraño!

Espero que Ash y Misty quieran volver a jugar conmigo pronto :(

Publicado: 09 de Febrero de 2019


Locura N°48

Fastidio

˙·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ●•٠·˙

Misty estaba apoyada contra el respaldo de la cama, observando como el hombre junto a ella dormía abrazándola por la cintura y tenía la pierna izquierda por sobre las de ella, mientras se preguntaba si acaso los hombres tenían una reacción natural a la palabra «Fastidio»

Pues, con solo pronunciar la frase «Te lo advierto, no me molestes, que estoy fastidiosa»

El rostro masculino sonrió de una forma nada inocente.

«¡Es fastidioso no poder fastidiarte!» le había dicho golpeando la almohada de la cama antes de acostarse, simplemente mirándola, como si esperara que ella dijera algo más para empezar a molestarla.

¿Por qué era así? ¿La palabra fastidio potencia su estupidez? ¿Realmente le gustaba molestarla?

El solo hecho de sentirse mal, ya la tenía con ganas de desquitársela con lo primero que viera, y ella amablemente –como nunca- lo alertaba

¿Para qué?

Si al final, parecía ser masoquista… De verdad no lo entendía.

Y al cabo de un rato, se había quedado dormido y no solo eso, sino que la había orillado al borde de la cama y para que no se cayera la tomó entre sus brazos y ahí quedaron, ella toda fastidiosa y él casi durmiendo sobre ella.

En esos momentos tenía que recordar ¿por qué lo quería?

Se movió aún más fastidiada para que liberara espacio en la cama y se había sentado, tal cual estaba ahora.

—Te odio —pronunció entre dientes, pasando su mano con poca sutileza sobre la espalda de Ash.

—Y yo te amo —respondió él, moviendo su cabeza para quedar sobre el pecho de la pelirroja.

Misty soltó el aire por la boca para dejar ir su frustración y tratar de dormir un poco.

—Ya, déjame —le dijo, moviéndolo para el lado contrario de la cama, ella se acostó boca abajo y el moreno no tardó en girar para dejar su cabeza en la curvatura de la espalda baja de su esposa.

—Nunca…

Misty ahogó un grito en la almohada y cerró los ojos con fuerza.

Necesitaba dormir, antes de colgar a su marido.