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¡Nuevo corto!

Publicado 17 de Febrero 2019


Locura N°49

Sonrisa

˙·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ●•٠·˙

Hay cosas que él no podía entender muy bien de las mujeres: Las largas horas de producción femenina, las compras desmedidas, el estrés por combinar todo, entre otras. Pero, por sobre todo eso, había algo que él se negaba a comprender.

De un tiempo para acá, no podía ver a su amiga si ella sonreía.

¿Habría algo mal en él? ¿Por qué le molestaba escucharla reír, verla sonreír? ¿Sería porque los latidos de su corazón se aceleraban? ¿Sería por el efecto de luces y brillos que se dibujaban detrás de ella cuando sonreía?

Lo que fuera, quería que parara, que ya no sonriera más.

Se negaba a seguir mirándola, pero todo se fue al diablo cuando ella se acercó a él, colocando su mano en el hombro masculino y con esa bella sonrisa…

—¿Quieres ir a nadar? —le preguntó. Él la observó, de pies a cabeza, sus mejillas se tornaron rojas, su corazón se paralizó al detenerse en sus ojos verdes, que lo miraban ansiosa, y en esa sonrisa de dientes blancos enmarcada por sus carnosos labios brillosos que lo tentaban cada vez más.

Fue tanto su colapso mental que solo pudo responder.

—¡Basta!

—¿Basta?

—Sí, basta —dijo, moviendo el hombro con nerviosismo para que la mano de la pelirroja cayera—. Deja de sonreírme…

—¿Qué te pasa? —pasó la lengua por sus dientes— ¿Tengo algo?

Aquel movimiento, había hecho temblar las piernas de Ash, quien tuvo que retroceder unos cuantos pasos de su amiga.

—¡No! ¡Solo no sonrías! —la señaló— Tu sonrisa me lastima.

—¿Y cómo? —entre dolida y preocupada, la chica se acercó a su amigo un poco más.

—Sí sonríes, mi cabeza entra en colapso, mis manos sudan y mi corazón se agita demasiado…

El significado de aquella frase no pasó desapercibida para la líder de gimnasio, que poniendo su sonrisa más brillante volvió a acercarse más a su amigo, hasta que volvió a quedar a su lado, casi rosando sus hombros.

—¿Así?

—¡Si, así! —gruñó Ash, claramente enojado— ¡Deja de hacerlo!

—¿Por qué?

—¡Porque cada vez que lo haces, me enamoro más de ti! —y tras decir eso, se fue de la playa, sin ser consciente de que ahora era ella la que no iba a poder verlo sin sentir un colapso mental.