Adicción II
FFVII AU Zack x Cloud
El camino fue, como esperaba, en silencio. Cloud andaba justo delante de él; Zack notaba la tensión en su espalda y cómo cada paso parecía pesarle, notando de alguna manera que estaba alargando lo inevitable.
—¿Cómo fue ayer con …? —Zack no pudo evitar preguntar.
—No quiero hablar de eso —Zack se esperaba una negación pero no con aquella voz áspera de rabia contenida.
—¿Quieres hablar de cuánto tiempo llevas viviendo aquí?
—Cuatro largos y agonizantes días… —fue la respuesta del rubio.
—Los suburbios no son un buen sitio.
—Hmph —resopló su amigo con amarga ironía. —Está lleno de basura, huele peor que la mierda, pero aun así, no es nada a lo que me refiero —El rubio pateó algo que estaba por el camino y se detuvo para serenarse bajando la cabeza y presionar el puente de la nariz.
Si algo recordaba Zack era que Cloud no era el alma de la fiesta y a veces tenía pensamientos muy oscuros en los que se refería a su propia persona, nunca creía en sí mismo y eso era la raíz de muchas de sus frustraciones; claro que estar en Shinra no le ayudó a mejorar su autoestima. Shinra era, y debía seguir siendo, un ambiente hostil y no dudaba a devorarte. Sin embargo, Cloud pasó de ser alguien solitario a ser alguien más abierto, donde llegó a tener gente en infantería que pudo llamar, no amigos, pero si compañeros. Ahora Cloud parecía un muchacho abandonado, a pesar de tenerle ahí, no era suficiente.
Casi choca con su amigo cuando éste frenó en seco, justo delante de una pequeña escalinata de madera que daba a lo que parecía un negocio. Sus hombros estaban tensos.
Séptimo Cielo, aquéllo era lo que rezaba el enorme cartel que había en aquel local. Era mucho más decente que las casas de chatarras que había alrededor. Cloud permaneció clavado bajo las escaleras de madera. Zack no dijo nada esperando que Cloud se hiciera a la idea: las cosas con Tifa parecían ir realmente mal.
Finalmente el rubio soltó aire por la nariz, dándose animos, y subió el tramo de escaleras como si se tratara de una prueba física a superar, con decisión, Zack le siguió no mucho más atrás con paso calmado. La puerta rechinó levemente cuando su amigo la empujó con cuidado, dando paso al interior.
Pudo verla casi al final del establecimiento; tenía ese larguísimo pelo negro, esta vez recogido en la parte más baja del pelo, top blanco y negro y una minifalda con medias altas negras. Estaba poniendo en orden las mesas que había en el interior. Zack se adelantó al ver que el rubio se quedó paralizado en la entrada.
—Buenos días, perdonad pero aún no hemos…
La sonrisa de Tifa se evaporó al instante al mirarle. Zack se limitó a sonreír de forma ambigua rascándose la parte trasera de la cabeza por nervios.
—Hola… —atinó a decir no sin dificultad, recordaba lo mucho que ella odiaba a Shinra. —Tifa, venia a… —no encontraba las palabras, pero se fijó cómo Tifa tenía su mirada en Cloud; por un instante antes de bajar una silla y darles la espalda volviendo a la barra. —Bien… Wow… —suspiró ante la hostilidad.
Cloud se medio giró y se cruzó de brazos, mirando a otro lado y evitando la situación, levantando ese muro invisible que Zack conocía bien.
—Estos dos… —musitó Zack, negando con la cabeza, llevándose las manos a la cadera.
Se acercó a la barra viendo cómo la chica no hacía nada ahí detrás: no trabajaba furiosamente o simulaba mantenerse ocupada; sólo estaba inmóvil, apretando los puños, sumergida en sus pensamientos.
—Tifa —la llamó suavemente.
—Lo siento… No abrimos hasta dentro de una hora… —fue lo único que obtuvo de la voz estrangulada de la chica.
—Por favor, Tifa, lo que te tengo que decir es importante… —insistió.
La chica giró para mirarlo y, al parecer, lo reconoció en ese instante; abrió tanto los ojos como la boca en sorpresa.
—Tú… —aquélla vez, Zack no supo averiguar qué significaba aquel tono. —¿¡Zack!? Pensaba que estabas muerto.
—Te aseguro que por un momento yo también… —suspiró. —Sé que no te lo creerás, pero me alegro que estés viva y… Bueno… —echó una mirada a su alrededor. —Levantando una vida —no pudo evitar suspirar con admiración.
—Sí… —la chica se acercó a él, mirando también lo que había construido; y eso alegró a Zack. Eso significaba que no le tenía tanto resentimiento como esperaba. —Han pasado muchas cosas… —el aire melancólico aterrizó en los labios de la chica. —Debo suponer que no vamos a hablar de los viejos tiempos… —el tono de voz se endureció y Zack se tensó sabiendo que ahora vendrían curvas muy peligrosas. —¿Para qué habéis venido?
Los brazos cruzados de la chica ya indicaban hostilidad, pero la mirada que le dedicó a Cloud, no se la esperaba de alguien como ella. Sin embargo, el tiempo nos cambia y ella sufrió demasiado.
—Tifa… —Cloud se dignó a mirarla pero permaneció en silencio casi enseguida.
—He venido a buscar a Cloud, lo encontré en la estación y fuimos a tomar unas copas… —empezó a hablar cuando la chica descruzó los brazos, sujetándose en la barra con una mano.
Ella permaneció de perfil a Zack, y él vió cómo los ojos de la chica se cerraban, como conteniendo un profundo dolor pero no le detuvo.
— …ahí me dijo estabas viva y quise venir a verte.
—¿Algo más? —esta vez lo miró a él con ojos que desprendían demasiadas cosas, pero el moreno se veía encerrado sin saber qué responder.
—Lo siento Tifa, lo que pasó en… —trató de continuar sintiendo su corazón en un puño pero no podía huir de su responsabilidad.
—No tengo nada —fue tan cortante que le dejó sin aliento.
—¡Tifa! —Cloud reaccionó como un resorte. —¡Él no es como yo!
—"¿Como yo?" —Zack se limitó a repetir mirando al chico sin entenderlo, eran militares y habían compartido muchas cosas.
—Entonces, ¿por qué estáis aquí? —la contestación de la morena no se hizo esperar.
Zack tuvo los reflejos de apartarse como si estuvieran tirando dagas reales y no quisiera ser alcanzado, alzó las manos como queriendo pedir calma mientras ellos se lanzaban acusaciones y diálogos que Zack no entendía. Era de suicidas meterse en discusiones de enamorados pero aquéllo le estaba poniendo enfermo; le tenía aprecio a Tifa pero a Cloud lo adoraba como al hermano pequeño que nunca pensó que necesitaría; verlos pelear era más de lo que podía soportar.
—¡Vale, vale! —intervino. —Todos nos hemos jodido en algún momento, pero ¿podemos hacer un tiempo muerto? —Zack vió como los dos dejaron de mirarse dando así por terminada la discusión, no sabía cuál de los dos estaba más afectado. A Cloud podía dejarlo para luego —Tifa, ¿podrías explicarme lo que pasa?
—¿No te lo ha dicho? ¿No lo has visto? —increpó aún enfadada.
—No —dijo todo lo solemne que pudo, ignorando el resoplido del rubio.
La morena tomó aire y finalmente asintió mirándole, para luego pasar a clavar la mirada en Cloud.
—Nos vamos abajo —Los ojos y la boca de Cloud se abrieron claramente en lo que iba a ser una protesta —¡Cuando venga Barret dile que espere! —sonó a una orden directa y el rubio se cruzó de brazos enérgicamente, dándole la espalda para luego pasar las manos a la cadera negando con la cabeza, pero no hubo más conflicto.
Tifa se acercó a una de las máquinas y tras un gesto le indicó que se acercara. Pulsando una palanca, la máquina hizo varios sonidos y empezó a descender; aquéllo a Zack le parecía muy turbio, pero no dijo nada.
Al descender vio lo que parecía un póster de reclutamiento con la palabra Avalancha, televisiones y un ordenador con las tripas por fuera, lleno de chips, placas y esas cosas de máquinas; una mesa de madera astillada y un saco de boxeo con mucho uso. Otros pósters de Shinra habían sufrido los azotes de la ira de alguien. Zack observó el escabroso lugar con el ceño fruncido, no le gustaba nada el cáliz de todo aquéllo. Sin embargo, ahí abajo había algo conocido que hizo que sus ojos tuvieran un fulgor de deseo.
En una de las esquinas estaba apoyada en la pared su Espada Mortal (Buster Sword), se acercó a ella sin poder ocultar su entusiasmo. La acarició, estaba en perfecto estado, tal como la había dejado. En realidad mucho mejor: estaba limpia y pulida; tenía infinidad de cicatrices muchas más tras la última batalla que libró… pero al fin podía verla y sentir alivio.
—Se la quitamos a Cloud, no fue fácil convencerlo. Estaba muy ligado a ella, pero…
—Je, la verdad es que me sentí un poco dolido… —empezó a narrar con una sonrisa en los labios pasando los dedos por algunas de las hendiduras de la espada, recordando con algunas de ellas el momento exacto en que sucedieron. —Escuché que un chico rubio con una espada enorme paseaba por los suburbios. Al encontrarlo… Los dioses saben lo mucho que me alegré. Pero por la noche al llegar a su casa y ver que no la tenía ahí… —sonrió levemente, negándose a que los recuerdos le abrazaran. —Lo importante es Cloud. Ésto es un trozo de metal que encontraría tarde o temprano y, bueno, ¡aquí está! —se apartó de lo que se había convertido en su legado para encarar a Tifa, pasando a una expresión seria. —Lo que importa, Cloud.
—Cloud…
Tifa asintió alejándose un poco de Zack y dejándole algo de espacio. El tema parecía serio, no iba a darle prisa.
—Encontré a Cloud hace cuatro días. Estaba en la estación del Sector 7. Iba a recoger provisiones y lo encontré ahí con la espada. Al principio me parecía alguien necesitado, pero resultó ser Cloud. Al verme, se puso en pie como si nada y empezamos a hablar… —suspiró. —Me contó que llegó a SOLDADO y que buscaba trabajo como mercenario —lo que Tifa dijo le era muy significativo, pero no era momento para hablar de eso, asintió esperando que continuara. —Le hablé de un trabajo… y accedió a hacerlo. Era un trabajo para Avalancha —pasó a señalar los pósters. —Todo fue bien en la misión, pero se quejaron que Cloud era un tipo raro que en un momento decisivo se quedó congelado sin hacer nada, luego reaccionó pero que no fue la primera vez… Y cuando llegaron aquí… —Tifa tomó aire. —Me ofrecí para mostrarle dónde podía dormir, pero luego prefirió irse con Jessie.
—¿Jessie? —Zack dudaba que fueran celos, pero tenía que preguntar.
Tifa negó.
—Jessie es un miembro más de Avalancha, se fueron a celebrarlo con los otros del grupo. Jessie me dijo que… —le estaba costando seguir, tragó con dificultad. —El caso es que tras eso, Cloud se fue sin mediar palabra y al seguirlo se dió cuenta que compraba Mako injectable y… —Tifa se dió la vuelta para que no la viera, pero Zack ya había visto sus ojos a punto de desbordarse en lágrimas.
Aquélla revelación fue dura para Zack, ¿Cloud comprando Mako? Si de algo estaba seguro era que Cloud no necesitaba más Mako en su vida. Había escuchado de gente en SOLDADO que al estar sometidos al Mako se volvían adictos a él, y tenían episodios violentos; la mirada se clavó en su espada, entendiendo ahora por qué le confiscaron su espada a Cloud. El rubio era consciente de lo que le estaba pasando y tuvo que ceder.
—Maldita sea… —musitó con rabia. —Cloud… —apretó los puños con fuerza.
—Después de eso, lo he estado vigilando —continuó Tifa tras tomar aire. —Durante tres días. Cloud cambia, no es la persona que conocí. Una vez consigue su dosis vuelve a sus sentidos pero de repente tiene episodios como de catatonia, quedándose totalmente quieto y en alguno de esos ataques cambia a ser… —Zack se acercó sujetando los brazos de Tifa muy suavemente, quería darle algo de consuelo, pero sabía que nada podía hacerlo. —...Hace lo que sea por una dosis… incluido estar con mujeres —sus ojos se llenaron de lágrimas una vez más. —Cuando le seguí...
Tifa se apartó del agarre de Zack para llevarse las manos a la cara, éste pudo escuchar sus sollozos ahogados. Zack tampoco reconocía a Cloud en ese relato. Aún recordaba la cara que le puso Cloud, estando en infantería, cuando le preguntó si se estaba reservando para alguien al negarse a beber y dejarse llevar… Y ése no era muy diferente al Cloud que fue incapaz de hablar de los sentimientos que tenía por Tifa, aunque saltaban a la vista.
—Tifa, a ti… —le dió miedo preguntar.
Ella negó con la cabeza, apartando las manos de la cara. Había aguantado, no dejando que las lágrimas cayeran por sus mejillas.
—No es Cloud, además mientras tenga opciones no insiste… No pierde el tiempo con quienes no va a sacar nada —suspiró pesadamente como si se estuviera quitando un enorme peso de encima. —Al principio podía tener como tres ataques catatónicos al día que podía 'activar', o no. Su parte… esa… —gruñó con desagrado al decirlo. —Pero con el paso de los días, cada vez tiene más y… Y cada vez es peor —Tifa pasó a mirar a Zack. —Un día decidí enfrentarlo y no dejar que abandonara este sitio y… Se puso muy agresivo… Nunca pensé que él…
—¿Te hizo daño? —Zack cada vez estaba más enfadado y preocupado por la chica.
—A mí no… —dijo con tristeza. —Pero a Barret… Si él no se hubiera puesto en medio —apretó los puños—, no estaría aquí.
—Barret. ¿Qué pasó con él?
—Está bien, sólo furioso con Cloud. Tiene un brazo ortopédico y Cloud se lo rebanó con eso… —señaló la espada, pero Zack no sintió la necesidad de mirarla, estaba centrado en Tifa. —Pero caímos en la cuenta… Nadie puede detenerlo, nadie puede detener a un SOLDADO —hubo un tenso silencio antes de que la morena continuara. —Cuando volvió a sus cabales estaba desolado… Supongo que recuerda cosas… Pero no es bienvenido aquí por nadie de Avalancha, hasta a mi me cuesta. Dejó la espada aquí. No voy a negar que sentí tantas ganas de destrozarla… —se acercó a ella mirándola. —Sólo tengo malos recuerdos al mirarla.
Zack dejó caer los hombros derrotado. No podía negar que la chica tenía razón, para él era un preciado recuerdo de alguien especial, y él a su vez se la legó a alguien especial. Cerró los ojos tratando de calmarse al decirse que Cloud no eligió que su cuerpo rechazara el Mako de esa manera: el que más sufría era él y todos le habían dado la espalda.
"Entonces cuando me vio tras estar con la chica... Je, debió imaginarse que era su subconsciente… o un fantasma de sus alucinaciones..."
Estaba defraudado, pero el abrazo que le dió Cloud, cuando él pensaba que estaba borracho… Supo que estaba desesperado pero no quiso escucharle.
No debía estar siendo fácil para él, estando ahora solo con sus fantasmas, sabiendo que Tifa le estaba contando todo esto. Si él era su último atisbo de esperanza, debió ser duro verle irse una vez más.
—Lo siento Tifa —consiguió articular. —Sé que te ha hecho daño, de muchas maneras, pero necesitaré tu ayuda para recuperarlo —se acercó a ella implorando a los dioses que sus palabras le llegaran. —Te lo pido con todo mi corazón Tifa, ¡dale otra oportunidad, por favor!
