Adicción III
FFVII AU Zack x Cloud
Zack miró directamente a los ojos marrón—rojizo de la morena, que le miraba con cierta incredulidad. Zack sabía que lo que estaba pidiendo, quizás era demasiado para un corazón tan dolido, confiaba en que Tifa cedería, aunque eso significaba exponerse a que la hirieran de nuevo. Los delicados labios de la muchacha apenas se movieron cuando los eco de una verdadera batalla campal sonaba a arriba. Ambos se miraron y Tifa palideció por un instante antes de volver a la máquina que les devolvería arriba, Zack no perdió el tiempo y acudió a su lado conteniendo el aliento con frustración en la agonizante y lenta ascensión.
—Tienes muchas agallas para presentarte aquí, pedazo de desecho. ¿Dónde está Tifa?
—Te lo he dicho, está a bajo, con un amigo.
—¿Un amigo? ¿Cómo tú? Como le hayas puesto tu amiguito o tú…
—¡Basta ya! — Bufó casi como una última advertencia para que dejara de poner a prueba su paciencia. — no quiero darle más problemas a Tifa.
—¡Que jodidamente considerado!, ¡eso debiste haberlo hecho al no presentarse en su vida! deja que te ayude. ¡Sonríe ahora hijo de p…!
—¡Barret!— la voz de Tifa, al parecer, hizo el efecto que buscaba.
Lo que Zack vió era a un hombre enorme encañonando a Cloud con un arma tan enorme como él mismo, estaba integrada en su brazo como un implante, llevaba gafas oscuras y tenía dos cicatrices en la mejilla izquierda, sin duda era más que amenazante y su voz, gruesa y casi rasposa, ayudaban a ello. Al verle el hombre le encañonó a él y Zack frunció el ceño sin miedo.
—¡Espera Barret, le conozco! — Tifa se interpuso entre ellos, pero no mucho antes que Cloud reaccionara poniéndose en medio también.
—Ni se te ocurra…— siseó de una forma amenazante que Zack nunca había escuchado.
Debería sentirse aliviado, pero el moreno sólo sintió descontento al ver como dos de las personas que quería proteger se ponían en peligro innecesariamente.
—Ok, ok, muy bonito el numerito del autosacrificio. — Avanzó esquivando a Tifa y luego apartando a Cloud desde el hombro sin desviar la mirada al gran hombretón— ¿Barret? — Preguntó por cordialidad, sabía que era él por lo que le contó Tifa del brazo ortopédico — Me llamo Zack, soy amigo de Cloud y conocido de Tifa — El gruñido de este indicaba que no era suficiente — ¿Podrías bajar el arma? si eres amigo de Tifa sólo la meterás en problemas si decides matarme a mí y a Cloud en su establecimiento, en poco menos de media hora para abrir.
Barret bajó el arma y Zack se concentró en recuperar el aliento perdido.
—¡¿Se puede saber a qué viene tanto alboroto?!— Otra voz femenina se escuchó desde fuera del local.
Por la puerta entraron tres personas más; la que habló, una chica de pelo castaño y una cinta roja en la cabeza con lo que parecía una armadura de pecho, vestía de azul con pantalones color verde militar. El chico que la seguía iba por entero de ese color y también tenía una cinta roja, era moreno, como el que llegó el último sólo que él llevaba un pañuelo rojo vistiendo de blanco con pantalones azules y notable sobrepeso, aunque lo que realmente le llamó la atención a Zack es que tenía granadas y minas colgadas por todo el cuerpo.
—Pensaba que no iba a volver…— La chica miró a Cloud con hastío, no estaba feliz de verle ahí.
—Estos son Jessie, Biggs y Wedge…— Tifa pasó a hablar bajo por la espalda a Zack para informarle, Zack se limitó a asentir con la cabeza, agradeciendo poder poner cara a más gente del relato.
—¡Por Hades juro que no va a volver a pasar!— gruño Barret mirando a la chica y luego a ambos ex-miembros de Shinra. — Largaos los dos, hemos aprendido a desconfiar de esa mierda de ojos que tenéis.— No era una petición, sino una firme amenaza.
—Tifa me ha contado lo ocurrido…— la mirada del moreno se clavó por instante en Cloud que luchaba interiormente por no apartarle la mirada. — Acabo de llegar a Midgar y no tenía idea de nada de lo que estaba pasando. Me llevaré a Cloud fuera de la ciudad y...
Escuchó un jadeo y luego el tacto de la mano de Tifa en el brazo, apretando, cuando Zack la miró vió en sus ojos súplica. Zack no pudo evitar sonreírle levemente, al parecer había decidido perdonarle; no, darle otra oportunidad.
—Barret, necesitamos ayuda para la misión. — Tifa se adelantó para enfrentar al hombre.
—Que Ramuh me parta en dos si no soy consciente de ello; ¡pero mucho ayuda el que no estorba!, prefiero hacerlo con poca gente ¡que confiar en cualquiera de los perros de Shinra!. — Barret no iba a ser fácil de convencer.
—Entonces nos iremos. — Se encogió de hombros.
—¡Me niego! No se donde pretendes ir, pero sin dinero no iremos a ningún sitio. — replicó el rubio.
—Oh vamos, como si no supieras otras formas de ganarlo, pero sí debes saber perfectamente en qué gastarlo. — Jessie atacó sin piedad a Cloud mirándole con poco cariño. Cloud se limitó a suspirar sin añadir más.
Zack estaba abrumado por la hostilidad del lugar, no le extrañaba que Cloud encontrará dificultades para entrar de nuevo al local.
—¿Nos disculpais un minuto?— Zack actuó rápido agarrando a Cloud del brazo y guiarle a un punto alejado del grupo para así poder hablar seriamente — Es por Tifa ¿verdad?— Bajó la voz para mantener aún más discreción.
—¿Qué?— Cloud parecía desorientado, Zack se preguntó por un momento si era alguno de esos episodios de catatonia que Tifa le habló.
—Concentrate, has dicho que quieres dinero, ¿de esta gente que no quiere verte ni en pintura?
—Sí, es por Tifa— admitió con amargura en la voz — Lo jodí todo por la puerta grande y ahora quizás.— Guardó silencio por un momento — Tifa tiene una motivación, y pensé en ayudarla antes de desaparecer de nuevo.
—Eres todo un romántico— No lo dijo como halago.
No sabía en que estaba involucrada Tifa pero no pasó por alto los guantes de combate táctico y mucho menos las armas de sus otros 'amigos'.
— Deberías concentrarte en tu recuperación y…— Sujetó el brazo con fuerza de Cloud, obligándole a escuchar lo que no quería oír, cuando el rubio torció el labio y procedía a huir por la izquierda. — ¡Cloud, puedes hacerlo!— bajó aún más la voz para que solo él lo escuchara. Aquello pareció devastar a Cloud. Zack le dio par de palmadas en la espalda para tranquilizarlo — Lo hablaremos luego.
Zack devolvió sus pasos hacia Barret y se cruzó de brazos. Decidió adoptar una actitud confiada pero sin pasarse; aquel tipo, Barret, podría ser impulsivo pero parecía saber leer a las personas.
—Está bien, ¿en qué consiste el trabajo?
—¿Y a ti quien carajos te dice que voy a fiarme de ti?, no eres más que otro perro de Shinra y encima amiguito de ese despojo de ahí atrás.
—¡Ese despojo...!— siseó alzando la voz sin dejarle continuar— Se llama Cloud, es mi amigo, y no permitiré que le arrastreis por el suelo un segundo más. — El Mako en su mirada debió hacer efecto porque todos apartaron la suya. — Parece que todos sois conscientes de lo que le ocurre pero habéis decidido abandonarlo a su suerte.
—¡Hey, no necesito que…! — Zack se giró a mirar a Cloud y este tuvo la decencia de permanecer en silencio, ahora no era momento de defender su orgullo.
—Al parecer, por lo que he visto ahí abajo, peleais por una gran causa contra Shinra, sorprendedme.
Barret gruñó y pasó a sentarse en una de las sillas del bar, miró a Zack y luego a Tifa.
—¿Confías en este tipo?— ella por un momento se quedó paralizada para luego asentir con la cabeza tras mirar a Zack por unos segundos — ¿Más que tu amiguito rubio? — Tifa volvió a asentir para luego abrazarse y dar la espalda a la escena. — Bien, — Barret hizo un gesto con la mano convertida en un enorme arma — hablemos, siéntate…— finalmente el gran hombre se quitó las gafas, cuando tomó asiento frente a él, desvelando unos ojos negros intensos como puñales.
Barret le explicó lo que era Avalancha, y su responsabilidad para por el planeta y la sociedad idiotizada por la falsa publicidad de Shinra. Zack escuchó atentamente conteniendo el enfado que se acumulaba tras de su cabeza. Palabras grandilocuentes, una causa justa y…
—Menudo pedazo de mierda…— dijo finalmente.
—¿Qué has dicho?— La voz de Barret le invitaba a que escogiera mejor sus palabras.
—Me has escuchado. — dijo sin tapujos— Todo esto es ¿para ayudar a la gente? dejarles sin electricidad, hasta que hagan los empalmes necesarios y sigan como si nada; sin darles una reflexión, sólo les arrebatais lo que Shinra les ha dicho que le dan por derecho.
—Llevamos cuatro días de retraso, — La castaña miró a Cloud cómo acusandole de ser la causa — Shinra se está haciendo fuerte de nuevo, si actuamos rápido podemos continuar con la causa— Jessie realmente parecía apasionada en todo aquello.— ¡Cada segundo sin que absorban la corriente vital, importa!
—¿Entonces por qué no habéis volado el reactor siete? pero, claro, supongo que lo que hacéis es demasiado importante como para quedaros sin electricidad.
—Tú mismo lo has dicho, pero…— una nueva voz se hizo escuchar.
—Pero así cerrais el cerco de acción sobre vosotros— interrumpió a Biggs— sin duda Shinra os estará buscando...y lo que me preocupa es que aún no los tengamos entrando por la puerta.
—¿Estas insinuando algo Soldadito?— era evidente que Barret no iba a callar.
—Sí, que sois muy inocentes al no tratar a Shinra con más respeto.
—El perrito es incapaz de abandonar la lealtad a su amo, ¿eh?— Zack decidió ignorar a Barret y acercarse a Tifa.
—¿Necesitas a alguien en el bar?— Tifa le miró extrañada pero asintió — puedo cuidarlo yo mientras tu luchas por lo que crees.
—¡Y un cuerno!— el golpe que dió Barret en la mesa fue un enorme estruendo, con apenas dos de sus largas y pesadas zancadas ya le tenía encima mostrando los dientes como un animal enfurecido— ¡Jamás dejaría a Marlene con jonkis de Mako!.
Zack fue lo suficiente inteligente como para no enfrentar la amenaza de forma directa, la forma en que brillaban los ojos negros era una clara advertencia de su autenticidad, Zack decidió aguantar la mirada pero manteniendo un perfil bajo.
—Barret, podemos dejar a Marlene en casa de Betty. — le defendió Tifa.
—¿Vas a dejar nuestra base en manos de este desconocido?— Barret ladró incrédulo haciendo un amplio aspaviento de inconformidad.
—El tiempo apremia— insistió Tifa — y ¡sí! confío en él.— Zack pudo ver cómo la opinión de Tifa parecía pesar en el hombretón que se apartó tambaleándose acariciando el mentón pensativo.
—Está bien, ¡cambio de planes! ¡reunión de emergencia, YA!
Cómo si hubieran azuzado un avispero los miembros de Avalancha avanzaron hacia la entrada del escondite sin mediar palabra excepto Tifa que le miró.
—Espero que seas bueno haciendo cócteles.— trató de quitarle hierro al asunto, Zack le sonrió con cariño.
—Odin sabe que tengo buen gusto, ¡eso no va a ser un problema!.— dijo con confianza llevándose la mano al corazón, haciendo que la morena se pudiera relajar un poco.
Tifa asintió dándole una última mirada a Cloud, al fin sus mirada se cruzaron esta vez sin esa terrible tensión y Zack dió gracias a los dioses por ese breve suspiro.
Tifa fue la última en irse bajo el estruendo de la máquina que la llevaría con el resto.
—Bueno, ¿quién tiene hambre?— se giró a la única persona presente.
Hacía calor, pero estaban alejados del ruido. Tras unas sencillas rejas de alambre había un gran descampado donde abundaban los monstruos rebuscando en la basura que caía o tiraban a drede de la placa superior, los podían escuchar en la distancia, y no tan a la distancia. Zack miró a Cloud como masticaba con una crispante lentitud una tortita deshidratada, no era un sabor agradable, hasta Zack dudaba que tuviera sabor en absoluto aquella cosa semi esponjosa y rancia. Ninguno de los dos tenía dinero y aquello era lo que se podían permitir por el momento.
Estaban en el desértico descampado de rocas rojizas, él estaba con la espalda apoyada en una pared de roca no más alta que él. Por su parte Cloud sentado en la parte superior de la pared de roca con los pies colgando a su izquierda.
—¿Cómo te sientes?— preguntó negándose a comerse otra de esas cosas.
—Cómo en casa...— el rubio contestó asomando una sonrisa torcida en la comisura de sus labios muy brevemente, como un parpadeo, para luego volver a su expresión neutra enterrado en sus pensamientos.
—No es una respuesta que pueda analizar muy bien. — miró hacia arriba en dirección al rubio.
—¿Qué quieres que te diga, Zack?
No le dejó ni contestar; bajó al nivel del suelo y lanzó al aire el pedazo de torta con fuerza lo suficiente para que cayera a una distancia adecuada a lo que quería demostrar. Zack siguió el arco de caída, apenas tocó el suelo y aparecieron tres criaturas luchando, de forma despiadada unas con otras, por el pedazo de comida que acababa de llegar.
— Así me siento— señaló el rubio la escena con la mano abierta mirando al moreno, para luego girarse a mirar la escena con los brazos cruzados— Cómo una alimaña esperando los despojos de otros.
Zack apartó la mirada de la escena patética, una de las criaturas más grande de color púrpura atacó a lo que parecía una rata gigante y esta se retiró chillando, la otra rata que salió junto a ella abandonó la idea de enfrentarse al púrpura y pasó a atacar a su compañera herida. Miró la espalda del rubio y no supo qué decir, sólo suspiró cruzando los brazos en su pecho; sin duda eso había sido muy gráfico y explicaba muchas cosas.
No quería estar ahí dejando que Cloud se retroalimentara en su autocompasión así. Posando una mano en el hombro de su amigo le dijo de abandonar el lugar y el rubio asintió de forma dócil siguiéndolo a poco pasos detrás de él.
—¿A cuantos conoces?— Zack se giró a mirar a su amigo que al fin había decidido abordar el tema antes de salir de la zona restringida. — ¿A cuantos conoces que hayan superado la adicción Mako?
Silencio, Zack no quería contestarle pero su silencio era la respuesta que Cloud también esperaba. Ni tan siquiera alguien optimista como él tenía las agallas de restarle la importancia que tenía.
SOLDADO esa fuerza especial militar expuestos a energía Mako de forma controlada, les dotaba de increíble fuerza, reflejos y sentidos. Cada vez que ascendían un nivel recibían una dosis. Zack recibió tres de ellas al ser Primera Clase. La condición física era algo importante para superar la transformación, otro punto importante era el Test Psicológico.
La exposición Mako afectaba en el psique de los cndidatos; todos los SOLDADO desarrollaran un 'desequilibrio mental', unos más llevaderos que otros. Él era hiperactivo, necesitando pocas horas de sueño, le convirtieron rápidamente en alguien deseable a hacer trabajos rápidos aprovechándose de su entusiasmo. Su 'desequilibrio' era llevadero, otros desarrollaban psicosis, paranoia, y otras alteraciones que podrían ser peligrosas para quienes le rodeaban.
Eso era si conseguían pasar bien el programa de adaptación, luego estaban los adictos de Mako. No era raro que algunos candidatos a SOLDADO hicieran trampa en el Test Psicológico, lo malo era que podrían engañar a los examinadores, pero no a la realidad, algunos desarrollaban esta adicción al intentar entrar a SOLDADO de Tercera Clase, pero con cada dosis era más difícil superarlo; él mismo estuvo cuatro días babeando en observación cuando salto de Tercera a Segunda, pero no adoptó adicción.
Los casos de adicción era algo vergonzoso que ocultar, al llegar a Primera Clase pudo acceder a algunos archivos y los resultados no eran buenos, se habían hecho multitud de pruebas de contención, de ir reduciendo dosis, sin resultados. Las terapias psicológicas ayudaban pero no eran con resultados aceptables, era mucho más adictivo que cualquier otra droga conocida; tampoco habían encontrado un sustituto con el que contener las rachas más bajas. Lo que más parecía dar resultado era agotar al sujeto, pero SOLDADO estaban hechos para aguantar, cada vez era más difícil hacer que cayeran en la extenuación, en algunos casos llevándolos a la muerte.
Lo peor de todo era que Shinra, no era una hermana de la caridad, a algunos sujetos los abandonaron en Midgar; la gente los rehuye con miedo a sus ataques violentos, nadie normal puede contenerlos. Muchos morían en la indigencia, algunos por sus visiones, otros por sobredosis y los últimos por suicidio utilizando sus últimos retazos de cordura.
A nadie, no conocía a nadie. No quería enfrentar ese destino, apretó los puños con fuerza, Cloud no había trucado ningún examen para entrar a SOLDADO, y el hecho del Mako reaccionando en su cuerpo fue una jodida desgracia. Había luchado tanto para sacarle de aquella pesadilla y ahora le encontraba en otra, consecuencia de la anterior. Zack sintió una intensa punzada de ira taladrandole de forma dolorosa la sien.
"No, eso no va a arreglar nada, calmate...Shinra nos ha jodido la vida a todos, no somos la única víctimas, tan solo respira...respira…"
Necesitó un tiempo pero finalmente enfrentó los ojos azules del rubio.
—No conozco ninguno— admitió — pero eso no significa que vayamos a tirar la toalla— quería sonar esperanzador pero su voz salió oscura.
—Yo también estuve en Shinra, Zack. Ellos con sus instalaciones quizás...—prensó los labios durante un momento —pero aquí abajo en los suburbios…
—Las instalaciones Shinra sólo son buenas para torturar a la gente y crear monstruos. — le interrumpió sin poder ocultar su enfado al escuchar el nombre de la compañía — Tú y yo, Cloud. — Lanzó con rapidez la mano detrás de la nuca del menor y tiró de él para que la frente reposara en su pecho— Tu y yo, lo haremos juntos, como siempre hemos hecho— Su voz cambió a una más conciliadora pero firme. Pudo sentir como Cloud se relajaba y asintió en su pecho. — Bien…— celebró casi en un susurro y pasó a rodearlo con su otro brazo, quería que supiera que estaba ahí.
Zack dirigió la mirada a la placa sobre sus cabezas sin abandonar el abrazo al joven que permanecía inmóvil con los brazos a los lados con actitud pérdida. No sabía que debía hacer, pero, sin duda, mantenerlo lejos de la placa superior.
