Adicción IV

FFVII AU Zack x Cloud

Estaba ocupado limpiando hasta la última mota de polvo del vaso a la espera de clientes. Se giró para repasar de nuevo los estantes donde estaban las botellas para hacer los cócteles. Al parecer los había memorizado bien.

—¿Quieres tomar algo más?— preguntó apoyando las dos manos sobre la barra con su mejor sonrisa. Cloud alzó el vaso al que apenas le había dado un diminuto sorbo.

—Si quieres que beba a esa velocidad no llegaré ni a la primera media hora de la noche.

—Perdona, es que me estoy poniendo nervioso estando aquí sin hacer nada…— Sin más se apartó de la barra y empezó a hacer sus famosas sentadillas para mantenerse activo.

—¿Por qué rechazaste la misión?, ahi tendrias acción para rato— el rubio le miró como con una gran interrogación — y estaría más tranquilo por Tifa…— suspiró

—No seas crío— bufó sonriendo sin dejar de hacer sentadillas — ¿Tifa? ¿no has visto la somanta palos que pegaba al pobre saco?— rió de forma más abierta — casi siento lástima por los Shinra. — fue refrescante ver esa tímida sonrisa del rubio estando de acuerdo con lo que decía.

—¿Qué vas a hacer conmigo?— Cloud pasó a mirar su vaso.

—¡Pues quererte! ¡Ven aquí!— Hubiera pagado un millón de Gil por que alguien hubiera captado esa expresión del rubio cuando se abalanzó sobre la barra para rodearle con los brazos detrás de la nuca amenazando a darle un beso en la mejilla.

—¡Para! ¡ZACK!— La voz del rubio era de verdadero pánico mientras le apartaba con el brazo en el pecho apretando con fuerza, Cloud tenía una fuerza descomunal y tuvo que hacer un esfuerzo por no trastabillar cuando consiguió apartarle— NO-vuelvas-a- hacer - eso…— dijo ahora amenazante poniendo intensidad en cada palabra que decía...pero su cara estaba empezando a tornarse de un pálido color rosado y sus cejas aún arqueadas en absoluta sorpresa.

—Je, je…— rió entre dientes — vas a tener que mejorar esas amenazas, no me siento muy intimidado por tomates parlantes. ¡Buenas! — apartó la atención de su amigo para centrarse en los clientes — ¿Puedo serviros algo?— reposó de forma jovial en trapo sobre su hombro y sonrió de forma cordial y acogedora.

—Uh…¿dónde está Tifa?— preguntó uno de los hombres del trío que acababa de entrar.

—Bueno, ha tenido una urgencia y me ha pedido ayuda, ¡sentaos!— pasó a limpiar una porción de la barra. — Sé que las vistas no son las mismas pero daré lo mejor de mi en serviros la mejor bebida.— sonrió y miró a Cloud para guiñarle un ojo, al ver que se los había metido en el bolsillo y se acercaban a una de las mesas. La mirada que le devolvió Cloud era tensión. — Venga ya…— suspiró — ¿con los clientes también?

—No es lo que piensas— susurró — ¿es pelirrojo?

—Uno de ellos sí…

—Debería irme…— levantó la mano para apurar la bebida, pero lo que encontró fue la mano de Zack sobre el vaso evitando que lo levantara.

—No— dijo con seriedad.

—No le conoces, armará un escándalo enseguida y podría afectar la clientela de Tifa. — susurró entre dientes inclinado hacia él.

—Que se atreva…— soltó el vaso sin importarle lo que acababa de decirle su amigo y abandonó la barra para acercarse a la mesa donde se sentaron los tres hombres.

Apuntó la comanda querían comer algo y luego unas cuantas bebidas, aquello le pilló por sorpresa pero no había más remedio que hacerlo. Encendiendo los fogones empezó a rebuscar por las neveras. En el entretanto empezaron a venir más personas y tuvo toda la acción que quería y más. Sin duda Tifa era alguien solicitada, Zack sabía preparar algunos cócteles pero los trucos que le enseñó Tifa antes de irse marcaban la diferencia.

—Cloud— le llamó y éste alzó la mirada del vaso. — Ten, ayúdame…— le puso justo delante unas jarras de cerveza. — A esa de ahí— señaló y Cloud devolvió una mirada críptica.

—¿Qué?— parecía incrédulo.

—¿Qué? — más incrédulo estaba él de que le preguntara — ¿en serio vas estar toda la noche mirando el fondo de un vaso vacío? Vamos, te ayudará a despejarte. —Le tiró el trapo a la cara sabiendo que sus reflejos le salvarian.

Se volvió a centrar ignorando el suspiro de hastío del más joven, pero al girarse de nuevo ahí estaba esperando de pie al otro lado de la barra por más trabajo con los brazos cruzados y una expresión relajada.

No pasó ni media hora cuando tuvo que apartarse de los fogones, para mirar por encima de la barra, quien había armado un estruendo con caída de cristales. Maldijo entre dientes y saltó la barra para encontrarse con Cloud; estaba en pie estático con la bandeja levemente inclinada de donde se cayeron las bebidas que llevaba, habían sobrevivido un par de ellas y Zack con habilidad las puso sobre la mesa más cercana.

—Cloud, ¿me escuchas?— Los ojos del rubio estaban fijos mirando a través de él cuando la alzó muy lentamente la cabeza, sus pupilas estaban tan contraídas en un punto diminuto, que su iris parecía enorme. — Vamos, mírame…— Le puso la mano sobre el hombro para que sintiera su presencia.

La gente del bar empezó a dejar sus conversaciones para centrarse en lo que estaba pasando a medio camino de la barra y las mesas. Los cuchicheos no tardaron en escucharse, pero en la mente de Zack sólo estaban los síntomas que Tifa le había dicho, era cuestión de tiempo que Cloud volviera en sí o se transformara en un extraño.

—Eh, colega ¿estás bien?

Aquella voz hizo que Cloud se girara hacia ella con la misma sensibilidad y emoción que lo haría una máquina, sin que su mirada sufriera ningún cambio. El pelirrojo, que mencionó Cloud antes, se acercó y al encontrarse con la cara de Cloud enseguida torció el gesto. Zack se tuvo que contener a arrugar la nariz al sentir la bofetada de alcohol en el aliento del chico.

—¡Joder, que huevazos! —no usó el mejor tono— Los tienes enormes al volver por aquí. — El pelirrojo estaba dispuesto a empujar a Cloud. Al intentarlo se encontró con que el rubio tenía buenos reflejos y le apartó la mano, haciendo que trastabillara.

Cloud se cruzó de brazos mirando al pelirrojo; Zack por su parte suspiró aliviado al ver que su mirada volvía a ser la normal.

—Eh tío, ¿qué te pasa a ti?— Zack se centró en el pelirojo.

—No te metas chico sustituto, ese cabrón ha hecho llorar a Tifa. ¡Nunca le perdonaré!

—Piérdete Johnny— Cloud bufó sin intimidarse.

—Cloud, aquí hay alguien tratando de que tu amiga no tenga problemas ¿recuerdas?— por un momento temió que no fuera Cloud quien hablara pero al ver como este parpadeó confundido dejando caer los brazos a los lados abandonando su actitud altiva le indico que ese era su chico.

—Vamos a ver Johnny ¿verdad?— Zack apartó al pelirrojo sin problemas, tenía fuerza suficiente. — Mira, no sé qué relación tienes con Tifa, pero nos ha confiado el bar a los dos. ¿No deberías aceptar su decisión si tanto la respetas?

—¡¿Y yo cómo sé que no le habéis hecho nada?!

—¡Tio! ¡Estamos cuidando su bar, no le estamos prendiendo fuego!— dejó caer los brazos como si tratara de una evidencia — ¡Es su bien más preciado!...y lo sabes. Además no tienes que creerme, puedes preguntarle mañana.

—¡Ya puedes jurar que lo haré! — Johnny se sacudió como si se tratara de un gran hombre, lo que le dió al moreno una idea.

—¡Genial!— le dió una palmada en la espalda que en su estado casi le tira de boca — ¡Seamos amigos!, invito al bar a una bebida en tu nombre y el de Tifa ¿qué me dices?

—Sí…— Los ojos de Johnny empezaron a brillar — ¡Joder, vaya que sí!— Se giró alzando los brazos— ¡GENTE EN MI NOMBRE Y EL DE TIFA PEDID LO QUE QUERÁIS!

El bar resonó en un aullido de aprobación y Zack señaló a Cloud indicando que se pusiera al día con las comandas. No pudo evitar acentuar su sonrisa al ver que Cloud parecía apretar los labios como un niño traicionado al decirle que sirviera primero a Johnny a dejarle las bebidas en la mesa.

La noche pasó sin más incidentes, mientras Cloud y Zack limpiaban el bar para el cierre; Cloud se encargaba de limpiar las mesas, barrer y subir las sillas mientras Zack limpiaba la ingente cantidad de tazas, vasos, platos y mas cosas, en aquel fregadero diminuto.

—¡Ah! sin duda Tifa tiene un entrenamiento avanzado…— suspiró, aquel trabajo ejercitaba músculos que no sabía que eran necesarios. Apenas dio unos pasos cuando quedó congelado. — ¿Qué es eso?— señaló un punto concreto tras la barra, al escucharle Cloud se acercó y suspiró apoyándose en la escoba.

—No se ven muchas por aquí, pero es raro que no sepas que es una flor, Zack.

—¿Sabes de dónde la ha sacado?...— se acercó a coger la pequeña y delicada flor amarilla del discreto jarrón en la que estaba cuidadosamente colocada.

—Se la di yo — dijo como si no fuera gran cosa el rubio atrayendo atención de Zack— Una chica, una florista me la dió.

—Es real…— apuntó Zack— ¿Cómo era ella?

—Bueno…— el rubio le miró con desconfianza. — Rara, insistió mucho en que me llevara la flor para mi 'novia'.

—Es el símbolo de la Reunión.

—¿Eh? ¿Cómo lo sabes? ¿También te la has encontrado?

—Aeris…— Zack sonrió dejando la flor en su sitio — siempre pareces saber dónde encontrarme. ¿Dónde la encontraste?

—En la placa superior, el Sector Ocho…creo — La mirada de Cloud se alzó hasta el techo del bar para luego asentir de forma confiada que el dato era el correcto.

—Vaya, sí que ha tomado confianza.— Estaba contento, sabía que Aeris estaba viva, esperaba que estuviera bien. Al menos parecía haber vencido en parte su temor al cielo abierto.

—¿Zack?

—Mañana por la mañana bloquea tu agenda, ¡nos vamos a ver a mi novia!, digo…¡a la florista!. — se rectificó enseguida, pero ya fue tarde.

—Espera, ¿tienes novia?

—¿A qué viene esa cara de asombro?— frunció el ceño cruzándose de brazos, no le hacía gracia el aliento de sorpresa que usó Cloud, pero consiguió no parecer ofendido.

No, en realidad no lo estaba, pero le gustaba jugar con Cloud, aunque no debió creérselo mucho con la sonrisa que tiraba de la comisura de sus labios

— Mírame, no estoy mal, no es como que fuera algo inaudito.

—No recuerdo que hablaras de ella.

—Bueno, te hablé de ella una vez, pero no era un buen momento. — Recordó los últimos momentos tranquilos antes que todo se fuera al traste. —Así que mañana, ¡diana temprano!— Su voz salió todo lo enérgica como se sentía. — ¡Hay que celebrarlo! Toma asiento.

Había lavado tantos vasos que no le importaba lavar un par más, al ver a Cloud tomar asiento, se centró en pensar cuál sería el mejor cóctel que Tifa le había enseñado para celebrar la alegría de saber sobre Aeris.

"Cinco años...a veces dudo cuánto tiempo ha pasado, a veces siento un instante y al segundo siguiente una eternidad…"

Se sobresaltó al escuchar el taburete de la barra caer y rodar con un estruendo, al girarse vio a Cloud pálido mirando la televisión que había en una de las esquinas del bar; el aparato no tenía el sonido para que la gente seleccionara música que quisiera de una de las máquinas antiguas que ahí había. Sin embargo los titulares eran claros.

'GRUPO TERRORISTA CAPTURADOS EN UN INTENTO DE HACER ESTALLAR EL REACTOR Nº 5'

En las imágenes se veía una sábana blanca cubriendo un cuerpo, no muy lejos había otro.

A Zack se le congeló la sangre al ver aquello, no los conocía pero le afectó que gente que hacía pocas horas habían estado hablando con él ya no estaban, de hecho no sabían la identidad de esas personas, pero si alguna de ellas era Tifa…

No podía despegar la mirada de la pantalla apretando con ira los puños.

La noticia seguía con nuevas imágenes del presentador con dos imágenes borrosas a su espalda con un nuevo titular.

'LIDER TERRORISTA Y UN MIEMBRO DETENIDOS'

En las dos imágenes se podía distinguir a Barret y Tifa.

—¡Cloud!— se giró a mirar a su amigo sabiendo que iba a cometer alguna tontería.

Lo que encontró fue a un Cloud aterrorizado, dando pasos hacia atrás, con la mira fija en él.

—Joder, tienes que estar de broma.— siseó saltando la barra para reunirse con él — ¡Tienes que controlarte!

Las facciones del rubio cambiaron radicalmente a una furia genuina abalanzándose sobre él y recibió el primer golpe. Fue tan fuerte que el mundo por un momento se tornó blanco.