Adicción V

FFVII AU Zack x Cloud

Sencillamente no podía creer sus ojos, la misión se había ido al traste... Tifa ¡Tifa! ¿Era una de las que estaba ahí tirada?.

Sintió un dolor como una puñalada en la parte trasera de sus ojos que le hizo gruñir de dolor. El dolor pasó a perforarle los laterales de la cabeza como si le estuvieran apretando con una prensa, tal era la fuerza que iba a romperle el cráneo. Su cuerpo dio varios pasos atrás, mientras luchaba por coger aire y librarse de ese dolor. Las rodillas le temblaban, apenas podía estar en pie, su cuerpo no respondía. Un intenso pitido sonaba en el interior de su cráneo, cada vez más y más intenso. Quería gritar pero le faltaba el aire.

Jadeó aliviado por un momento cuando el sonido quedó opacado como si estuviera dentro del agua, de alguna manera podía sentir cómo su alrededor burbujeaba. Al abrir los ojos estaba en el Séptimo Cielo de Tifa.

Solo.

Miró a su alrededor, juraría que había estado con Zack todo el día, ¿era él, verdad? ¿o era sólo sus alucinaciones?. El bar estaba perfectamente recogido, menos el taburete que acababa de tirar.

"Zack estaba tras la barra, estaba ahí…estaba justo...ahí."

Su respiración era pesada, aún tenía residuos del dolor en su cabeza y el cosquilleo en su cuerpo como si las burbujas acariciaran su piel. Giró la mirada a la barra y le vió. Jadeo con terror ¿Hasta cuando iba tener que verle?

Sephiroth.

Estaba tras la barra, donde Zack debería estar, lo único que le aferraba a la cordura, fue desterrado para encontrarse con lo que más le hacía abandonar su voluntad.

—Veo que has fallado, otra vez…— su voz grave y tranquila llegó con claridad.

Sus ojos rasgados de pupila de aguja se divertían al verle así, lo sabía, podía notarlo bajo su piel. Con un movimiento grácil pasó por encima de la barra sin esfuerzo, el crujido de la madera bajo sus negras botas indicaba que era real, todo era real.

—Algo preciado te ha sido arrebatado…— sonrió con comedido sadismo mientras cada paso resonaba en las paredes del bar, la madera crujiendo sonaban como gritos ahogados ¿era Tifa llamándole? — Pero eso te hará más fuerte. Poder...eso es lo que tú y yo anhelamos, Cloud…— la mano de Sephiroth iba a tocarle.

Si le tocaba estaba perdido, su cuerpo se negaba a moverse, podía escuchar sus propias pulsaciones aceleradas con claridad, como si el corazón estuviera entre sus oídos. El guante negro estaba cada vez más cerca como si este le estuviera estrangulando a distancia.

Iba a devorarle.

Algo le decía que iba a devorarlo y convertirlo en un juguete roto.

"Jamás."

No iba a permitir que le convirtiera en su juguete, obligó a su mente a recordar Nibelheim; su pecho ardió con intensidad, volvió a sentir el crujido de sus huesos romperse y astillarse, el sabor de la sangre, y la ira que le llevaría a sobrevivir.

Se lanzó a por Sephiroth, estaba desarmado pero eso nunca sería un problema, era Cloud de Nibelheim y ¡nunca olvidaría!. Golpeó con todas su fuerzas, gritando con tal fuerza que su garganta parecía escupir fuego.

¡Le había alcanzado! le tenía en el suelo, parecía intentar recuperarse del golpe.

—¡Nunca te perdonaré!— gritó con toda la ira de su corazón poniendo sobre él para seguir golpeándole.

Apenas consiguió acertarle un par más cuando este empezó a cubrirse la cara y abdomen, evadiendo así sus golpes. Eso no hizo que se detuviera. Con decisión le sujetó de los brazos haciendo que se golpeara violentamente contra la barra la cabeza con toda la fuerza que pudo tirando de él.

—Yo creía en ti, te respetaba— Siseó al ver al plateado algo conmocionado, pero al alzar la mirada su sonrisa no se había evaporado seguía riéndose de él.

Una rampa de puro fuego pasó de la base de su cabeza por toda su espina dorsal hasta la punta de los dedos. Jadeó pesadamente antes de desviar la mirada a la escoba que tenía cerca; la atrapó con rapidez y de un golpe certero lateral el mango de la escoba se partió dejando una punta afilada.

—No tientes a la suerte…— habló Sephiroth y sonrió con petulancia, al parecer para él no merecía la pena levantarse, plantarle cara y tomarle en serio.

Le había golpeado con todas sus fuerzas pero no tenía ni una sola marca, sin embargo estaba seguro que lo que tenía pensado sí lo iba a hacer. De un rápido movimiento pisó una de las muñecas del hombre de capa negra a la vez que alzaba la ahora estaca en dirección a su pecho. Sin embargo, de un rápido movimiento Sephiroth consiguió atraparla al vuelo, con la otra mano, antes que tocara su piel. Cloud cargó con todo su peso cuando envió su otro pie a pisarle el cuello. Al fin dejó de escuchar su voz. La estaca iba bajando más y más, un poco más y dejaría de escucharle para siempre.

—Poder, Cloud— el muy desgraciado aún podía hablar como si nada. Apretó con más fuerza el cuello — Más poder.

—¡Callate! — sacudió la cabeza y golpeó el mango de la estaca como si se tratara de un martillo, pudo notar como empezaba a hundirse en la carne.

—C-Clo-d— Al fin su voz iba apagándose.

Unos golpes más y callaría para siempre.

—J-der— Aquello detuvo su último golpe. Sephiroth no había dicho nunca palabras malsonantes.

La sangre pareció abandonar a su cuerpo cuando quien encontró bajo sus botas era Zack luchando por detener la improvisada estaca de hundirse más profundamente en su cuerpo. Retiró inmediatamente de un tirón la estaca.

—¡Zack!— se arrodilló incrédulo, tenía la cara manchada de sangre, y de su hombro brotaba sangre.

Jadeó con dificultad, él había sido el malnacido que le había hecho eso. Saltó como un resorte detrás de la barra buscando desesperadamente algún botiquín, las manos le temblaban por el pánico, estaba mareado al ver la sangre en sus guantes y piezas metálicas.

Al encontrar lo que podía llamarse un botiquín de primeros auxilios casero lo arrancó de donde fuera que lo hubiera encontrado y regresó junto a Zack. Presionó la herida del hombro con gasas tras poner algún desinfectante, ignoró el gruñido de dolor de su único amigo; mientras presionaba la herida miró por encima el botiquín pero no encontró nada de mayor ayuda.

—Je...menuda...paliza me has dado…— rió Zack entre jadeos contenidos — Y yo que pensaba…— gruño con dolor al acomodarse — ...que el fuerte de los dos...era yo…— susurró débilmente.— Me alegro…

—No hables y centrate en recuperarte— ¿Por qué tenía que sonreír hasta en un momento como ese?

"He sido yo...yo he sido quien ha hecho esto."

El frío del miedo recorría cada fibra de su cuerpo. Había herido a su amigo de gravedad, e iba con intenciones de matarle. Si hubiera pasado apenas unos segundos más…

La imagen se borró antes de aparecer al sentir dos fuertes cachetadas en la mejilla.

—Hey, ya te harás pajas mentales más tarde, ahora necesito que te centres…— Zack llamó a su cordura y Cloud asintió ahora con más determinación.

Zack estaba herido, pero no de algo que no se pudiera recuperar; era SOLDADO había pasado por cosas peores.

—Sujeta y aprieta fuerte. — ordenó.

—Sí, Señ...ughhh...joder…

No podía perder un segundo eso no era más que un bar no debía haber nada mejor ahí, así que decidió saltar al escondite subterráneo por si tenían algo por ahí escondido. La bajada era agonizante y saltó al suelo enseguida entró por el hueco; empezó a escarbar como un animal entre la basura. Apenas encontró piezas de ordenador, cables y otros productos que debieron ser de Jessie. Al girar sobre sus talones se encontró con la Espada Mortal, le bajó un escalofrío recordando cómo alzó una vez esa espada y esta rebanó sin problemas el arma de Barret.

—Mierda— gruñó llevándose la mano a la cabeza, echándose el pelo hacia atrás como queriendo poder olvidar haciendo ese gesto. Su pelo volvió a su sitio y, por suerte, sus sentidos también.

Con largas zancadas despegó la Espada Mortal de la pared mirando las dos materias engastadas, recordaba como Jessie le entregó una materia de recuperación, si los dioses eran benévolos seguiría ahí. Y lo fueron. Volvió a activar el trasto para ascender, llevando la espada a la espalda bien asegurada por el potente imán de sus correas. Cerró los ojos y se centró en su respiración, debía curar a Zack y necesitaba pensar de forma racional o no sería efectiva.

Con el click de llegada abrió los ojos, se notaba más despierto y centrado, eliminó la distancia entre los dos e invocando el poder de la Materia enfocó su poder básico en curar la herida más peligrosa, que era la del hombro. Zack jadeo aliviado y se acomodó mejor contra la barra.

—Mejor, gracias…— Su amigo le miró aún con las marcas de los golpes que le había dado en la cara. Zack suspiró— recuerdame que nunca te cabree de verdad.

—Zack...yo…

—Lo sé, lo sé…— le quitó importancia con un movimiento de la mano del hombro no herido. — No eras tú.

Cloud empezó a sentirse aún peor, ¿estaba en sus cabales? ¿Qué era lo que había visto Zack?

—No eras tú, ví a... Sephiroth…

—Ya veo, así que aún te sigue atosigando ese tipo…— Zack apartó la mirada, le vio tragar saliva pesadamente.

Cloud se levantó a buscarle un vaso de agua y se lo entregó a su amigo, Zack lo agradeció con una leve sonrisa e hizo una mueca por el labio roto al darle el primer sorbo.

—¿Te acuerdas de algo?

—¿Sobre qué?— no esperaba esa pregunta.

—Cuando pierdes el control de ti mismo.

Su pecho dió un vuelco había llegado el momento de hablar de todo aquello, no era algo que quisiera hacer, pero al mirar a Zack era evidente que no podía mantenerse bajo control. Ni en sus peores pesadillas había hecho daño a Zack. Ahí estaban ellos, en un bar vacío con evidencias de una pelea, hablando como si nada hubiera pasado. Acomodó la Espada Mortal en la pared y regresó junto a Zack sentándose a su lado.

Apenas recordaba desde cuando se sentía tan en paz estando con Zack; temía que lo que acababa de ocurrir rompiera aquella sensación, pero Zack siempre sabía transmitirle calma.

—¿Qué quieres saber?

—Todo, porque supongo que quieres ir a buscar a Tifa, ¿verdad?—

—¿Tifa? pero en la tele…

—Sí, lo sé, pero al segundo después que empezarás a actuar raro pusieron imágenes que la habían capturado. — Zack supo leer fácilmente su inseguridad. — Hey, tú cuéntamelo todo y no volverás a pillarme con la guardia baja, y esta cara de aquí...— señaló su propio rostro — Te la voy a devolver como te vuelvas a poner tonto.

Agachó la cabeza tratando de ocultar la sonrisa que le había provocado, así como algo cálido que desprendía naciendo de su pecho, quizás algo de esperanza.

—Va a ser largo…

—Tengo toooda la noche.

—Vale.— Empezó sin mucho entusiasmo— No recuerdo como llegue a Midgar, hay como flashes, gente pasando mi alrededor, y mucho olor a podredumbre...recuerdo caer al suelo por un tirón...Creo que…— Desvió la mirada a la Espada Mortal — querían robarla…

—¡Je! buena suerte con eso…— Asintió a lo que Zack decía, que él la llevara con una mano no significaba que cualquiera pudiera, si quiera, levantarla. Era SOLDADO y su trabajo le costó. Sacudió la cabeza para librarse de una inesperada punzada en sus sienes y volver a su relato.

—No sabía donde estaba, apenas recuerdo unos vagones. Cuando fui a recoger la espada...vi a Tifa…

La estación estaba con muy poco tránsito de gente y escuchaba voces en la distancia, sonidos extraños que le recordaban tiempos pasados; quizás grandes palets con provisiones. Las voces hablaban a gritos aunque él apenas escuchaba susurros. Sentía un peso sobre sus piernas, un peso que acariciaba pudiendo sentir el frío casi a través de los guantes, era un frío reconfortante, su Espada Mortal.

—Oye, ¿estás bien?— una voz femenina le habló pero la ignoró en un principio, sólo sintió un leve pinchazo en la base de su cráneo. Al alzar la mirada, apenas veía una sombra como si estuviera mirando bajo el agua. El dolor se acentuó tanto que cerró los ojos con fuerza hasta que vió destellos blancos en la oscuridad. Al abrirlos de nuevo pudo identificar esa cara...esa voz.

—¿Tifa?— Se puso en pie enseguida, no era la imagen que quería darle a ella después de tanto tiempo. — ¡Tifa!— Guardó la compostura, apartándose uno de los mechones de la cara.

—Oh, ¡Cloud!— se le vió la sorpresa dibujada en la cara. — De verdad eres tú ¿Cloud?, nunca pensé que te encontraría aquí.

—Sí, han pasado cinco años— nunca entendió porque su expresión se congeló de aquella manera.

—Ah...sí…— sabía que estaba forzando la sonrisa— ¿qué te ha pasado? no tienes buena cara.

—¿Sí? No es nada, me encuentro bien— Los dolores de cabeza no debían mostrar su mejor forma pero no iba decírselo a Tifa, ya tendría tiempo para verse mejor.

Y la oportunidad se presentó enseguida cuando le habló de Avalancha y de su misión con el planeta y bla, bla. Lo que tenía claro era que sus bolsillos estaban vacíos, el olor a basura le sobrepasaba y quería dinero para largarse de ahí, buscar algún alquiler, pensión o lo que fuera en la placa y no averiguar cómo llegó a ese agujero.

Que Tifa llevara un bar en los suburbios no era algo que esperaba, además de estar muy vinculada a la lucha de sus nuevos 'amigos'.

—Veo algo de rencor por aquí…

—Siempre ha sido así— resopló— desde que éramos pequeños se juntaba con un grupito e iban a hacer sus cosas juntos. — Dejó caer los hombros — El reactor…— dijo con decisión continuando su relato.

La misión salió según lo esperado. Aunque recordaba como antes de poner la bomba vió el viejo reactor durante un instante, sus tuberías sucias rebosantes de líquidos apestoso, el sonido burbujeante y cadenas tintineando sobre su cabeza, sacudidas por los vapores, el intenso olor a Mako...Todo se volvió gris por instante el pitido taladrando entre sus oídos. La voz de Barret le despertó y tras acceder a su capricho de poner la bomba él mismo, una enorme máquina les atacó. Ese modelo lo vió en planos mientras él estaba en infantería. Cuando lo destrozó con sus propias manos sintió satisfacción personal, los ingenieros decían que estas máquinas sustituirán centenares de reclutas ...y quizás algún día a SOLDADO.

—Muy estilo Shinra, ¿por qué molestarse a cuidar de seres humanos si puedes sustituirlo por una máquina obediente?. Gracias por patearles por mi también…— Zack alzó el puño y estuvo más que receptivo a devolverle el gesto chocando con el suyo.

—No negaré que Barret me ponía difícil no tirarle por la plataforma.— Escuchar la risa de Zack le arrancó una amplia sonrisa y le miró riendo también entre dientes.

—Y ¿por qué no lo hiciste?— Sabía que Zack jamás aprobaría algo así, valoraba demasiado las vidas de las personas.

—Me quedaría sin paga…

—El vil dinero…— suspiró el moreno— hiciste bien, podemos seguir riéndonos de él…— Sabía que de nuevo Zack no hablaba en serio, que era sólo un comentario para hacerle sentir mejor e ir quitando hierro al asunto.— ¿En que lo gastastes?— Ahora iba en serio— El dinero que ganaste. — Iba muy en serio.

Ya no había vuelta atrás, no tenía platos sucios en la parte más recóndita de su ser, era un auténtico vertedero apestando a Mako y había llegado el momento de guiar a Zack hasta ahí. Su corazón latió con fuerza mientras ganaba unos segundos fingiendo que necesitaba encontrar otra postura más cómoda.

Sentía su espina dorsal helada, iba a decepcionar a Zack, quizás debería haber saboreado más intensamente esos momentos de camaradería que le había regalado.

—Después de pasar por el desastre que dejamos tras la explosión, llegamos aquí— Miró el local por un instante— Y a partir de ahí todo se fue a la mierda…