Adicción X
FFVII AU Zack x Cloud
Todo parecía en calma, cuando las luces se encendieron arrojaron algo más de claridad sobre los suburbios; poco a poco las luces de los diferentes residentes y negocios hicieron acto de presencia. A pesar que Aeris estaba llegando tarde ninguno de los dos mostró signos de impaciencia, era su entrenamiento de SOLDADO, conservar la calma y la sangre fría.
—¡Ya he llegado!—Dijo con tono alegre la castaña. No parecía llevar nada más que lo que llevaba ordinariamente. Una bolsa de plástico mediana era todo lo que traía con ella.
—¿Eso es todo?—Dijo mirándola.
— Es comida, ¿tenía que traer algo en especial?—Aeris pasó a mirar a Zack.
—No lo sé—Zack la miró también con cara de no comprender que pasaba.
—Dijiste algo de una infiltración.— decidió recordar a la chica.
—¿Esa que dijisteis que me ibais a ayudar?—apuntó casi al acto—No te preocupes, ¡irá bien! — Ella sonrió pero él tenía serias dudas que algo así fuera a pasar. — Pero primero— sonrió de forma ladina antes de emprender los primeros pasos.
Los pasos de Aeris les condujeron a una especie de estructura que pretendía ser una especie de vivienda; estaba hecha con placas y material de construcción degradado, oxidado y en mal estado. La florista abrió la puerta y les miró a ambos.
— Este hombre está enfermo, — hizo una leve pausa antes de continuar — quizás le conozcais.
No le hacía gracia entrar pero acabó haciéndolo cuando la rosada desapareció tras la 'puerta' que consistía en un tubo de hormigón enorme. El interior no era mucho mejor que el exterior, el olor era fuerte y desagradable con una colcha raída y sábanas que merecían una limpieza desde hacía tiempo.
— ¡Hola! Te he traído comida — Aeris habló con amabilidad cuando desenvolvió la bolsa de plástico descubriendo algo de comida que parecía ser un estofado. — He traído unos amigos.
Ella se giró mirándolos, cómo esperando una respuesta; el hombre que tenían delante alzó la mirada para mirarles. Desde luego Cloud no le conocía, pero lo que sí que le era familiar eran los ojos que tenía. Eran ojos imbuidos en Mako, pero con un estado como lechoso; aquello le incomodó sobre manera y apartó la mirada cruzandose de brazos.
— No le conocemos Aeris. — fue la respuesta de Zack tras unos segundos que parecieron horas.
— Oh, vaya. — suspiró como decepcionada — ¿Podéis esperar un momento fuera? estaré enseguida.
No tuvo que decírselo dos veces, se apartó del apestoso lugar, los suburbios olían a basura, pero lo prefería al olor que había ahí dentro.
— ¿Estas bien?
— Sí— Mintió a Zack tratando de retener las ganas de alejarse mucho más de aquel lugar.
— Si necesitas hablar…
No quería hacerlo, la visión de aquel hombre le puso de verdadero mal humor, era adicción Mako, no había que ser muy observador. Por un momento sintió las marcas de su cuello arder, sabía que no era nada, sólo su cuerpo siendo más consciente de su presencia tras ver a aquel hombre.
— En el Sector Siete había alguien en el mismo estado,— decidió enfrentar a Zack, sin abandonar la seguridad de sus brazos cruzados sobre su pecho — el hombre en la puerta de al lado de mi habitación.
— Oh, la verdad que escuche a alguien viviendo al lado, pero no pensé que…
— Me lo presentó Tifa antes de entrar en lo que iba a ser mi vivienda. — Trató de hacer memoria — Tenía un número tatuado.
— Este de aquí también.— Zack se llevó la mano al mentón pensativo — El número 2.
Se hizo un leve silencio antes que el moreno se encogiera de hombros.
— Bueno, por el momento no sacamos nada dándole vueltas. — volvió a su actitud jovial y desinteresada — Esperaremos a Aeris y nos centraremos en nuestra operación de rescate. — El mayor asintió con la cabeza como si estuviera altamente conforme con lo que acababa de decir.
Aeris no tardó en salir y apuraron el paso hasta el Sector Seis, habían perdido un tiempo valioso, la noche ya había caído en los suburbios y las luces del Sector Seis ya brillaban en todo su esplendor.
Como era de esperar al llegar a la Mansión de Don Corneo, en los suburbios del Sector Seis, no dejaron pasar ni a Aeris con las ropas que llevaba. Les informaron que las promociones estaban a cargo de algo llamado el 'Trío'. Conseguir el favor de los del 'Trío' no iba a ser fácil.
Acudieron a dos de ellos, Andrea Rhodea, dueño de un local nocturno llamado Honey bee, y Chocobo Sam, dueño del negocio de carruajes de Chocobos en Midgar; no pudieron ni llegar a verles, sus subordinados no dejaban de darles evasivas y dada su situación no podian enemistarse o presionar un encuentro. La ultima que les quedaba era una tal Madam M.
Llegaron a la parte más extraradical de Mercado Muro, donde apenas llegaban las músicas solaparse unas a otras. Tenía una pequeña entrada con lo que parecía una representación de un jardín oriental, estaba bien cuidado, lo que sorprendía en el barrio de los excesos.
—Bueno todos tranquilos, esto no es nada, podremos convencer a quien sea que esté ahí.— Zack sonó optimista antes de abrir la puerta.
Lo que encontraron dentro era sala decorada casi en exceso con motivos orientales. pero lo que llamaba la atención era la persona detrás del mostrador, una mujer con un cuello estilizado, el maquillaje alargaba su mirada y su pelo estaba delicado y meticulosamente recogido en un peinado oriental con varios adornos que tintineaban con su movimiento, el kimono caía por un lado dejando expuesto uno de sus hombros, la mujer se abanicaba con lentitud por debajo de su anlítica mirada. Le recordaba demasiado a la estética de Wutai. Su apariencia podría parecer atrayente, pero el aura que desprendía hacía que Cloud se mantuviera atento a la hora de elegir sus palabras con ella, era, además, su última oportunidad para conseguir una audiencia.
—Bienvenidos— dijo de forma lánguida — Sois tres, decidme ¿cuál es la tarifa de masaje que deseáis?.
—¿Disculpe?—Aeris fue la primera en mostrar su confusión.
—¿Es vuestra primera vez aquí?—la mujer hablaba suavemente, con calidez —Esto es un negocio de masajes, especializados en las manos específicamente. Es conocido que estas están sometidas a un gran estrés y es para nosotros un honor liberarle de esa presión. — finalizó la explicación con una suave risa acompañada de una sonrisa estudiada.
—No somos clientes. —Intervino sintiendo escalofríos, algo le recordaba a la mujer de los tatuajes. Sin embargo usó un tono lo suficientemente afable para no mostrar su tensión.
—Venimos a por la promoción para una audición para Don Cor...
—Di una sola palabra más y juro ¡que te meteré este abanico por la boca!— toda la amabilidad se esfumó enseguida que Aeris empezó a hablar de la audición.— Dejadme adivinar, veo que sois jóvenes, y por ende estúpidos al pensar que podéis libraros como si nada. ¿qué me ofrecéis a cambio, un favor?. Este es un honorable establecimiento, y si no precisáis de nuestros servicios ¡DECIDME! ¡qué es lo que me impide echaros a patadas de aquí!
La mujer iba creciendo más en su crispación enfrentando a Aeris y a él, con el último que se encaró gritándole en la cara fue a Zack, que se mantenían con los ojos abiertos y los labios apretados en una línea. La mujer dió un paso atrás para mirarlo desde algo más de distancia. Le levantó, sin pudor alguno, la barbilla con el abanico.
—¿Nombre?
—Zack Fair.
—Déjame ver tus manos. —Zack envió miradas de socorro a los dos y le entregó su mano a la mujer que empezó a apretar sin ceremonia alguna. —Las manos de un verdadero guerrero...no puedes ni ocultarlo bajo toda esa tela de mal gusto. — Se abanicaba con calma al colocarse de nuevo detrás del mostrador— Lo haremos así, vosotros solicitáis el servicio y yo, actuaré en consecuencia.
Los ojos de la Madam M estaban muy enfocados en Zack así que Cloud se acercó a él susurrando.
—No creo que ahora te deje escapar.
—Ya lo veo, el problemas es el dinero, no se como podemos hacerlo, estamos pelados.
—Yo he traído algo ahorrado— intervino Aeris que se acercó a pedir las tarifas, una vez consultado volvió con los otros dos. —Creo que deberías hacerte el masaje de Lujo, Zack.
—¿Bromeas? ¡Con eso podría comprarme una materia nueva!.
—Pero no podemos comprar una audiencia con Don Corneo— le recordó Aeris.
Zack empezó a rascarse detrás de la cabeza realmente nervioso y le miró buscando ayuda, pero él se limitó a encogerse de hombros ¿qué otra solución había?. No había sacrificio posible, se le veía a leguas que la mujer quería que fuera Zack. El moreno acabó por rendirse a la obviedad y dió unos pasos al frente recogiendo el dinero que le extendió Aeris.
—Lujo.
Las chispas que desprendían los ojos de la mujer le volvieron a dar escalofríos.
Muy lentamente la mujer lo condujo hasta detrás de unos biombos, cerrando con delicadeza la puerta corredera de papel. Ahora sólo quedaba esperar; aunque le seguía pareciendo sobremedida la dedicación a un masaje de manos.
Se encontraba a solas en la sala con Aeris, que empezó a balancearse, como si ya estuviera aburrida.
—¿Cómo os conocisteis? — Ahí estaba la prueba, al parecer le costaba soportar ese silencio.
—Cuando era infantería, al poco de entrar para trabajar con Shinra— le contestó con calma y su mejor tono; era la 'no novia' de Zack, además le parecía alguien con un aura tranquilizadora, en algunos aspectos le recordaba a Zack y casi podía comprender porque acabaron juntándose; pero por lo que había visto era inquieta y parecía gustarle meterse en problemas.
—Perdona que te pregunte, como Zack era SOLDADO todo era secreto profesional y parecía que todo era motivo de espionaje. — Agachó levemente la mirada— No quería causarle problemas.
— Lo entiendo, somos Ex-SOLDADO ahora, esa limitación ya no la tenemos; quizás…
Un gemido cruzó la sala, era de la voz de Zack, aquello puso sus músculos en tensión apartando la mirada a la puerta de papel.
—Quizás...— Aeris le invitó a seguir.
—Ah...pues—trató de recordar qué era lo que quería decir —, quizás puedas preguntarle cosas que antes no podías.— Se relajó volviendo a centrarse en Aeris. Ella se rió.
—Podría ser...—notó que había algo más en la voz de la chica que no sabía identificar— Y ¿qué me dices de tu amiga?
—¿Tifa?
—Al menos ahora sé su nombre— sonrió— , sí, Tifa.
—Tifa es…
Zack volvió jadear esta vez más fuerte y áspero. Aquello debió haberlo escuchado Aeris, se sintió violento ante aquello.
—¿Estás bien?— Aeris se acercó a él y empezó a mirarlo con preocupación.
—No, estoy…. — trató de evadirla dándose la vuelta, ¿por qué Zack tenía que jadear tan fuerte?
—Cloud, si no te encuentras bien podemos salir a tomar el aire.
Por un momento le pareció acertada la solución de Aeris, se veía que estaba preocupada. Pero entonces Cloud escuchó a Zack maldecir entre dientes de forma demasiado placentera.
— Te estás poniendo rojo, ¿de verdad que te encuentras bien? — La mano de Aeris alcanzó su cara y él se sobresaltó considerablemente encontrándose con la mirada de la chica.
—¿No lo escuchas?
—¿Escuchar qué?— Le hubiera encantado que Aeris estuviera fingiendo, pero su cara mostraba auténtica confusión; a la vez que apartaba la mano de su cara acercándose a la puerta circular que daba acceso a la 'Sala de masaje'.—¿Deberíamos intervenir?
—¡NO!— Se sobresaltó sin querer imaginar que encontraría tras la puerta de papel. —no, estará bien...— se humedeció los labios y tragó pesadamente.
—Iré a buscarte algo de beber, parece que estás teniendo un bajón de algo; ¡Ahora vuelvo! no tardaré, ¡no os marchéis sin mi!
—sí...cla ¡no! ¡espera, Aeris!— pero la chica ya había salido por la puerta.
Se encontró solo en aquel lugar sobrecargado con el brazo extendido tratando de detener a una chica que hizo oídos sordos a lo que le decía. Se llevó la mano a la cara notando la textura del guante ¿de verdad se había puesto rojo al escuchar a su amigo en la sala de al lado teniendo un 'masaje de lujo'?. Ahora entendía la cara de auxilio de Zack; él fue tan inocente como Aeris de pensar que el masaje se limitaría a las manos.
"Ni que tuviera seis años"
Se enfadó consigo mismo cruzando los brazos sobre el pecho, apoyándose en una de las paredes. Cerró los ojos tratando de concentrarse en evadirse del mundo exterior. Se centró en su respiración, nada le podría alterar si se centraba en ella.
No fue la mejor idea, de alguna manera empezó a percibir los olores de Aeris, Madam M y especialmente de Zack en el ambiente. Le entraron náuseas; recordaba como se le agudizaron los sentidos aún más de lo que ya eran sensibles como SOLDADO. Recordaba cómo fue consciente del aroma de Tifa de su habitación pocas horas antes de perder el control de su cuerpo.
—Mierda— musitó apretando los dientes.
Tenía que salir de ahí, pero hacerlo ¿sería peligroso? ¿Y si se pagara un 'masaje', mitigaría los efectos?
Aún estaba meditando qué hacer cuando apareció Zack por la puerta arrastrando los pies.
—Hey...—le habló arrastrando también cada palabras como si estuviera muy colocado —¿dónde está Aeris?— Miró, como adormilado, la sala de espera.
—Ha ido a buscarme algo para beber.
—Ah…vale…— El moreno se apoyó en la pared mirando el techo totalmente ido.
Por Shiva que bien olía, estaba desprendiendo demasiado calor y podía verle con todo esplendor su rostro relajado, mostrando su perfil fino y a la vez varonil, su marcada quijada, su pelo negro estaba levemente alborotado y sus labios de alguna manera hinchados; ¿o era él quien los veía más carnosos que antes?.
Se sobresaltó conteniendo un jadeo cuando el abanico de Madam M acarició su brazo de forma juguetona.
—¿Quieres probar?
—No tengo dinero—fue su inmediata reacción.
—Cuando lo tengas sería un honor que pienses en nuestros servicios— Y sin añadir más volvió tras el mostrador contorneando las caderas.
En ese preciso momento apareció Aeris con un refresco.
—Toma Cloud, esto te subirá el azúcar, te estás empezando a poner pálido...
No sabía qué era lo que había dicho Aeris, pero aceptó la bebida dándole un buen trago. Desde luego no necesitaba acelerarse, pero quería que algo distrajera su mente de los aromas que estaban golpeándole con intensidad. Tenía que decírselo a Zack, se lo había prometido que lo haría, pero Zack en ese momento estaba fuera de combate.
—Bien, un trato es un trato. Queréis una audiencia con Don Corneo.
Empezó a hablar la mujer, Madam M, la podía escuchar de forma lejana, sus sentidos estaban centrados en Zack. Podía escuchar la voz de Aeris también, parecía tener una conversación y se obligó a centrarse en ella.
—¿Cloud?— Aeris volvió a preocuparse por él.
—Estoy bien, Zack es el que está raro.
—Zack sólo está extasiado; eres tú quien actúas raro.
Lo que le parecía raro era escuchar a Aeris hablar sobre ello con total normalidad, pero ¿de qué se extrañaba exactamente? si fueron novios; conocía a Zack en estados y situaciones que él no conocería nunca.
—Cloud ¿eh? ¿Cloud el SOLDADO?— La voz de Madam M le devolvió a la realidad.
—Ex-SOLDADO. — La rectificó enseguida.
—¿Conoces a alguien llamada Beth?—La sangre se le congeló por un momento y miró a la mujer que seguía abanicándose de forma muy pausada —Es una de mis empleadas, aunque sería más acertado decir era...— dejó de abanicarse plegando el abanico
Podía notar la mirada de Aeris sobre él; pero el descontento pudo contra la vergüenza de hablar de ese tema con una desconocida delante. Se alegraba que Zack decidiera poner al corriente de su problema a Aeris; hubiera sido mucho peor que se enterara en ese preciso momento.
—¿Traficas con Mako?— fue directo clavando la mirada en ella.
—Ni se me ocurriría hacer algo tan suicida— Volvió a abanicarse sin prestarle atención al tono empleado. —Pero Beth lo hacía, si era tu abastecedora debo informarte que sus jueguecitos han llegado a su fin...
—¿Qué ha pasado con ella?— Ahora era la voz de Zack quien estaba interesado, totalmente repuesto.
—Podríamos decir que era adicta a las atenciones de SOLDADO, y toda adicción lleva al mismo lugar. — No hizo ningún gesto, pero todos la entendieron.—Una vez vino un SOLDADO a hacerse un masaje en este respetable lugar, y ella tuvo la idea de extender sus servicios; que decir que acabó obnubilada.—Rió entredientes— Cuando se enteró que podía atraparlos con una 'simple' dosis de Mako empezó a asaltar las reservas de Don Corneo...Hoy por la mañana han decidido ajustar cuentas con ella.
—No pareces afectada. — añadió mirando a la mujer aun con el ceño levemente fruncido.
—Beth era una empleada, nada más. Lo cierto era que empezaba a dar mala reputación, esto es una sala de masajes, no un prostíbulo.
Aeris y él se giraron a mirar a Zack, para luego devolver la mirada a Madam M.
—Volviendo a las audiciones; teniendo en cuenta que Don Corneo me ha arrebatado una trabajadora, obligándome a atender el negocio sola, podría ayudaros. — Sentenció reposando las manos sobre el mostrador.
—¡Eso sería genial!— Aeris parecía encantada de que todo hubiera acabado.
—Si tú lo dices...— Madam M la miró con condescendencia para luego fijarse en los otros dos varones — A vosotros no os dejaran pasar.
—Bueno, no es mi intención encandilar a un pervertido— Se encogió de hombros Zack.
Cloud miró a Zack con cierta intriga, ¿de verdad iba a dejar a su chica en manos de un pervertido?
—Entonces ¿qué hay que hacer?— dando un paso adelante, Cloud decidió avanzar aquella conversación.
—Pues deberías conseguirle un vestido a vuestra amiga, no puede ir con 'eso'— miró de forma poco agradable el vestido de Aeris— ; arruinaría mi estatus como 'Trío'.
—¿Qué le pasa a mi vestido?
—Nada, simplemente que para esta ocasión parece que no es el indicado— Le contestó Zack de forma protectora al escuchar el tono de voz incrédulo de ella. —¿Dónde podemos conseguir uno?
—Puedo conseguir uno yo...pero tendréis que demostrar que sois merecedores de él. —miró a los dos hombres — Si podéis ganarme el premio del Coliseo me encargaré personalmente.
—¡¿Coliseo!? ¡Eso parece un trabajo para los dos!— Zack rodeó su cuello con el brazo, ¿se había olvidado que no tenía arma?
Zack aceptó alegremente y cada vez que intentó abrir la boca tanto Zack como Aeris parecían sacar algo a la conversación para ignorar lo que tenía que decir.
Sintió cierta satisfacción cuando a la hora de apuntarse al Coliseo repararon, finalmente, en que no tenía arma, ni materia ofensiva. Pero el gusto le duró poco cuando improvisaron enseguida dejarle al margen decidiendo combatir los dos juntos.
—¿En serio?— No ocultó su indignación tras un ceño fruncido.
—¡Desde luego! — Dijo sin tapujos Zack esperado el ascensor — Anímanos desde arriba, ¡terminaremos antes que puedas decir Chocobungaalabucachoco!
— ¡No tardaremos!— Aeris le sonrió con las mejillas sonrosadas de la emoción.
Y de esa manera le excluyeron del combate. Cuando llegó el ascensor los vio despedirse de él alegremente sacudiendo las manos: las puertas se cerraron dejándole a él con, seguramente, una expresión estúpida escrita en la cara. Nunca se había sentido tan desplazado. Bufó con verdadero enfado y fue en ese momento cuando las puertas del ascensor se abrieron de nuevo y aparecieron los dos corriendo para tirarle del brazo y arrastrarlo dentro del ascensor con ellos.
—¿Qué?— Afiló la mirada cuando Zack le entregó la espada con una sonrisa. No estaba de humor.
—¿En serio te pensabas que íbamos a dejarte atrás?—el moreno rió incrédulo—Aeris y yo nos encargamos de la retaguardia —Le vió engarzarse unas materias en uno de sus brazaletes. — Tú encárgate de los infelices que se crucen en tu camino.
Una parte de él quería permanecer enfadado, pero no pudo evitar suspirar con aire ofendido mientras una parte de su pecho sentía una calidez agradable. Se había resignado tanto a que no podría coger un arma y no ser por lo que tanto había luchado, un SOLDADO; que cuando le dieron la confianza de que todo saldría bien con sus miradas, les creyó.
—Está bien, espero que me podáis seguir el ritmo.
Las puertas se abrieron y el cosquilleo de la adrenalina empezó a invadir de nuevo su cuerpo. Iba a aprovechar ese 'entorno seguro' para despacharse a gusto.
Los combates fueron subiendo de intensidad y los iniciales abucheos que recibieron al principio acabaron ser vítores de admiración a cada combate que conseguían salir victoriosos. El último de todos fue especialmente duro, su espada era casi inútil contra la dura superficie del enemigo y su intervención con la materia de recuperación fue clave para que pudieran derribar al enemigo.
Zack se acercó casi eufórico alzandolo en volandas como si hubiera hecho el trabajo más duro, lo que le llenó la cara de confusión. El público aplaudía y gritaba mientras confeti y otros elementos de celebración caían del techo, tiraron hasta fuegos artificiales. ¡Habían ganado! Al fin estaban un paso más cerca de rescatar a Tifa.
—¡Has estado increíble Cloud! —le animó Aeris.
—No es para tanto...— Trató de controlar su respiración; había sido un combate duro, algunos hilos de sudor le resbalaban por la piel.
Le entregó la espada a Zack dando por finalizada su actuación. No negaría que estaba bastante motivado de expulsar la frustración que sentía con todo el tema de la adicción a Mako.
—¡Bien! ¡Ha llegado la hora de ponerse el vestido!
Aeris encabezó la marcha y Cloud se quedó atrás con Zack.
—Oye ¿de verdad vas a dejarla entrar sola a ver a ese pervertido?—Le habló susurrando.
—Ya has visto que Aeris no es una flor delicada, pero igualmente ¡No!. Estoy pensando en ello constantemente, pero no iba a montar un drama delante de uno de las personas de confianza de Don Corneo. — Gruñó con desagrado el moreno— Lo he estado pensando, pero aún no se me ha ocurrido nada; necesito una mano aquí, Cloud, si se te ocurre algo dimelo.
Cloud asintió a la demanda de Zack, aunque no sabía por dónde empezar. De una cosa Cloud estaba seguro, se alegraba de no sentir con tanta intensidad el aroma de Zack, ni de nadie de alrededor; luchar le había bajado lo que fuera que le estaba descontrolando. Al parecer la teoría de extenuar para evitar los síntomas era viable con él.
Al llegar al 'honorable y prestigioso establecimiento' de Madam M se encontraron con una sorpresa.
—¡¿Dos vestidos?!— jadeó sorprendida Aeris.
—Así es, el que compre yo y otro cortesía de Andrea Rhodea, un miembro del 'Trío', realmente deslumbrado por vuestra impecable actuación.— Madam M pasó por delante del mostrador — Este es el que yo te he elegido. — Dejó sobre los brazos de Aeris un vestido rojo de fina tela, con volturas en la parte baja y una larga abertura hasta casi el inicio de la cadera. —¿qué decís de este?.— Extendió el brazo para mostrar el segundo vestido.
De la percha colgaba una prenda mucho más recargada: con un corsé azul y falda oscura con esas cosas raras que hacen forma de olas, tenía transparencia y un lazo negro y muchas cosas mas, que Cloud, no supo identificar.
—Sólo necesitamos uno— Dijo con calma mirando a Aeris que parecía encantada con la elección del vestido rojo.
—Hmmm— Zack, sin embargo, parecía pensativo — Sólo pueden entrar las mujeres ¿verdad?— se dirigió a Madam M que se limitó a asentir con la cabeza— ¿No necesita algunos refuerzos de seguridad o algo? — El moreno señaló a los dos alternativamente.
No era mala idea entrar como seguridad, daban el pego, eran fuertes y no importaban las pruebas que les hicieran; habían competido en el Coliseo y ganado ¿qué más pruebas podían pedir? estaba seguro que ninguno de sus matones sería capaz de algo así. Asintió mirando a Madam M, totalmente satisfecho con el plan de su amigo.
—No, que yo sepa. — suspiró con cierto cansancio la mujer— Yo estoy llevando mi negocio, las necesidades que tenga el Don no son asunto mío, a menos que me haga expresamente participe de ello.
—¿¡Y si uno de los dos me acompaña!?— La jovial voz de Aeris atravesó la conversación como un rayo haciendo que todos los ojos estuvieran clavados en ella.
—Acaban de decir que no necesitan seguridad — Le recordó Cloud —, será difícil que alguien te acompañe ¿uh?
Aeris negó con la cabeza enérgicamente riendo por lo bajo mientras se dirigía al vestido que había dejado en el mostrador Madam M. Lo sujetó por la percha volviendo a mostrar el esplendor del vestido.
—Que alguien me acompañe, ¡vestido con esto!
En los labios de la rosada había una sonrisa traviesa, y su mirada viajó de uno a otro como esperando ¿un voluntario?.
