Adicción XII

FFVII AU Zack x Cloud

Abrió las puertas encontrado a Cloud en un estado que no quiso analizar, el vestido estaba medio desgarrado y el Don desparramado en la cama justo delante de Cloud. Lo que sus ojos detectaron enseguida fue el fulgor del vial clavado en el cuello de Cloud, que él mismo iba a administrarse a voluntad.

—Cloud, ¡NO!

Empezó a correr en su dirección, sabía que no iba a llegar a tiempo; en mitad de su carrera atrapó uno de los taburetes que había dentro de la estancia, lanzándolo con fuerza contra su amigo. No quería hacerlo, las magulladuras se curarían, pero si se seguía administrando Mako podría acabar muerto. Cloud gruñó con dolor poniéndose en pie mirándole con clara rabia.

—Piérdete, Zack, ¡nadie te ha pedido que vengas!

Cuando el rubio pasó a buscar el vial por donde fuera que hubiera caído, Zack se lanzó a por él para sujetarle; Cloud se resistió de forma feroz propinándole fuertes golpes con los puños, los cuales el moreno se vió forzado a bloquear. Con un rápido movimiento Cloud le lanzó por encima de la cabeza, haciéndole rodar por encima de la espalda, Zack cayó de bruces al suelo, el golpe fue tal que le arrebató el aliento apenas un segundo.

—¡Zack!

—¡No intervengas Aeris! ahora mismo no es él.

—Esto no es asunto vuestro— Cloud miró directamente a Zack a la vez que se agachaba a buscar el vial.

—Cloud, deja eso, anda. — Zack mostró sus manos en señal de rendición usando un tono de voz afable, era su amigo y eso no lo iba a cambiar nada.

Empezó a levantarse despacio del suelo, con las manos separadas del cuerpo, llamando a la calma, su actitud pasó a ser sumisa; le atacó porque quería que no se inyectara esa porquería, nunca estaría en su mente hacerle daño y esperaba que su mirada pudiera transmitirle todo eso que sentía.

—Tenemos que ir a buscar a Tifa, ella te necesita mucho más que tú necesitas eso. —Por un momento la sombra de la duda apareció en el rostro de su amigo, aquello era buena señal. Extendió una mano para que le entregara el vial.

—No— el rubio dio paso atrás—, ella no me necesita, me odia. — la mirada azulada se dirigió al vial — Por esto.

—Está enfadada, pero no te odia. — Avanzó un paso en una actitud relajada sin bajar las manos.

—Nunca me perdonará, lo que hice... lo que le dije— Se le veía perdido en sus pensamientos, eso no era bueno.

—Hey, ¿qué hay de mi? —se señaló a sí mismo cuando el rubio le dirigió la mirada— soy tu amigo y también me enfadé—la mirada de Cloud se clavó en el suelo y sus hombros cayeron en una profunda desolación —. Pero te lo dije antes y lo digo ahora— Avanzó unos pasos más mientras los ojos de Cloud volvieron a recuperar su color natural y no el que le provocaba la adiccion —; tu y yo, Cloud, juntos. Nunca te abandonaré, hemos pasado por mucho.

—Esto no es problema tuyo— el rubio se apartó un paso apretando el vial en su puño, acercándolo a su cuerpo de forma protectora. — Puedo solucionarlo yo solo.

—No, no puedes Cloud, lo sabes— miró a su amigo con un deje de tristeza —. Lo estuvimos hablando en el Sector Siete, ¿recuerdas?

—Sí —Suspiró mirando el vial en su mano.

—Muchos no lo han superado porque lo hicieron solos, pero tú y yo ¡hemos hecho cosas increíbles!. No va a ser fácil, pero yo estaré a tu lado Cloud, aunque el que va hacer el trabajo duro vas a ser tú.

Zack extendió la mano una vez más, esta vez los ojos del rubio se fijaron en la mano que le extendía.

Le miró a los ojos y Zack le sonrió de vuelta. Había dudas en la mirada del rubio, su respiración se aceleró como si estuviera luchando consigo mismo; finalmente le lanzó el vial como si ardiera en la mano. Zack lo atrapó al aire. No hubieron palabras para expresar lo orgulloso que estaba de su chico. Cloud le miró por un momento; en ese momento Zack dejó caer el vial al suelo y lo aplastó bajo su bota.

Cloud se estremeció ante el ruido, apartó la mirada y sus ojos se humedecieron a gran velocidad; se secó, con rapidez, una lágrima que caía por su mejilla con el dorso de la mano. Seguramente no lo vió como una victoria; Cloud le daba demasiadas vueltas a todo, debía aprender a parar.

—Vaya, que destrozo tienes en la cara señorita Cloud...— Se acercó a rodearle el cuello con el brazo.

—Vete a la mierda, Zack. —Bufó el rubio cruzándose de brazos mirándole de reojo, Zack le mantuvo la mirada y pasó lo que esperaba, Cloud acabó riendo suavemente apartando la cara.

—Yo puedo ayudarte con eso— Aeris se acercó sonriente a los dos.

Ella miró a Zack y asintió con la cabeza. Sabía que eso significaba que estaba satisfecha de lo que acababa de ocurrir y que en alguna parte de su cabecita había tomado una decisión importante.

Esperaron fuera de la habitación a que Cloud se cambiara con la ropa que le había estado guardando Zack, mientras las 'dos señoritas' estaban de misión. Aeris le ayudó a quitarse el maquillaje a Cloud; Zack no se esperaba que fuera algo tan concienzudo de hacerse, pero al menos tardaron menos que en ponerlo.

—Ha debido ser duro...— empezó Aeris ya cambiada con su ropa habitual. Los dos sabían que Cloud necesitaría un tiempo para reponerse. —¿Desde cuando?

—No lo sé— Negó con la cabeza —Cuando lo encontré ya estaba metido. Y...si que tarda, ¡hey Clo…!— Aeris le detuvo tocándole el brazo con delicadeza.

—Sé que los primeros días son importantes,—le miró con seriedad la chica. —y muy dificiles; pero tambien hay que dejarles su espacio, tiene mucho en lo que pensar

—Oh, tú no conoces a Cloud, piensa demasiado. Y creeme cuando digo 'demasiado'.

—¿Lo dices por Tifa?

—Eso es sólo una de las cosas que le da vueltas y vueltas y vueltas y vueltas, ¡no para! estoy seguro que si hubiera una pantalla en su cerebro acabaría agotado.

Aeris rió suavemente mirando cómo gesticulaba exageradamente para hacerle una idea de cómo creía que funcionaba la cabeza de su amigo, como si se tratara de una lavadora centrifugando a toda velocidad para volver siempre al mismo punto.

—Pareceis la pareja perfecta.

—Ya te digo que sí— sonrió hinchando el pecho —, pero piensa demasiado…

La risa de Aeris se detuvo cuando Cloud apareció ya con el uniforme de SOLDADO, sus ojos parecían algo más cansados. Les dirigió una fugaz mirada a cada uno y mostró una llave que guardaba en su bolsillo.

—Tenemos vía libre a la placa superior.

Encontraron el pasaje en cuanto consiguieron encontrar la máquina que movía la llave. La famosa ruta ilegal de Don Corneo era un lugar húmedo pero al menos estaba bien apuntalado, el rastro que había en el suelo, de pisadas de barro, indicaba lo transitado que estaba; el problema iba a ser encontrar el camino ya que se veía que aquellos pasadizos iban a varios puntos de interés de los negocios de Don Corneo.

Ninguno de los dos preguntó a Cloud porque estaba en ese extraño estado cuando irrumpieron en la habitación; pero no tuvieron reparo en contarle que es lo que ellos hicieron mientras él lidiaba, a su manera, con el líder mafioso.

Aeris estuvo esperando a que el Don decidiera dejarla entrar, pero al ver que no había resultados, espió por una de las rendijas y fue cuando vió en un momento que Don Corneo tenía un vial de Mako en la mano. Quiso intervenir pero sabía que si Cloud se ponía violento no iba a poder contenerlo, y no sabía si alguna de su magia sería efectiva; magia que no tenía al alcance; entonces decidió que tenía que buscar a Zack.

Buscar a Zack implicaba tener que pasar por entre los mantones y tener que darles explicaciones; hasta sus materias de magia las tenía Zack a buen recaudo, tenía que hacerle llegar algún mensaje, pero en aquel lugar no había ventanas. Tendría que idear algún otro plan.

Su plan consistió en hacer ver que Don Corneo le había pedido que fuera a buscar algo exclusivo para su velada. Los hombres sospecharon, pero el decirles que quería tiempo a solas con su compañera, fue excusa suficiente. Por un momento creyó que le dejarían salir al exterior para ir a comprar algo excéntrico, pero resultó que tenían cosas así en el sótano y no le dejaron ni ir sola; así tuvo que, tomando valor, dejar a su indeseado guía fuera de combate con un silletazo.

La situación iba escalando de dificultad cada vez que se encontraba con alguien hasta que, finalmente, se vió arrinconada ante las preguntas de Leslie, uno de los guardias de la puerta y quien les informó del 'Trío'; su intuición le dijo que podía confiar en él y le pidió ayuda. Fue Leslie quien se encargó de entregarle el mensaje a Zack que estaba a punto de entrar como un tornado; pero el propio Leslie le abrió camino para evitar preguntas y así fue como lograron llegar hasta Cloud.

—Nada que no se pudiera solucionar con un poco de diplomacia —continuó Aeris mirando como Cloud empezaba a ascender unas escaleras verticales, suspirando. —Siento haber tardado tanto; pero veo que te las has arreglado muy bien, ¡eres una chica de recursos!

—A mi en cambio me tenias preocupado, —el siguiente a seguir a Cloud fue Zack —eres un hombre de acción al fin al cabo.

—Me gustaría terminar ya ese episodio de mi vida.

—¡Por mi vale!— contestó la chica que ascendía ya por la escalera, siendo la última de todos.

—Es cierto, tenemos que centrarnos en el edificio Shinra, recordad; iremos por el garaje, ahí nos haremos con un uniforme y nos colaremos en las instalaciones hasta los calabozos de los prisioneros.

Al llegar al final de las escaleras los tres se miraron, la ruta se bifurcaba en dos caminos y decidieron ir por el que parecía más transitado, con marcas de pisadas con barro o tierra.

—Hey, Cloud— se acercó Aeris — ¿qué hiciste con la flor que te dí?

—Yo...erm...

—¿Se la diste a alguien?

—Sí, lo hice...— pilló a Cloud mirarle de reojo furtivamente, seguramente traicionado por sus movimientos involuntarios.

—¡Uuuh!— Canturreó de forma juguetona ella y en ese momento sintió hasta casi piedad por Cloud.— ¿A quién?

—Ahh…

"No tienes escapatoria, amigo mío; sólo te queda afrontarlo como un hombre"

No sabía si divertirse o sentir piedad por su compañero, le dejaría dar el primer paso.

— ...Tifa. — suspiró teniendo que aceptar su derrota.

— Tifa, ¿es algo así como tu novia?— Aeris juntó las manos como símbolo de unión.

—¡No! es...es difícil de explicar.

— Ya veo...— Aeris pasó a mirar a Zack de reojo y este se limitó a encoger los hombros en plan 'Te lo dije'.

La verdad era que los tortolitos no parecían tener mucho sentido de observación. No podía reprocharle a Cloud las dudas que tenía; quizás admitir su atracción no sería lo más conveniente actualmente. Zack le contó a Aeris que Cloud era adicto a Mako pero no le contó más allá de los síntomas: que se quedaba 'bloqueado' y como la abstinencia podía hacerle cambiar de personalidad y hacer cosas que él nunca haría en sus cabales.

El asunto de la adicción Mako, y lo que le contaron ambas partes antes de su llegada asentaba que su relación era difícil, Cloud tendría que poner mucho de su parte para curarse y Tifa otro tanto de la suya, ¡y acababan de empezar!, quizás, dependiendo de los eventos que les siguieran, con el tiempo nunca se perdonarían lo que se hicieran el uno al otro de ahora en adelante, acabando con su romance adolescente.

No tardaron en encontrar otras escaleras, tenían que ascender 300 metros hasta la placa, más les valía estar preparados y en forma aunque temía más por Aeris que por cualquiera de los dos.

—Y ¿qué vais a hacer conmigo?— Se quejó la de ojos jade. El tiempo pasaba y nadie abordaba su función en aquella incursión.

—Esta vez te toca esperar a ti. — Miró hacia abajo en dirección a la chica.

—Aeris, deberías estar de camino a casa en vez de seguirnos. — Le apoyó el rubio.

—¡Oh no! ¡qué debería hacer! ¿eso es lo que esperas que diga? ¡Pues no va a pasar, no señor!— su voz parecía molesta a que la apartaran del asunto. — Pero no negaré que me sentiría más segura con guardaespaldas. ¿Qué me dices Cloud?

"Ouch"

— Depende del precio.

— Hmmm, ¿Qué tal una cita?

"Oh, dulce Gaia eres cruel y retorcida…"

Por un momento se sintió la tercera rueda en aquel tira y afloja.

— Si quieres la opinión de un profesional; deberías volver a casa. — Cloud detuvo su ascensión para mirarla seriamente y Zack le imitó al poco.

— Estoy segura que podría resultaros de ayuda.—Lo dijo muy convencida. Cloud sólo suspiró y siguió el ascenso, pero Zack sabía que esos ojos encerraban algo.

— Aeris, ¿hay algo que quieras contarme?— Zack la habló tratando de elegir bien las palabras. Ella negó con la cabeza — Sé que ha pasado un tiempo, pero, si tienes lío con los Shinra.

—Zack— por un momento pareció querer cerrarse en banda pero luego levantó la mirada y le sonrió — , confía en mí ¿vale?

Clavó la mirada en esos ojos jade, sabía que algo la entristecía, algo que no quería contarle; una parte de él quiso insistir, pero su parte más madura le decía que no tenía ningún derecho a incomodarla haciéndose el héroe después de haberla abandonado durante años.

—¿Necesitáis ayuda ahí abajo?— La voz de Cloud se escuchaba lejana.

— ¡Ya vamos!— Aceleró el paso dejando a Aeris atrás tras aceptar la intimidad que la chica le demandaba.

Cloud le ofreció la mano cuando llegó al final de la escalera y él la aceptó sin poner objeción, al mirar abajo se rascó la parte de atrás de la cabeza con algo de apuro, había dejado a la chica muy atrás.

— No va a darse por vencida.

— Nope — Sabía que Cloud no necesitaba su afirmación, pero le hizo gracia que el rubio ya veía como era el carácter de la castaña.

Continuaron ascendiendo escaleras hasta que llegaron a una parte en que las escaleras ya daban al exterior donde se podía escuchar el viento silbar con más fuerza, un paso en falso y podrías caer al vacío. Cuando miró hacia abajo y luego hacia arriba pudo ver que estaba a un poco más de la mitad del camino. Miró a Aeris que apesar de jadear cansada seguía teniendo la mirada decidida.

Inició la marcha y encabezando el ascenso por unas escaleras verticales que en algun momento debieron de ser de color rojo, antes que la contaminación, el Sol y la erosión del viento fueran devorando la pintura.

—Tu chica es todo un carácter— escuchó la voz de Cloud justo detrás de él.

—Una vez más, no es mi chica. —rió entre dientes — Pero sí, es un carácter, es lo que la hace tan especial. —Por un momento se le cruzó una idea justo cuando llegó al final del todo de la escalera. —Oye lo de la cita...—

Escuchó un chasquido metálico y al parecer Cloud también lo pudo oír viendo como se giró rápidamente hacia donde procedía ese ruido.

Una porción de la escalera a varios metros de ellos se partió, como si acabaran de serrarla; vio horrorizado como esa parte se iba balanceando y Aeris estaba en la parte que se estaba desprendiendo; ella saltó para sujetarse con una mano al último barrote fijo a la estructura en el último segundo. Cloud se deslizó a toda velocidad y atrapó a Aeris justo cuando le fallaron las fuerzas y se soltó.

— ¡Te tengo!

— ¡Cloud! — dijo asustada después de comprobar la distancia que la separaba del suelo.

Pocos segundos después se escuchó la escalera estrellarse contra uno de los descansillos antes de rebotar y seguir cayendo al vacío de 300 metros.

Desde arriba pude ver como Cloud la aupó hasta que se pudo afianzar en las barras los pies. Cloud ayudó a la de ojos jade a que se agarrara a él, llevándola cargada a la espalda; Aeris se abrazó a él con fuerza.

Volvió a respirar cuando llegaron hasta el final de la escalera. Zack se dió prisa en ayudar a subir a Aeris que había llegado hasta el final de la escalera, a espaldas de Cloud, necesitó un tiempo para tomar aire.

— ¿¡Estas bien?!— Tenía el corazón en un puño, no negaría que llegó un momento que pensó que la perdería para siempre.

— Sí— jadeó aún un poco agitada — , suerte de guardaespaldas.

— Ya ves…

Miró a Coud realmente agradecido, este pareció ruborizarse levemente antes de ponerse en pie de nuevo tras comprobar que Aeris estaba bien. Pasó a mirar a la castaña comprobando que no se había hecho daño, tenía las marcas de la mano de Cloud rodeando la muñeca.

— ¿Te duele?

— Un poco — dijo tras negar con la cabeza — , pero podré soportarlo con gusto.

Zack le devolvió la mirada a Cloud que estaba ocupado mirando hacia por cual de los pasillos debían continuar; luego la mirada pasó a la chica que expulsandose la falda dió por terminado el descanso y siguió los pasos del rubio.

—Hoo Boy— suspiró negando con la cabeza.

Eso había sido intenso, no quería ni pensar cómo iba a ser el Edificio Shinra, pero estaba en parte tranquilo al ver como Cloud tenía esos increíbles reflejos.