FFVII AU Zack x Cloud
El edificio Shinra se alzaba alto e imponente. Los focos de luz iluminaban su pulida superficie, algunas luces podían verse en el interior del enorme edificio. Setenta plantas se alzaban del nivel del suelo, convirtiéndolo en el el edificio con las vistas más privilegiadas de todo Midgar. Los enormes focos iluminaban el edificio desde varios ángulos, por el simple hecho de estar cerca de ellos podría provocar una quemadura.
Zack se obligó a respirar y calmar su corazón, muchas cosa golpeaban sus recuerdos, algunos eran recuerdos agradables, otros no tanto y otros, sencillamente, le seguían dando pesadillas. Aeris mantuvo las manos pegadas a su pecho en una expresión de urgencia; realmente quería saber qué estaba pasando por la cabeza de la chica.
—Será mejor que nos movamos— hablaron el rubio y él a la vez. Se miraron dando por iniciada la misión de infiltración.
—Cloud—antes que el rubio avanzara le extendió de nuevo su Espada Mortal —dependeremos de ti ahí dentro.
Cloud miró por un segundo la espada pero luego la aceptó con firmeza y decisión ajustándola a su espalda.
Avanzaron hasta un puente elevado, por donde pasaba una de las carreteras de acceso al edificio por debajo. De camino pudieron ver la seguridad, sin duda estaban en alerta, como esperando un ataque, aunque se preguntaba interiormente quién sería tan descerebrado de hacer un ataque frontal a la Sede más poderosa del planeta...Aunque, bueno, estaban ellos.
Saltaron sobre uno de los camiones de Shinra donde pasaron el primer control de seguridad, ocultos en la parte superior del camión. Zack tuvo que contener estrellarse la mano en la cara en decepción por la pobre seguridad. Se suponía que estaban en alerta.
El camión avanzó por el enorme parking esquivando infinidad de cajas de todo tipo: abastecimiento, comida, piezas de ordenadores, cables para instalaciones más modernas, nuevos uniformes, tarjetas de acceso vírgenes, etc; había tanto que administrar en ese edificio que no sentia mas que respeto y lástima por quienes se ocupaban de eso. Cuando el motor del camión se apagó bajaron dos infantería de la cabina; salieron continuando la charla que ya llevaban tiempo manteniendo dentro.
— Que ganas tengo de acabar mi turno— se ajustó el rifle al hombro.
—Ya te digo, me voy a dar un buen atracón de todo lo que me cocine mi madre, dentro de tres días tengo permiso y pienso olvidar la bazofia que nos dan en el comedor.
—Que suerte tienes, yo no tengo familia aquí, pero conozco un puesto de comida ambulante que está muy bien calidad-precio.
—Pues vaya mierda que tengamos que estar de guardia hasta dentro de otras 5 horas, estoy reventado.
Cloud le lanzó una mirada furtiva a Zack y este asintió acercándose al borde del camión, cada uno en un extremo opuesto, acechando desde arriba antes de caer en picado sobre los pobres infelices. Zack fue rápido y aplicando una estrangulación la infantería cayó inconsciente en menos de cinco segundos, dejando caer suavemente el cuerpo inconsciente en el suelo. Al mismo tiempo que él estrangulaba a una de los infanterías escuchó un golpe seco y el rifle del otro caer en seco en el suelo, Cloud maldijo entre dientes; se quedaron totalmente quietos esperando a ver cualquier movimiento sospechoso.
No pasó nada.
—¿Chicos? —pidió permiso la florista.
—Todo despejado—anunció el rubio.
Aeris se descolgó del camión de forma poco grácil mientras Zack empezaba a desnudar a su víctima.
—Creo que ese podía servirme a mí...— dijo la florista encima del hombro de Zack.
—Vas a ...hacerte pasar...por infantería—No pudo evitar cierta incredulidad en la voz.
—¡Claro! ¿qué puede salir mal?
—No es buena idea— sentenció Cloud abriendo la parte trasera del camión para encerrar ahí dentro a los pobres incautos.
—¿Qué tienes en mente?— Zack permaneció acuclillado mirando a la rosada que se agachó también como si se trataran de niños haciendo una chiquillada, podía sentir la mirada de Cloud en su nuca.
—Pues seguir vuestro plan, sólo con la diferencia que seremos dos infantería.
—Espera, ¿te has equipado 'esa' materia?— involuntariamente empezó a mover los brazos emocionado como un chiquillo.
—¡Puedes contar con ello!—asintió ella.
—¡Genial!— Chocó las manos satisfecho con la respuesta y se puso en pie hasta la parte trasera viendo que Cloud ya había acomodado al otro infantería. — Puedes cambiarte aquí — Señaló el interior del camión.
—¡Entendido!- con la ropa en las manos subió a la parte trasera y entrecerró la puerta.
Zack se encontró a Cloud acercándose mirando como Aeris cerraba la puerta trasera del camión, luego pasó a mirarle demandado una respuesta con su mirada.
—Lo hará bien.
—Zack, no tiene idea de ser infantería, no sabe ni hacer el saludo básico.
—Pues mientras yo me cambio se lo puedes enseñar.
—¿Bromeas?
—Cloud, —apoyó las dos manos en los hombros de su amigo— no se va a examinar para SOLDADO, en menos de un par de horas estaremos fuera del edificio. — Cloud suspiró aceptando lo que le estaba diciendo.
Aeris no tardó mucho en acabar de vestirse, y al verla, Zack no pudo evitar reírse mientras Aeris miraba su trabajo sin entender el porqué de esa risa. El moreno le dio una palmada en la espalda a Cloud, que también tenía media sonrisa perversa, para que se pusiera manos a la obra, mientras él se subía al camión a desnudar al otro infantería, amordarzarlos y cambiarse.
—Permiso para tocar—pudo escuchar la voz de Cloud algo amortiguada por el grosor de las paredes del camión.
—¿Eh? ¿Tocar, por qué?— la voz de Aeris parecía tan sorprendida que pagaría por ver la cara que tenía, pero ese iba a ser un privilegio sólo del rubio.
—Tienes el uniforme mal presentado, esas correas están mal tensadas y…
—Ah vale, he hecho un desastre; entiendo, sí vale.
—Ponte así.
Pobre Aeris, pensó el moreno, todo eso debía ser tan nuevo para ella. Era casi deliciosamente irónico como tanto ella como la Madam M se rieron de su trabajo con el vestido y ellos veían como no tenían idea de colocarse el uniforme, asumiendo que como era cosas de hombres no tenía un protocolo estricto. Tampoco debió entender que Cloud le pidiera permiso para tocar; y es que había un protocolo que cuando se interactuaba con el género contrario siempre se debía pedir permiso, el rubio tendría su trabajo ajustando las correas.
Cuando Zack terminó de ajustarse apropiadamente el uniforme, jadeó incómodo, él era demasiado grande y ancho para ese uniforme, iba extremadamente apretado, tendría que buscar un vestuario y cambiarse lo antes posible. Bajó con miedo del camión a que las costuras fueran a saltar.
Mientras bajaba pudo ver a Cloud al lado de Aeris enseñándole algunos movimientos con el fusil. Decidió que quería saborear ese momento antes de meterse de lleno en la misión; los dos estaban tan concentrados que no se habían dado cuenta de su presencia.
—Todo es demasiado rígido— suspiró la castaña en mitad de un movimiento; Cloud le rectificó la posición de la barbilla, los hombros y la mano sobre el fusil.
—No está mal para sólo quince minutos de instrucción.— Sonrió satisfecho con los dos.
Cuando Cloud fijó su mirada en él escurrió una sonrisa, riendo entre dientes, e intensificó su mirada. ¿Se estaba burlando de él?
—Hey ¿a qué viene esa risa?— alzó un brazo señalando a su amigo, exigiendo su atención, pero al hacerlo se le rasgó el uniforme por debajo del sobaco.—Mierda...
Ahora el rubio se reía en su cara más abiertamente, llevándose una mano a la cadera, satisfecho de lo que estaba viendo.
—Nada, sólo que estas muy apretado por todos lados. Temía por Aeris, pero creo que tú vas a ser quien nos delate.
—Pues no te digo lo que me duelen los pies, estas botas deben ser dos tallas menos, voy a estar caminando de una forma muy rara a la de YA, así que vamos tirando.
No bromeaba con eso de andar raro, apretando los dientes podía avanzar a duras penas, los pies le dolían lo que no está escrito. No querría imaginarse pasando entre las filas de la milicia llevando el paso adecuado. Si no encontraba una botas nuevas no descartaría la idea de ir descalzo.
Por suerte llevaban sus ropas en un macuto que cargaba Aeris, al ver que tenía dificultades para caminar y moverse en general; si la cosa iba muy mal se podía cambiar por sus botas de calzado militar, pero no eran las oficiales del uniforme de infantería Shinra. No podía tirar la toalla ahora, tenía que aguantar hasta un lugar más seguro.
Al llegar al ascensor entraron con la tarjeta de acceso que le extrajeron a los infantería. Cloud la pasó por el detector y entró por las puertas metálicas cruzándose de brazos para que los otros dos le siguieran.
En el panel estaban los botones con los pisos y al lado la leyenda.
Planta 10- Administración
Planta 20- Desarrollo y Tecnología
Planta 30- Planificación Urbanística
Planta 40 - Programa Espacial
Planta 45- Armamentística avanzada
Planta 50 - Seguridad Pública
El rubio pulsó el piso 50 sin duda alguna. El ascensor empezó a ascender en silencio, mientras él sentía el sudor correrle por la sien.
—Tienes mala cara— le miró con cierta preocupación el rubio.
—Los pies me están matando— consiguió decir entre jadeos.
—Puedo hacerme una idea...— en su mirada había verdadera empatía — tendrás que esperar a que lleguemos a los vestuarios, aunque están al final del pasillo.
—Puedes apoyarte en mi, Zack— Aeris se ofreció acercándose a él poniéndole la mano a la espalda.
Él sonrió verdaderamente agradecido, tenía dudas que Aeris pudiera soportar su peso, pero por pequeño que fuera el apoyo no lo despreciaría.
Las puertas se abrieron y Cloud volvió a su mirada fría y neutral girándose a los que entraban en el ascensor, estaban en la planta 24; entraron una pareja de trabajadores, un hombre y una mujer cada uno con un café de máquina en la mano, hablaban acaloradamente, les miraron por un momento intimidados pero luego pasaron al interior del ascensor.
—Buenas noches— saludó el hombre y Cloud se limitó a dar un leve cabeceo manteniéndose con los brazos cruzados. No tardaron en salir un par de pisos más tarde.
—Aguanta...— Aeris le acarició de forma conciliadora el brazo a Zack; este hizo rechinar los dientes cuando el ascensor se detuvo de nuevo.
Las puertas metálicas se abrieron tras el timbre de aviso. Frente a ellos había tres hombres con el uniforme de Seguridad de Élite del edificio. Era muy parecido al infanteria raso, sólo que el casco y las hombreras eran rojas. Al verles saludaron poniéndose erguidos mirando hacia Cloud. Con un suave toque Zack le indicó a Aeris que no se moviera.
—¿De patrulla por la ciudad?— Le habló uno directamente a Cloud.
—Sí—le indicó con calma, luego se giró a Zack —, hemos tenido un imprevisto.
A Zack no le costó simular su expresión de dolor, realmente lo sentía, tenían suerte de los cascos que cubrían casi por completo sus caras, pero el sudor que caía por su mejilla no era ficticio.
—¿Ha sido Avalancha?— Preguntó otro.
—Eso es información clasificada. — Ahora Cloud parecía dirigir la atención a los tres Élite.
—Señor,¡ l-lo siento, señor!—dijo intimidado el que se aventuró a preguntar.
— Solo saber que tenemos a esos prisioneros y estar esperando un ataque sorpresa de esos desgraciados nos está poniendo de los nervios, señor.—Trató de apoyar otro.
El estado de Zack pareció captar la atención de uno de ellos que se acercó a Zack para examinar cómo estaba.
—¿Te encuentras bien?
—Sí, sólo…mala suerte, ya sabes...— jadeó mientras alzaba un pulgar indicando que todo estaba bien.
—No sé si habrá alguien en enfermería, el personal se ha movido a la planta de Investigación Científica, al parecer.
—¿En serio? Vaya, que mierda...— Jadeó por el dolor de nuevo, pero eso significaba que tendrían vía libre en caso que necesitaran material.
—Sobre Avalancha,— Cloud se dirigió al que le preguntó primero. —¿habéis trasladado a los prisioneros?
—Bueno esa información...— el Élite miró al resto — no la sabemos, señor. Sólo patrullamos como estipula el reglamento en estos casos.
—¿Y quién puede darmela?—Cloud usó su tono frío y distante haciendo que los Élite se pusieran nerviosos.
Sonrió por sus adentros viendo como Cloud se densenvolvía con tanta soltura; SOLDADO no significaba cambiar de uniforme, eran la élite dentro de la élite, sus ojos imbuidos por Mako era una seña inequívoca de identidad; pero lo que también los diferenciaba era su fama de impredecibles e intimidantes. Cloud estaba llevando el papel a la perfección.
—El Jefe de planta de guardia , señor— le pasaron el dato que necesitaban —; como marca el procedimiento.
Con un leve cabeceo, el rubio se dio por enterado. Las puertas se abrieron en la planta 45.
—Buena guardia.
—¡Señor!— Los tres le saludaron al unísono y salieron por la puerta del ascensor a paso ligero, rígidos y tensos como un arco.
Zack podía notar en su cuerpo como el de Aeris temblaba, desde hacía un rato, aunque esperó a que se cerraran las puertas para estallar en una carcajada. Cloud se giró hacia ellos con una sonrisa de lado, satisfecho.
—Hey, se nota quién manda aquí— Levantó el puño y Cloud no dudó en corresponder al saludo de camaradería. — Mírate, estás hinchado como un pavo, señor.
La risa de Aeris fue más acentuada y alzó la mano para que Cloud la chocara con ella; este no parecía esperarlo pero correspondió al gesto de la chica también.
—¿Alguien tiene algo que objetar?— Las manos de Cloud pasaron a la cadera, pero su actitud seguía jovial y traviesa.
—La verdad es que ha sido muy intenso. ¡Qué presencia, Cloud! —Sonrió Aeris.
El rubio se giró para darles la espalda, no sin antes acentuar levemente una sonrisa arrogante alimentada por las adulaciones de Aeris. Faltaba poco para llegar a la planta 50 y el peligro acechaba en cada rincón. En seguida que vieron la espalda de Cloud los dos se callaron.
Las puertas metálicas se abrieron, por última vez para ellos, en ese viaje.
Había un largo pasillo trás un pequeño Hall, donde había un par de infantería haciendo guardia rutinaria, aunque a los laterales del Ascensor había otros cuatro. Eso era más seguridad de lo normal. Cloud salió con decisión del ascensor pasando de largo el Hall; los dos infanterías le saludaron y él no se digno a devolverles el saludo. Zack pudo avanzar a duras penas con la ayuda de Aeris. Los dioses sabían lo idiota que había sido pensando que aguantaría ese dolor de pies, estaba seguro que en cuanto se quitara el zapato vería algo peor que la guerra de Wutai.
—¿Estáis bien por ahí atrás?— Se interesó el rubio una vez pasaron los guardias de la entrada.
—Sí, sólo falta un poco más así que...bien— jadeo de nuevo. Cloud continuó hacia delante tras comprobar su estado.
—Parece en su salsa...— le dijo en voz baja Aeris.
—Bueno, hace tiempo que no venimos por aquí, yo incluso más, pero casi se podría decir que es como un segundo hogar. Estos pasillos nos los hemos recorrido y limpiado tantas veces que no acordarse sería algo preocupante.
—¿Cloud? ¡Eh, Cloud! ¿eres tú?
Por todo el espinazo de Zack le recorrió un escalofrío, un infantería armado avanzaba hacia Cloud con un confiado trote, le seguía de cerca su compañero de patrulla que parecía perdido ante la reacción y urgencia del otro.
—Joder, tío, ¡es Cloud! Estudiamos juntos. — le devolvió la mirada al rubio.
Desde donde estaba, Zack no podía verle la cara, pero notaba la tensión en sus hombros del rubio ¿quién era ese tipo? no podía identificarle y eso le estaba poniendo nervioso, pero hasta ahora Cloud lo había estado haciendo muy bien, estaba seguro que podría manejar la situación.
— Me dijeron que la habías palmado, ¡pero yo no podía creerlo!—Avanzó otro paso como queriendo confirmar que era la cara que buscaba. — ¿qué has estado haciendo todo este tiempo?
—Oye, la ronda...— El compañero le interrumpió nervioso.
—Ah sí, la ronda— El infantería entusiasta miró al compañero y volvió a centrarse en Cloud — Avisaré a Kunsel, ¡ya verás cuando se entere!
Los dos infantería se apartaron saludandolos a ellos con un leve cabeceo. Cuando Zack volvió a centrar su atención a Cloud este estaba sujetándose la cabeza con una de las manos como si algo le hubiera golpeado en la sien.
—Cloud, ¿pasa algo?
—Estoy bien...— no lo dijo con la seguridad que quería escuchar. — Sigamos.
El rubio empezó a avanzar como si nada hubiera pasado, pero a Zack le pareció notar que había aumentado el ritmo de sus pasos; no podía reprocharselo, escuchar el nombre de Kunsel puso todos sus músculos en tensión. Miró a los lados por un momento tratando de parecer lo menos nervioso posible.
—Zack— Aeris lo había notado y como, seguramente, también aumentó el ritmo de avanzar por el pasillo aunque eso significara acentuar más su cojera y las rampas de dolor de los dedos de los pies; estos le hicieron apretar los dientes con fuerza.
—No es nada,— le dió un conciliador apretón en el hombro a la ojos jade. —Vamos a ese vestuario y acabemos con esto.
Apenas faltaban unos metros cuando Cloud disminuyó su paso hasta quedarse totalmente estático. No se movía. Zack maldijo entre dientes abandonando el apoyo de Aeris para acudir al lado de Cloud. Le estaba dando un 'bloqueo', sus pupilas estaban contraídas y su iris era del azul más puro que podía recordar. Miró a los lados observando cómo habían algunos infantería pasando de una zona a otra, pero al parecer estaban ocupados en sus asuntos como para darse cuenta que un SOLDADO acababa de quedarse clavado en mitad del pasillo.
—Hey Cloud, vamos hombre, despierta.— le sujetó de detrás de la nuca pero su mirada no dejaba de apuntar hacia el infinito como si viera a través de él, sin parpadear en ningún momento. — Sé que eres mi hombre, cuando despiertes serás tú, nunca he dudado de ti.
Aeris, desde detrás de Cloud, miró a su alrededor con claro nerviosismo, y él le hizo un gesto como para que se relajara, ella reaccionó enseguida acercándose a los dos.
—¿Se podrá bien?
—Claro que sí, nada puede con él. Venga díselo, Cloud.
Pero no pasó nada, se mantuvo inmovil y rígido como una estatua en lo que debieron ser dos largos minutos, que parecieron una eternidad; cuando sus ojos parpadearon recuperaron su color Mako, Zack contuvo la respiración. Cloud miró a su alrededor desorientado.
—Estamos en el piso 50, íbamos al vestuario—Los ojos del rubio se clavaron en los suyos comprendiendo al instante.
—Sí, vamos— Sacudió la cabeza para despejarse y volvió a ponerse en movimiento.
Suspiró aliviado. Apenas faltaban unos metros y como si le hubiera caído una viga encima el dolor de los pies volvió a golpearle, Aeris estuvo ahí a su lado para sujetarle, le sonrió agradecido y usó toda su voluntad para entrar finalmente a los vestuarios.
Lo primero que hizo al entrar los vestuarios fue dejarse caer sobre una de las bancas. Aeris se arrodilló ante él para quitarle las botas. Se llevó la mano a la frente pensando en lo mal que lo había pasado por unos malditos zapatos y su cabezonería de usar el uniforme completo. Podía escuchar a Cloud trasteando buscando un nuevo uniforme. No tardó mucho en escuchar como otra costura parecía abrirse por alguno de sus gestos.
Jadeo dolorido y aliviado cuando Aeris le liberó los pies de la horrible prisión. Habían estado tan cerca que le descubrieran por su estupidez, todo hubiera sido más fácil si se hubiera dejado sus propias botas, pero nunca sabrían qué hubiera sucedido.
Al mirarse los pies pudo ver que sus sospechas eran acertadas, sus dedos sangraban por las uñas. No era una visión agradable, notaba palpitar cada uno de sus dedos por el dolor. Ver las manos de Aeris acercarse a sus pies le puso en una desmesurada tensión, pero al sentir una refrescante brisa en sus dedos le hizo relajarse levemente. Agradeció a los dioses que Aeris fuera tan hábil con la materia de curación.
—¿Mejor?—le sonrió arrodillada en el suelo, no se había quitado el casco , aún era pronto no podían permitirse verse atrapados ahora que estaban tan cerca, solo tenían que averiguar en qué celda estaban Tifa y Barret y todo estaría ¿casi hecho?
—Toma, creo que este te vendrá mejor— Cloud le extendió un uniforme — Seguiré buscando calzado.
—Ah, hemos estado cerca — apoyó la cabeza en la cabeza en la pared disfrutando el alivio de sentir que sus pies iban perdiendo ese dolor insoportable.
—¿Conocéis a ese chico?—Preguntó la Aeris mirando especialmente a Cloud, este negó con la cabeza dejando de rebuscar en las taquillas por un momento.
—A mi me preocupa Kunsel—aclaró Zack—, te acuerdas de él ¿verdad, Cloud?—pero él volvió a negar con la cabeza centrándose de nuevo en la búsqueda de calzado— ¡Oh vamos, Kunsel! — dirigió la mirada a Cloud para luego saltar a la de Aeris—es cierto que con Cloud no tenía mucho contacto, pero por lo que le contaba yo, lo conoce bastante.
—Entonces tendremos que ir con cuidado de encontrarnos con él.— Aeris se puso en pie una vez terminó con la sanación. Zack movió los pies sintiéndose aliviado que no sintiera ningún dolor ya, como si se hubiera tratado de una pesadilla.
—Bien, ha llegado la hora de cambiarme.
Ese uniforme le quedaba bastante mejor que el otro, así que Cloud le dio el cambio por el maltrecho para que no fuera demasiado evidente su falta en la taquilla. Se le erizaron los pelos de la nuca al sentir que las botas apretaban un poco, pero simplemente estaban ajustadas, no eran varias tallas más pequeñas. Se cambió con rapidez y se pusieron en marcha enseguida. Planearon buscar a alguien que supiera donde estarían los prisioneros, no sería muy difícil de encontrar.
Cloud volvió a encabezar la marcha, seguido por los otros dos. Aeris le propuso cambiarse para así poder usar un casco, pero el rubio se negó, ello implicaba tener que dejar la espada en algún lugar en que dudaba que tuvieran oportunidad de volver.
Avanzaron sin más encuentros fortuitos hasta una sala con el número B-3. Cloud y él sabían que ahí estaría el responsable y el que más información tenía, con Cloud como SOLDADO Primera Clase no le negaría la información, sólo esperaba que no le pidieran credenciales, aunque dudaba que fuera tan atrevido.
Entraron con decisión, sin embargo Zack se quedó anclado a la puerta cuando lo que vió fue a un SOLDADO de Segunda Clase, eso era malo; no esperaba encontrarse a un SOLDADO ahí, debería estar en otro piso superior y muy raramente volvían a un nivel inferior; mucho menos para atender asuntos tan poco … especializados.
Llevaba el uniforme reglamentario, era un reflejo del de Cloud con unas pequeñas diferencias, color morado oscuro, con amplias hombreras metálicas oscuras, en la cabeza tenía el casco reglamentario de SOLDADO. Todo sería complicado ya siendo un SOLDADO de Segunda Clase, pero lo que más nervioso le ponía era que por sus gestos creía que se trataba de Kunsel.
Tenía que centrarse, ¡tenía que hacer el protocolo!. Hizo el saludo reglamentario al encontrarse con un superior, Aeris le imitó al poco quedando un saludo a destiempo y que el rifle chocó con su casco a causa seguramente de lo imprevisto y lo nervios.
—Erm…¿Hola?
"¡Maldición, es Kunsel!"
Ya les había visto no había forma que pudieran dar marcha atrás y por la actitud de Cloud este no le había reconocido la voz.
—Vengo a informarme donde están unos prisioneros, voy a ser el relevo.
Hubo un incómodo silencio y los dos se mantuvieron la mirada, finalmente Kunsel dejó unos papeles sobre la mesa y apoyó las manos en ella.
—¿Cloud?
—No tengo tiempo para esto— replicó cortante y frío el rubio.
—Entiendo.
La mirada de Kunsel se dirigió a los dos de atrás, por suerte aún estaban con los cascos puestos, por un momento esperó que la cicatriz de su mejilla no estuviera a la vista, no lo estaba pero por un momento pensó que le podría identificar. El SOLDADO, con un gesto, les pidió que abandonaran la sala y les dejaran estar a solas. Sintió la mirada de Aeris, pero siendo sincero con él mismo no sabía cómo iba a salir todo aquello.
"No puedo simplemente darme la vuelta, por muy complicado que sea, debo hablar con él"
Lentamente se quitó el seguro del casco para desvelar su identidad. Kunsel se incorporó quedando con la boca entreabierta.
—Lo veo y no lo creo. ¡¿Zack?!— Rodeó la mesa acercándose con largas zancadas poniéndole las manos sobre los hombros — ¡Leí los informes, decían que estabas muerto y Cloud también!.
—Ya sabes que los informes de Shinra no son todo lo viable que creíamos en un pasado. —sonrió a su amigo antes de fundirse en un abrazo. Habían pasado cinco años. Lo último que supo de Kunsel fue vía e-mail.
Cloud se acercó no sin poder ocultar su expresión de no entender lo que estaba pasando, quedándose al lado de Aeris. Esta decidió quitarse el casco también y Kunsel volvió a quedarse de piedra.
—Un momento, ¿esto es una especie de broma? — señaló a Aeris mirando a Zack, pero el moreno se encogió de hombros. —Cuando leí el informe que estabas muerto fui a visitarla a darle la noticia, sentía que debía decírselo, y al parecer tenía un carrito de flores roto, me ofrecí a arreglarlo, pero se negó alegando que vendrías tú a arreglarlo personalmente ¿lo has hecho?
—Bueno han pasado cosas aquí y allá… ya sabes…—Le contestó la chica.
Los tres rieron suavemente, excepto Cloud, que miraba la escena como si no formara parte de ella.
—Cloud, tío, es Kusnel, nos ha sacado de más de una. — Zack señaló a su amigo que sonrió a Cloud de vuelta esperando que le reconociera.
Cloud negó con la cabeza como un niño perdido en una conversación entre adultos.
—Zack…El uniforme de Primera Clase. —Kunsel empezó a hablar y Cloud frunció el ceño—¿Es cosa tuya?— Kunsel devolvió la mirada a Zack.
Al moreno no le dio tiempo a decir o a hacer nada, cuando vió a Cloud que estaba empezando a hiperventilar, sus mirada se clavó en el suelo como si tratara de leer la respuesta justo bajo sus pies. Una mano viajó a su sien apretando los dientes y luego jadear pesadamente conteniendo el dolor.
Los tres se quedaron paralizados, por un momento, por la repentina reacción del rubio que empezó a dar varios pasos hacia atrás sujetándose la cabeza con las dos manos gruñendo con intensidad por el dolor. Aeris acudió a tratar de calmarlo, siendo la que estaba más cerca. No llegó a tocarle cuando Cloud gritó de forma desgarradora y se dejó caer al suelo como un cuerpo sin vida.
El corazón de Zack pareció congelarse por un segundo al ver como caía al suelo, se acercó a la velocidad de un parpadeo, comprobando que respiraba.
—¿Se ha desmayado?
Se acercó Kunsel. Zack suspiró y asintió con la cabeza sin apartar la mirada de su amigo. Aeris, por su lado, apartó algunos mechones de pelo de la cara a Cloud, tocándole la cara con preocupación, las miradas de Aeris y Zack se encontraron, los dos estaban confusos por lo que acababa de pasar.
—Llevemosle a Enfermería, si alguien entra, aquí y ahora, habrán demasiadas preguntas.
Como dijeron la escolta de Seguridad de Élite del Edificio Shinra, la enfermería estaba vacía, no había nadie para atender a las posibles urgencias o dolencias de los reclutas. Tumbaron a Cloud en una de las camillas, mientras comprobaban que estaba físicamente bien.
—Se ha colapsado— suspiró Kunsel mirando a los otros dos evaluando su caras de preocupación —, su vida no corre peligro, tranquilos.
Zack torció el gesto y miró a Kunsel.
—Tiene adicción a Mako.
Tener que decir esas palabras le golpearon como una bola de demolición, la cara de Kunsel tampoco parecía creerlo por un momento, pero al ver su mirada seria sabía que no había discusión.
—Joder, son malas noticias.
Zack se miró las manos entrelazadas tras tomar asiento en una de las camillas cercanas. Sí, eran malas noticias, eso estaba afectando seguramente las memorias de Cloud, debía estar en un estado muy avanzado si le afectaba de esa manera. Podría ser que tuviera problemas de memoria de por vida, haciendo más difícil una vida normal.
—Voy a dejar de jugar al inocente— empezó a hablar Kunsel—, es evidente que no estáis aquí para hacerme una visita reconfortante. Cloud me ha pedido acceso a la información de unos prisioneros. ¿de quiénes hablaba?
—Avalancha— dijo sin tapujos, conocía a Kunsel desde hacía años y, aunque su fidelidad estaba con Shinra, antes estaba con él y el ideal de cambiar las cosas para mejor. Estaban cansados de la corrupción y los secretos de la empresa. —: una mujer y un hombre con un brazo como arma.
—No me digas que estáis involucrados con esa gente— Kunsel miró tanto a Zack como a Aeris con incredulidad.
—Cloud lo está; la chica encerrada es su amiga, le prometí que le ayudaría a sacarla de aquí.
Cloud empezó a balbucear y su sueño tranquilo se vio interrumpido por su rostro contorsionandose, como si tuviera una pesadilla o estuviera soportando mucho dolor. Aeris le acarició la cara de forma gentil y pasado un tiempo el rubio volvió a relajarse.
La chica miró con preocupación a Cloud para luego mirar a Zack, este sólo sintió frustración no había nada que pudiera hacer, sólo esperar y rezar a que el estado de Cloud no durara mucho tiempo y no tuviera consecuencias irreversibles.
—Zack, tendrías que dejarlo aquí— Kunsel habló con gravedad.
—No pienso dejarle aquí.— Su voz sonó más fría y amenazadora de lo que esperaba, Kunsel no se merecía ese trato, pero sus emociones las sentía desbordadas.
—Zack, aquí tendrá la asistencia necesaria para…
—¿Para qué? ¡¿Para que muera encerrado en una vitrina como un sujeto de pruebas?!—Bajó de la camilla sintiendo la influencia de Mako bullir por su cuerpo respondiendo a la ira que sentía ante solo la idea. —No dejaré que Shinra le ponga una mano encima ¡Nunca! ¡NO sabéis nada de lo que nos hicieron!
Avanzó hacia la Espada Mortal sujetándola con firmeza, no podía soportar más la frustración. Levantó la espada dispuesto a destruir algo de inmobiliario. Por un momento vió la cara de Aeris y se obligó a calmarse bajando la espada poco a poco. Jadeando y tratando de encontrar algo de calma, llevó la empuñadura hasta casi tocar su frente haciendo que la espada estuviera totalmente vertical apuntando hacia el techo.
—No teneis ni idea…
Las lágrimas se acumularon en sus ojos; recordaba el sonido de las burbujas en el tanque, el color verde tiñendo todo. Bajó la espada lentamente caminando unos pasos para alejarse para luego derrumbarse sobre sus rodillas; simplemente dejó que el llanto fuera libre. Estaba cansado. Escuchó los pasos de alguien detrás suyo y el calor del abrazo de Aeris hizo que sus lágrimas fluyeran sin restricciones por las mejillas.
—Kunsel— la voz de Aeris era suave pero demandante a la vez.
—Os daré un tiempo, miraré de mover algunos hilos—Los pasos de Kunsel se dirigieron a la puerta de enfermería, cerrando suavemente tras de él.
Aeris una vez más le estaba consolando; como cuando perdió a Angeal. Cuando dejó de sentir el calor de Aeris en su espalda se sintió abandonado, pero sólo fue un instante cuando la encontró arrodillada delante de él y le sonrió abrazándolo ahora desde delante. Él la abrazó como si fuera lo único que le quedaba antes de caer al vacío. Ella le acarició su pelo con el mimo que haría una madre con un niño asustado. Le daba igual, quería dejar de ser un hombre por un momento y liberarse de todo ese dolor que había reprimido durante años.
Cloud, sólo Cloud le entendía, temía que algún día le perdería para siempre y ese día ni el abrazo de Aeris podría consolarle.
