Adicción XVII
FFVII AU Zack x Cloud
— ¿Qué diablos ha pasado aquí?
Sus ojos pasearon con sorpresa sobre las paredes ensangrentadas. Debajo de un aterrador garrazo que atravesó la gruesa placa metálica había el cuerpo desmembrado de un científico. No era el único, unos metros más adelante había el cuerpo de una mujer sin cabeza. Quien hubiera hecho eso no tenía ningún tipo de consideración o piedad.
—He bajado las medidas de seguridad de la celda B4-A, donde debía estar Cloud. — El chico de pelo blancó y bata, Chadley, habló acomodándose el monóculo sin sentirse afectado por la grotesca escena.— Está a sólo unos metros, sigueme, por favor.
Siguió al chico, las luces de toda la planta estaban totalmente encendidas dejando ver el grotesco espectáculo con todo lujo de detalle, sangre y restos de cuerpos sembraban el lugar; el olor era intenso y fresco, demasiado fresco, las paredes aún goteaban. Aquello le puso en tensión, si Cloud estaba ahí ¿habría sufrido el mismo destino?
—Es aquí—indicó el joven señalando uno de los tanques, que era exactamente igual al del piso inferior.
No esperó un segundo entrando en el interior encontrándolo vacío ¿dónde estaba? Por un momento se le pasó por la cabeza que el chico le había traicionado, pero no tenía sentido que le hubiera liberado para encerrarlo de nuevo en otra sala, con el riesgo de que le hubiera partido el cuello al liberarle.
—Quizás este por la planta, escondido, sería una posibilidad, teniendo en cuenta sus funciones reducidas, sería la aproximación más lógica.
—Cloud no se escondería, avanzaría— Se acercó hasta el chico saliendo del tanque; no había sangre en el interior, así que fuera lo que hubiera atacado a los empleados de Hojo, no encontró a Cloud arrinconado. —¿Hay alguna sala con cámaras o algo?
—Afirmativo, en esa instalación de arriba, se accede por esas escaleras.
Zack emprendió el camino marcado con una carrera obligándose a parar para que la puerta corredera automática se deslizara dándole paso. Era un mirador, con una especie de sala de control. Como sospechaba había cámaras; tanto del nivel inferior, donde él estuvo atrapado, y del nivel donde enviaron a Cloud. Tecleó con rapidez encontrado la base de datos de las cámaras.
—¿A qué hora lo trasladaron?—preguntó a Chadley que entró a la sala con envidiable calma.
—A las 4:22.
Las sospechas de Zack eran correctas, no quedaba mucho tiempo hasta el amanecer, donde cientos de miradas podrían dar una voz de alerta a los Shinra. Al ser diciembre anochecía pronto y amanecía tarde, eso les había dado una gran cantidad de horas de oscuridad, pero esa ventaja se estaba agotando.
Una vez encontró el archivo de la cámara que apuntaba al tanque donde debería haber encontrado a su amigo, avanzó la grabación hasta la hora que dijo Chadley. Vió con detalle como Cloud se ponía en pie tambaleándose, percatandose de la puerta abierta, salió con cautela y desapareció del plano. Chadley le fue indicando las cámaras para seguir la trayectoria del rubio.
—¿Por qué ha dado media vuelta?— Preguntó para sí mismo pasando a la siguiente cámara donde Cloud tuvo de nuevo un ataque de migrañas.
Al terminar la grabación al ver como agredía a Hojo y una gran cantidad de científicos se le tiraban encima, aun así forcejeo durante varios minutos. En la grabación se veía a Hojo ladrando órdenes pero no había sonido, entre varios levantaron a Cloud a una camilla y desaparecieron del plano; trató de seguirles con las cámaras, pero llegó un punto en que no pudo seguirlos más.
—¿Dónde se lo han llevado?— se giró mirando a Chadley y este permaneció pensativo por unos segundos. Avanzó hacia el ordenador y empezó a teclear.
—El sujeto de pruebas 9877S, ha desaparecido de los archivos— Zack se cruzó de brazos esperando una respuesta que le complaciera más, debía tener paciencia. Chadley pasó a mirarle ajustándose el monóculo una vez más. — Teniendo en cuenta mi información privilegiada, creo que puedo asegurar que lo han trasladado a la Zona G.
—¿Puedes llevarme?— dejó caer los brazos a los lados sintiéndose más aliviado. Esperaba que esa zona estuviera lejos de donde esa carnicería se había dado lugar.
—Es una zona restringida, pero tengo los permisos.
—No hay tiempo que perder, ¡vamos!— quería emprender una carrera, pero Chadley se lo tomó con calma, avanzando sin la urgencia que el moreno sentía.
Volvieron cerca del tanque donde estaba Cloud y tomaron otra dirección pasando por esa extraña estructura blindada por la que Cloud regresó sobre sus pasos. Ahora estaba reventada como si hubiera reventado por dentro, el metal de doblaba y retocía como afiladas cuchillas y desde ahí empezaba el reguero de sangre.
—¿Lo liberaste tú?
—Es cierto que bajé los sistemas de seguridad para que Cloud pudiera escapar; pero dejar suelto al espécimen GJ000S hubiera sido una falta de responsabilidad considerable.
—Pues espero que mantenga a los Shinra ocupados.
Una de las puertas, tras la lectura de una tarjeta hizo un pitido, dándoles paso. Tras esta había un largo pasillo donde un ascensor de forma cilíndrica los esperaba. La ascensión iba a ser larga.
—¿Por qué me ayudas?— acomodó las manos sobre sus caderas tratando de aliviar sus nervios.
—Tengo mis diferencias con Shinra y el profesor Hojo.
—¿Eres una especie de genio o algo?— No simuló mirándole de arriba a abajo.
—No, soy un Cyborg creado por Hojo, una inteligencia artificial.
—Genial— Suspiró, sin duda la crueldad de Hojo no tenía límites, no tenía ni piedad experimentando con cuerpos de muchachos. —Oye, siento preguntarte esto, cuando has tenido tantas dificultades, pero ¿sabes dónde están el resto de mis compañeros?
—Me encargué de entrar en contacto con unas personas cualificadas para que se ocupen de ellos. — Comentó con calma el artificial, reajustando el monóculo.
—¿Quiénes?
—De las fuerzas especiales SOLDADO y Turko, creeme cuando digo que son altamente cualificados, pero debería conservar su anonimato. Yo puedo borrar mis datos, no lo mismo contigo.
No iba a rebatir eso, Chadley le estaba resultando de gran ayuda, y empezaba a caerle bien, aunque fuera un Cyborg.
Salieron del ascensor y, para desgracia de los nervios de Zack, en esa planta seguía la carnicería; entró en la sala que le indicó Chadley con paso acelerado. La habitación era un poema macabro; había sangre por el suelo y un cuerpo a medio devorar a los pies de la única camilla de la sala. La camilla estaba vacía, sobre ella una gran bolsa con un liquido transparente, que parecía suero, en su interior había otro liquido, pero de color negro, que parecía moverse con vida propia, flotando.
—Joder, Cloud ¿qué te han hecho?
Chadley entró en la sala tranquilamente cuando Zack se apartó de la cama con cierta decepción.
—¿Ahora qué?
—He preparado un código especial en el montacargas; os llevará al garaje, donde un aliado os esperará con vuestras pertenencias y amigos. — Chadley le entregó una tarjeta de identificación en mano.
—Que conveniente— ya no podía fiarse que las cosas fueran tan fáciles.—, pero Cloud no está aquí.— Señaló con la mano el lecho vacío.
— No se me ocurre, entonces, dónde puede estar.
Gruñó con desagrado, no iba a irse sin Cloud y menos al haber visto esa escena. La camilla estaba limpia, apenas habían unas gotas de sangre salpicando las sábanas. Se acercó a la camilla para volver a examinarla, la sangre era fresca, muy fresca. Tocó las sábanas, estaban tibias.
—No lo han trasladado a ninguna parte, se ha liberado. — Jadeó algo aliviado.
—Perfecto, son buenas noticias, podremos irnos.
—No hasta que sepa donde está Cloud ¿hay alguna sala de cámaras en esta planta?
—Sí, pero está al otro lado de la planta.
Se sentía dando vueltas, lo más lógico sería ir a la sala de control de la planta, pero algo parecía estar en su contra, jugar a las reglas de Shinra: Sus cámaras, sus pasillos, sus malditas tarjetas de acceso; todo orquestado y constriñendo sus acciones; era lo lógico para evitar a gente no deseada en sus instalaciones. Debía admitir que estaba avanzando porque tenían ayuda dentro de Shinra, sus habilidades eran inútiles en aquel momento.
Conocía a Cloud desde hacía años, sabía que no se iba esconder, Cloud era en cierta medida, era algo suicida. Pero ahora que había roto las cadenas de Shinra y vagaba libre por el edificio no sabía por dónde empezar. No le quedaba otra que seguir bajo las reglas de Shinra, no era como que Cloud dejara migas de pan por donde pasaba.
"Seguramente a ido a rescatar a Tifa"
Era el planteamiento más lógico pensando como Cloud, para eso habían venido al Edificio Shinra en primer lugar.
—Llévame hasta ahí.— pidió al muchacho obligándose a subirse la moral.
Una vez en la Sala de Control no le dió tiempo ni para teclear cuando todas las pantallas se apagaron y maldijo enfadado. No podía estar perdiendo el tiempo, el amanecer iba a llegar. Una de las pantallas se encendió mostrando a una persona de edad algo avanzada, calva con un extremadamente perfilado bigote canoso.
—¿Alcalde Dómino?— No entraba en su mente encontrarse con ese hombre más allá de alguna rueda de prensa.
—¿Hasta cuándo vais a estar dando vueltas? ¡Me está costando demasiado ocultar vuestros pasos si no dejáis de dividiros!—El hombre estaba malhumorado, marcándose aún más sus arrugas en el contorno de los ojos.
—Uh...¿qué?— No sabía de qué hablaba.
—El alcalde Dómino está ayudando a la operación de evacuación—Chadley consideró oportuno ponerle al corriente y desde luego no fue mala idea, estaba totalmente desorientado en aquel momento —, se encarga de inutilizar las cámaras y crear un bucle para que ni los de seguridad ni los Turkos tengan sospechas.
—Pero vosotros no me lo podeis fácil—ladró el hombre mayor pegándose más a la pantalla haciendo aún más patente su descontento—, ¿os importaría ir ya al garaje?
—Estoy buscando a mi amigo, es rubio y…
—Sí, el rubio— bufó el alcalde de Midgar—lo llevo siguiendo desde hace un rato, subió a la Suite Presidencial, ahí no tengo acceso, pero ahora mismo está bajando por las escaleras de emergencia Este.
Otra de las pantallas se encendió mostrando a Cloud bajando las escaleras ¡sabía dónde estaban esas escaleras! y como un resorte salió por la puerta en busca de Cloud.
—¡Gracias!—Apenas pudo articular a decir. Tenía que reunirse con el rubio y hacer que esa presión en su pecho desapareciera.
Pasó la tarjeta de Chadley, entrando en el interior de las escaleras donde escuchaba los ecos de las botas descendiendo a gran velocidad.
—¡Cloud!— se asomó por la barandilla de la escalera y pocos segundos después vio la cabeza de su amigo asomarse un par de pisos más abajo.
—¿Zack?
—¡Sube, tenemos pasaje gratis a la libertad!— Le sonrió mostrándole la tarjeta de Chadley.
Cloud no tardó en reunirse con él, estaba más pálido de lo normal, pero mucho mejor de lo que esperaba encontrarle.
—¡Zack!
—Ya hablamos luego, ¿puedes moverte? tenemos que ir al garaje donde...—El fuerte agarre en el antebrazo deteniendo su ida le hizo callar.
—El Presidente ha sido asesinado. —Dijo el rubio con voz grave.
Eso no se lo esperaba, ¿Cómo sabía eso? de pronto le vino a la mente como el Alcalde acababa de decir que había subido a la Suite Presidencial.
—Cloud, tío, ¡te has arriesgado demasiado! y ahora... — Cloud empezó a negar con la cabeza, pero— ¡SI! ¡Ahora va a haber la hostia de seguridad!
—¡Ha sido Sephiroth!
Enmudeció observando con la intensidad con la que le miraba su amigo mientras este soltaba el agarre de su antebrazo muy lentamente. Cloud asintió con la cabeza lentamente por si había dudas en sus pensamientos.
—Pero él...—Era incapaz de creerlo.
—No, era la Masamune,—el moreno se apartó de Cloud llevándose una mano a taparse la boca girando sobre sí mismo, dándole la espalda a Cloud, eso era difícil de asumir—encontré un testigo; Palmer, el Director del Programa Espacial, confirmó mis sospechas. ¡No me lo he inventado, Zack!
—Mierda...—bajó los brazos, aún estaba sin poder creerse esa información.
—Será mejor que nos vayamos ya, Ruffus va a tomar el mando…
—Oh no ¡él no!
Sin decir nada más avanzaron corriendo por el silencioso y ensangrentado pasillo en busca del montacargas que les llevaría hasta el garaje; avanzaron una decena de metros cuando Cloud empezó a sufrir unos leves temblores y le escuchó vomitar violentamente, cuando se giró a comprobar el estado de su amigo, vió una sustancia asquerosa negra en el suelo. Zack le miró con preocupación mientras la rabia se acomulaba detras de la cabeza. Cloud ahora estaba pálido como la muerte y el sudor frío le caía casi como si se hubiera tirado a un río.
—Ya...ya me encuentro mejor...— Se limpió la boca con el dorso de la mano de forma jadeante.
—¿Estás seguro?
—Tan seguro como que quiero salir de este edificio para siempre.
Zack asintió satisfecho, avanzó lentamente al principio viendo como Cloud se apoyaba en la pared con la mano sujetándose el vientre, pero cada pocos pasos parecía ir enderezando más el cuerpo, tomando confianza en su movimientos.
—Es un montacargas— Avisó Zack una vez pasó la tarjeta. — Esperemos que con esto se acaben los problemas. — se giró para sonreír a su amigo que se estaba recuperando rápido, ahora tenía mejor color.
Las puertas se abrieron y la sonrisa de Zack se borró de inmediato; había una máquina en el interior del montacargas. No era muy grande, varias aspas le hacían flotar, un láser rojo se dirigió al pecho de Zack y los tres cañones de la máquina le apuntaron. Fue lo suficientemente rápido para esquivar pero su brazo derecho sufrió una rafaga de balas. Gruño en el suelo de dolor.
—¡Zack! ¿estas bien?—Cloud bloqueaba las balas detrás del grosor de su espada.
—¡Nunca he estado mejor!— Gruñó apartándose de la zona de acción reptando de espaldas. Con todo el asunto de Cloud se había olvidado completamente que estaba desarmado.
La máquina dejó de centrarse en Cloud para volver a fijarse en él, que estaba tirado en el suelo. El láser volvió a apuntarle el pecho, pero Cloud hizo gala de unos increíbles reflejos y rodando por el suelo se acercó hasta la posición de Zack para cubrir los disparos con Demoledora. Cuando la máquina hizo un sonido de recarga Cloud actuó con rapidez dando un tajo que la desatabilizó haciendo que la rafaga de balas impactara en una de las paredes. El siguiente ataque del rubio fue atacar de plano a la máquina haciéndola volar contra la pared contraria, haciendo un estallido en la ingeniería y la máquina se desplomó contra el suelo.
—Mi héroe.
Fue divertido ver como Cloud rodaba los ojos para luego extender la mano para ayudarle a ponerse en pie.
—Sobrevivirás— sentenció al mirarle las heridas del brazo.
—Auch, y yo que esperaba algunas palabras de aliento.
—Vamonos Zack. — Cloud le sonrió levemente dándole así sus ánimos— Cuando estemos con el resto le dire a Aeris que te haga friegas en la espalda.
—Suena bien. — No pudo evitar sonreírle, sabía que lo decía para quitarle hierro al momento.
Los dos entraron en el montacargas y, sí, era cierto que sobreviviría, pero eso no quitaba que doliera como el demonio. Varias balas le habían acertado en el brazo y otras iban bajando hasta el codo; estaba sangrando por las heridas pero su fortaleza de SOLDADO le ayudaría a aguantar; notaba la mirada de reojo de Cloud que permanecía con los brazos cruzados sobre su pecho.
—Relájate, saldré de esta, he salido de peores ... mucho peores. — Su memoria viajó a su enfrentamiento con Shinra a las puertas de Midgar. Algo digno de mencionar que hubiera sobrevivido.
—Esta vez iré yo primero— Cloud se adelantó desenfundando la espada colocándola en posición de bloqueo delante suyo.
Cuando las puertas se abrieron no vieron nada extraño, pero tampoco vieron a nadie. Cloud avanzó con cuidado sin bajar la guardia, Zack pudo ver un movimiento que venía del lado izquierdo de la puerta del montacargas, por suerte Cloud también lo vió, reaccionando a tiempo.
Los dos filos de espadas se encontraron creando chispas.
—¡Bien, bien!, no podía esperar menos de mi rival — esa voz le era familiar, era la voz de Roche que se dejó ver enfundando el arma —Perdonad la bienvenida, pero al parecer no hemos sido tan discretos como pensábamos y hemos tenido un par de visitas.
—¡Cloud!
Esa era la voz de Tifa interrumpiendo a Roche, su figura apareció de detrás de una esquinas corriendo aceleradamente hasta el rubio que la miró con sorpresa. Se detuvo en seco y Cloud adoptó una posición extraña como esperando recibir el abrazo que nunca llegó.
—Tifa, ¿estas bien?— La voz del rubio siempre parecía más delicada con ella.
—¡Zack!— Sonrió al ver a Aeris acercándose con un trote más comedido. —¡estás herido!
—Ah bueno, no es nada que una buenas manos hábiles no puedan curar— Le sonrió de forma sugerente y ella iba a hacer algo pero se contuvo sonriendo tras una leve recaída de ojos.
—Oh, tú...—ella rió suavemente, ocultando los dientes tras sus finos delicados dedos. — Siempre igual.
—No pensé que diría esto, ¡pero me alegro de veros!— Hablaba una voz mucho más profunda
Tras Aeris estaba Barret, ya armado con su arma prostética y Red sacudió la cabeza en lo que parecía un saludo. Zack correspondió alzando la mano buena.
—Toda esta reunión está muy bien, pero hay que irse. —Roche empezó a andar hasta una moto de gran cilindrada de la Fuerzas de Seguridad en Carretera de SOLDADO, su particulareidad era que esta era de color rojo. — Me he ocupado de proveerte con una a tu medida— Extendió la mano mirando a Cloud mostrando un modelo que le hizo brillar los ojillos.
—¡Una Hardy-Daytona!— Exclamó Zack emocionado, por un momento se olvidó del dolor acercándose a la moto.
Si Shinra hubiera hecho algo bello en su vida, sería esa moto; doble tubo de escape a cada lado de la moto con la ingeniería punta Mako de gran cilindrada, con manillares cromados, tapicería de piel de altísima calidad, cosida y diseñada a mano, visor reclinable con luces de alta luminosidad, entre otras muchísimas más cualidades: era un vehículo de lujo, privilegio escaso entre los adinerados. Lo que tenía esa extraordinaria máquina era que su potencia también se daba para poder mover su peso, muy pocos privilegiados de óptimas cualidades físicas podía domar a esa bestia de la ingeniería.
Casi podía palpar la excitación de Cloud al ver la moto, no era un secreto que los dos querían probarla y medirse con la bestia.
—El resto iremos en esta carraca.
Barret gruñó señalando con el dedo era un modelo Shinra MotorMobiles, para trabajos de reparto de media carga, lo empleaban algunos trabajadores de Shinra para trasladar repuestos, reparto de bombonas Mako o los fontaneros.
En la parte de atrás podía ver que estaban sus pertenencias, lo cual era una gran noticia, quería quitarse ese uniforme Shinra cuanto antes. Sonrió satisfecho al ver a Espada Mortal entre las pertenencias, miró en dirección a Roche suponiendo que sería él quien hubiera sido capaz de llevarla hasta ahí, un acto loable par alguien de Tercera Clase, lo que confirmaba sus sospechas que Roche permanecía en Tercera Clase por algún interés. Kunsel permanecía en Segunda al no querer más responsabilidades; ¿qué motivos tenía Roche?
—No es fácil encontrar algo que pueda suplir tus dimensiones— dijo con descaro Roche encendiendo el motor de su moto. — Entonces, ¿deberíamos irnos ya?
—¿Por qué nos ayudas?— Era la pregunta directa de Cloud; la cual Zack agradeció.
— Al parecer Shinra no se ha tomado muy bien esto de que quisiera bailar contigo— el Tercera se llevó la mano al pecho de forma casi teatral. —, sé que le debo fidelidad a Shinra, pero también se lo debo a mi corazón.
"Wow, esto se está poniendo demasiado intenso"
Zack miró de reojo a Cloud que se mantenía con expresión estoica.
—Sólo liberandote podremos tener el duelo que tanto ansío.
—¿Aunque eso signifique traicionar a Shinra?— Tifa se acercó a Cloud mirando a Roche directamente.
— Vosotros conocéis a nuestro jefe. — el Tercera les dirigió la mirada.
Tanto Cloud como Zack asintieron. Heidegger era una verdadera pesadilla como líder. Al parecer, por lo que le contó Kunsel, mientras Cloud estaba inconsciente en enfermería, tras la muerte de Lazard Deusericus no se puso a nadie en el cargo de Director Ejecutivo de SOLDADO, tomando Heidegger las decisiones, haciendo la vida de los milicianos más difícil todavía, especialmente a SOLDADO.
—Entonces creo que no hay más que hablar. —dió por concluida la conversación Roche.
Ambos se miraron y suspiraron seguramente cada uno recordando los múltiple momentos desagradables que tuvieron con su superior; nadie era más difícil de tratar que Heidegger, hasta se decía que le cedía reclutas y soldados de infantería rasos para que escoltaran a Scarlet, Directora del Desarrollo de Armas, y acataran todas sus órdenes, fueran las que fueran: desde traerle champagne a que los usara de felpudo.
—Hay que ver como se la gasta los Shinra — comentó Barret rascándose la cabeza quizás desorientado y sin entender porqué SOLDADO, uno de los orgullos de la compañía, estaba dispuesto a traicionarla.
Acabado el autocompadecimiento, Cloud giró la llave de encendido y la moto estrella de Shinra emitió su primer ronroneo que hizo temblar la estancia del garaje. A Zack se le pusieron todos los pelos de punta.
—Zack—Tifa se acercó a él—,estás herido, sería mejor que fueras con Aeris en el MotorMobiles...así ella...
—Tifa—la interrumpió poniéndole la mano buena en el hombro, le hablaría con toda la solemnidad que pudiera, sabía de qué estaba hablando. — , puedes contar conmigo para darte mi apoyo, somos amigos.
—Oh... G-Gracias— Se la veía algo confundida.
—¡Pero no tanto como para desperdiciar la oportunidad de montar esa preciosidad!. ¡Nada va a detenerme a sentir el poder entre mis piernas! — saltó detrás de Cloud que ya estaba tomando posición.
—Zack, deja que te cure primero. —Aeris se acercó con la materia de curación en uno de sus brazaletes.
—¡Por favor, sí! Así patearé a Cloud fuera de mi moto.
—Sigue soñando.— el aludido no le tomó para nada en serio.
Aeris empezó con la cura en su brazo, y sintió un gran alivio al sentir las corrientes mágicas mitigando lentamente el dolor.
—Gracias— Le sonrió, ella le devolvió la sonrisa.
—¿Siempre corres estos riesgos?
— Nah, ha sido un accidente. Por suerte tenía a alguien que me cubrió las espaldas — aprovechó que Cloud estaba de espaldas, intentando evadir la conversación que tenían ellos dos, y le revolvió el pelo, rió entre dientes viendo la mirada afilada del otro por encima del hombro.
— Cuando esto termine…—ella continuó sonriendo con la escena y centró la mirada en las heridas de su brazo.
— Sí, me gustaría— Contestó Zack sin dejarla terminar. Aeris le miró por un momento a los ojos con los labios entreabiertos, acabó riendo suavemente.
—Creo que lo dejaremos para luego…—Retiró las manos para mirar un momento a su compañero —Gracias Cloud— esté cabeceó aceptando su agradecimiento y ella giró sobre sus talones, regresando junto a Tifa.
El rugido del montacargas poniéndose en marcha, les devolvió a todos la tensión; enseguida entendieron que esa era la señal para desaparecer. Se habían entretenido demasiado y Shinra no iba a ser benévolos con ellos.
—¡Seguidme si podéis, pequeñines!— La moto roja rugió y se deslizó por el asfalto del garaje rechinando sonoramente, junto con las locas carcajadas de su conductor.
Cloud no tardó en seguirle, girando levemente el acelerador, la Hardy-Daytona salió como una bala aún con Zack a su espalda que aulló de júbilo en cuanto la moto empezó a moverse. La camioneta iba tras ellos pero desde luego no alcanzaría esa velocidad. Zack pudo ver que Tifa estaba al volante, al lado estaba Aeris; mientras Barret y Red estaban en la parte trasera, cuidando de las pertenencias. Barret estaba ya con el brazo extendido apuntando hacia la parte trasera de la camioneta para disparar a quienes le siguieran.
Roche tomó un desvío saliendo de la carretera, entrando en la zona de la zona peatonal pasando por un tramo de escaleras y un pequeño puente, con ese movimiento evitaron gran parte de la guardia aposentada por los alrededores del Edificio Shinra; pero aún así no evitó el avistamiento, eran motos muy potentes y por lo tanto muy ruidosas.
Cloud estaba conduciendo con una mano mientras en la otra tenía la espada. Zack hizo que le diera la espada, no negaría que era incómodo manejarla teniendo a alguien pegado delante, pero ya podía escuchar a los primeros motores en la distancia.
— Tú marca el ritmo, ¡que yo me encargo de las visitas!.—Sonrió como un niño travieso haciendo girar la espada con habilidad sobre sus dedos.
—Roche va muy rápido, no podemos dejar atrás a Tifa y al resto.
Zack se giró y comprobó lo que decía el rubio, la camioneta les costaba seguirles. Cloud aminoró sensiblemente la velocidad poniéndose a la altura de la camioneta.
—¡Intentad ir lo más rápido que podáis para alcanzar al SOLDADO, Zack y yo nos encargaremos del resto!
— ¡No puede ir más rápido! —se lamentó Tifa a los mandos.
— ¡A esta velocidad iríamos rápido pedaleando! — no tardó en escucharse la queja del líder de Avalancha.
— Tenemos algo de sobrepeso...— Red no tuvo piedad en su observación mirando a Barret. Este se quejó y le miró con mala cara pero no añadió nada más.
Roche ya no estaba a la vista, había desaparecido, pero por suerte les había llevado hasta la autopista en construcción por lo que no tenían que preocuparse del tráfico. Atravesaron los carteles que pedían el alto ya derribados. Los sonidos de las motos de patrulla ya resonaban cada vez más cerca.
—Ha llegado el momento.
Cloud redujo de nuevo la velocidad para quedar detrás de la camioneta, Zack, por su lado, se preparó con la espada y aunque Aeris le había aplicado cura y la herida estaba sanada casi al completo el dolor no había desaparecido del todo.
No tardaron mucho en derribar a unos cuantos Seguridad de Élite a golpe de espada; intentaba no acertar a los hombre de Shinra, sino a la ingeniería de la máquina, para tratar hacer que quedaran fuera de la persecución, pero si era necesario no dudaba en hacer lo que tuviera que hacer; cubriendo a Cloud cuando las balas empezaron a silbar.
Apenas avanzaron unos kilómetros hasta que un helicóptero se unió a la fiesta. Barret trató de ayudar disparando, pero las balas rebotaban en su blindaje como si se trataran de balines.
Tratando de analizar por donde derribar el helicóptero, Zack pudo ver como un rayo caía sobre este haciéndolo caer sobre la autopista; por suerte Tifa fue rápida de reflejos y pasó por al lado, esquivandolo, Cloud no tardó en seguirla
Parecía que todo estaba despejado, hacía un rato que no veían nada. Decidió reposar la espada sobre sus piernas, el brazo derecho le pedía clemencia de tanto agitarla de un lado a otro.
— Cuando salgamos de aquí voy a darme un baño bien caliente que dure 2 horas. — dudaba que Cloud lo hubiera escuchado, la moto hacía mucho ruido, y tampoco era su intención que lo escuchara.
Miró hacia el cielo, apenas se veían unos puntos brillantes en el cielo enturbiado; ya en el horizonte se podía ver una delgada línea anaranjada, ¡lo consiguieron!, habían escapado del edificio a salvo, antes del amanecer. Lo que le hizo pensar en el Turko que se suponía que ayudaría, no sabía quién era, y de como no había tenido señales de Roche desde que le perdieron la pista en la entrada de la autopista en obras.
—¿¡Qué es eso?!— La voz de Cloud le distrajo de sus pensamientos.
A lo lejos se podía escuchar un estruendo que cada vez era más y más claro, se estaba acercando a ellos. Era como si algo estuviera levantando y arrancando el asfalto. Miró hacia atrás preparándose con la espada, pero no había nada. Por el rabillo del ojo pudo ver, a través unas pantallas de contención, unas ruedas enormes rodaban a gran velocidad en la autopista paralela a la suya.
—¡Cloud, derecha!— El rubio obedeció al instante y la enorme máquina rodante no les aplastó de milagro.
Era una máquina enorme con seis ruedas, tres de ellas a cada lado, cada una de las ruedas tenía al menos tres metros de diámetro con pinchos metálicos, como si se tratara de una trituradora. Tenía lo que parecía un torso robótico con 2 brazos, estaba por entero seguro, que se trataba de un fusil por un lado y un lanzallamas por el otro.
Lo recordaba de una presentación de Scarlet junto a Heidegger en esa famosa presentación en que se enorgullecían de decir que sus nuevas máquinas harían sus vidas más fáciles, cuando se veía claro que pretendían sustituibles por ellas. Esa, en concreto, le llamó la atención.
—Motorbot— Bufó con desagrado el moreno— ¡nunca pensé que ese diseño tan estúpido fuera a funcionar!
El Motorbot se dirigió sin piedad a la camioneta y Barret empezó a dispararle. Cloud aceleró la Hardy-Daytona y Zack se preparó para saltar sobre la máquina. No le dio tiempo a hacerlo cuando un rayo cayó del cielo sobre la máquina, hizo que diera vueltas sobre sí misma perdiendo el control. Cloud tuvo problemas para predecir su trayectoria y casi los arrolla al tratar de evitarlo.
Una estridente risa atravesó el aire y del cielo, saltando de una de las carreteras que pasaba por encima de sus cabezas, apareció Roche con su moto roja haciendo cabriolas por el aire.
Cloud frenó la moto en seco cuando el hombre cayó justo delante suya.
—Parece que os ha costado seguirme el ritmo. —sonrió a Cloud— ¡Supongo que por algo me llaman 'El Demonio Veloz' (Speed Junkie)!
—No iba a dejar atrás a mis compañeros.— fue la respuesta del rubio.
—¿Ah?— Seguramente no era la respuesta que esperaba, no pareció impresionar a Cloud.
No tuvieron tiempo a mucho más cuando la máquina volvió a ir a por ellos, Cloud y Roche aceleraron sus motos para ganar distancia.
—¿Qué me dices de hacer un trato?—empezó Roche.
—Estoy ocupado.
—¿Qué tienes en mente?—Pudiera ser que el rubio no estuviera interesado pero Roche les había salvado, era lo mínimo que podía hacer, escucharle.
Cloud fue hábil y esquivó una llamarada mientras ellos dos hablaban.
—Yo me encargo del incordio de Shinra y tú me concedes un duelo. —Por supuesto se lo estaba ofreciendo a Cloud.
—Hecho.
Zack ocultó su sorpresa y se mantuvo al margen en la negociación entre ellos dos, manteniendo la espada apoyada sobre uno de sus hombros, aunque interiormente se mostraba bastante reacio a ese duelo.
—¿Es un trato entonces?— Roche extendió una de las manos hacia Cloud. El rubio selló el trato estrechandole la mano a Roche que empezó a reír casi histéricamente— ¡Esperaré ansioso el momento!
Volvió a reír a carcajada limpia y dando media vuelta derrapando, de forma sonora y espectacular, se lanzó a por la enorme mole de maquinaria que les perseguía; lo hizo sin miedo alguno y sin dejar de reir. Ese tipo estaba más que motivado. Parecía que trataba de gritar algo, pero ya estaban demasiado lejos como para oírlo o entender nada, entre tanto ruido.
Cloud decidió acelerar y dejárselo todo al motorista rojo.
—¿Estás seguro?— Zack tocó el hombro de su compañero para que le prestara atención.
—¿De qué?— Cloud apenas giró la cara en su dirección, pero con eso le bastaba para saber que le prestaba atención.
—Roche, no deberías tomarle a la ligera.
—Tenemos que abandonar la ciudad antes que salga el Sol, con eso me vale.
No podía negar al rubio que tenía razón se acercaban al borde de la ciudad, y la presencia de Shinra estaba casi asegurada, deberían pasar el último control antes de salir de Midgar. La camioneta estaba justo delante de ellos, apenas había sufrido daños, habían hecho un buen trabajo protegiéndola; Barret sacudía la mano como saludo y su sonrisa indicaba que hasta él estaba satisfecho. Un pequeño acelerón y Cloud ya estaría con ellos.
Casi parecía una misión cumplida.
Cloud pasó a encabezar la marcha, en unos minutos estarían fuera de la ciudad. Zack por su parte se dedicó a estar relajándose en la parte de atrás, tratando de analizar lo ocurrido. Todo había escalado tan rápido que no tuvieron tiempo de pensar en nada más que actuar ante el evento inmediato.
Había llegado a Midgar en busca de Cloud, estaba tan cambiado que apenas le conocía; luego Tifa le contó su problema con la adicción a Mako. La misión al reactor el secuestro de Barret y Tifa, el reencuentro de Aeris...Todo aquel asunto de Don Corneo, le hizo escurrir una sonrisa, todo fue tan surrealista. La ascensión a la placa y la llegada al edificio Shinra. Kunsel...Dioses tendría que hacer algo con su amigo, le prometió que se mantendrían en contacto, pero cómo y cuándo era algo que aún debería meditar. Luego los Turkos y todo aquello del laboratorio, la aparición de Chadley, la masacre dentro del edificio…¿qué demonios había hecho todo aquello?
Aun en sus pensamientos vio una figura cerca de los carteles y señales luminosas parpadeantes que indican el final de la obra, y por tanto de la autopista. Cloud frenó en seco haciendo derrapar la moto, se sujetó con fuerza y escuchó el frenazo de la camioneta detrás de ellos.
No podía ver a Cloud pero seguramente estaba tardando en reaccionar, como él mismo. La figura que estaba ahí en medio, frente a ellos sin pudor alguno, era Sephiroth. No había nadie más. Debería estar la guardia fronteriza para vigilar la gente que entraba y salía de Midgar, pero estaba todo desierto; las luces de las cabinas de peaje y del final de carretera parpadeaban silenciosamente.
Mientras trataba de reaccionar, el resto decidió bajar de la camioneta.
Tenía ciertas dudas de que lo que le había contado Cloud fuera verdad, ¿Sephiroth asesinando al presidente Shinra? ¿Cómo llegó hasta ahí? ¿Cómo había sobrevivido? ¿Por qué justo ahora cuando ellos estaban por ahí? Parecía que el destino o la coincidencia estuvieran jugando a los dados con ellos. Pero ahí estaba, con su sonrisa sutil, pero retorcida, les invitaba a acercarse.
Una invitación envenenada.
Zack saltó de la Hardy-Daytona, aún perplejo, y detuvo a Cloud cuando este se iba a acercar al Plateado. La larga melena plateada del hombre se mecía sutilmente por la brisa del alba; el atuendo negro contrastaba en los primeros tonos rosados del amanecer, mostrando una figura anclada, sin miedo, confiada.
—Déjamelo a mí. — le habló con seriedad.
—¿Le ves?— Cloud le miró con los ojos más abiertos de lo normal, seguramente debía pensar que alucinaba.
—Déjamelo a mí.— insistió.
Pudo ver la negativa de Cloud en sus ojos, pero no iba a dejarle acercarse a Sephiroth, era demasiado peligroso. Quizás con suerte se podría razonar con él como en el pasado. Cloud se zafó de su agarre para acercarse a Sephiroth, tratando de arrebatarle el arma.
Cuando pensaba que tendría que entrar en conflicto con el más joven apareció Aeris que sujetó del brazo al rubio. La florista no tenía fuerzas para sujetar a alguien como Cloud, pero este se detuvo en seco y ella negó con la cabeza mirándole intensamente rogándole que no se acercara con sus brillantes ojos verdes.
—No es el que vosotros conocéis— sentenció Aeris.
Aquello dejó a los dos con más preguntas que respuestas.
—Id con cuidado, el destino no está escrito; aún.— Sí, sin duda era la suave y grave voz de Sephiroth, siempre que hablaba de esa forma tan suave, casi delicada, era como que demostrara la superioridad que el mundo le otorgó.
No, no era el Sephiroth que una vez conoció.
—¿Qué has venido a hacer?—Zack fue conciso apretando la Demoledora de Cloud con fuerza.
— ...— la mirada de Sephiroth pasó a Cloud— La 'Reunion' debe cumplirse, una vez más.
—¿'Reunion'?— ¿De qué estaba hablando? Nunca había escuchado eso, ni siquiera cuando trabajaba activamente para Shinra.
—No. — para su sorpresa Aeris dió un paso al frente, colocándose delante de todos. — Todo en tí está mal.
Aquellas palabras sólo hicieron que Sephiroth sonriera de lado con condescendencia.
— La verdad es sólo para quienes la quieren ver. Los que miran con la mirada nublada sólo pueden discernir sombras— el plateado ahora le miraba a él con aquella mirada intensa casi parecía atravesarte el pecho. —Me pregunto si la quieres ver tú...— ahora le extendía la mano. —La verdad, Zack, ¿no era lo que buscabas?
¿Era eso lo que buscaba? SOLDADO le hizo ver que nada era lo que parecía y como sus acciones influían sobre demasiada gente. Se preguntaba si esa 'Reunion' tenía algo que ver con todo lo que tuvo que vivir en su estancia en SOLDADO, o si había algo más, aún peor que trabajar para la compañía de Shinra.
Podía notar la mirada de Aeris clavada en él. Sabía que ella no quería que aceptara esa oferta y él empezó a dudar, pero lo que desde luego sabía era ese no era el Sephiroth que respetó, y por tentadora que fuera la oferta sabía que no habría más que odio y manipulación en ella.
Afianzó el agarre del arma. Detrás de él pudo sentir la presencia del resto del grupo que parecía encarar esa presencia sin miedo.
Sephiroth movió la mano hacia Cloud que rechazó casi enseguida el gesto del plateado; este cerró los ojos lentamente en una profunda decepción, como un adulto que ve como niños destrozaban el patio trasero de su casa.
— Todos los nacidos estamos vinculados a ella; por tanto si el mundo perece, con ella irán sus descendientes.
—El mundo no va terminar hoy, pero tú…
Zack extendió el brazo tratando de calmar a Cloud, le veía capaz de cualquier cosa y más viendo sus ojos cristalinos inundados de pura ira hacia la oscura figura.
—Todo pasará a su debido momento, Cloud.
Lentamente extendió los brazos como si se tratara de una invitación a algo que no entendían. Sin previo aviso unos gritos de agonía retumbaron dentro de su cabeza, eran tan claros y estridentes que casi le hicieron perder el agarre de la espada, trató de acallarlos tapándose uno de los oídos pero estaban dentro de su cabeza. También podía escuchar los quejidos del resto. ¡Era demasiado intenso!. Todas las voces gritaban a la vez, no sabía si eran bestias, personas o todo a la vez.
El cuerpo de Sephiroth empezó a elevarse muy lentamente, sin cambiar su mirada de superioridad, como si él supiera un secreto que nadie más sabía. Al segundo siguiente ascendió a gran velocidad casi como si hubiera sido succionado por el firmamento; y en su lugar dejó una pluma negra.
Los gritos cesaron y, para suerte de todos, el mundo volvió a estar en silencio.
—Salgamos de Midgar— invitó Aeris con gravedad en su voz.
Tras recuperar sus propiedades, todos avanzaron en silencio hasta pisar el esteril y polvoriento suelo a las afueras de la ciudad de Midgar. El Sol se alzaba ya radiante y el cielo estaba teñido de rosado y naranjas pálidos.
—¡Bueno alguien va a contarme ¿qué demonios es lo que ha pasado ahí atrás?!— Barret hizo hincapié señalando con su arma Midgar que iba quedando atrás.
—Eso que hemos oído antes, era la voz del planeta— Aeris avanzó unos pasos más mientras hablaba. — Todos nuestros seres queridos y otros, que ya no están, sufren y Él ha venido a destruirlo todo. De todos los peligros que acechan al planeta, él es el mayor de todos.
— Es Sephiroth — Cloud se adelantó a la pregunta de Barret—, él ha sido el que ha asesinado al Presidente Shinra.
—¿Ha sido él? ¿ese tipo ha matado al Presidente Shinra pasando por toda su seguridad?— Barret parecía sorprendido — ¡Casi estoy por ir a estrecharle la mano!
—No cantes victoria— bufó Cloud—, su hijo Rufus ya ha venido a reclamar lo que considera suyo.
La expresión hastío del líder de Avalancha no se hizo esperar.
—No nos libramos de la opresión de Shinra ni con el Presidente muerto. — Barret sacudió la cabeza.
—Es cierto—le apoyó Tifa, —, pero ahora nos enfrentamos a algo peor. — Esta miró a Cloud.
—Sephiroth es la verdadera amenaza. — Cloud habló con decisión—Mientras él viva, yo…
— Entonces habrá que ir tras él— Zack cruzó los brazos frente a su pecho mirando a Aeris. Ella asintió aunque no con el entusiasmo tan común en ella.
—La verdad es que…no se que nos depara más adelante. Pero es algo que noto que debe hacerse.
— Hmmm— Zack se mantuvo pensativo un momento— No hay nada que no se pueda cumplir con un poco de previsión. — Miró al resto— Ya habéis visto de lo que es capaz ese hombre; ha pasado por el Edificio Shinra como un fantasma, acabó con el Presidente y ha atravesado la ciudad como si estuviera paseando por el campo.
—Yo tengo asuntos pendientes con él, no escapará fácilmente— Los ojos de Cloud brillaron con determinación.
— Podéis contar conmigo. — Dio un paso al frente Tifa.
— Si consiste en seguirle el rastro, puedo seros de ayuda, al menos hasta que llegue a mi tierra natal. — Red sacudió la cabeza dando un par de pasos al frente.
— ¡URGH!— Barret parecía en un conflicto interno — Ese tipo va a perjudicar al Planeta, y ¡ahí estará Avalancha para impedirlo!— la determinación del gran hombre se fue apagando poco a poco. — Pero Marlene.— Los enormes hombros del hombre decayeron.
— Antes de irnos al Edificio Shinra le pedí a mi madre que fuera a buscarla,— se acercó Aeris colocando la mano sobre uno de los fuerte brazos de Barret— Es un sitio seguro. — Sonrió conciliadora.
—Doy fe— Levantó la mano Zack — ¿Verdad, Cloud?— El rubio estaba distraído y al escuchar su voz le miró, apenas artículo un sonido— ¿Ves? ¡Todo controlado!.
— Me fio de vosotros, — Suspiró el gran hombre—es cierto que hemos empezado con mal pie, pero no puedo negar que ha sido un viaje todo esto. Quien me iba a decir que iba a deberle mi vida a un puñado de Shinra…¡realmente me pone de muy mal humor!
— Hablando de viaje. — Zack pasó a mirar a Aeris que se mantenía aún al lado de Barret— ¿Cómo salisteis de vuestro encarcelamiento después?
—Vino a buscarnos alguien que era un contacto tuyo; o eso fue lo que dijo. — La rosada le miró levemente sorprendida.
—¿No fue Kunsel?— Aeris negó.
—Se llamaba Cissnei—Tifa intervino casi tímidamente—, de hecho dijo que te entregaramos un saludo de su parte.
—¡¿Cissnei!? —Se sobresaltó dejando caer los brazos a los lados —La que vino a sacaros ¿era una Turko?— Tifa movió la cabeza con afirmación y Zack se llevó por un momento las manos a la cabeza. — Vaya...— suspiró realmente sorprendido —¡Lo importante es que estamos todos aquí!— Zack volvió a cruzar los brazos ya mucho más animado de haber descubierto la identidad secreta del Turko. — Tenemos que mantenernos en movimiento, propongo ir a Kalm para alejarnos lo antes posible de Shinra, antes que Rufus se sienta demasiado cómodo en su nuevo cargo.
— Estoy de acuerdo. — Anunció Red agitando levemente la punta de su llameante cola.
—Un momento— Barret los interrumpió cuando iban a dar los primeros pasos — un grupo no puede avanzar sin un líder, ¡tenemos que determinar quién debe ser el líder.!
—Hmmm sobre eso...— No le dejó terminar cuando Barret continuó con su entusiasmada propaganda.
— ¡Y ese debería ser yo! —Barret reforzó sus palabras estrellando su enorme mano en el pecho, señalandose a él mismo.
— Yo creo que debería ser Cloud— Zack habló sin tapujos mirando al resto. Lo primero que encontró fue la mirada de sorpresa de Cloud seguida de la incredulidad de Barret. — ¿Qué decís el resto?
—Es cierto que antes dije que os debía una pero...— Barret miró a Cloud de reojo.
—¡Yo digo que Cloud! — alzó la mano Aeris.
Cloud no esperó a más votaciones cuando sujetó a Zack del brazo apartándole del grupo sin decir una palabras. Una vez se encontraron a una distancia en que el rubio parecía estar cómodo, tomó aire profundamente cerrando los ojos, tratando de calmar los nervios; eso hizo que Zack sonriera levemente manteniendo los brazos cruzados en el pecho.
—Zack, el más indicado eres tú.
— Hmmmm ¿lo soy?— simuló pensar muy intensamente apretando los dedos sobre sus ojos — No, definitivamente no. — Sonrió volviendo a cruzar los brazos.
— Zack...— Le miró como pidiendo que reflexionara — Soy...— le costaba decirlo — Tengo ese jodido problema, no puedo cuidar de mí mismo; Zack, ¡casi mato a Tifa, a tí te ataqué porque tuve una alucinación! y ¡¿me quieres hacer cargo de este grupo?!
— Creo que...— le puso las manos en los brazos a Cloud para que se calmara— te hará bien, sinceramente; Cloud, estás tan centrado en ti mismo por todo lo que has pasado que te acabará consumiendo. Y recuerda lo que te he dicho. Tú y yo, Cloud. ¡Seré tu apoyo si necesitas algo!
Con aquello Cloud bajó los hombros destensando sus espalda a la vez que cerrando los ojos en un profundo suspiro.
—Za…
—Muy bien gente ¡es la hora de los votos!— Se apartó del rubio sin dejarle continuar — Yo digo ¡Cloud, sí!— alzó la mano y miró al resto.
— ¡Reafirmo mi voto!— Aeris se acercó levantando la mano enérgicamente.
—¿Red?— El mencionado simplemente movió la cabeza a un lado dando a entender que le era indiferente. Su mirada pasó a Tifa que al verse observada apartó por un momento la mirada abrazándose a sí misma, pero acabó levantando el brazo.
— ¿Y mi opinión cuenta?— El rubio se acercó al grupo con los brazos cruzados casi bufando.
— Votarte a ti mismo quedaría feo, Cloud— Trató de aguantar la carcajada ante la cara de incredulidad del rubio. — ¡Entonces tres a uno y un nulo!
Aeris y él chocaron las manos, luego se acercó a Tifa para que hiciera lo mismo, al principio se sorprendió pero al final acabó chocando y riendo levemente.
— ¡El Team Cloud ha ganado! ¡Oh YEAH! — Apretó los puños en forma de victoria. — Muy bien, Señor líder ¿Cuál es el plan?
Cloud estaba apretándose el puente de la nariz llamando a la paciencia hasta que con un largo suspiro levantó la cabeza como si se diera la pereza más inmensa el cargo otorgado. Aún así empezó a dar los primeros pasos.
— Vamos a Kalm, una vez ahí trazaremos un plan mejor.
— ¡Sí señor! — Se puso firme.
Sonriendo, Zack miró al resto que poco a poco unieron sus pasos en la dirección del rubio; sabía que Barret no estaba de acuerdo y compartía muchas de sus incomodidades, pero también creía en lo que había dicho. Él creía en Cloud, sólo necesitaba la oportunidad que nunca le dieron. Alzó la mirada, el cielo ya era azul sobre sus cabezas, eso fue algo liberador.
Apenas había estado un par de días bajo la placa y ya echaba de menos el cielo abierto, aunque sabía que mucha de la gente en Midgar, sobre todo en los suburbios, le tenía pánico al cielo abierto, con la placa se sentían seguros de que les protegerían de cualquier cosa que viniera del cielo.
Apartó la mirada hacia Aeris y se acercó a ella.
—Hey ¿cómo te sientes?— le habló con suavidad, ella era una de las personas que temía el azul del cielo.
— Algo ansiosa, pero creo que podré soportarlo. — Se sujetó el brazo contrario por un momento, pero luego adoptó una postura más relajada y le sonrió.
— Si necesitas cualquier cosa estaré aquí.
— Gracias, Zack.
Caminaron en silencio siguiendo los pasos de Cloud a través del desierto, iba a ser un viaje duro, el desierto se extendía varios kilómetros y no llevaban provisiones, ni agua, habían salido con sus armas y un puñado de Materias y nada más.
"De nuevo en movimiento"
Se fijó en la espalda de Cloud que iba delante de él, pero esta vez estaba con más gente a su alrededor. Aunque de alguna manera seguían huyendo, esta vez se sentía diferente, como que iban a cumplir algo verdaderamente importante, algo mucho más grande que su propia supervivencia.
Todo iba a ser diferente y esta vez iba a hacer que funcionara.
FIN
Con esto concluye Adicción Mako. Tengo planeada una segunda parte pero hasta nuevo aviso la subiré en la plataforma A O 3. Podeis buscarme con mi mismo nombre de autor DEVIUSU!
htt*ps:/* /*users/*Deviusu
Quita asteristiscos para ir a la pagina.
Muchas gracias a los lectores que habeis llegado hasta aquí ¡espero que esta historia os haya gustado! o al menos haber ayudado a matar el tiempo en estos momentos de pandemia. ¡Me lo he pasado muy bien escribiendo!. ¡Nos vemos en A O 3!
