Los personajes no me pertenecen... espero que disfruten este nuevo capítulo.
Capítulo 4
Nuestra primera navidad juntos
-¡Buenas tardes! Un café y una almojábana* por favor
-¡Vaya señorita Marinette, ha mejorado mucho su español!
-¡Sunnary! No te había reconocido, es un gusto volverte a ver
-Igual para mi señorita Marinette, hace mucho que no le tocaba viajar a Zaragoza
-Tienes razón, pero al menos llegué en la mejor temporada… amo las almojábanas navideñas
-Bueno, entonces le daré dos, la segunda es cortesía de la casa…
-¡Muchas gracias Sunnary!
La ojiazul tomó un sorbo del café, disfrutando un momento de paz antes de comenzar su jornada laboral, cuando de pronto una voz llamándola interrumpió sus pensamientos.
-¡Marinette! ¡Hola! –A pasos apresurados se acercaba un hombre de cabellos rojos y ojos de un extraño color aguamarina -¡Qué gusto encontrarte por aquí!
-Capitán Kutzberg, muy buenas tardes
-¡Vamos Marinette! Te he dicho que puedes llamarme por mi nombre de pila cuando no estamos frente a los pasajeros – Mencionó tomando asiento a la par de la muchacha.
-Lo siento Nathaniel, es que a veces lo olvido. Creo que hoy me toca viajar contigo ¿Cierto?
-¡Así es! Hoy tendremos un viaje corto de regreso a Francia, aunque, con la cantidad de nieve que dicen que está cayendo por allá, puede que si sea un viaje algo movido. Pero… no me acerqué para hablar de trabajo… ¿Tienes planes para esta nochebuena?
-Emm… pues… voy a cenar con mis padres, me quedaré a dormir allá, tengo tiempo de no verlos por el trabajo, y ya que tendré una semana de vacaciones pues…
El pelirrojo no pudo disimular su decepción por la respuesta de la joven, sin embargo, no se quiso dar por vencido
-¿Y este sábado que tienes libre, no te gustaría ir al museo Louvre conmigo? Escuché que abrieron una nueva exposición de pinturas y…
-Nathaniel… yo…
-¡Vamos! Es solo una salida al museo, no puedes negarte a todas mis invitaciones, además, tú misma dijiste que estarás de vacaciones…
-Bueno, está bien… vamos el sábado
Una gran sonrisa surcó el rostro del joven capitán, quien dicho sea de paso era bastante atractivo, finalmente, después de muchos intentos fallidos, lograba concertar una cita con una de las auxiliares de vuelo más hermosas de todo Air Kwami.
-¡Muchas gracias Marinette! No te arrepentirás, verás que tendremos un día genial. Bueno… me tengo que ir, pero te veo en el avión… ¡Wow estaré impaciente hasta el sábado que nos veamos!
Con un beso en cada mejilla, como buen francés, se despidió el capitán Kutzberg de la pelinegra, con tanta alegría, que logró una pequeña sonrisa en el rostro de Marinette.
-Creo, señorita Marinette, que ese capitán no podrá dormir de aquí al sábado – mencionó la dependienta de la cafetería del aeropuerto de Zaragoza con una sonrisita pícara
-¡No me digas eso Sunnary! – le dijo la joven cubriendo su rostro sonrojado
-¿Se ha fijado como la mira? Se nota a leguas que el capitán está loquito por usted, lo que me extraña es que usted sea tan cerrada que no le permita ningún avance, verdad que, ¿Es la primera vez que le acepta una salida?
-Sí, y la verdad es que fue más porque me da vergüenza decirle todo el tiempo que no
-¿Considera que el capitán es un mal hombre? –Consultó Sunnary, queriendo entender el porqué de la negativa de la aeromoza
-¡Para nada! Es un excelente profesional, un gran amigo, lo he visto cómo se lleva con el capitán Lahiffe y el capitán Le Chien, y me han contado que es muy atento con su madre y su abuela… es solo que…
-¿Hay alguien más? – Supuso la dependienta, mientras recogía la taza y el plato de la mesita donde se encontraba Marinette
-Emm no… -Contestó insegura la franco-china, por alguna extraña razón se le cruzó por la mente un par de ojos verdes y una sonrisa encantadora
-Entonces, haga el intento, usted es una mujer muy hermosa y una linda persona, me gustaría verla con un buen muchacho a su lado. Y bueno… lamento tener que darle la cuenta, y decirle que ya solo quedan 10 minutos de la hora en la que debe presentarse a su puesto de trabajo- Afirmó Sunnary mientras entregaba la factura
-¡Oh por Dios! Se me fue el tiempo volando… Gracias Sunnary, espero poderte ver pronto, quédate con el cambio y feliz Navidad…-Mencionó Marinette mientras corría todo lo que sus tacones le permitían para llegar a tiempo a su estación de trabajo
-¡Hasta pronto Marinette y feliz Navidad! – fue el saludo de la jovencita que atendía la cafetería.
Una hora, treinta y ocho minutos después, el vuelo chárter de Air Kwami aterrizaba en la pista del aeropuerto de Beauvais - Tillé en Paris, en días normales este aeropuerto no tenía mucha afluencia, y siendo esta la víspera de Navidad, había mucho menos movimiento del normal.
Una vez terminada la revisión del avión y las inspecciones de rutina, Marinette tomó su pequeño maletín y se adentró en la terminal, encontrándose nuevamente al capitán Kutzberg.
-Tranquilo el viaje, ¿Cierto Marinette?
-Bastante Nathaniel, creo que has hecho un gran trabajo el día de hoy
-Oye, ¿Cómo te vas a ir hasta tu casa? Yo voy a casa de mi madre en Montreuil pero podría pasar dejándote cerca de la casa de tus padres…
-Agradezco tu ofrecimiento Nathaniel, pero mi amiga Alya me dejó su auto en el aeropuerto, pero en serio muchas gracias por ser tan servicial conmigo
-¡Qué lástima! Sin embargo, no importa porque nos veremos el sábado, te llamaré temprano ese día para definir donde nos veremos y la hora, ¿Te parece?
-Excelente Nathaniel, estaré pendiente.
-Bueno, entonces… eso es todo… ¡Ah! Se me olvidaba… ¡Feliz Navidad Marinette!
-¡Feliz Navidad!
Se despidió con un saludo a la distancia, mientras Marinette se acercaba al locker de Alya, del cual sabía la contraseña, y donde su amiga había dejado las llaves del automóvil para que Marinette pudiese regresar hasta Paris. Desde Tillé hasta la panadería de sus padres eran dos horas de camino y su amiga había querido evitarle un viaje en autobús en una fecha como esta.
Tomó las llaves y se comenzó a dirigir hasta el estacionamiento, se tuvo que cerrar completamente el abrigo ya que estaba nevando como si no hubiese un mañana y la temperatura era difícilmente tolerable en el exterior.
Abrió el maletero del amado Renault Clio de Alya y metió su maleta, una vez preparado todo, se sentó en el asiento del conductor, ingresó la llave y…
-¿Por qué no enciende? –Nuevamente la chica giró la llave y el auto solo hizo un ruido seco pero no encendió
-No puede ser… vamos… no me hagas esto…-Nuevamente intentó encenderlo sin obtener resultado alguno
-¡Es Navidad! No puedes hacerme esto por favor… -Rogaba la chica intentando una y otra vez que el motor arrancara
Cinco minutos después, Marinette se bajó del auto, iba a intentar revisar el motor, pero luego ella misma cayó en cuenta que no sabía nada de mecánica así que esa idea no tendría ningún futuro.
Tomó su celular de la bolsa de su enorme abrigo, el cual había llevado por sugerencia de su madre, gracias a Dios, y llamó a la dueña del automóvil
-¿Alya?
-Marinette, hola, ah y por cierto nena ¡Feliz Navidad! Ya me imagino el banquete que te estarás dando en casa de tus padres…
-La verdad no Alya… te llamo porque sigo en Tillé, no he podido encender tu auto
-¿En serio? No te lo puedo creer… Es muy extraño…
-No sé pero está muerto. Y no me atrevo a revisarlo porque tú sabes que soy muy mala con los autos
-Pero hace poco lo mandé al taller, solo faltaba cambiarle el alternador pero eso lo iba a hacer… no… no puede ser… ¡NORA! – Un grito se escuchó en la línea, seguida por una conversación de fondo, con no muy buen tono, cabe aclarar.
-NORA, ¿Cambiaste el alternador del Renault la semana pasada?
-¿No dijiste que lo ibas a hacer cuando volvieras de tu viaje?
-¡NO! Quedamos que podías llevar el carro a tu convención de luchadores siempre y cuando te encargaras de comprar y cambiar el alternador
-No recuerdo que hayamos quedado en eso…
-¡ERES IMPOSIBLE! ¡Ahora que le digo a Marinette! ¿Sabes que está con un auto averiado en Tillé, en víspera de Navidad, con este frío, por tu culpa?
-Lo lamento por Marinette, pero no recuerdo que hayamos quedado en eso en ningún momento.
-Esto no se va a quedar así… espera que termine con Marinette y veremos que dice papá al respecto…
-Oye Alya, tranquilízate…
-Déjame hablar y luego veremos…
Nuevamente Alya tomó su teléfono para continuar su llamada con Marinette
-¿Mari, sigues allí?
-Sí, aquí estoy. Lamento que hayas discutido con Nora.
-¡Oh no! ¿Lo escuchaste todo?
-Ajá
-¡Qué vergüenza! Lo siento nena, pero si quieres veo como irte a traer, puedo llamar a Nino, tal vez podamos ir a buscarte antes de nuestra cita y…
-Espera, espera… ¿Tienes una cita en Navidad con Nino? ¿Ya están saliendo?
-Sí, o bueno, solo llevamos 6 salidas formales pero… ¿Quién cuenta esas cosas?
-Por Dios, este domingo no te salvas del interrogatorio…
-Está bien amiga, pero veamos cómo resolver primero…
-No te preocupes, no voy a arruinar tu séptima salida con el chico de tus sueños y en Navidad, solo quiero saber si puedo dejar tu auto aquí y lo venimos a traer otro día. Intenté llamar a las grúas pero por ser navidad no están trabajando
-Por el auto no te preocupes, pero ¿Cómo te piensas venir?
-Veré si aún está el autobús, y sino llamaré un taxi, no te preocupes, yo veré como llegar
-¿Estás segura?
-Segura. Tú ve y disfruta tu salida con el capitán.
-Amiga, prométeme que si tienes problemas me llamarás, y que me avisarás cuando llegues a tu casa
-Te lo prometo.
-Bueno, no estoy tranquila pero confiaré en ti. Cuídate mucho, espero tu llamada
-Nos vemos Alya, saludos a tu familia.
Con un suspiro cortó la llamada Marinette, encaminándose con maleta en mano de nuevo hasta la terminal.
Al entrar al recinto se dio cuenta que, por la hora y por la fecha, no se encontraba prácticamente nadie en la terminal, intentó verificar si el autobús estaba listo pero para su desgracia, el último había salido hace 15 minutos por lo que esa tampoco era una opción.
Sin otro plan a la vista, se acercó a la sala de espera, totalmente vacía para pensar si tenía algún número de compañía de taxis que atendiera en Navidad, en eso estaba cuando…
-Disculpe señorita, ¿Sabe hasta qué hora se encontrará abierta la terminal?
La chica giró su rostro para encontrarse por tercera vez en su vida con aquel hermoso rostro de ojos verdes y cabello rubio, estuvo tentada a pensar que estaba soñando nuevamente con él, hasta que lo escuchó hablar de nuevo, trayéndola a la realidad.
-Disculpe, parece que la asusté… espere, creo que la conozco… ¿Usted es auxiliar de vuelo cierto? Creo que se llama Mari… Mari…
-Marinette – Completó la chica aún sorprendida
-¡Claro! Marinette, hace unos meses recuerdo que ayudó a calmar a un jovencito y le cantó una nana…
-Por favor no me lo recuerde… me avergüenza un poco – comentó la chica empezando a sonrojarse
-Disculpe, no era mi intención. Pero… ¿Qué hace usted aquí en esta terminal tan solitaria en víspera de Navidad?
-Lo mismo podría preguntarle señor…
-Adrien, puede llamarme Adrien
-Bien, Adrien… ¿Le molesta contestar a usted primero?
-No claro que no, como caballero es un honor acatar las instrucciones de una dama – hizo una pequeña reverencia frente a ella, logrando que la chica sonriera – pues vengo de un viaje desde Dublín, me dijeron que vendrían por mí, pero al parecer debido a la tormenta de nieve en París se han retrasado. Hace poco recibí una llamada indicando que estaban a 30 minutos del aeropuerto. Muy bien, esa es mi historia, ¿Cuál es la suya?
-La mía no es tan glamurosa, mi amiga me prestó su auto, el cual ahora no enciende, y como me confié, perdí el autobús y ahora estoy varada aquí
-¡Vaya! Sí que es un problema, ¿Y va muy lejos de aquí?
-Al centro de París -Suspiró Marinette pensando en que ya debería estar con sus padres compartiendo la cena
-Pues yo vivo a una cuadra de la Torre Eiffel, podría llevarla, bueno, si usted gusta
-¡Cómo cree! No… no podría incomodarle de esa manera… no…
-A ver, su auto no enciende, no hay autobuses hasta mañana, con esta tormenta es difícil que consiga un taxi, y lo más importante, no creo que quiera pasar Navidad en un hotel cualquiera sin su familia. ¿No le parece que puedo ser una buena opción para llegar sana y salva a su casa? Le prometo que no soy ningún asesino en serie – Finalizó el rubio levantando su mano derecha y guiñando un ojo coquetamente
De más está decir que Marinette se puso de color granate con ese gesto del joven.
-Yo… yo…
-Para su tranquilidad le comento que vienen dos personas a traerme, entre ellas una mujer, por si eso le hace sentir mejor
-Es que somos dos desconocidos, y me da vergüenza incomodar de esa manera…
-Solventamos rápido eso, no se preocupe- El joven extendió su mano – Adrien Agreste, 27 años, pequeño empresario y me gusta tocar el piano
Un poco titubeante, la pelinegra estrechó la mano del joven, presentándose:
-Marinette Dupain-Cheng, 22 años, auxiliar de vuelo y me gusta nadar
-Bueno, ahora ya no somos dos desconocidos, ¿Me permitirá ayudarle con su problema y llevarle a su casa? – Mencionó el rubio tomando asiento al lado de la chica
-Sí, gracias…-La chica cedió a lo que su corazón había dicho que sí desde que escuchó el hola.
N/A: Lamento haber tardado tanto en continuar esta historia pero espero terminarla pronto. Las ideas siempre han estado pero no he tenido tiempo de plasmarlas. Un saludo especial a Sunnary que dejó un review en el capítulo anterior y reconoció la canción de cuna de Akane (Ramna 1/2), por esa razón es nuestra linda dependienta de la cafetería en este capítulo.
Ojalá mi labor sea merecedora de un review. O al menos que les haga pasar un buen rato.
*Almojábana (Según internet) Se cocinan en épocas muy señaladas: San José (19 de marzo), Todos los Santos (1 de noviembre), Navidad, y hace algunos años eran el plato estrella de fiestas, bautizos y comuniones. Las distintas modalidades son bañadas en una solución de miel y agua y espolvoreadas con azúcar o rellenas de flan o crema. Las primeras tienen forma redonda como rosquillas y el tamaño es como de un plato llano. Las rellenas de crema, son de forma alargada como un bocadillo y de unos 15 cms aproximadamente. Son de la región de Aragón en España.
Saludos!
