Disclaimer: Miraculous Ladybug no me pertenece, hago esto como un sano entretenimiento
Capítulo 5
De citas y no-citas
Domingo, a pesar de ser las doce del día el ambiente se encontraba completamente opaco, y no es para menos, durante los últimos tres días se había presentado una nevada tan fuerte que algunas calles todavía se encontraban bloqueadas por la nieve.
Aun teniendo en cuenta esto, una joven de ojos azules salió de su apartamento, con un abrigo enorme que la hacía ver aún más pequeña y llevando en su mano una pequeña bolsa con un listón rojo. Caminaba tranquila por primera vez en mucho tiempo, ya que la persona con quien tenía la cita le envió un texto indicando que se retrasaría al menos 15 minutos de la hora pactada, finalmente llegaría antes que Alya a una cita.
Marinette amaba los cafés al aire libre, sin embargo, debido al clima, decidieron verse en un restaurante cerrado, ubicado en el centro de la ciudad. No era el mejor o el más glamuroso, pero al menos la calefacción siempre estaba a una temperatura adecuada.
Se detuvo en el escaparate de un atelier, de los muchos que se encontraban en las calles parisinas, el maniquí frente a ella portaba un vestido carmesí que atrajo toda su atención, el encaje lo hacía ver de ensueño, la caída de la tela lo hacía ver delicado, pero sin duda lo más llamativo era el prendedor con forma de mariposa que engalanaba el pronunciado escote del atuendo.
Inmediatamente su mente fue a una conversación de unas noches atrás, con cierto joven rubio que la llevó a su casa.
-¿Y usted a que se dedica?
-No me gusta hablar mucho de eso, pero digamos que estoy involucrado en el mundo de la moda
Volvió al presente preguntándose si el chico que últimamente no salía de sus pensamientos haría cosas tan hermosas como ese vestido, o si formaba parte del mundo de la moda de otra manera. La verdad le emocionó mucho saber que a él le gustaba ese tipo de cosas. Si ella no hubiese escogido la carrera de auxiliar de vuelo, muy probablemente hubiese estudiado diseño de modas, no por nada pasó toda su infancia vistiendo a las muñecas de todas sus vecinas. Al final fue más su pasión por conocer el mundo y bueno, lo demás ya era historia.
Tomó su teléfono para verificar la hora, dándose cuenta que ya había pasado más de 10 minutos frente a la tienda y que aún faltaban dos cuadras para el lugar de reunión, por lo que, como siempre, emprendió carrera hacia el lugar, esperando no llegar después de su amiga.
-¡Mari! Pensé que te estaba haciendo esperar – comentó una pelirroja mientras se quitaba la bufanda y las orejeras dentro del restaurante
-En mi defensa diré que salí a tiempo de mi casa, pero, por una de esas extrañas cosas que solo me suceden a mí, terminé llegando hace un momento – Mencionó Marinette mientras tomaba asiento
-Lo importante es que ya estás aquí chica, me alegro tanto de verte, luego de lo de nochebuena me quedé intranquila. Tengo mil cosas que preguntar y otras mil que contar, pero primero pidamos algo porque muero de hambre.
Unos minutos después, ambas chicas habían solicitado su almuerzo y finalmente Alya soltó su típica verborragia.
- A ver nena, hay tanto que quiero saber, pero creo que lo más interesante de todo es que ¡finalmente saliste con Nath! Cuando me lo contaste por teléfono no lo podía creer, después de tanto se le hizo al cabeza de tomate…
-¡Alya! No seas grosera con él…
-¿Grosera yo? Si la que lo tiene como alma en pena eres tú, finalmente se le cumplió el sueño. Pero dime, ¿Dónde fueron? ¿De que hablaron? ¿Ya te dijo que te cases con él y que juntos críen tomatitos?
-¡ALYA! – Alzó un poco la voz la franco-china con las mejillas completamente ruborizadas
-Está bien, me callo… pero cuenta todo… -finalizó Alya haciendo con señas como que ponía un candado en su boca
-La verdad, ¿Qué te puedo decir?, Nath es todo un caballero. Me fue a buscar en su auto, fuimos a la nueva exposición del Louvre, me contó muchas cosas acerca de las pinturas, parece que es una de sus pasiones escondidas. ¿Sabías que dibuja bien? Me mostró algunas fotografías de dibujos que hacía cuando era adolescente, en realidad son geniales. Me contó que sus padres le apoyaban para que estudiase artes, sin embargo, cuando ellos murieron tuvo que buscar una carrera que fuera más rentable para subsistir. Por la noche fuimos a cenar, la verdad que me la pasé muy bien y le agradezco porque en ningún momento me hizo sentir incómoda, se sintió bien.
-mmm ¿Solo bien?
-¿Cómo así?
-No sé amiga, la primera vez que salí con Nino me sentía emocionada, e intrigada por conocerlo más, no pude quitarme la sonrisa boba del rostro durante toda nuestra conversación… jamás hubiera descrito la forma en que me sentí con Nino como "bien". Eso me hace pensar que no te llama la atención Nath.
-Es un gran chico, no lo niego, y me cae súper bien, pero… no creo verlo como algo más que un amigo… o al menos no siento nada diferente a la amistad hasta el momento.
-¿Pero sí sabes que tú a él le gustas y no solo como amiga verdad?
-Porque ustedes lo dicen, pero no porque él me haya dicho nada, mientras no me diga algo para mí no es real
-Bueno, debes de tenerlo en consideración, no creo que no insista en volver a salir contigo, especialmente porque la pasaron bien y te vio cómoda con él
-Ya veremos, por lo pronto tendré que enviarlo a la friendzone como a los demás
-Bueno, pero es que a todos los mandas allí Mari
-No he encontrado al indicado Alya, es todo
-O el indicado es un adonis rubio que vemos cada cierto tiempo y que nos deja embobadas. Con un ideal así es difícil que alguien llegue al estándar
-Es Adrien, no adonis rubio…-comentó la ojiazul con algo de picardía
-¡Alto, alto, alto! Amiga, ¿Ya averiguaste su nombre? ¿Finalmente me hiciste caso y lo buscaste por internet?
-Nop -La sonrisa de picardía en el rostro de Marinette se ensanchó mucho más
-Marinette Dupain-Cheng ¿Hay algo que no me has contado?
Una sonrisa y un sonrojo fueron la respuesta de la joven hija de Tom Dupain
-¿Se volvieron a ver? ¿Te habló? ¡Vamos, cuenta! Ya sabes que vivo de los chismes…
-Más que eso… ¿Recuerdas que me quedé varada en el aeropuerto en nochebuena verdad?
-Ni me lo recuerdes, aún sigo molesta con Nora…
-Pues yo se lo tengo que agradecer, ¿A que no te imaginas quien me trajo de regreso a mi casa ese día?
-No te creo… ¿En serio?
-Aja –Acotó Marinette con una gran sonrisa
-¿Y cómo fue? ¿Hablaron algo? ¡Dios! ¿Por qué no me habías dicho?
-No quise que te alteraras, tal y como estás ahora, pero déjame te cuento – Y así Marinette se remontó a su emocionante nochebuena pasada.
-No se preocupe Marinette, de verdad, no es una molestia ayudarle. Es más, creo que el beneficio es para mí
-¿Para usted?
-Claro, tendría que estar esperando estos 30 minutos solo, en cambio ahora estoy muy bien acompañado ¿No le parece?
La joven se ruborizó y solo pudo dar un asentimiento de cabeza
-Y dígame, ¿Dónde pasará nochebuena? –Continuó Adrien tratando de entablar una conversación trivial con la jovencita
-Pues voy hacia la casa de mis padres, últimamente no los veo muy seguido y les prometí pasar Navidad y año nuevo con ellos
-He de asumir que no vive con ellos entonces, ¿O es por causa de su trabajo?
-En realidad, por ambas cosas, decidí independizarme hace unos años para darles más espacio para el negocio, y bueno, viajando tanto no es que me quede mucho tiempo para estar con ellos
-¿Tienen un negocio?
-Ah sí, "Tom & Sabine pâtisserie" vengo de generaciones y generaciones de maestros pasteleros
-¡No puede ser! ¿Usted es la hija de Tom Dupain? ¡Amo sus croissants! No he encontrado ningún otro lugar en Francia donde sean tan buenos como esos. Si me guarda el secreto le diré que mando a mi guardaespaldas todos los lunes sin falta por un paquete de esos croissants
-Yo le guardo el secreto no se preocupe –afirmó Marinette con una sonrisita – y con respecto a los croissants debo darle la razón, de las comidas de mi casa es lo que más extraño, eso, y el quiché de espinacas de mi madre… -aunque le dio curiosidad saber por qué era un secreto las compras en la panadería, decidió no preguntar por el momento.
-Pues creo que tendré que comprar uno de esos la próxima vez… -mencionó Adrien
Luego de eso se formó un pequeño silencio algo incómodo, el cual Marinette intentó llenar con lo primero que se le cruzó por la cabeza
-¿Y usted a que se dedica?
-No me gusta hablar mucho de eso, pero digamos que estoy involucrado en el mundo de la moda…
La joven iba a ahondar en el tema cuando le interrumpió una tonada de piano, el tono de llamada del celular de Adrien
-Discúlpeme señorita, debo tomar esta llamada
El rubio se alejó unos pasos de la aeromoza, lo suficiente como para que ella pudiera determinarlo a detalle sin ser interrumpida.
Por primera vez podía verlo libre de lentes de sol, bufandas, sombreros y toda la indumentaria que suele usar al tomar un vuelo. Debe ser alguien importante pensó, además mencionó que tiene un guardaespaldas, ¿Qué persona normal tiene un guardaespaldas?
Vio como llevaba su mano hasta su cabello, le sorprendió lo brillante y sedoso que se miraba aquel cabello. Justo en esa posición, de perfil y con la mano en su cabello se le hizo supremamente familiar, como si lo hubiese visto en otro lugar. No pudo pensar más en ello porque justamente en ese momento el joven cortó la llamada y se volvió hacia ella, la pobre tuvo que ver hacia otro lado y disimular que lo había revisado de arriba abajo.
-Bueno Marinette, me comentan que ya están en la puerta principal, así que si me acompaña por favor –le indicó el joven con una sonrisa
Marinette tomó su pequeño maletín y comenzó su avance, siendo detenida por la mano extendida del rubio
-Permítame su equipaje mademoiselle, un caballero como yo no puede permitir que una lady cargue sus delicadas manos con esto – dijo, mientras tomaba con delicadeza el maletín de la mano de la joven
Caminaron hacia la puerta, el con una sonrisa serena, ella con su cabeza agachada, tratando de encubrir el sonrojo. Frente a la puerta principal de la terminal 2 se encontraba una limosina negra, y abriendo la puerta de la misma un hombre de aproximadamente 2 metros de altura, la pelinegra no pudo evitar su cara de asombro y el pensamiento de "este chico debe ser alguien muy importante"
-Hola Gorila, me alegro de verte –el guardaespaldas asintió con su cabeza - ¿Está Nathalie dentro del carro? –Otro movimiento de cabeza fue la nueva respuesta –Bien, te presento a Marinette, vamos a dejarla en "Tom & Sabine pâtisserie"
Gorila giró su cabeza hacia la joven e hizo una mueca que trataba de simular una sonrisa, pero en cambio logró asustar a la pobre muchacha
-Discúlpalo por favor –susurró Adrien cerca de su oído -Es una persona con un corazón muy noble, sin embargo sus habilidades sociales no son muy buenas, pero hace el intento
-Un gusto conocerle –Finalmente se animó a contestar la ojiazul
Una vez adentro del automóvil vieron que en el asiento de enfrente se encontraba una mujer de aspecto serio y formal, que inmediatamente se dirigió hacia ellos
-Muy buenas noches Adrien, supongo que ella debe ser la señorita Marinette
-Buenas noches Nathalie, te presento a Marinette Dupain-Cheng, Marinette, ella es Nathalie Sancoeur, la asistente de mi padre
-Un placer señorita –Mencionó Nathalie haciendo un escaneo de la joven – Adrien, como sabe, vamos retrasados a la cena de Navidad con el señor Bourgeous –Inició la asistente sin permitirle a Marinette devolver el saludo –Su traje fue enviado directamente al hotel por lo que tendrá que cambiarse allá. Además recuerde que mañana temprano…
Pasaron alrededor de 5 minutos en los que Marinette escuchó todo el itinerario del joven que le llevaba a su casa, no podía creer que alguien pudiera con tanta carga de trabajo. Reuniones por aquí y por allá, cenas de negocios, entrevistas, cada cosa que escuchaba la hacía sentir más insignificante y la hacía preguntarse más, quien era en realidad el rubio que tan amablemente le ofreció llevarle hasta la panadería
Volteó a ver a su acompañante, el mismo se miraba agotado, pero a cada cosa que le mencionaba asentía, con cierto grado de resignación, como si ya estuviera acostumbrado a que esto sucediera
En el fondo de su corazón Marinette se sintió mal por Adrien, le parecía una persona en extremo agradable, buena y amable, no consideraba justo que tuviera que pasar por esta situación. Quien diría que la gente importante la pasaba tan mal incluso en las fechas navideñas
Cuando la franco-china volvió de sus pensamientos se percató que Nathalie ya no estaba hablando, y que una mirada esmeralda se encontraba sobre ella nuevamente
-Pe… perdona Adrien… ¿Dijiste algo?
-Te decía que quería agradecerte nuevamente
-¿A mí? ¿Por qué?
-Sé que te avergüenza, pero necesito decirlo, ¿Recuerdas la nana que le cantaste al pequeño niño en el viaje a Lisboa? Bueno, tenía años de no escucharla, esa canción la cantaba mi madre cuando tenía problemas para dormir. No te imaginas cuantas memorias trajiste a mi mente en ese momento, por eso, agradecerte una vez no es suficiente, nuevamente gracias.
-¿Ya no miras a tu madre? –comentó la chica, empatizando con la mirada de añoranza reflejada en el rostro del rubio
-Ella…es una situación compleja Marinette, solo te puedo decir que hace mucho que no nos vemos
Al ver la tristeza en los ojos esmeralda, la pelinegra decidió continuar hablando
-Esa nana me la enseñó mi abuela materna, ella es de China, allá la aprendió y la tradujo para mi madre, luego cuando nací yo, la cantaba todas las noches para mí. Debo confesar que es la única que conozco – Sonrió levemente, contagiando a su compañero – Creo que ya es una reliquia familiar que transferimos de generación en generación
Bueno, ahora sabes que no es exclusiva de tu familia –comentó con una sonrisa el joven de cabellos dorados, pero esta no llegó hasta sus ojos
Luego de eso el trayecto se volvió algo incómodo, Adrien se sumió en sus pensamientos, era imposible que en días especiales como Navidad él no recordara a su madre. Aunque la chica a su lado le parecía en extremo agradable, ya no se sentía con ánimo de continuar una conversación
Marinette decidió respetar su silencio, sintió que el tema de su madre había sido demasiado difícil para él, y sin conocerlo lo suficiente no encontraba la manera de comenzar un nuevo tema para eliminar el silencio que se había formado
Iban tan ensimismados que no notaron cuando el auto se detuvo frente a la panadería de los Dupain-Cheng hasta que Nathalie se los hizo ver
-Señorita Marinette, hemos llegado
-Muchas gracias Nathalie, emmm yo agradezco mucho su ayuda, en especial a usted Adrien, gracias a usted no tendré que pasar Navidad sin mi familia
-Un placer servirle my lady – Dijo el rubio aun con los rastros de tristeza en su mirada
En ese momento Marinette tuvo una idea
-¿Me puede esperar unos minutos por favor? No tardo, en serio
-Adrien… -Mencionó de forma intimidante Nathalie
-Solo será un momento por favor –Replicó Marinette
-Ve Marinette, yo espero – Contestó Adrien, ignorando la mirada molesta de Nathalie
La joven apresuró sus pasos hasta la panadería, saliendo unos momentos después con una bolsa de papel, la cual acercó a la ventanilla del lado del joven
-¡Feliz navidad Adrien! Y muchas gracias por haberme ayudado el día de hoy
El lujoso auto se alejó calle abajo, mientras Marinette esperaba haberle alegrado aunque sea un poco con su detalle
-Wow Mari… Ni sé que decirte, vaya que el destino conspira a tu favor… o sea que el chico no solo es guapísimo, sino que además es buena persona
-¡Ay Alya! Es un sueño… ahora me gusta mucho más… -Comentó la ojiazul dando un sonoro suspiro
-Bueno, si el destino los sigue juntando es por algo, así como me dice mi novio: "Todo tiene una razón de ser"
-¿Tu novio? ¿Ya te pidió Nino ser su novia?
-¡Sí amiga! En nuestra cita de navidad
-Me alegro mucho por ti Alya, te lo mereces. Y espero que Lahiffe se porte bien, que si no va a conocer quién es Marinette Dupain-Cheng
-jaja no levantes las antorchas aún, hasta el momento se ha portado de ensueño, es super dulce y muy ocurrente. ¿Sabías que su primer trabajo fue como DJ?
-No, jamás lo hubiera pensado, en realidad Lahiffe se ve muy serio y profesional
-Es muy talentoso, ha hecho unas mezclas muy buenas, pero ahora ha decidido por la aviación, el tema de la música se ha vuelto simplemente un pasatiempo, tal vez un día de estos puedas escuchar su trabajo
-¿Tú crees? ¿Ya estarán en esa etapa en la que quiera interactuar con tus amistades?
-Bueno nena, si no le cae bien mi mejor amiga creo que tendríamos nuestra primera pelea seria – contestó Alya con una sonrisa tierna
-Pues esperemos que sea de su agrado entonces – mencionó Marinette tomando un sorbo de la bebida que había comprado – dado que ahora es mi único cuñado sería terrible si no nos agradáramos
Pero Alya, aún no me has dicho como te pidió que fueran novios
-Bien… verás, estábamos en el restaurante cuando…
Por un largo pasillo de baldosas blancas se escuchaban los firmes pasos de unas botas negras, las cuales se detuvieron en el pabellón C, en el primer cuarto para ser exactos, con un suave movimiento, la mujer de cabellos plateados ingresó al cuarto, siendo recibida por un par de ojos esmeralda.
-Es un gusto verte de nuevo querida, ¿cómo sigues? – preguntó la señora de chaqueta de cuero mientras se sentaba cerca de la cama de su vieja amiga
La ojiesmeralda sonrió asintiendo con su cabeza, dando a entender que se sentía bien
-¡Me alegro tanto Émeraude! En cuanto puse un pie en Nankin vine corriendo a verte, hace mucho que no podía venir hasta acá, pero te he extrañado ¿Lo sabes verdad? -La mujer recostada en la cama volvió a sonreir y asentir con su cabeza
-Voy a pasar unas semanas en China y luego iré a ver a mis familiares, pero voy a venir todos los días mientras esté aquí para que conversemos –La ojiverde extendió su mano para tomar firmemente la mano de su amiga, mientras su mirada anhelante y temerosa le transmitía tanto o más que las palabras que no podía pronunciar.
-No te preocupes Émeraude, nunca te abandonaré, te lo prometo –nuevamente la mujer sonrió con ternura, aferrándose a la única persona en todo el mundo que se preocupaba por ella, o al menos, la única que ella conocía.
¡Saludos! Espero que disfruten el quinto capítulo, lamento no actualizar tan seguido como quisiera pero haré un esfuerzo por terminar esta historia. No se preocupen, es seguro que tendrá un final.
