Sumary: One-shot basado en los cuatros arts que Mashima nos regalo por el día del Jerza.
Aclaración: Los personajes de Fairy Tail no me pertenecen, solo los usos para dejar volar mi imaginación.
No soy escritora profesional, esto es contenido de fans y para fans, de antemano les pido una disculpa si comentó algún error de redacción u ortográfico.
Un día inesperado
Capítulo único.
Nerviosa y ansiosa eran los adjetivos que en ese momento describían a la peli escarlata en esos momentos mientras se miraba al espejo, debía admitir que Mira había hecho un excelente trabajo con su atuendo aun que se sentía algo incomoda con la falda y los tacones, no estaba acostumbrada a vestir así, pero quería verse guapa para Jellal.
Se sonrojó al recordar como hace unos días el hombre que llevaba siendo su mejor amigo desde los 10 años la había invitado a una cita, ella gustosa había aceptado, aunque en ese momento era un manojo de nervios.
El timbre de la casa retumbo en sus oídos y escuchó a su madre gritar desde abajo.
−Hija es Jellal−
−Voy− Se retocó una última vez el brillo labial para tomar su bolso y bajar apresurada las escaleras, lo más rápido que los tacones le permitían.
−Te ves muy linda hija − Le sonrió Irene al verla bajar, ella conocía bien a su hija, sabía lo que ella sentía por el peliazul por ende entendía que ese día podía convertirse en uno muy especial para su amada hija −No llegues tan tarde−
−Si Ma, creo que iremos a almorzar y ya − Se sonrojó un poco y abrió la puerta. Jellal estaba recostado en el auto esperando, tan atractivo y guapo se veía con el traje que llevaba puesto ese día.
El la miro caminando hacia el auto como si fuera una diosa, la palabra guapa se quedaba corta ante como se veía Erza, estaba hermosa, radiante, bellísima, no pudo evitar escanearla con la mirada sonrojándose al darse cuenta que se quedó mucho tiempo con la mirada fija en sus torneadas piernas visibles gracias a la falda que usaba.
−Estás hermosa− Logró decir cuando ella estuvo frente a él.
−Gracias− Respondió con una sonrisa, pero sonrojada por el halago −Tu también te ves muy guapo−
−Bueno es que hoy me bañe, ya sabes una vez al año no hace daño − Se encogió de hombros y sonrió al logar su objetivo con esa broma.
Verla y escucharla reír.
− ¿Vamos? − Ella asintió y Jellal como el caballero que era le abrió la puerta del copiloto, aunque tuvo que apartar la mirada pues por el movimiento de las piernas femeninas para entrar al auto la falda se había subido un poco dejando ver más piel de sus muslos.
−Puedo preguntar ¿Por qué me citaste para almorzar tan temprano? −Preguntó mientras se abrochaba el cinturón y miraba el reloj del auto que marcaba las 11 de la mañana.
−Es que vamos a ir a un lugar algo lejano− Respondió encendiendo el carro y empezando a conducir.
−Que interesante− Respondió emocionada.
Empezaron a hablar de la universidad, Erza estudiaba para ser profesora de idiomas y Jellal se formaba para ser ingeniero mecánico, reían y se divertían hablando de sus anécdotas.
− ¿Recuerdas esa vez cuando te lastimaste el tobillo jugando Soccer? − Preguntó Erza.
−Claro, jamás olvidaría como golpeaste a Simón después de que me lesionó− Recordó haciendo que ella se sonrojara − Quien pensaría que lograrías flecharlo con ese golpe− Su tono fue algo celoso al recordar que después de ese incidente Simón había intentado conquistarla, gracias a Dios cuando se graduaron del instituto Simón se había ido a otra ciudad a estudiar. Cada vez que Jellal lo veía acercarse a ella se tensionaba, cada vez que la invitaba a salir se ponía celoso, él llevaba enamorado de Erza casi cuatro años, pero no se atrevía a confesarse por miedo a perder su amistad.
Claro que el miedo de verla en brazos de otro hombre era mayor y por eso se había motivado, gracias a la mejor amiga de Erza, Mirajane quién lo había confrontado diciéndole que si él no le confesaba sus sentimientos a la pelirroja ella la haría tener citas a ciegas así fuera con todos los chicos de la Universidad hasta que Erza consiguiera novio.
No pensó que Mira hablara en serio, hasta que noto que varios chicos se acercaban a coquetear con ella, aunque Erza los ignoraba mayormente eso le daba tranquilidad hasta que un día vio a Loke hablando con ella, sabía perfectamente la fama de Don Juan que tenía el rubio y bastaba con ver como Erza se sonrojó al hablar con él mientras Loke jugaba con un mechón de su cabello escarlata para saber que si salían terminaría envuelta en su juego de seducción, eso lo motivo a actuar y llevándose por sus impulsos se había acercado a ellos y de la nada le había pedido una cita a Erza, dejando sorprendidos a los dos y él se sorprendió aún más cuando ella sonrojada pero sonriente acepto su invitación.
Mira había logrado su objetivo.
−Estamos saliendo de la ciudad− Comentó Erza mirando la vía por la que iban.
−Si, te dije que iríamos a un lugar lejano –
− ¿Me está secuestrando joven Fernandes? − Lo miró mientras hablaba con un tono divertido en su voz.
−Usted accedió a ser secuestrada señorita Scarlet− Se encogió de hombros y ella volvió a reír.
−Solo porque el secuestrador eres tú− Se giro a mirar la ventana de nuevo por donde ya se empezaba a apreciar la playa y el mar paralelo a la carretera.
− ¿y si el secuestrador fuera Loke? − Pregunto luego de varios minutos en silencio.
−Solo me habría dejado secuestrar para comer un helado o algo así, pero ni loca saldría de la ciudad con él− Se quedo pensativa unos segundos − ¿Te dieron celos verdad? − El rostro de azulado se colocó tan rojo que el tatuaje en su mejilla dejo de notarse.
−Bueno... No iba a dejar que te convertirás en una más de la larga lista de conquistas de Loke... Tu... Eres muy valiosa para eso− Respondió provocando que Erza se sonrojara, pero su corazón se sintiera cálido en su pecho.
−En ese caso debo agradecerte por salvarme de las garras de ese depredador− Le sonrió.
−Tu harías lo mismo por mi Erza−Le devolvió la sonrisa.
−Lo haría si no fuera porque ahuyentas a todas las chicas que te coquetean− Jellal era un joven apuesto e interesante, no era un secreto para nadie que varias jovencitas de la universidad estaban interesadas en él.
−La única que quiero que me coquetee no lo hace − respondió mirándola de reojo, Erza se preguntó si se refería a ella.
−Si te gusta ¿Por qué no le coqueteas tu? − Se mordió el labio inferior nerviosa.
Porque tenía miedo de arruinar nuestra amistad. Pensó, pero no fue capaz de decirlo en voz alta. Si tenía miedo, pero se había decidido a confesarse en ese día.
−Llegamos − comentó mientras entraba al parqueadero del restaurante, Jellal la ayudó a bajar del auto y caminaron juntos al elevador.
−Es un mirador− Comentó Erza cuando salieron del elevador, el restaurante era el último piso del edificio en forma redonda dando completa visión del paisaje. −Que hermoso−
−Espero te guste Scarlet− Sonrió y la llevo a la mesa que había reservado para los dos.
−Es un hermoso lugar Jellal−Comentó emocionada mirando por la ventana cuando se sentó− Ese faro de allá se ve hermoso−
−Si quieres podemos ir luego de almorzar− Jellal no podía dejar de mirarla completamente embobado, cuando ella actuaba así emocionada y con ese brillo en los ojos él no podría negarse a nada que ella le pidiera.
− ¿Sí? ¿Podemos ir? − Se giró a mirarlo y se sonrojo al notar la forma como él la miraba.
−Lo que tu desees − Tomó uno de sus mechones escarlatas en sus dedos- Scarlet-
−Je...Jellal− Respondió tomando la mano de él y acariciándola.
−Bienvenidos− La voz de la mesera los sacó de la hipnosis que tenían por la mirada del otro.
Tomaron el menú pidieron lo que almorzarían, comieron a gusto mientras hablaban y se reían, para el postre solo Erza pidió.
− ¿Seguro no quieres un bocado? − Preguntó señalando su postre – Está delicioso−
−No tranquila, aunque no puedo creer que la reina de los dulces Erza Scarlet me esté ofreciendo de su postre− Comentó divertido haciendo que ella se sonrojara.
−No entiendo porque te sorprendes− Se llevo un bocado a los labios.
−Tal vez por la paliza que le diste a tu primo Natsu por tomar uno de los turrones de chocolate que te trajo tu mamá de Álvarez− Alzó una ceja y ella nuevamente se sintió avergonzada.
−Es que el chocolate de Álvarez es el mejor del mundo− Hizo un puchero y él se carcajeó.
Luego de que Erza acabara su postre Jellal pagó la cuenta y juntos fueron al faro.
−Ay que relajante− Dijo la pelirroja mientras se recostaba en la baranda que separa la periferia del faro con un pequeño acantilado, se podía oír las olas chocando con las rocas, las gaviotas volando y el viento acariciaba su piel moviendo ligeramente su larga cabellera, estaba relajada y tranquila, aunque eso cambio cuando sitió los brazos de Jellal tomarla por la cintura y apoyar su cabeza en su hombro.
−Erza− Susurró, la pelirroja sintió que su corazón se iba a salir de su pecho por lo rápido que estaba latiendo −Tengo que decirte algo− Con cuidado se giró asegurándose que las manos de Jellal siguieran abrazándola.
− ¿Sí? ¿Qué… que quieres decirme? – Se sonrojó al encontraste frente a frente con esos hermosos ojos avellana que la miraban con tanto sentimiento.
−Erza… yo … − Ver esos ojos chocolates brillantes y expectantes provocaba que su mente se nublara y olvidara el discurso que ya había preparado para esa ocasión −Yo ehm… quería decirte que … −Instintivamente subió una de sus manos a su espalda acariciando las puntas de ese cabello escarlata que tanto amaba, hacer eso le dio el valor para hablar −No puedo ocultarlo más Erza, yo… te quiero− Erza sonrió un poco.
−Eso ya lo sé, yo también te quiero− Jellal negó con la cabeza.
−Me refiero a que… te quiero como algo más que mi mejor amiga− La miro a los ojos esperando su reacción, Erza se quedó callada, pero con los ojos abiertos de par en par. Jellal esperó unos segundos, al no recibir respuesta empezó a soltar el agarre de sus brazos alrededor de ella y no sabía que decir al sentirse rechazado −Ahm yo… bueno Erza no tienes que … −Se quedo callado pues en un movimiento rápido Erza se colocó en puntillas para unir sus labios en un dulce y corto beso.
−Yo también te quiero como algo más que mi mejor amigo Jellal− Confesó cuando sus labios se separaron y el peli azul no necesitó escuchar más para acunar el rostro de Erza en sus manos y volver a unir sus labios una y otra vez, no podía dejar de besarla, sus labios eran suaves y adictivos.
Demasiado adictivos.
Cuando se separaron ambos tenían los labios hinchados y la respiración agitada −Entonces ¿Aceptas ser mi novia Scarlet? – Preguntó cerca de los labios femeninos.
−Si, acepto− Respondió mientras lo abrazaba por el cuello y volvían a besarse.
−Me haces tan feliz Erza− Sonrió Jellal mientras la abraza con fuerza, se sentía liviano, como si se hubiera quitado un peso enorme de encima.
−Y tú a mi Jellal− Se acurrucó en su pecho y dejo que su olor masculino inundara sus fosas nasales − Entonces si estabas celoso cuando me viste con Loke−
− Demasiado − Confesó − Perdí el control cuando lo vi jugar con tu cabello−
− ¿En serio te gusta mi cabello verdad? − Rio al sentir como el hundía su nariz en sus hebras escarlatas−
−Oh Scarlet, creo que si fueras rubia no me habrías atraído igual− El cabello de Erza olía a fresas.
−Eso significa que Flare también te atrae− Comentó algo Celosa.
−No, Ella no se llama Erza Scarlet y te puedo apostar lo que quieras a que su cabello no huele igual de bien y − Tomó el mentón de ella para alzar su rostro− no creo que los labios de ella sepan tan bien − volvió a besarla con ímpetu sintiendo las mejillas sonrojadas de Erza contra las suyas −Eres única Scarlet nunca dudes de eso− sus ojos chocolates brillaron ante esa declaración y sonrió.
Se quedaron un par de horas caminando de la mano al rededor del faro disfrutando de la brisa, la vista y sus primeros momentos como pareja oficial.
−Creo que es hora de irnos− Dijo Jellal cuando vio que el sol empezaba a ocultarse− No quiero que tu mamá me golpee por llevarte tarde a casa, además quiero hablar con ella, es mi deber informarle que ahora somos pareja − Erza no pudo evitar sonrojarse y apretar la mano de el con fuerza.
−Tranquilo, mi mamá te conoce desde que eras un niño, sabe que eres un buen hombre− le acarició la mejilla tatuada.
−Igual es una mujer de temer Erza− Tomó su mano para caminar de regreso al auto.
Empezó a conducir de regreso a Magnolia, llevaban media hora de camino cuando el auto empezó a fallar, algo traqueaba mientras el auto se frenaba, aunque Jellal oprimía el acelerador.
− ¿Qué pasa Jellal? − Preguntó Erza algo preocupada, el auto se detuvo abruptamente y se observó humo blanco empezar a salir por el capó.
−No puede ser− El azulado colocó el freno de mano y se bajó, Erza se quedó sentada observando como Jellal abría el capó y tosía cuando su nariz estuvo envuelta en todo ese humo.
−Jellal− Se bajó − ¿Estas bien? −
−Si− Se hecho la corbata hacia atrás−Creo que hay una fuja del líquido de refrigeración − Suspiró agachándose con cuidado observando todos los elementos.
Erza suspiró y se recostó en la puerta del auto. −Toca llamar una grúa, no hay nada que pueda hacer ahora con un problema así−Suspiró frustrado y sacó su celular para hacer la llamada.
−Se demoran al menos una hora en llegar− Comentó luego de colgar la llamada y la miro − debemos esperar− Erza asintió y se acercó a él para abrazarlo −No Erza, estoy sucio, huelo a aceite y humo− Trató de negarse, pero la pelirroja fue más rápida al rodearlo con sus brazos.
−No le veo nada de malo, pero si gustas tengo toallitas húmedas para el rostro− Comentó al ver un poco de hollín y aceite en sus mejillas.
−No es una mala idea− Sonrió observando como ella se alejaba para tomar su bolso y sacar una toallita desmaquilladora.
−Cierra los ojos− El peli azul obedeció y sonrió al sentir la humedad de la toallita pasar por su rostro dándole una sensación de frescura.
−Que bien lo haces Scarlet− Sus toques eran suaves y gentiles −Si sigues así me quedaré dormido de pie− Ella se carcajeó. Cuando Jellal no sintió mas la toallita por su rostro iba a abrir los ojos, pero sintió algo húmedo y cálido rozar sus mejillas, sonrió enamorado al reconocer la calidez de sus labios −Mi Erza− Susurró y movió su rostro buscando besarla, primero sintió la suavidad de sus mejillas y emprendió un camino de besos cortos hasta encontrarse con sus adictivos labios.
Cuando se separaron se quedaron varios minutos mirándose a los ojos transmitiendo sus sentimientos a través de sus miradas −Perdóname Erza− Hablo el peli azul acariciando una de las mejillas de su novia.
− ¿Por qué me pides disculpas? – Ladea su cabeza confundida.
−Porque es nuestro primer día de noviazgo y estamos varados en la mitad de una carretera solitaria− Miró frustrado como del auto seguía saliendo humo.
−Yo creo que ha sido un día perfecto− Respondió ella dándole un beso en la mejilla −Por fin puedo expresarte todo lo que siento por ti, si estamos juntos todo es perfecto− Jellal sonrió al sentir una inexplicable calidez inundarle el pecho y no pudo evitar abrazar con fuerza a la mujer frente a él.
−Bueno, nos quedan … −Miró su reloj− cincuenta minutos antes de que llegué la grúa ¿Qué quieres hacer? –
Erza miró a su alrededor − ¿Por qué no vamos y esperamos bajo ese árbol de allí? – preguntó señalando un enorme árbol que estaba aun lado en el pastal que había al lado de la carretera.
−Esta bien, solo espérame un minuto− Cerró el capó del auto, apagó el motor y sacó su abrigo para cerrar el carro con seguro −Vamos− Mientras caminaban él coloco delicadamente su abrigo sobre los hombros de su novia −Está haciendo frío− Explicó y ella le sonrió al sentirse rodeada por la calidez y el olor que desprendía aquella prenda.
Pasaron esa larga hora ambos estaban sentados junto al tronco del árbol, para mayor comodidad Erza se había quitado los tacones y Jellal los zapatos, ella estaba recostada en uno de los hombros masculinos mientras hablaban, se reían, se sonrojaban y se besaban.
Poco antes de que se cumpliera la hora pactada para que llegara la grúa, el celular de Erza sonó sacándolos de su pequeña burbuja de amor.
−Es mi mamá− Dijo mirando la pantalla del celular, tomó aire para responder −Hola mamá−
−Pásame a Fernandes− Su tono era frío.
−Pero mamá− Se alejó un poco de Jellal esperando que él no escuchara.
−No voy a hablar contigo, pásame a Fernandes− Erza conociendo a su madre, sabía que no tenía opción y le tendió el celular a su novio.
−Quiere hablar contigo− El rostro del peli azul se puso pálido y tomó el celular.
−Buenas noches, Irene− Trató de sonar calmado y tranquilo.
−En estos momentos soy la señora Scarlet para ti− Escuchó al otro lado de la línea.
−Si, señora Scarlet− Erza al escuchar aquello suspiró, sabía que cuando su madre se ponía así significaba que estaba enojada.
−Son las ocho de la noche y te llevaste a Erza a las once de la mañana ¿Cuándo piensas traerla de regreso a casa? ¿A media noche? –
−Perdone Ire… señora Scarlet, es que tuvimos un … inconveniente con el auto− Explicó.
− ¿Inconveniente? – Su voz paso de enojada a preocupada − ¿Se accidentaron? ¿Están bien? –
−No es lo que piensa, estamos bien, el auto se descompuso y estamos esperando la grúa, perdone las molestias− Hubo un largo silencio al otro lado de la línea.
− ¿Dónde están? −
−Bueno verá− Se rasco la mejilla con nerviosismo – Estamos en la vía a Hargeon, aproximadamente a dos horas de Magnolia− Hubo otro silencio.
−Esta bien, dile a Erza que me mantenga informada de la situación y cuida a mi hija−
−Sabe que siempre cuidaré de Erza− Se sonrojó un poco.
−Si, como digas, adiós− Colgó.
*0*0*0*
Erza miraba el celular sin saber bien que hacer, debía llamar a su madre, pero sin duda de enojaría. Reuniendo todo el valor que había en ella oprimió el botón de llamar y se llevó el celular a la oreja.
− ¿Erza? ¿Qué pasó con el auto? ¿Ya vienen en camino? – Erza se mordió el labio inferior.
−De hecho, Ma, no podemos volver a Magnolia hoy−
− ¿QUÉ? – Erza tuvo que alejar el teléfono de su oreja para no quedar sorda por el grito que se escuchó.
−Es que el seguro del auto no cubre un trayecto tan largo de la grúa, toca pagar un montón de dinero para llevar el auto hasta Magnolia, pero el conductor tiene un amigo que es mecánico y va a arreglar el auto mañana a primera hora− Hizo una pausa.
−Aja− La voz de Irene reflejaba incredulidad.
−Entonces debemos esperar hasta mañana− Concluyó.
−Supongo que el hotel es mas barato que el sobrecargo de la grúa ¿verdad? – Erza volvió a morderse el labio inferior.
−De hecho, si, es más barato−
− ¿Las dos habitaciones? – La pelirroja tragó grueso antes de responder.
−En un pueblo pequeño Ma, solo hay un hotel y solo había una habitación disponible− Irene suspiró.
−Eso solo pasa en las películas Erza− Hubo un largo silencio−Esta bien−Se notaba la resignación en su voz− ya tienes veinte años, eres una mujer responsable, sólo prométeme que se van a cuidar− El rostro de Erza se colocó tan rojo que parecía del mismo color de su cabello.
− ¡MAMÁ! No… nosotros no …no vamos a hacer nada de lo que estás pensando− Tartamudeó.
−Si y yo soy la reina de Fiore− Respondió su madre con sarcasmo − ¿Al menos ya son novios? –
−Si− Se sonrojó −Hoy Jellal se me confesó mamá−
−Ya era hora−
− ¡MAMA! – Le reprochó, pero se calmó al escuchar una ligera risa del otro lado de la línea telefónica.
−Bueno hija, feliz noche – Colgó.
Erza que estaba en un pequeño balcón volvió a entrar en la habitación y suspiró al ver la cama sencilla que había contra la pared.
−Esto solo pasa en las películas− Se sentó en la cama y miro hacía la puerta del baño donde se escuchaba el sonido del agua correr, Jellal se estaba dando una ducha para terminar de quitar de su cuerpo y cabello el olor a aceite y humo.
La joven dejó su bolso y celular en la mesita de noche, se acomodó en la cama y esperó que Jellal saliera del baño.
− ¿Erza? − Un joven de cabellera azulado se asomó por la puerta del baño − ¿Vas a ocupar el baño? –
−Si, gracias− Se colocó de pie, desvió la mirada cuando lo vio salir con una toalla sobre su cabeza, solo usando sus pantalones, sin camisa dejando ver su torso bien trabajado −Entonces ya vengo− Camino con rapidez para encerrarse en el baño.
Se llevo la mano al pecho donde su corazón latía desbocado, no era la primera vez que veía a Jellal sin camisa, en incontables ocasiones había visto su torso desnudo. Claro que ahora que tenía la libertad de expresar sus sentimientos los pensamientos que la inundaron al verlo así no eran para nada inocentes.
Eran todo lo contario a inocentes.
Sacudió su cabeza y empezó a desvestirse, se recogió el cabello y entró a la ducha a bañarse rápidamente. Al salir y envolver su cuerpo en una toalla cayó en cuenta que la camisa y corbata de Jellal estaban colgando y estaban húmedas, al parecer él había lavado las prendas para quitarles las manchas de aceite que tenían.
Secó bien su cuerpo húmedo y se colocó su ropa interior, entonces se formó un dilema en su mente. Se preparaba para dormir y la falda era demasiado incómoda para eso, la camisa cuello tortuga la hacía sentir algo asfixiada. Suspiró y lo analizó por un momento ¿Jellal se molestaría si dormía sólo con ropa interior? Era prácticamente verla en traje de baño y el último Bikini que ella había comprado cubría mucho menos que su ropa interior con estampado de fresas.
Se sonrojó al caer en cuenta del diseño estampado de su ropa interior, sin duda Jellal pensaría que era una niña. Volvió a suspirar apretó la toalla en su pecho y se asomó por la puerta.
− ¿Jellal? − Lo vio acomodando una cobija en el suelo − ¿Qué haces? − Salió del baño. El peli azul se sonrojó violentamente al verla en toalla y notar las tiras del sostén en sus hombros indicando que ella estaba solo en ropa interior, casi le da un derrame nasal al imaginarse a su novia con un sexy traje de lencería − ¿Jellal? − La voz de Erza lo sacó de sus pecaminosos pensamientos.
−Estoy acomodando donde voy a dormir− Respondió y bajó la mirada a la cobija que acomodaba.
−Oh no, no, no dejaré que duermas en el suelo, está haciendo mucho frío y te va a dar dolor en el cuello o la espalda− Se agachó para tomar la cobija en sus manos.
−Pero Erza, yo... No... Quiero que te sientas incómoda durmiendo conmigo... Es decir... Yo no tengo nada en contra de... No me malinterpretes− Erza ladeó la cabeza al escucharlo y se rio.
−Tranquilo, además... No es la primera vez que dormimos juntos− Se sonrojó.
− ¿Qué? − Preguntó claramente sorprendido.
− Lo hicimos el día de la fiesta de cumpleaños de Ultear− Jellal se llevó una mano a su sien y suspiró.
−Ese día estaba tan ebrio que no recuerdo nada, ni siquiera supe como llegué a casa−
−Yo te lleve a tu apartamento y bueno... − Se sonrojó− Terminamos cayendo en la cama, tu estabas completamente dormido casi encima mío, me toco esperar, pero me quede dormida igual- Jellal la miró avergonzado.
−Qué vergüenza Erza, perdóname − Se sentó en la cama y apoyando sus codos en sus piernas oculto de rostro en sus manos.
−Ya tranquilo− Le dio dos palmaditas en la espalda − Estabas muy ebrio y ... Tampoco es como si te hubieras propasado conmigo o algo ... Solo ... Te quedaste dormido−
− ¿Tu mamá sabe? qué vergüenza−
−Algo así, le dije que dormí en la habitación de Meredy− Se sonrojó −Tu hermana me ayudo con esa pequeña mentira−
−Ahora entiendo porque lleva molestándome desde entonces − Suspiró y miró a su novia descubriendo que la toalla había cedido un poco y dejaba al descubierto parte de su escote − ¿Vas a dormir así? − Preguntó sin pensar bien.
−Ahm bueno es que− Se mordió el labio inferior− La ropa que tengo es muy incómoda para dormir entonces...
−Entonces dormir en el suelo− Expreso el azulado y se levantó de la cama con rapidez, sabía que su autocontrol no podía con tanto y en algún momento durante la noche se lanzaría como un lobo feroz sobre su inocente caperucita escarlata. Pero se levantó tan rápido que desestabilizó a la pelirroja de pie a su lado.
Erza sintió el vacío en su estómago producto de caer hacia el suelo, cerró los ojos, sintió unas manos sujetarla y luego algo bando en su espalda, abrió los ojos y se sonrojó al ver a su novio sobre ella. Habían caído en la cama, por el movimiento la toalla de Erza había terminado en el suelo. Jellal bajo la mirada observando aquellos enormes pechos apenas contenidos en su sostén de fresas, trago grueso, Erza tenía esa cualidad de ser inocente pero terriblemente seductora al mismo tiempo. Volvió a subir su mirada a los obres chocolates de la mujer bajo su cuerpo, hipnotizado por esos ojos fue acercando su rostro al de ella hasta que sus labios hicieron contacto.
Al inicio el beso fue tímido y suave, pero después el roce de sus labios se hizo más apasionado y profundo provocando que las manos de ambos reaccionaran y empezaran a acariciar el cuerpo del otro. Erza paseaba sus dedos por los músculos de sus hombros y espalda, Jellal había bajado su mano para acariciar sus cremosas y firmes piernas.
Un suspiro broto de los labios de la mujer cuando su novio bajo sus besos a su cuello, entonces su mente recordó la conversación con su madre.
−Jellal... Espera− Logró decir y el azulado haciendo uso de todo su autocontrol detuvo sus besos y alzó la mirada hacia ella que estaba sonrojada y jadeante − ¿Ti... tienes pro...protección? − Preguntó balbuceante, aquello cayó encima de Jellal como un cubo de agua fría.
−No− Respondió y se quitó de encima de ella para recostarse a su lado y soltar un suspiro de frustración −Lo siento−
La pelirroja se sentó en la cama, estiró su mano para alcanzar su bolso, buscó dentro hasta que sacó un condón y se lo mostró al azulado sonrojada.
− ¿Por qué llevas un condón en tu bolso Erza? −Preguntó bastante curioso el peli azul.
−Por mi mamá, al ser doctora se tomó muy enserio mi educación sexual− Dejó el bolso en la mesita de noche y se acomodó de nuevo en la cama − Desde que tengo dieciocho me regala un paquete de tres preservativos cada año y siempre me obliga a cargarlos en el bolso −Su sonrojo aumento− No...nunca los he usado... Cuando me daba los nuevo, botaba los viejos − Le entregó el preservativo a Jellal.
−Erza ¿Estás segura?... Solo llevamos un día de pareja... No quiero que pienses que yo soy esa clase hombre− Admitió, ella lo miró sonriendo con calidez.
−Mi novio no es esa clase de hombre− Se acercó a él sentándose a ahorcadas sobre él - Tu... ¿Alguna vez lo has hecho? − Ambos se sonrojaron ante esa pregunta.
−No, me estaba guardando para la persona indicada− Respondió ganándose una sonrisa de ella − ¿Tu? − Ella negó con la cabeza.
−También estaba esperando a la persona indicada− sonrió y se acercó a él para besar sus labios cuando sus manos empezaron a acariciar sus abdominales bien definidos Jellal se detuvo.
− Erza ¿Estás segura? −Volvió a preguntar mirándola a los ojos, ella asintió.
−Si... Yo... − Un fuerte sonrojo se apodero de su rostro− yo lo deseo Jellal− El azulado no pudo contenerse más, la atrajo hacia si para devorar sus labios mientras giraba sus cuerpos volviendo a posicionarse sobre ella.
*0*0*0*
Soltó un suspiro al ver la puerta cerrada frente a él, no se había podido despedir bien de su novia, pero no la culpaba, además todo había pasado muy rápido. Segundos atrás mientras Erza buscaba las llaves de su casa la puerta se había abierto, Irene apareció por la puerta solo para tomar a su hija del brazo halarla hacia adentro de la casa decir algo como −Ya la tuviste mucho tiempo− y Cerrar la puerta.
Jellal giró sobre sus talones y caminó de regreso al auto ya reparado, sin duda había sido el mejor día de su vida, se había confesado, Erza le correspondía, ahora tenía de novia a la mujer de sus sueños, se sonrojó al recordar que esa mañana había despertado con esa belleza escarlata desnuda abrazada a él, con su cabeza recostada en su pecho y una pierna sobre su cadera.
Había sido un despertar espectacular, una noche espectacular, un día espectacular, aunque hubieran pasado cosas inesperadas en ese momento estaba agradecido con su auto por fallar así, si no hubiera sido por eso no habría tenido la oportunidad hacerle el amor a Erza.
Iba a abrir la puerta del carro cuando escuchó la voz de su novia −Jellal− Se giró a verla caminar rápido hacía él, Irene los miraba con los brazos cruzados bajo el pecho desde la puerta. Al llegar a su lado se lanzó a sus brazos para besarlo, abrazo y beso que Jellal correspondió gustoso −No me despedí adecuadamente− Susurró sobre sus labios, él sonrió.
− ¿Qué hice para merecerte Scarlet? −
−Ser Jellal Fernandes−
Tres años después volvieran a ese faro, donde Erza aceptaría unir su vida a la de Jellal para siempre.
FIN
Espero que este one-shot les gustará, sé que tiene muchos clichés, pero ¿Qué sería de los fanfic sin los clichés? Además, a medida que Mashima iba publicado los arts varias personas del fandom concluyeron que el típico Cliché de "Una sola habitación disponible, una sola cama" era lo que sucedería después del incidente con el auto, así que quise escribir sobre ello y bueno esto fue lo que salió.
No olviden dejar sus review y comentarios, siempre animan a los escritores a seguir llenando el mundo de hermosos fanfic Jerza :3
Nos leemos pronto.
PILIKALI
