5 años después

- Joven Malfoy, requiero de sus servicios.

No importaba cuantos años pasaran, la voz de aquel hombre siempre me pondría la piel de gallina, mientras me era posible lo evitaba a él y su penetrante mirada, con aquellos ojos rojos y sus rasgos de serpiente, sin embargo, cuando te llamaba directamente no había nada que hacer.

Tan rápido como me permitieron las piernas me puse frente a él, mis manos en la espalda y mi barbilla ligeramente inclinada hacia abajo, no demasiado, no era cobardía, era una simple señal de respeto.

-¿Qué puedo hacer por usted mi señor?

- Hay una aldea llena de sangres sucias cerca del Bosque Mothinberg que no habíamos descubierto, quedan pocos de sus habitantes, pero como comprenderá no podemos dejarlos andar libremente por ahí. Prepara a tu equipo, no quiero a esos impuros rondando por mi mundo.

-Como ordene mi Lord.

Salí del estudio en donde Voldemort tenía su despacho, a pesar de los años nunca había salido de Malfoy Manor, ya se conocía aquella como su casa y nosotros, los dueños originales, eramos ahora simples inquilinos sin voz ni voto.

La mansión estaba llena de mortífagos, algunos por devoción y otros por miedo, más de los segundos que de los primeros.

Sentados en la sala de estar se encontraban los compañeros que tenía en mente para la encomienda del Señor Tenebroso, los únicos en quienes confiaba de todos los que tenía alrededor.

-Prepárense, en cinco minutos salimos a una misión.

Cinco pares de ojos voltearon a verme. Muchos años habían pasado desde que nuestra amistad comenzó, había pasado por varias etapas, odio, devoción, verdadera amistad, hermandad, y ahora, respeto. Se levantaron de sus posiciones todos, asintieron y se retiraron cada uno a su habitación.

Poco después estaban listos, salimos en una perfecta fila de la mansión y nos preparamos para aparecer en nuestro destino.

Pansy Parkinson, Theodore Nott, Blaise Zabini, Astoria y Daphne Greengrass, ellos eran mi equipo, la joven generación que había logrado suplantar a sus padres en las filas del señor oscuro, un conjunto élite.

Llegamos a las coordenadas dadas, era un pueblucho, las casas estaban hechas de madera y no pasaban de diez, por su estado era fácil advertir que no llevaban mucho tiempo allí, eran un pueblo nómada, habíamos tenido bastante de esos en los años posteriores a la guerra, tanto muggles como sangre sucias que se unían y huían de un lado a otro ganando el tiempo suficiente para conseguir medios y salir del país.

Pansy avanzó hasta colocarse en el centro del caserío y alzó la varita sobre su cabeza, al cielo, invocando la marca tenebrosa que iba acompañada de un sonido parecido al de campanas, era la alarma para que los que estaban allí salieran, si sabían lo que les convenía lo harían, era eso o la muerte.

Poco a poco fueron saliendo personas de las casas, me faltó poco para dar un paso atrás, eran niños, todos eran niños, entre los 5 y 15 años de edad, todos delgados, harapientos, ¿dónde estaban los padres de estos niños? Vi a Theodore retroceder.

-¿Qué significa esto?- la voz de Astoria, tan dulce como era, se alzó lo suficiente como para hacer temblar a un par de niños -¿Dónde están sus padres?

Una chica, la que parecía ser mayor, alzó la barbilla y miró a Astoria de frente -Los suyos se los llevaron, de nuestras familias sólo quedamos nosotros.

Su tono fue desafiante, sin embargo ninguno tuvo sangre para lanzarle una maldición, todos ellos estaban solos, ¿cómo sobrevivían?

-¿Cuál es tu nombre?- Blaise intentó acercarse y ella dio un paso al frente, poniéndose delante de los demás, protegiéndolos como podía.

-Morgana- la chica tenía el cabello recogido en una coleta alta, sus ojos denotaban más valentía de la que he visto en mi vida, y yo estuve en una guerra.

-¿Y tu apellido?

-Nada que les pueda interesar, soy hija de muggles.

Lo dijo con orgullo, Draco sonrió, está niña tenía cojones.

-¿Sabes quienes somos nosotros, niña?

- Son el Grupo Élite de Voldemort, G.E.V, y vinieron aquí por orden de su señor a matarnos.

La tranquilidad con que la chica había pronunciado aquellas palabras hizo que Daphne gimiera, yo tampoco estaba conforme con la situación, pero no podíamos llevarle la contraria al Señor Oscuro.

-Sin embargo, he de decirles que eso no será tan fácil- cada uno de los mayores sacó, a una velocidad vertiginosa su varita del bolsillo, apuntándonos con una determinación casi admirable, los pequeños sostuvieron piedras en sus manos y se pararon detrás de los primeros.

-Que mier...

Pero fue muy tarde, los niños comenzaron a lanzar hechizos a diestra y siniestra, al tomarnos desprevenidos no pudimos hacer más que defendernos.

Esto no podía estar bien, aquellos jóvenes eran todos diestros con la varita, lanzaban incluso hechizos no verbales, alguien los había entrenado, eso era obvio.

-Malfoy, órdenes.

Lo pensé por un instante, podía matar sin me le temblara la varita a cualquiera, menos a los niños, ellos no tenían culpa de nada, bastante mierda habían tenido que aguantar perdiendo a sus padres. No, esas muertes no iban a quedar en mi conciencia.

-Retírense, no voy a realizar una masacre de niños.

En unanimidad asistieron en acuerdo y uno por uno fueron desapareciendo, hasta que sólo quedé yo, los pequeños me tenían rodeado, frente a mí, y estirada todo lo que le permitía su corta edad, se encontraba Morgana. Ella sonrió, un gesto casi altanero, alzó su varita hacia mí y susurró aquel hechizo que jamás sería capaz de olvidar.

-Sectusempra.

Fue instantáneo, mi piel se llenó de cortes y el dolor me abofeteó con ganas, caí de espaldas, a merced de aquellos pequeños, sería mi final, maravilloso.

-Bien, eso será suficiente.

Una nueva voz se sumó a la fiesta. Se podía decir por su tono que era ya de una persona adulta, se me hizo conocida, mas mi situación actual me impidió adentrarme en los recuerdos buscando una pista de dónde la había escuchado antes.

Alguien se puso de pie sobre mí, tapando el sol que me daba de lleno. Era la dueña de la voz, a contra luz apenas pude distinguirla, sólo era capaz de ver su silueta, menuda y con el cabello muy rizado. La chica se agachó hasta estar a unos 20 centímetros de mi cara, pudiendo distinguir mejor ahora su rostro. Tragué grueso, estoy casi seguro de haber perdido el color.

No podía ser, ella estaba muerta.

-Nos vemos de nuevo, Malfoy.

No daba crédito a mis ojos, ella estaba allí, con una sonrisa demasiado marcada para ser real.

Hermione Granger, estaba viva.