Habían pasado unos días desde aquella confesión, la vida de ambos casi se había vuelto de color rosa, sobre todo para Kazuya, ya que durante esos días, Chizuru renunció a su trabajo como "Novia de alquiler", pero gracias a su novio oficial, fue contratada en el mismo lugar donde él trabajaba. Pareciera que lo más difícil para Kazuya había acabado con su confesión, pero no era cierto, pues todavía faltaba lidiar con las otras tres chicas: Sakurazawa Sumi, Nanami Mami y Sarashina Ruka, siendo esta última, la más difícil de lidiar, y aparte su voluntad también buscaba contarle la verdad a su abuelita Nagomi, lo cual se le hacía más fácil, dado que podría entender y amaría el hecho que al final Chizuru sí se quedaría con él
Actualmente estaban en una cita, en un restaurante familiar, siendo uno de los lugares donde se sentían más cómodos, sobre todo Kazuya. Ya habían comido, y en este momento se encontraban saboreando bebidas. Todo iba perfecto en su fluidez de conversación hasta que tocaron el tema.
—"Oye, Kazuya ¿Cómo le harás para enfrentar a Ruka-chan?"—Le pregunta Chizuru, en su tono serio y maduro—"Ella sería la más complicada de decirle esta verdad".
—"Tienes razón, Mizuhara"—Le dice Kazuya, poniéndose algo tenso. Odiaba el hecho que debía enfrentar y "pisotear" (por así decirlo) los sentimientos de una chica que se esforzaba por buscar ser su novia oficial, y esto también lo sabía Mizuhara, aunque ella de alguna manera exteriorizaba una tranquilidad innata.
—"Bueno, tarde o temprano íbamos a tener que enfrentarlo"—Agrega la castaña, antes de corregirle un detalle—"Por cierto, ya deberías dejar de decirme Mizuhara, ese alias murió cuando renuncié al alquiler de novias".
—"Ah, cierto...Ichinose-san"—Responde Kazuya, reaccionando algo sobresaltado mientras se rascaba la mejilla suavemente a causa de los pequeños nervios—"Todavía...no puedo creer que esto realmente esté pasando".
Chizuru, por su parte, le sonrió cálidamente, aunque ella también sabía que tampoco podía creerlo, y nunca había esperado esto. Suavemente tomó una de sus manos—"No eres el único, pero realmente soy feliz".
Kazuya esbozó una sonrisa y correspondió la toma de manos cariñosamente.
—"No te preocupes por enfrentar los sentimientos de Ruka-chan ni los de las otras, después de todo, soy tu novia, te ayudaré a enfrentarlas"—Agrega Chizuru, tiernamente.
Así, el ambiente romántico entre ellos dos volvió, prosiguiendo con su cita como normalmente lo hacían.
Para al final del día, ambos terminaron su día dirigiéndose a sus respectivos apartamentos para poder descansar tranquilamente, aunque no sin antes de despedirse como lo haría una pareja.
No obstante, Kazuya, al entrar a su propio apartamento y estando listo para dormir, la duda volvió a aparecer en su mente, haciéndolo cuestionar la manera en la que debería tratar con las chicas que no pudieron ganarse su corazón, mejor escrito, cómo lidiar con Sarashina Ruka. Antes de quedarse dormido, su celular sonó, alertándolo. No pudo evitar revisarlo, resultando ser un mensaje por parte de Chizuru.
—"No pienses más esto, nos reuniremos con Ruka-chan en algún lugar privado y sacaremos la sopa directamente. Estamos juntos en esto. Sé que esto la beneficiará más adelante"—Fin del mensaje.
Con este último mensaje de su novia, Kazuya felizmente toma su sueño.
Para el día siguiente, Kazuya despierta, y lo primero que hace es revisar su celular, dándose cuenta que tenía un nuevo mensaje, pero este era de un número que a su parecer no había visto en mucho tiempo:
"Hola Kazuya, viejo amigo, ha pasado mucho tiempo desde que hablamos. Volveré mañana a Japón. Pronto nos veremos. Uno de tus amigos de la infancia: HY"—Fin del mensaje.
—"¿HY?"—Se pregunta en su mente Kazuya, intentando descifrar el mensaje, hasta que vio su posdata: "Espero que ya hayas dejado tu mal hábito y te hayas conseguido a alguien".
Esa búsqueda lo persiguió en todas sus actividades matutinas (Desayunar, darse una ducha y alistarse).
(El pececillo viéndolo: vaya, el marrano por fin bajó su frotes de palo).
Repentinamente sus pensamientos se vieron interrumpidos al escuchar toques de la puerta que conducía al exterior.
—"¡Voy!"—Responde el castaño, aproximándose hacia la puerta.
Al abrirla, logra ver a su novia, Chizuru, quien lo esperaba para irse junto con él a la universidad.
Durante el trayecto, Kazuya seguía pensando en ese mismo mensaje, que incluso mantenía su segunda mano frotándose la barbilla (dado que la primera era sostenida por Chizuru). Repentinamente su novia volteó de reojo y notó esa expresión de intriga, lo que despertó su curiosidad.
—"¿Ocurre algo, Kazuya-san?"—Le pregunta Chizuru, levemente curiosa.
—"Bueno...hoy en la mañana desperté y vi un mensaje de un tal HY"—Le explica el castaño.
Sí, otro efecto que produjo en Kazuya al convertirse en el novio de Chizuru fue el hecho de un declive significativo de su nerviosismo ante ella, propósito que se dio con tal de llegar a sentirse más digno para ella.
—"¿HY? Deben ser sus iniciales"—Intuye Chizuru, ayudándole a pensar—"¿Conoces a alguien cuyo apellido y nombre empiecen esas letras?".
—"Creo..."—Responde Kazuya, sin estar seguro, mas no dejó de hacer memoria.
Casi al llegar a la entrada de la universidad, cierto recuerdo de la secundaria apareció en su mente, logrando identificar quién fue el emisor del mensaje—"Ya recuerdo, Ichinose-san"—Le dice alegremente Kazuya.
—"¿Eh?"—Le interroga la castaña, algo confundida.
—"La persona que me envió el mensaje"—Responde Kazuya, levemente emocionado—"Es un amigo de hace mucho. No habíamos hablado mucho desde que tomamos diferentes caminos en la secundaria. Así que volverá".
—"Suena bien"—Agrega Chizuru, sonriendo—"Parece que ese amigo es muy preciado".
—"Conviví con él un mes"—Le explica Kazuya, con nostalgia—"Recuerdo que nos conocimos cuando me vi intimidado por unos Yankees. Él se enfrentó a ellos y los derrotó en segundos. Nos hicimos amigos de inmediato. Casi siempre que hablaba con él durante ese mes tenía un lector de libros digital que nunca le quitaba los ojos de encima. No importaba qué, él se veía genial en todo momento...".
Antes de poder seguir contándole, Chizuru tiernamente lo detuvo—"Me gustaría seguir oyendo más de él, pero entraremos a clases, y luego tendremos que ir con Ruka-chan".
—"Entiendo"—Dice Kazuya, despidiéndose de su novia para dejarla que fuera a sus clases, con el pensamiento que lo volvió a tensar—"Cierto, pronto llegará el momento de decirle a Ruka-chan sobre mi relación con Ichinose-san".
A los pocos momentos, Kibe y Kuribayashi se le aparecieron.
—"Kuri, Kibe"—Le saluda animadamente.
—"Vaya que las cosas con la dueña de tus fluidos va viento en popa"—Responde cómicamente Kibe, coscorroneándole la mejilla burlescamente.
—"Sí"—Afirma confiadamente Kazuya—"Por cierto, me llegó un mensaje por parte de...ya saben quién".
—"¡¿En serio volverá?!"—Exclaman ambos: Kuribayashi y Kibe, sumamente emocionados. El castaño asintió, mostrando su celular con la ventana donde se podía admirar el mensaje con las iniciales HY.
—"¡Oh sí!"—Exclama eufóricamente Kibe—"La cuadrilla vuelve a armarse...volveremos a ser la onda".
—"Pero él siempre se la ha pasado leyendo libros electrónicos"—Menciona Kuribayashi, recordando detalles—"Casi todo el tiempo que convivimos con él siempre tuvo sus ojos en esa tableta de lectura".
—"Vamos...no seas tan duro con él"—Le comenta Kibe—"Nos ayudó cuando más lo necesitábamos en aquel tiempo".
Sin importar, los tres, eufóricos, proceden a dirigirse hacia sus respectivas clases.
El día transcurrió y el momento fatídico llegó. Chizuru y Kazuya esperaban a Ruka en el Karaoke donde trabajaban. Le habían pedido al jefe uno de sus espacios para poder hablar sobre el tema en cuidado, tanto como le habían pedido que le dejara libre el día a la chica de lazo azul.
Para cuando llegó Ruka, el jefe la guió hacia el espacio, donde se encontró con Kazuya y Chizuru. Fuertes latidos retumbaban en el pecho de Ruka, nada más verlos agarrados de las manos, no obstante, dio por mantenerse tranquila y se sentó. Cada segundo dentro con esas tres personas era incesante. Una fuerte tensión invadía el cuarto.
—"Ruka-chan, esto..."—Balbucea Kazuya, estando más nervioso de lo que esperaba.
—"Lo sé"—Dice Ruka, con los ojos llorosos, en un intento por no estallar en llanto—"No...ya lo sabía desde un principio. Tú amas a Chizuru-san. Ya debía saber desde un principio que nunca iba a tener una oportunidad".
—"Ruka-chan"—Musitó el castaño, sintiendo algo de culpa. Sin poder hacer más, reúne el coraje posible para dedicarle unas palabras, separándose del agarre de manos de su novia—"Lamento no poder corresponder a tus sentimientos, Ruka-chan. Créeme que siento un dolor al tener que hacer esto, pero sé que más adelante encontrarás a alguien que podrá corresponder tus sentimientos".
Ruka ya no podía soportar. Su corazón estaba partido a la mitad. Lo único que se le ocurrió fue salir corriendo.
Kazuya quiso ir tras ella, pero Chizuru lo detuvo—"Le será más doloroso. Tiene que procesarlo. No puedes hacer más".
Aunque sus palabras eran acertadas, no quitaban la culpa que Kazuya sentía.
Con esta conclusión, Kazuya y Chizuru no tuvieron más opción que irse a casa, ya que Kazuya estaba en pésima condición emocional, y agotado. Por otra parte, Chizuru, al pensar como su novia, quiso ser considerada y darle su espacio para que pudiera recomponerse.
Así, el día terminó, con una fuerte depresión y un fuerte dilema para Kazuya, pues pese a lo que le había dicho su novia, no podía pensar en el deseo de poder hacer algo por la chica del lazo azul. Tal conflicto lo llevó incluso a olvidarse del mensaje. Reflexionó y reflexionó hasta quedarse dormido.
Ah, TherionLord, qué perceptivo eres (¿Personificación mía? ¿Dónde? jajaja, casi se nota que conoces mis motivos de escritura fanficker), pero pues...es una huella que busco y he estado planteándome, y pues ya sabrás quién me gusta de las cuatro, y es una ilusión que debía plasmar en algún punto, y es mejor hacerlo en cuanto se piensa. Ya no podía resistirme, y aparte esto me puede abrir más puertas para pensar en más tramas para futuras historias.
Esta historia continuará.
