Disclaimer: El universo le pertenece a Suzanne Collins. Estas... paridas mentales son mías... En su mayoría.


Parte 2.


Bruce Callaway - 16 años - Distrito 4.

Quien dijera que este chico iba mal preparado, era sabio. Él creía que sería el mejor, pero no era así.

Eran los decimoquintos juegos del hambre y él deseaba lucirse.

¿Quién no querría destacar?

El año anterior había visto a una chica del distrito 10 subirse a su caballo y cabalgar seximente hacia el atardecer.

Vale. Eso era de su cosecha. No de los juegos, ¿eh? Si no de su mente.

Así que Bruce, vestido de ninfa y todo, pues su estilista creía en la igualdad, saltó del carro al caballo y se agarró con todas sus fuerzas.

Gritó de terror y cual niño pequeño, exigió bajar de aquella peluda bestia inmunda.

No se sabe si es que el caballo entendió sus palabras o qué, pero el animal se sacudió cual enorme perro y Bruce pasó a la historia... Y a decorar los adoquines del camino del desfile como bien observó Madara Greyarm. Primer vencedor de los juegos del hambre.


Armand Verity 14 años - Distrito 12.

-Soy un malote, nena. ¿Quieres ver cómo fumo un cigarrillo y pongo cara melancólica?

-¿Qué? No entiendo de qué me hablas, Verity.

-Claro que no, preciosa. Soy una bala perdida. Mi infancia fue tan desgraciada que acabé robando para sobrevivir.

-Oh, pobrecito. Yo te cambiaré y verás la luz al final del túnel.

-No. No puedo ser salvado. Nadie puede ayudarme.

Armand era un chico malo. Él ya lo había avisado. Cuando salió cosechado se cruzó de brazos mostrando sus músculos, sonrió misteriosamente e hizo que las capitolinas y algún capitolino se mojaran por él.

Fue grosero con todos menos con la chica del distrito 3 que era muy estudiosa y muy buena.

Iban juntos a todas partes. Como si se conocieran de toda la vida.

Armand subió a la azotea de noche porque le gustaba contemplar las luces nocturnas y las fiestas capitolinas.

Se acercaba al borde y hacía equilibrios porque no podía caer. Había un campo de fuerza.

Pero esa noche, mientras se lamentaba de su suerte, pues su novia del distrito 3 le había dejado dramáticamente, saltó y el campo de fuerza falló y él se dirigió a su muerte temprana y triste.

Lynda Howe, que había salido a hablar con él, lo vio todo y cuando quiso saltar tras él, pues sin Armand la vida no tenía sentido, el campo de fuerza se había arreglado.


Gucci Bell - 18 años - Distrito 1.

Gucci era una chica muy nerviosa e hiperactiva. Siempre estaba moviéndose y nunca paraba quieta.

En su mente siempre corrían muchas variables y siempre parecía estar haciendo al menos tres cosas al mismo tiempo.

Lo malo de aquello era que tendía a distraerse mucho y se olvidaba de algunos proyectos en curso.

Había querido ir a los juegos y consiguió hacerlo. Quería ganar. Solo por la corona tan bonita que le ponían a los vencedores.

Ella deseaba ser la mejor y cuando estaba en el tubo que la depositaría en la plataforma, comenzó a moverse inquieta.

Estaba ansiosa por empezar.

Gucci no aguantó el minuto que se tardaba en que sonaba el gong. Saltó hacia un lado haciendo que su plataforma explotara y también la del chico a su izquierda y así fueron cayendo en efecto dominó hasta cinco personas.

Los capitolinos culparon al vigilante jefe que murió... De igual modo.