Lo único que se podía ver en aquella oscuridad era el brillo de un celular por debajo de unas sábanas. Intentando estar lo más quieta posible, la adolescente de cabellos color turquesa se encontraba esa noche escondiéndose de la oscuridad, o bueno, no de la oscuridad exactamente. Sus padres se habían levantado hace un minuto de la cama y ahora ellos caminaban por los pasillos, abriendo la posibilidad de que la pillen en medio de su nuevo desvelo viendo anime. Y, como buena chica, no quería que la descubran; no esa noche.

Miró la hora: ocho de la mañana con tres minutos. Ahora era momento de levantarse, vestirse e irse a la escuela, como todos los días, y sobre todo ese "hermoso" primer día de segundo de preparatoria. Pero, ¿qué es más hermoso? ¿ir a la escuela o quedarse toda la noche viendo un anime en tendencias? Un anime que, oh, por Dios, había fascinado a Miku desde el primer momento, y ahora no podía cerrar los ojos pensando en lo mágico que había visto.

Lo bueno de este anime era que tenía una buena animación, dibujo y soundtrack, pero lo que más atraía a Miku eran los personajes y la trama. Desde pequeña ella ha sido una gran fan de la magia y del amor, y el anime era un precioso shoujo ladrón de suspiros y corazones. Y así la tenía: chillando de la emoción a las siete de la mañana.

Se llevó la almohada a los pies y la comenzó a apretar mientras veía la última escena del episodio.

—P-Perdón, no te vi.

—Fue mi culpa. Lo siento... —Ella era una pelirroja muy tímida. Apenas vio al chico castaño acercarse a ella se sonrojó completamente y bajó la cabeza, lo que causó una sonrisa en él. Con su mano la ayudó a pararse y la miró fijamente a los ojos. El ambiente que se creó fue único.

—No te había visto por acá. ¿Tu nombre es...?

A pesar de que era fácil de decir, ella quedó callada.

Intentó hablar, pero al parecer había algo que la obligaba a cerrar la boca, dejándola tartamudeando en su lugar.

Su nombre era Namiko y Miku lo farfullaba mil veces intentando alentarla.

Pero nada funcionó. Aunque el cupido del anime intentaba hacer su magia para que lo haga, ella simplemente calló y salió corriendo, causando una gran confusión en Tooru, el personaje principal.

El capítulo terminó con una toma del cupido que estaba muy sorprendida. No entendía que hacía que su magia se cortara, aunque al parecer, había alguien detrás moviendo su varita. Una presunta enemiga.

Miku apagó la pantalla y pateó la almohada para que esta cayera en sus brazos. Comenzó a presionar su cabeza contra esta, en una especie de "chillido interno" que demostraba su frustración y excitación al mismo tiempo. Todo le parecía hermoso y sobretodo la pareja principal; le daban ganas de ser la cupido y hacer que quedaran juntos. «¿No sería hermoso tener ese poder?» se decía a sí misma.

Los cuentos de hadas y el romance... Toda su niñez e incluso su adolescencia ha amado esas cosas. Daría todo por ser de la hada madrina que la cenicienta tiene. No ser la princesa, sino que ayudar a la princesa a encontrar a su amor. ¡Vaya sueño! nada podía ser más lindo que eso.

Iba a volver a prender su celular cuando de repente escuchó la puerta tocar.

—¡Miku! —La llamada quedó en blanco apenas escuchó esa voz—. Miku, ¿estás ahí? —Rápidamente se sacó los audífonos para esconderlos bajo la almohada junto a su celular, y fingir la pose de sueño más creíble posible. Alcanzó a hacer algo cuando la puerta se abrió.

Su hermano mayor, Mikuo, se encontraba parado a su lado con una bandeja en la mano, mirándola con ternura. Aunque ella creía ser disimulada, él conocía las posturas naturales de su hermana, y sabía perfectamente cuándo eran o no fingidas.

Se acercó a ella con las tostadas en la bandeja.

—Miku... —susurró, causando que ella abra los ojos poco a poco y lo mire a él—. Ven, mira, te traje el desayuno. Tostadas y leche. Te gustan, ¿no?

Mikuo sabe que ese es el desayuno favorito de Miku, y también sabe que le encanta ser despertada por él. Sus padres se arreglan y se van de la casa solos, así que él se encarga de llevarla a la escuela y controlar cómo va su desempeño. Todo esto y sólo con diecisiete años, sólo uno más que su hermana. Desde que eran pequeños esta relación se ha forjado de esa manera, así que es normal en ellos.

Miku bostezó y se estiró, colocándose cómoda para recibir la bandeja.

—¿Desayuno en la cama?

—Desayuno en la cama —afirmó—. Hoy es tu primer día de clases, y tienes que ir con muchas energías. ¿Dormiste bien?

La de cabellos turquesas agarró una tostada mientras pensaba en su respuesta.

—Espléndido, como siempre, hermano —Mikuo sonrió, aunque eso fue como un balde frío; su hermana acababa de mentirle sobre su cara, ¡eso dolía!—. ¿Es el primer día? ¿tan rápido? ¿Y tú también vas?

Mikuo se puso de pie y se dio media vuelta, mirando todos los pósters de anime pegados en las paredes. A veces se preguntaba si ese gusto por el anime era normal o no.

—Sí, claro que voy. Es el primer día, y me falta poco para graduarme—sonrío, mostrándole los dientes. Miku se emocionó por esta respuesta y aplaudió.

—¡Verdad! Aunque... —La emoción duró poco— eso significa que te vas a ir después de esto, ¿no...?

—Eso es cierto —suspiró, acercándose de nuevo a ella y haciéndole cariño en su cabello—. Pero me seguirás viendo en la casa por siempre, ¿no?

—¡¿Por siempre?!

—Bueno, hasta que me gradúe de la Universidad, que será en muchos años más.

—Cierto... o cuando te cases con Lenka —mencionó Miku, sin percatarse. Mikuo dejó de acariciarle la cabeza y se rió por lo bajo, para después darle un ataque de peñizque de cachetes.

—¡No digas eso tan desvergonzadamente! Apenas somos novios y ya me estás casando con ella.

—¡Pero parecen matrimonio!

Mikuo comenzó a reírse.

—Ya, mejor levántate o llegarás tarde. ¡Me iré solo!

—¡¿Cómo que te irás solo?! ¡¿No piensas esperarme?! ¡Malo!

Y dejando las tostadas de lado, Miku se levantó de la cama y se vistió como avión. En un par de minutos ya estaba lavada, peinada y vestida para ir a la escuela. Y junto a ella, su gran hermano Mikuo, con el cual todos los días suele recorrer las calles de Japón hasta llegar a su escuela, la cual no queda tan lejos.

Una vida perfecta para Miku.

—Hoy llegará Lenka, ¿no? —preguntó, mientras miraba a todos lados por si había un rastro de chica rubia por su alrededor—. ¿Se besarán camino a la escuela como siempre?

—Sí, no...emm. Vendrá Lenka, ya viene en camino. Y no nos besaremos frente a ti, estás muy pequeña para ver ese tipo de contenido —dijo con un tono de voz serio, haciendo que Miku cambie de expresión inmediatamente.

—¡Ya no tengo cinco años, hermano! ¡Tengo dieciséis!

—Eres una bebé —afirmó, siendo muy franco, según él. Miku lo miró ofendida.

—Sólo nos llevamos por un año, Mikuo —infló sus cachetes, potenciando aún más su imagen de bebé.

—Mientras sigas usando tus cachetes para protestar seguirás siendo una bebé.

Cuantas ganas de reclamar tenía, pero no valía la pena. Al final y al cabo, la idea de ser un bebé se oía bien cuando venía de parte de su hermano.

Ante el silencio, sacó su celular y abrió los mensajes con Luka y Gumi. Ellas eran sus mejores amigas, y estuvieron hablado hace poco.

—Gumi y Luka están en la escuela esperándome —dijo, mientras miraba con atención el celular—. Iré con ellas, ¿está bien?

—Cuídate.

—Tú igual, hermanito. Dale saludos a Lenka.

—Bueno. —En el momento que Miku iba a correr, Mikuo le gritó de lejos—. ¡Oh! espera, ¿y no me vas a dar un abrazo?

—Es cierto, ¡lo siento! —corrió a darle un abrazo—. Te quiero.

—Yo también —murmuró con una sonrisa afable—. Hablemos en el recreo.

—¡Ya!

Y, luego de esa conversación, Miku se giró sobre sus pies y empezó a correr hasta llegar a la escuela.

Aquí empieza la vida real para Hatsune Miku. El lugar de todos los días: la escuela. No es su lugar favorito, claro está, pero como cualquier otra persona a su edad, está obligada a asistir, sacarse buenas calificaciones y hacer amigos. Al menos se divierte con sus únicas dos amigas; con ellas compartía gustos, secretos, y momentos agradables todos los días. Suficiente para Miku.

Apenas las vio, se puso al lado de ellas en una pose de victoria.

—¡En la escuela!

—¡Wow, fuiste rápida! —Gumi da un gran salto, y cae sobre Miku en forma de abrazo—. ¡Hiciste como fiu, y apareciste acá de repente!

Gumi Megpoid: su mejor amiga desde primaria. Una chica muy alegre, dulce y graciosa. Según Miku, ella sigue siendo igual desde que la conoció, y vaya que es cierto. Su comportamiento la hace ver como una niña de primaria, compitiendo con Miku por ver cuál es más pequeña.

—Aún así, esta vez perdiste —dice la otra voz, correspondiente a una peli-rosa bastante producida. Estiró los cachetes de Miku mientras reía victoriosa—. ¿Te quedaste dormida hasta tarde? ¡mira esas ojeras!

Megurine Luka: su otra mejor amiga desde...¿secundaria? sí. Apenas se mudó a la ciudad, conoció a Miku a través de Mikuo. En ese entonces, mientras ellas veían todo el proceso de romance entre Mikuo y su nueva novia, terminaron conociéndose muchísimo y acabaron en la misma escuela. Se implementó a su grupo porque es ahí donde se sentía más cómoda, y rápidamente se adaptó, pasando de dos a tres.

Era una amistad de lazos muy fuertes.

—Eh...bueno, algo así —Miku se rascó la cabeza riendo nerviosa—. Ni siquiera dormí.

—¡¡Miku!!

—¡Perdón!

—¡Sabes que me preocupa que no duermas las horas suficientes! Estás en etapa de crecimiento... ¡tienes que reunir las suficientes energías a través del sueño!

—Ya, ya...lo siento. Es que acabo de encontrar un nuevo anime, y...

—¿Un anime? —Luka frunce el ceño. Ya sabe a dónde va todo esto.

—...¡estaba tan genial! —insiste Miku, agitando sus puños—. Deberías verlo, a ti también te podría gustar.

—¡Yo quiero verlo! —Gumi levanta la mano saltando animadamente—. ¿De qué trata?

—Bueno...

Y, mientras Miku le contaba la trama, caminaban las tres hasta el interior de la escuela.

Habían muchas personas, como cualquier otro primer día de escuela. En abril se abre el nuevo año, y en consecuencia, los nuevos cursos. Se dirigieron hasta el muro en el que estaban los nombres de los alumnos al lado de su correspondiente salón, y las chicas no se detuvieron hasta encontrar que estaban las tres juntas.

—Qué alivio —Luka se llevó la mano al corazón y abrazó a sus dos amigas—. ¡Las tres en el mismo salón! ¡Podremos estar juntas al fin!

—¡Genial! —Gumi también estaba emocionada—. ¿Notaste que quitaron la clase D? Ahora están revueltos entre todas las demás clases. ¡Tendremos nuevos compañeros!

—¿Somos la clase B? —murmuró Miku, sin quitar la vista del muro aquel—. Segundo B. Suena cool.

—B de bonitos, B de Bob Esponja.

—Gumi, revisa si hay alguien de ahí que no conozcas —dijo Luka riéndose. Ella sabía bien que a Gumi le encantaba conocer personas y conversar con todos. Por eso mismo, conocía a casi todos los de la escuela, o bueno, al menos a los de su mismo nivel. Si pillaba a alguien nuevo, no había duda que Gumi iría corriendo a conocerlo.

Se alegró al notar que había compañeros nuevos.

—¡Los hay! ¡Hay como diez que no conozco! ¡Vamos a conocerlos!

—Pero primero vayamos a los casilleros; hay que quitarnos los zapatos.

—¡Ups, lo olvidé!

Buscaron los casilleros, los cuales estaban a la entrada de la escuela. Como tradición de la escuela y del país entero, apenas los alumnos entran, deberían cambiar los zapatos de calle con una especie de pantuflas que los permitía estar dentro del establecimiento. Por eso, cada uno tenía su propio casillero y se cambiaban ahí los zapatos que les correspondiera. Miku tuvo que separarse de Gumi y Luka porque su casillero quedaba algo lejos de ellas.

Abrió su casillero y se agachó un poco para sacarse los zapatos. Los intercambió con los de la escuela y verificó que estuvieran bien. Luego de eso, se hizo un paso atrás para cerrar la puerta y no chocar la cara con ella.

Sin embargo, su espalda sintió un fuerte impacto, el cual se sintió como rebote y desencadenó una serie de ruidos que puso de pelos parados a Miku.

Espantada, Miku se giró, y presenció la escena más inolvidable que vio a lo largo de sus dieciséis años.

Una chica rubia, la cual de seguro fue la que chocó con su cuerpo, tirada de trasero en el suelo, y Miku se mordió los labios sintiéndose culpable. Iba a dar un paso para acercarse, pero alguien le ganó, agachándose frente a la caída junto a una caballerosa mano. Era un muchacho muy apuesto que se parecía un poco a ella.

—Lo siento, te hice caer. ¿Estás bien?

Entonces todo empezó a reproducirse como un bonito filme de romance escolar, y la única expectante era Miku.

El héroe del filme era un chico rubio de celestes ojos, y la heroína coincidía en estas características físicas. Ambos poseedores de esculpidos rostros, parecían verdaderos actores de película romántica. El chico con una sonrisa encantadora, y la chica con una ternura increíble.

Inmediatamente Miku los relacionó pensando en lo bonitos que se veían juntos.

La heroína parecía tímida, ya que se demoraba en responder. Cuando lo fin lo hizo, levantó la mirada y asintió con dificultad.

—E-Estoy bien... no me fijé bien por donde iba, y...

—Hice que cayeras al suelo. Fue descortés de mi parte.

Y la mano seguía ahí, esperando a ser correspondida.

Por alguna razón, esto le recordaba mucho al anime que había visto aquella mañana. En el mismo ambiente escolar, el mismo accidente, y la pareja de la misma talla.

El chico parecía su alma gemela, y, por cierto, era muy amable, lo que se complementaba muy bien con la heroína, que al ver esa confianza dispuesta, aceptó la mano y se levantó del suelo.

Miku no era experta en leer las emociones de los demás, pero con esa mirada podía ver que aquella chica se sentía algo confusa y perdida, sin embargo, eso no le impedía mostrarle una pequeña sonrisa que denotaba amabilidad.

—No creo que haya sido tu culpa.

Ah, su sonrisa era muy bonita.

El chico pestañeó varias veces, quedando sin palabras. Esto fue tan disimulado que apenas se notó. En vez de eso, atacó con una mirada llena de confianza.

—Tendré más cuidado a la próxima, entonces.

—Yo también. —La heroína asintió, y quedó mirándose sus zapatos, incapaz de moverse. Al final, levantó su vista y lo miró desde abajo—. Muchas gracias.

—No es...nada. —Los caballeros también tienen debilidades, y esta parecía ser la de él: la chica—. En todo caso, mi nombre es Len. Podemos hablar más tarde, ¿qué te parece?

Len.

Miku se lo grabó en su mente, aunque le pareció un nombre muy extraño.

—De seguro nos encontraremos más tarde —respondió la heroína, poniéndose en posición para caminar—. Adiós.

—Adiós...

Y se fue.

Ni siquiera dijo su nombre, así que quedó como incógnita.

Chica incógnita...y Len.

Miku se sentía algo satisfecha, aunque quedó con ganas de ver más. Ella no se podía creer que ese era un encuentro como cualquier otro. Normalmente sólo se dirían un "ah, perdón" y ya, pero gracias a la caballerosidad del chico y la divinidad de la chica, quedaron flores y mariposas por el aire, así como en las películas sucede.

Ellos dos parecían destinados... No era exageración suya, es algo que los shoujos demostraban, y esto lucía como un real shoujo, y era hermoso.

Pero, antes de empezar a hacerse muchas películas, sintió la urgencia de salir corriendo hacia Gumi y Luka, para así contarles lo que recién había visto.

Deseaba volver a verlos otra vez dentro de la escuela, aunque sea para saber cómo acababa todo eso.

12 / 09 / 20

Uuh, qué emoción, luego de casi dos años volví con este libro, y sí, mejorado como lo prometí. Ahora estoy muy satisfecha con esto.

Sé que dejé abandonada mi cuenta por mucho tiempo. Han pasado muchas cosas, pero aah, espero volver de a poco para terminar este fanfic, y hacer algunos más. Quienes sean que estén leyendo esto, les agradezco mucho por seguir aquí 3 Sus comentarios me hacen realmente feliz.

La mayoría de cosas las dije en la parte de advertencia, así que es importante que lo lean. Al mismo tiempo publiqué un libro del tipo "blog" donde voy a subir todos los anuncios y contenido complementario a los fanfics que suba, así que los invito a leer.

Y bueno... espero que les haya gustado. Llevo preparando esto dos años así que díganme lo que piensan, comenten si les gustó mi narración, la idea, los personajes, el ritmo de la historia, todo. Muero de ganas de saber, estoy emocionada aaa.

Prepárense para el montón de cosas que vienen, prepárense para el estallido de shipps.

Si tienen alguna pregunta haganmela, ¿bien? 3

Nos vemos el próximo viernes. Hasta la próxima.