Hola a todos! Como andan? Espero que súper felices porque les voy a actualizar el fic! Jajajaja. Pensaba actualizar ayer pero tuve unos asuntos que resolver y no pude! MIL PERDONES. De cualquier forma, si se portan bien prometo que hoy les subo dos capítulos, quieren? Como siempre hago en esta parte del fic, les agradezco por sus reviews y demás alertas, no pensé que la historia tuviera tanta aceptación por parte de ustedes, pero sorprendentemente fue así y todo gracias a mis adoradas lectoras. LAS AMO! Ahora si, al cap!
Capítulo 2:
Bella P.O.V:
A mi alrededor, todos los alumnos que como yo y Edward comenzarían a estudiar leyes prestaban atención a la clase de ambientación que el director del área estaba dando, sonriendo de vez en cuando y lanzando chillidos de felicidad que me recordaban demasiado a Alice. Se encontraban extasiados de poder comenzar la Universidad, felices de que ya no serían tratados como niños y aún más, ansiosos por el montón de fiestas informales que los chicos de las residencias darían esa misma semana.
Por mi parte, yo intentaba mantener mi mejor cara de felicidad lo más naturalmente que me era posible, a pesar de estar a punto de reventar de la ira.
A mi lado, Tanya no dejaba de platicarle a Edward cuanto había gozado de un viaje a Europa que había realizado antes de comenzar las clases. Inclusive en algunos momentos sacaba su mega teléfono de última generación (que en verdad me hacía sentir vergüenza de mi viejito Motorola con tapa y antena) y le mostraba algún par de fotos a él, recibiendo varios llamados de atención por interrumpir la clase con sus patéticas carcajadas.
Mi corazón se sentía pesado y oprimido contra mi pecho… Se suponía que ese día debía ser el mejor de toda mi vida. Edward y yo pasearíamos por todo el campus tomados de la mano, escuchando atentamente las clases y preparándonos para encabezar la lista de mejor promedios de la clase.
Ese era el plan perfecto para ambos, siempre lo había sido… Pero para convertirse en realidad se necesitaba de dos personas, y mientras que una continuaba hablando con su boba ex novia, la otra sentía solo ganas de llorar.
-Alguien me puede decir la importancia que rigen las leyes en nuestra comunidad el día de hoy?, preguntó el Sr. Monroe mientras varios de los estudiantes levantaban sus manos con fuerza y determinación. Intenté volverme pequeñita y ocultarme detrás del chico que se encontraba delante de mí, pero no conseguí hacerlo, y los ojos de color negro del profesor se enfocaron en mí, mientras una maligna sonrisa aparecía en sus labios.
Yo había cambiado, debía admitir que contaba con el doble de fuerzas que antes tenía, pero mi timidez aun era un gran problema para mi espalda y no había conseguido entrar en confianza lo suficiente como para hablar de manera suelta frente al resto de mis compañeros.
-Usted, dijo el señalándome, consiguiendo que varias cabezas voltearan a verme. Solo en ese momento Edward recordó que a su lado me encontraba yo y me tomó de la mano intentando darme valor. Me sentí asqueada de saber que había estado tan entretenido con su ex novia que antes de eso ni siquiera recordaba donde nos encontrábamos. –Puede responder a mi pregunta?
"Toma aire e intenta no trabarte con las palabras", me murmuré internamente.
-Creo que la importancia de las leyes radica en buscar el bien para todas las personas…
-Explíquenos de qué forma pensaría usted en conseguirlo.
Me sentía asustada… Nos sabía que decir, era como si las palabras se hubiesen ocultado detrás de mi garganta y no quisieran salir de ahí. Me obligué a rebuscar en mi cabeza una respuesta, y aunque dolió demasiado, use mis propias experiencias para basarme en mi siguiente dialogo.
-Buscaría conseguir la justicia, que los malos paguen y los buenos no terminen perdiendo por consecuencia de otros. Intentaría lograr que personas inocentes no sufran cosas por tener miedo a contárselas a alguien. Como abogada brindaría confianza y lucharía por conseguir que la verdad reine por sobre el silencio y los temores.
Tanya aplaudió a mi lado con sus manos de perfecta manicura y bostezó en signo de aburrimiento. Inclusive creo que pronunció un "Que poco original", pero no estaba segura de ello.
No pude evitar sentirme ofendida por aquella escena, solo yo y personas que podía contar con mis dedos sabían mi triste historia, y ella no era nadie para creer que mis pensamientos eran poco originales. Si tan solo supiera…
-Un excelente punto de vista, Señorita…
-Swan, respondí con mi cabeza en alto mientras varios chicos me sonreían, como felicitándome. Eso me hizo sentir bien por un instante.
-Creo que usted podría llegar a ser una gran abogada algún día. Mantenga sus expectativas en alto y conseguirá todo lo que quiera.
"Ojalá así sea", me murmuré internamente. Ya había perdido demasiado como para permitir que continuaran robándome situaciones importantes de mi vida.
…
-Y podríamos a salir a cenar juntos alguna vez, o inclusive ir a Londres de vacaciones! Recuerdo que antes te gustaba demasiado ese país, iba gritándole la rubia estúpida a mi novio mientras nos dirigíamos al estacionamiento.
El rostro de Edward se veía algo agotado, como a punto de estallar o algo en ese sentido, pero aun así, observando sus sentimientos respecto a Tanya, yo seguía disgustada con él. Bien podría haberle dicho que estaba cansado de su cháchara o que se callara por un momento, pero le había seguido los jueguitos y eso me molestaba demasiado.
-Y si quieres tú también puedes ir Bella, no me molestaría en nada que nos acompañes.
Me detuve un segundo y la observé mientras reía irónicamente. Era en serio? Todos sus planes habían sido planeados solo para ella y mi novio? MI novio? Debía ser una broma porque de lo contrario la tomaría de los pelos teñidos y feos que tenía y la arrojaría a la autopista principal, sentándome a un lado para observar el espectáculo.
Pero entonces, cuando estaba a punto de tirarme sobre ella para dejarle los ojos teñidos de púrpura, un auto rojo cereza entró al aparcamiento con velocidad, frenando de golpe y dejando marcas de ruedas en el asfalto. Estacionó velozmente detrás de mí luego de dar una vuelta, captando extrañamente solo mi atención.
Al parecer los otros dos estaban tan concentrados en sí mismos que no habían notado el tremendo ruido del carro al detenerse unos metros atrás nuestro. Suspiré realmente enfadada y luego me concentré en el objeto de cuatro ruedas que se había detenido y no se movía ni un solo centímetro.
Conocía ese auto, inclusive lo detectaría hasta con los ojos cerrados, y fue eso lo que me llevó a correr hacia él sin siquiera despedirme de Edward, montándome con tanta velocidad que mi vestido casi quedó atorado entre el asiento y la puerta del carro.
-Rosalie! Alice!, grité en cuanto las vi, mientras ellas se abalanzaban sobre mí y me abrazaban como si no nos hubiésemos visto en años. La bocina del auto comenzó a sonar por culpa del codo de Rose y las tres comenzamos a reír alocadamente mientras cada una regresaba a su lugar. –Qué hacen aquí?
A pesar de no conocerlas demasiado, las amaba, realmente las adoraba. Eran como hermanas para mi, hermanas que necesitaba siempre para poder sonreír y que me recordaban a mi feliz vida cuando aún era pequeña, y tenía un hermano de verdad.
-Que te creías, Bells, que no saldríamos mas de compras porque ahora estas viviendo al otro lado del mapa? Ni lo pienses!, chillo Alice con su brillante sonrisa de dientes perlados, mientras la mirada de Rose se dirigía al Volvo de mi novio, donde aun Tanya seguía hablándole a través de la ventanilla mientras él miraba a todas partes con una expresión de total preocupación.
-Qué demonios… Y yo que quería saludar a mi amigo, será mejor que lo deje para otra vez, murmuró la rubia notando la prescencia de la que aun era considerada "La más hueca de Forks".
Mi teléfono comenzó a sonar mientras me reía por el comentario de mi amiga. Lo tome de mi bolsillo y vi que era un mensaje de Edward.
"Bella por favor, donde estas?"
Otro más llegó justo después de ese.
"Por favor respóndeme, me estoy preocupando"
-Será mejor que nos vayamos, les dije y apagué mi móvil en una reacción violenta que no había ni siquiera meditado.
Un susto de vez en cuando no le haría mal, después de todo, era mejor eso que arrojar a su nueva amiguita por la avenida principal.
…
-Como están chicas? Es difícil no vivir más en Forks, les dije luego de diez tiendas de ropa visitadas, tres hamburguesas y dos helados (Alice se había comido el helado de Rose y Rose me había quitado el mío). Las bolsas se habían amontonado en el suelo debajo de nosotras como basura en un basural. Estas chicas tenían un problema muy serio con la ropa.
-Extrañándote, eso es obvio, dijo Rose mientras me sonreía. –Los chicos te mandan un montón de saludos y esperan que pronto vayas a visitarnos.
-Lo hare, dalo por hecho. Extraño a los padres de Edward también, así que pronto me van a tener por ahí.
Alice hizo una mueca algo extraña cuando escucho la palabra "Edward" salir de mis labios y luego suspiro.
-Cuando apareció la rubia?
-Tanya?, pregunte a pesar de que ya sabía que se trataba de ella. Bufé enfadada. –Ayer, no ha dejado de molestarnos desde entonces, lo peor de todo es que Edward se olvida de a ratos que yo existo, y le sigue todas sus bromas. Es sofocante. Me hace sentir como si fuera más un perchero o una maceta que su novia. Es… triste.
Rose tomó mi mano por encima de la mesa y le dio un apretón suave.
-No te sientas mal… Edward puede ser un tonto a veces pero te ama, te ama más que a nadie en el mundo, eso es seguro y nunca dudes de ese amor que él siente por ti, porque es puro y siempre será tuyo.
Ella tenía razón. No debería dudar de él. Había estado conmigo en el peor momento de mi vida y aún así seguía a mi lado, acompañándome siempre.
Me acerque a mis dos mejores amigas y las abrace con mucha fuerza, mientras ellas pronunciaban un audible "Awww".
-Las amo chicas, no sé qué haría si ustedes me faltaran.
-No nos agradezcas, respondió Alice mientras me miraba con un brillo muy especial en su mirada. Algo en ella estaba mal, se encontraba muy callada, rarísimo de su habitual personalidad. No sabía que le sucedía, pero que ella no estaba bien era algo evidente. Me preguntaba como Rose no se había percatado de ello.
Justo en ese momento el teléfono móvil de Rose comenzó a sonar, y ella sonrió con una extraña fascinación.
-Es Emmett, regreso en unos minutos!
Yo y el pequeño duende no alcanzamos ni siquiera a decirle "Ok" antes de que la rubia saliera corriendo hecha un rayo y se metiera al baño del Starbucks donde estábamos.
Y a pesar de que quería pasar más tiempo con Rose, agradecí que se retirara por un instante. Debía saber que sucedía con Alice y urgente.
-Al…
-Bella tengo que decirte algo importante, me respondió ella percibiendo el rumbo que tomaría esa conversación. Suspiré y me senté más cerca de ella. Lo había presentido.
-Dime…
-Es sobre… sobre tu padre.
Los chicos se habían enterado de mi situación justo cuando tuve mi accidente y lo habían tomado de la mejor forma posible, por lo que no me molestaba en lo absoluto que lo supieran. Pero el que Alice me recordara a aquella persona que quería borrar de mi mente me hizo sentir mareos, nauseas y mucho miedo en un solo segundo.
-Que… que hay con él?, pregunte terriblemente asustada.
Ella se enderezo en su silla y rebuscando algo en su cartera de diseño, saco un sobre blanco, repleto de sellos y firmas.
-Pase por tu casa el día después de que tú y Edward se fueron. Esme me había dado unas cuantas flores que quería que plantara en el patio delantero como bienvenida a la nueva familia, así que aproveche a recoger la correspondencia, pensando que solo serian boletas e impuestos, pero entre esas estaba esta carta de la Comisaria de Forks, y fue por eso que insistí tanto a Rose en venir a visitarte. No podía darte la noticia por teléfono ni mucho menos. Ella no lo sabe, creo que pude disimular todo el camino.
Con una temblorosa mano tomé el sobre y lo guarde en mi cartera, sin siquiera observarlo, mientras le sonreía a Alice y colocaba una mano en su hombro, diciéndole que todo estaba bien.
Y a pesar de sentir una terrible ansiedad, aun no quería leerla, no tenía las fuerzas suficientes para ver lo que había en su interior. Mi corazón dolía demasiado en ese momento.
Porque siempre que algo bueno me sucedía otra cosa mala la empañaba de forma tan veloz?
…
Las chicas me habían dejado en la puerta de casa, despidiéndose con un beso y rogándome que pronto las visitara. Nos habíamos quedado más tiempo del debido en el Centro comercial y la tarde había pasado a ser noche en un par de minutos.
Me arrastre dificultosamente junto con mis bolsas de ropa hasta los escalones de mi departamento y me senté ahí, suspirando agotada. No alcanzaría a llegar hasta la sala de la casa sin desplomarme antes
Mis sentimientos eran una mezcla homogénea, difícil de separar. No sabía cómo sentirme en ese momento, no sabía cómo actuar y lo peor de todo era que un peso muy fuerte en mi bolso me obligaba a pensar en cosas que quería olvidar, me obligaba a enfrentarme a algo para lo que no estaba lista aun.
El Volvo de Edward estaba aparcado a un lado del camino, brillando con la luz de la luna. De seguro él estaría dentro de la casa.
No me molestaría en nada recurrir a su ayuda, rogándole que me apoyara en ese momento y leyendo la carta junto a él, para que me contuviera en cuanto me enterara de lo que había sucedido.
Pero algo muy dentro de mí me decía que no debía hacerlo.
Esos eran mis propios problemas y debía resolverlos sola.
Con cuidado metí la mano en mi cartera y saqué el sobre que en ese momento ardía como llamas del infierno. No lo pensé demasiado y rompí el papel con fuerza, sacando su contenido.
Era una sola hoja, escrita por computadora y firmada al final.
Tomé aire, suspiré, tomé aire una vez más y me decidí a leerla.
"Señorita Isabella M. Swan:
Se le informa que el expediente del accidente de Dwyer, Renee y Swan, Jacob ha sido abierto una vez más a causa de nuevas pruebas que corregirían la caratula del suceso, pasando de su actual título a "Homicidio Culposo".
Se necesita inmediatamente su prescencia en el Juzgado y Comisaría de la ciudad de Forks, en Washintong para que gracias a su ayuda podamos determinar si el verdadero culpable de este accidente es el señor Swan, Charlie.
Muchas Gracias. Se despide atentamente Meyer, Jonh T. Comisario de Forks".
Una bomba estalló dentro de mi corazón.
Ese suceso ya estaba enterrado en mi vida, yo misma lo había enterrado demasiado abajo como para que pudiera resurgir una vez más. No quería recordar lo que había sucedido esa noche, no quería hacerlo porque dolería, dolía como el mismísimo infierno.
Que demonio haría ahora?
Y más al saber que todo podría haber sido provocado por mi padre… El hombre que no solo había destruido mi vida, sino que también podría haber acabado con la del resto de mi familia.
Chan Chan chan! Empezó el drama! Se esperaban algo peor de mi? Jajajaja. Las quiero muchísimo, espero atenta sus reviews.
