—¿Eh? ¿una pareja cliché como de las películas americanas?
—No, no; ni siquiera americanas. Era como un anime en carne y hueso. ¿Recuerdas el anime que te mostré hace tiempo? ¡así, con brillos y todo!
—Ya no veo anime, y no me puedo imaginar una cosa así en la vida real —dijo Luka con sabor a sorna mientras se apoyaba en una máquina expendedora.
Hace cinco minutos Miku había tenido el encuentro con la chica incógnita y Len y fue corriendo a contárselo a sus amigas. Lástima Luka era difícil de impresionar, por lo que nada de lo que decía le convencía.
Miku estaba preparando sus palabras para convencer a su amiga, cuando llegó Gumi con tres bebidas en la mano. Con emoción, les pasó a todas una y se quedó con el jugo de zanahoria, mientras contaba su difícil expedición en las máquinas expendedoras y lo complicado que fue meter ese dinero. Casi siempre pasaba lo mismo, pero según ella, se estaba acostumbrando.
—Gumi. —Antes de destapar la botella, Miku decidió terminar con el punto de conversación— ¿Tú crees que las parejas románticas existen en la vida real? ¿el amor a primera vista?
—Oh, Miku —suspira Luka rodeando los ojos.
—¿Uh? ¿que si existen? —Gumi se saca de la boca el jugo que estaba a punto de acabar y mira a su amiga con ingenuidad— Ah...pues yo creo que sí. ¿Por qué no? —sonríe y vuelve a tomar de la botella, como si nada pasara.
Esa respuesta hizo sonreír a Miku; era justo lo que esperaba. Gumi siempre la apoyaba en todo.
Sin embargo, eso no parecía convencer a Luka. Después de todo, la respuesta de Gumi era muy predecible, y su forma de ver el mundo era muy distinto a como ella misma lo veía. ¿Acaso lo que diga tenía que hacerle cambiar de opinión?
—Ah, entiendo que a ustedes les gusten estos temas, pero ya que me digas que lo viste en la vida real es algo...¿cómo decirlo? nadie se enamora a primera vista, y estoy segura que tu mente lo romantizó todo.
—¡Hey! Eso es grosero —bufó Miku, cruzándose de brazos molesta. Luego se quedó unos segundos mirando el techo, recordando aquel momento—. Él pidió verla otra vez, ¡hasta le dijo textualmente "podemos hablar más tarde"! No lo viste, pero de verdad se veía cautivado, al igual que ella. Como dije: amor a primera vista.
Luka suspiró, divertida. Le parecía gracioso el tono que siempre usaba cuando estaba enojada, pero si seguía podría enojarse muy en serio y eso dejaría de ser lindo, así que decidió hacerle caso.
—Bueno, como sea. ¿Los conocías? ¿Crees que puedas verlos otra vez? ¿Cómo eran físicamente? ¿Sabes sus nombres?
—No, no los conocía, pero de seguro podré hacerlo alguna vez. Emm...ambos eran muy lindos, ¡y el chico se llamaba...! creo que... Lo... ¿Lon? eh, algo así. ¡No me acuerdo!
—¿Lo mencionó?
—Sí. ¡Era muy fácil! No puedo creer que lo olvidé.
—Suele pasar —Gumi la consoló golpeándole varias veces la espalda—. Varias veces he olvidado el nombre de las personas... ¡son tantos que mi mente ya no los puede recordar!
—Pero... se supone que yo me lo sabía de memoria —musitó Miku encorvando sus labios hacia abajo. Justo en ese momento, Luka terminó su refresco y lo botó en la basura más cercana, haciendo como si nada pasara.
—Bueno, de seguro te acordarás más tarde. Por mientras, asegúrate de terminar el refresco; en pocos minutos sonará la campana y tenemos que ir a clase. ¡No puedes tomar bebida en clases!
—Agh...
Miku abrió la botella y empezó a tomar, resignada, mientras seguía intentando recordar.
Si él lo había dicho, y estaba todo el tiempo repitiéndolo y repitiéndolo, ¿cómo rayos se le olvidó?
Le molestaba mucho olvidar cosas importantes; era algo horrible. Sin embargo, y antes de desanimarse completamente por eso, trató de convencerse que los podría ver de nuevo e investigar, o sino, directamente preguntarles. No tenía porqué ser tan complicado.
—¡Hey!
—¿Eh?
¡Plop!
Miku miró a su alrededor, totalmente confundida. Luka y Gumi estaban metros adelante y ahora caminaba por un pasillo muy lejos a su ubicación anterior, como si se hubiese teletransportado. ¿Estaba tan distraída que ni siquiera se fijó por donde iba?
Miró abajo suyo.
Una chica caída.
Por un momento su corazón se aceleró pensando que era la misma persona que antes, pero se desilusionó al ver que era una persona más, nada que ver con la que había visto antes.
Esta persona era una pelirroja con un peinado bastante extraño. Dos tornados a cada lado de su cabello, ¿qué tipo de estilista tenía esta persona para que le haga un peinado tan raro?
Miku le ofreció la mano intentando disculparse.
—Lo siento, te hice caer. ¿Estás bien?
Las mismas líneas que dijo el tal chico salieron solas de su boca. Miku se sorprendió a sí misma cuando las dijo.
Sin embargo, la chica no respondió igual.
Se paró por sí misma del suelo y se limpió las rodillas, mirándola con el ceño fruncido. No era para nada tierna como la chica que había visto en la mañana; definitivamente no.
—¿Qué tal si miras por donde caminas? Pudiste haber causado un accidente, idiota.
Oh.
"Idiota".
Miku se sintió inmediatamente atacada. En definitiva se había distraído un poco, pero no era educado decirle "idiota" a una persona sólo por eso, ¿o sí?
Tal vez sí. Bueno, eso es lo que pasa en la vida real; los chicos de la mañana habían sido una excepción.
—Perdón, no estaba mirando el camino. Estaba pensando en algo... —miró su botella en la mano, la cual estaba vacía actualmente—. Hasta me tomé la botella entera. Dios, ¿cuánto caminé?
—Por lo que veo mucho. Pero bueno, no me interesa de todos modos. Adiós, me tengo que ir.
—Bien, adiós.
Y cada uno tomó caminos diferentes: Miku hacia su salón, y la chica de peinado raro hacia...el otro lado.
No pasaron más de seis segundos cuando la campana sonó con mucha fuerza. Las personas empezaron a caminar apresuradas hacia sus salones, y la chica de cabello color sangre bufó y dejó de caminar.
Se devolvió, quedando cerca de Miku.
—Justo cuando quería entrar al baño —se quejó en voz alta y Miku la miró. Esto la molestó y comenzó a caminar rápido, intentando ganarle.
Miku también empezó a caminar rápido. Todo eso le parecía raro, y quería alejarse.
Al final, terminaron trotando intentando llegar al mismo salón.
—No me digas que vas al mismo salón —dijo la chica con incredulez. Miku tragó saliva. No sabía exactamente por qué, pero esa idea no le entusiasmaba demasiado.
—¿Segundo B? —preguntó, con intención de confirmar. La pelirroja a su lado asintió, llevándose la mano a la frente.
—Entro yo primero.
—¡Oye! eso es...
Y, mientras entraba al salón, empujó a Miku suavemente dejándola atrás.
Muy grosera, pero ya qué.
Entró después de la chica y con una mirada se dedicó a buscar a sus amigas. Ellas ya habían elegido asiento y estaban esperándola con uno vacío; lamentablemente atrás de ellas.
—¿Atrás? —Miku se acercó con un puchero en los los labios—. Bueno, entiendo...
—¡Si quieres me puedo sentar contigo! —exclamó Gumi apenas la escuchó.
—¡Olvídalo! —respondió la de cabellos rosas atajando a Gumi. Después de eso, se acercó a Miku con expresión de preocupación—. ¿Dónde estabas?
—Emm, por ahí. Mientras caminaba hacia acá choqué con una chica con cabello extraño y...
—¿Perdón? —Una voz mega ofendida se escuchó desde la izquierda de Miku. A Miku se le escapó un chillido; era la misma chica que había visto antes.
¡Verdad que era del mismo salón!
Pero...¿en qué momento se colocó tan cerca?
Por los nervios, rápidamente se inclinó ante ella haciendo varias reverencias para disculparse. La de cabellos rojos y "cabello extraño" ahora la veía desde arriba, con algo de superioridad, mientras la juzgaba con su mirada.
—Mi cabello está hecho en un estilista de alto rango. Si tienes envidia por favor no llores frente a mí.
Y se retiró.
Bueno, tampoco fue tan lejos; se sentó al lado del puesto en el que estaba Miku, y de inmediato sacó sus audífonos y se puso a dibujar. ¿Amistades? ¿sociabilidad? ninguna. Sólo causaba pánico, lo que evidentemente se veía en los ojos de Miku. Luka se acercó a darle tranquilidad, mientras Gumi, siempre sin pelos en la lengua, se puso al lado de la recién sentada.
Agachada al lado de ella, puso sus dedos en la punta de la mesa y la miró fijamente.
—Tu cabello es realmente bonito.
Era increíble. Siempre se acercaba a las personas y sabía bien qué decir, logrando un impacto positivo en ellas. Aunque ahora era dudoso si lo lograría con ella.
Recibió una lenta mirada que paró en sus ojos, luego en la mesa, y al final con una sonrisa de medio lado.
Rió.
—Gracias, lo sé.
La de ojos esmeralda sonrío con orgullo cuando recibió esa respuesta. Y, la verdad, le pareció muy afable. Las ganas de seguir hablándole aumentaron de inmediato.
Comenzaron a hablar de su cabello, y luego le preguntó por su estilista. Recibió una respuesta cortés. Al terminar, acercó su mano esperando un pequeño apretón, el cual no tardó en ser correspondido.
—Gumi Megpoid.
—Teto Kasane.
Brillante.
Gumi se despidió y se dirigió a sus amigas, las cuales la esperaban boquiabiertas, totalmente sorprendidas por aquellas habilidades sociales que tenía. Siempre era capaz de acercarse desde humanos a perros, y salir con una buena charla. Era alguien muy amigable, y no había nadie quien pudiera refutar en ello.
—¿Cómo diablos le hablaste? —dijo inmediatamente Miku apenas se acercó a ella. Gumi iba a contestar, justo cuando fue interrumpida por Luka.
—Ella es buena en comunicaciones. Siempre tiene la respuesta para todo tipo de personas.
Miku asintió como si estuviera aprendiendo de ella, ya que era todo lo contrario.
La peli-verde sonrió sacando su lengua. No era nada difícil para ella.
Y luego de eso se sentaron, con Miku al lado de Teto. Al sentarse ahí, notó que ella estaba absorta en la música y golpeaba suavemente la mesa al compás de la tranquila melodía, sin decir ninguna sola palabra. Seguramente sería una acompañante silenciosa, lo que sería perfecto para Miku. Al menos sus amigas no estaban tan lejos y también podría hablar con ellas de vez en cuando.
Fue un minuto en total hasta que la puerta se abrió y un hombre de edad adulta entró por la puerta. Era alto, tenía el cabello negro y llevaba gafas. Por supuesto era el nuevo profesor que les haría clases ese año.
Lucía agradable.
Escribió en la pizarra mientras hablaba de futuros, proyectos y la esperanza de que todos se lleven bien ese año. A pesar de ser algo nervioso Miku lo seguía, al igual que toda la clase, haciendo silencio para que él hable.
Era un ambiente muy tranquilo en su nueva clase con compañeros desconocidos, hasta que de repente un repetitivo sonido interrumpió el discurso del profesor, el cual venía desde la puerta delantera. Todos levantaron la cabeza para mirar con curiosidad lo que sucedía, aunque nadie podía ver nada; la persona estaba muy afuera del salón, y sólo quien esté en el puesto del profesor podría observarla.
Así que en cambio, algunos se pusieron a mirar al profesor Kiyoteru, quien se acomodó sus lentes y miró a la persona con suma seriedad.
—¿Qué necesita?
—Uh...esta es la clase 2-B, ¿verdad?
Una voz femenina, delicada y realmente fina. Esto encendió la curiosidad en algunas personas quienes doblaban todo el cuerpo para alcanzar a ver algo, como Miku; lamentablemente esto no era posible, y sólo ganaba una mirada de desagrado de su compañera de mesa, lo que la avergonzó un poco e hizo que se vuelva a sentar.
—La campana tocó hace quince minutos. ¿Por qué tanto retraso? —dijo el profesor poniéndose frente a ella.
—Me equivoqué de clase, lo siento...
Y una mano delgada se estiró con un papel en la mano. Sólo el profesor podía leer lo que había dentro.
—Voy a comprobar si ese nombre está en mi lista... —Rápidamente fue al libro de clases y buscó dentro, obteniendo una respuesta inmediata—. Bien, tienes suerte. Te contaré como presente, pero a la próxima intenta no atrasarte de nuevo, ¿bien?
—Qué fácil —murmuró Teto, siendo escuchada sólo por Miku, quien se giró a verla.
Y, cuando miraba la expresión de Teto, escuchó ruido venir de todos sus compañeros, en su mayoría suspiros y comentarios de los chicos. Miku se giró a ver rápidamente.
Y ahí la vio.
No era la única que lo pensaba, la verdad; todos estaban diciendo en ese momento lo bonita que era. Quizá era ese tipo de rostro que sólo ves en las películas, de mujeres preparadas de tal manera que la belleza sea máxima, pero esta vez era una real deambulando por el salón de clases, así como un ángel. Hermosos rasgos, bonito cuerpo, una cuidada actitud y unos ojos celestes que brillaban con la luz...ah, probablemente era una modelo sacada de una revista.
Para Miku era eso, y más, porque apenas se dio cuenta, se emocionó el doble y se paró de su silla respirando repetitivas veces.
La razón era porque...era porque...¡la persona era ella!
Los mismos ojos, la misma cara, ¡lo mismo todo! Si Miku no la estaba soñando ahora mismo, podía asegurar que era ella la persona que había visto esa mañana, mientras cambiaba sus zapatos en los casilleros.
Su sueño de volver a verla se volvió realidad, ¡y ahora estaban en la misma clase!
Miku se llevó las manos a las mejillas y chilló internamente, escondiendo su cabeza debajo de la mesa. Tenía suerte que nadie la estaba viendo, a excepción de Teto, que ahora era ella quien se giraba a verla sorprendida.
—¿Te gustan las mujeres?
Miku decidió ignorar ese comentario y calmarse, mientras seguía viendo a la chica que tomaba asiento en uno de los delanteros. ¡Ahora podría ver su espalda todo el tiempo!
Y, con todo ese show, Gumi y Luka se giraron a ver a Miku. La peli-verde no lucía tan diferente a ella, aunque Luka sí; eran como las dos caras de la moneda que se repartían por todo el salón.
Una era Gumi, quien sonreía emocionada.
—Es muy linda, ¿vieron?
Y la otra Luka, quien miraba con desagrado.
—¿Qué tanto le ven?
Pero si algo era claro que todos se fijaban en esa chica.
Con una sonrisa de medio lado, Teto se dedicaba a mirar a Miku mientras ella observaba a la nueva como tonta enamorada. Luego observó a las amigas de esta, haciendo una mueca para que la vean también. Se le escapó una risa.
—Parece que se enamoró de la nueva.
No tan lejos de la realidad.
—¡Mírenla! Se levantó a botar basura. ¡Está de pie!
—Uy, Miku...
—Usa una cinta en su cabello como de conejito. Se ve muy linda, ¿no creen?
—¡¿Podrías simplemente...?!
—¡Ah! ¡sonrío! ¡mira sus mejillas! ¡qué tierna!
—¡¿...callarte de una vez?!
Ya casi media hora llevaban desde que llegó la nueva, y lo único que salía de la boca de la menor de los Hatsune era lo impresionada que estaba por ella; incluso el mínimo suspiro era motivo de los miles de corazones que había alrededor de su cabeza. Sus compañeras de puesto estaban hartas de escucharla hablar y hablar todo el tiempo, sobretodo Luka, a quién rápidamente se le agotó la paciencia y le pidió que se calle desesperadamente. Ahora Miku se encontraba mirándola con miedo.
—¿Uh? Yo...
Habían algunas personas mirando la escenita, curiosidad de saber de dónde venía ese grito tan molesto. En su interior, Luka se había arrepentido de hacerlo; no quería hacer espectáculo con su mejor amiga por una posible estúpida pelea.
Esperó a que todos dejaran de mirar y se acercó a ella, silenciosa.
—¿Puedes parar? —susurró.
Tener que escuchar cinco mil veces lo enamorada que estaba por la chica nueva realmente le colmaba la paciencia. Parecía una niña pequeña de esas que nadie soporta, aunque Miku no se había dado cuenta hasta ahora, razón por la que se avergonzó y asintió con la cabeza, intentando no volver a decir ni una sola palabra.
A su lado, Teto miraba la situación con diversión. Las chicas que acababa de conocer se le hacían realmente graciosas.
—Triángulo de celos.
—¡Claro que no! —exclamó Luka.
—¿Alguien puede llamar a la policía? Mi compañera de asiento es una acosadora... me da miedo que me acose a mi también.
—A ti no te voy a acosar —farfulló Miku escondiéndose entre sus brazos.
La de cabellos rojos rió con unas fuertes carcajadas y sostuvo su mentón con su mano, mirándolas con satisfacción. Había logrado molestarlas a ambas, así que se sentía dichosa, como una diosa.
Gumi estaba presente en la escena, pero sólo se reía. Era normal ver este tipo de escenas, aunque ahora Teto lo hacía mucho mejor, razón por la que le caía tan bien.
¿Qué podía decir? Miku estaba fascinada por la chica nueva. Nada romántico: sólo había quedado encantada, así como si conociera a una princesa Disney en persona. Aunque tampoco podía decir que se sentía completa, ya que la media naranja de esa chica no se veía por esos lares; al parecer no estaba presente, lo que la hacía sentir algo triste.
Su nombre era Nem, ¿no?
Por mientras, sólo podía suspirar en su asiento sin prestar una pizca de atención a lo que escribía su profesor en la pizarra. De hecho, hasta se le había olvidado que estaba ahí.
Sin embargo, en unos pocos minutos su nueva compañera de asiento la molestó de nuevo tocando su hombro dos veces. Miku ni siquiera hizo mucho esfuerzo en girarse, hasta que notó el gesto que hacía Teto con su mano pidiéndole que se acerque. Le hizo caso aproximando su cabeza hacia ella por debajo de la mesa, dándose intimidad para que Teto le dijera algo al oído.
—¿Así que hoy viste a una pareja en la mañana?
—Sí...algo así.
—¿Sabes si son pareja?
—¿Uh? —Miku miró hacia la chica rubia que estaba en uno de los puestos delanteros—. Pues no, pero no parecían pareja...
—¿Entonces por qué no los haces pareja?
—¿Qué?
Confundida, Miku pestañeó varias veces.
—¿De qué hablas?
La pelirroja sonrió de medio lado, inclinándose hacia su bolso. Ahí empezó a buscar entre sus cuadernos uno en específico, el cual sacó y puso una página en especial para mostrárselo a su compañera. Tenía un par de dibujos y letras por todas partes. Miku se quedó unos segundos intentando comprender de qué iba todo eso.
—¿Eso es...?
Habían muchos cupidos dibujados por todo el cuaderno. Aunque no quisiera admitirlo, a Miku le llamó mucho la atención y se quedó observándolos fascinada. Todo era muy lindo y se notaba que alguien le había dedicado mucho esfuerzo a eso, pero...¿a dónde quería ir? ¿por qué le mostraba eso? ¿por qué decía cosas como esas? ¿acaso estaba escuchando mal?
Esperando que Teto vuelva a decir algo, Miku la miró a los ojos ladeando la cabeza. Esto funcionó, e hizo que Teto vuelva a tomar la palabra.
—Si no son pareja, con esto puedes hacer que lo sean.
—¿Eh?
Pasó a la otra hoja, mostrando un título enmarcado con nubes de muchos colores. "Shipp Game", palabras que claramente estaba en inglés, y con lo poco que sabía Miku, igual pudo descifrar lo que decía.
—¿Shipp juego?
—Suena muy feo en nuestro idioma; dilo en inglés —contestó volviendo a pasar hoja—. Es un juego que se trata de juntar personas, así como cupidos. Será perfecto si descubres que esas dos personas no son pareja real, y si quieres que ellos tengan una real historia de amor de secundaria. Este juego te podrá ayudar.
—¿"Así como cupidos"?
—Sí. Si tú lo intentas, esas personas pueden quedar juntas y tener su final feliz juntas.
Una de las cosas que más le gustan a Miku son las historias de amor, los cuentos de hadas y los cupidos, pero esta era la primera vez que escuchaba algo como "un juego que se trate de ser cupidos". ¿Cómo alguien podría ser cupido con personas reales? ¿cómo alguien podía hacer que el destino de dos personas se involucre? No son personajes de cuentos o algo que se pueda controlar, porque la vida real es mucho más compleja que eso, pero aún así se le hacía muy curioso. Ni siquiera podía apartar la mirada del cuaderno pensando en eso. ¿Y si tenía la oportunidad de hacerlo aunque sea una vez?
El caballeroso varón y la tierna dama juntos, siendo pareja, enamorándose... ¿no sería eso muy lindo? Pero de ahí hasta hacerlo todo por sí misma...
La de cabellos turquesas inspiró con mucha fuerza sintiendo su corazón latir rápidamente. Wow, esto por alguna razón le daba mucha emoción, y ni siquiera podía explicarse por qué.
Teto la miró fijamente esperando una respuesta. Podía notar que había causado una emoción en ella, justamente como pensaba.
—Hasta ahora sólo soy yo. ¿Quieres jugar conmigo y hacer ese final feliz realidad?
Crear un final feliz.
18 / 09 / 2020
