Hola, acá les traigo un nuevo cap. Millones de gracias por los reviews y las alertas, las quiero mucho. Disfrútenlo…


Capítulo 4:

EDWARD P.O.V:

El molesto despertador comenzó a sonar encima de mi mesa de noche, pero realmente no le di importancia.

Llevaba toda la noche despierto, sin la posibilidad de pegar un ojo durante diez minutos, ya que cuando lo hacía una sola imagen llenaba mi cabeza y me obligaba a despertar: Bella.

No comprendía el por qué de su actitud conmigo la noche anterior. Había actuado nerviosa, enfadada y totalmente a la defensiva, a pesar de que yo solo había querido ayudarla. Pensé que su vida siempre estaría abierta para mí, para cuando quisiese formar parte de ella, pero el día anterior había dejado muy claro que me quería fuera de sus problemas, problemas que con tan solo ser de ella ya eran parte de mí también.

Me encontraba solo en casa, Bella se había ido hacía una hora, quizá mucho antes. No recordaba bien, solo había escuchado la bocina de un taxi y luego un portazo. Ni siquiera se había despedido de mí, y eso me dolía como los mil demonios.

Qué había hecho yo para merecer su rechazo?

Sabía con certeza que se había disgustado por mi plática con Tanya. Inclusive me sentía culpable por ello puesto que Bella había pensado que coqueteábamos… Si tan solo supiera que mi corazón solo le pertenecía a ella y mi vida estaba ligada con la suya desde el momento en que la había mirado a los ojos…

Bufé enfadado y hundí mi rostro entre las mantas de mi cama. No quería levantarme, al menos no aún. Me partiría el alma tener que salir de la cama, caminar a la cocina y no ver a mi adorada novia en ella, o abrir su puerta para que entre en el Volvo o escuchar su risa cuando caminábamos por los pasillos de Harvard.

Algo era seguro… Esa sería la peor semana de toda mi vida luego de haber conocido a mi hermosa novia.

Al final de todo tuve que levantarme. Le había prometido a Bella que iría a la Universidad ese día y si continuaba acostado dolo pasaría las horas pensando y pensando en ella… En su perfume, su sonrisa, su cabello, en sus labios…

Me vestí de una forma simple y luego de salir de mi habitación me quede quito en el pasillo que conectaba los dos cuartos… El perfume a fresas y rosas que tenía el shampoo de Bella estaba impregnado por toda la casa, haciendo mi agonía aún más insoportable. Acaso lo había hecho a propósito? Para que la extrañara aún más de lo que ella sabía que lo haría? Esperaba que no lo hubiese hecho con esas intenciones, de lo contrario me enfadaría con ella por tentarme tanto a tomar un vuelo a Forks para permanecer a su lado.

No me costaría demasiado, solo tendría que armar un pequeño bolso y conducir hasta el aeropuerto… Pero no podía seguirla. Me había hecho una promesa a mí mismo, y si ella quería enfrentar las cosas por sí sola la dejaría enfrentarse a sus miedos.

Bella era fuerte, yo creía en ella.

Con pasos sigilosos me acerqué a su habitación y abrí la puerta lentamente. Todo se encontraba en perfecto orden, la cama arreglada, sus cosas sobre su escritorio perfectamente acomodadas, y aunque me dolía mucho verlo, la mitad de su ropero estaba totalmente perfecto, mientras que el otro estaba vacío, mostrando la ausencia de las pertenencias que Bella se había llevado a Forks.

Suspiré y decidí salir de ahí, sentía como que me asfixiaba de tan solo saber que de no haber leído esa carta ella aun estaría ahí, conmigo, alistándose para irnos a la facultad.

Solo rogaba porque mis viejos amigos y mis padres supieran cuidar bien de ella, y estuvieran cerca por si algo malo le sucedía.

Me dirigí a la cocina para beber un vaso de agua. De haber sido cualquier otro día habría desayunado lo que Bella hubiese preparado para mí sin decir ni una sola palabra, pero esa vez era diferente. No tenía hambre, solo quería dormir.

Mi pecho se sentía vacío, terriblemente vacio, puesto que Bella se había llevado mi corazón junto con ella.

Miré por la ventana y concentré mi vista en el cielo. Por qué dolía tanto amar a una persona? A veces creía que el destino se había equivocado al unirnos a mí y a Bella, y luego de su error buscaba constantemente separarnos, como con esos nuevos problemas sobre el pasado de mi novia.

Pero había algo con lo que el destino no contaba, y era con nosotros. Nada nunca podría ser lo suficientemente fuerte como para separarnos, ni siquiera los problemas, o Tanya, o Charlie. Daría mi vida antes de que alguien pudiese arrebatármela de los brazos.

Sonreí esperanzado luego de pensar en eso. Amaba a Bella, y esa fea situación terminaría algún día.

De repente, algo llamó mi atención. Sobre la encimera de la cocina había una bandeja, con cereales, jugo, café y frutas, pequeños panes de chocolate y galletas con chips, adornado con una pequeña flor púrpura muy extraña que nunca antes había visto.

Algo dentro de mí se sacudió con dulzura. Bella me había preparado mi desayuno favorito antes de irse, y al parecer se había esmerado mucho para que luciera bien y delicioso… Solo ella podía hacer lucir algo tan bobo como el desayuno en algo sumamente hermoso y artístico.

A un lado de la bandeja, un sobre blanco que decía Edward me hizo sentir feliz. Bella me había dejado una carta, por lo menos tendría un recuerdo importante de ella hasta que regresara, y no me importaba si era algo malo lo que había escrito dentro de él, me conformaría con cualquier cosa que viniera de ella.

Pero justo en el momento en que iba a disponerme a leer la carta el timbre de la casa resonó agudo y chillón, y provocó un sentimiento de enfado en mí. Quién demonios era capaz de molestar a tan tempranas horas del día? Bufando y sin soltar el papel me dirigí hasta la puerta y la abrí de un tirón, con mi mejor mueca de "Lárgate ahora mismo o te golpeo"

-Eddy! Hola!, dijo Tanya con su estúpida voz de rata mientras agitaba su teñido cabello. En ese momento me dieron unas infernales ganas de tirarla a una zanja o a un pozo y enterrarla viva para luego bailar con Bella sobre su tumba, pero eso sería extremadamente cruel y lo sabía.

-Tanya… Estoy ocupado, que quieres?, pregunté intentando sonar amable. Ella sonrió y observó dentro de mi departamento, como buscando algo.

-Está Bella?

-Para que la necesitas?, le dije extrañado mientras cerraba la puerta detrás de mí. Ella no necesitaba saber eso, no moriría si no lo sabía.

-Oh… No, solo… quería saber si estaba. Da igual. Necesito pedirte un favor.

Comenzaba lentamente a odiarla. Por fin comprendía el porqué de que mis amigos la soportaran muy poco. Ella era repugnante.

Rebusqué en mi bolsillo y luego de sacar las llaves del auto las extendí frente a ella, sin prestarle más importancia de la necesaria.

-Si quieres un aventón llévate el auto… Estoy ocupado ahora.

Amaba a mi Volvo, lo apreciaba como si fuera un pequeño bebe pero en ese momento prefería leer la carta de Bella antes de emprender un viaje hasta la facultad con la patética rubia que solo me repetía lo hermoso que era Europa. Como si a mí me gustara oír su voz…

-No, no es eso, dijo extrañada y luego suspiró rendida. Dentro de mí un duende hizo la danza de la victoria… Por fin se iría! –Solo quería pedirte que vigiles mi casa, debo salir de viaje unos días, si? Solo es estar… atento por si algo pasa.

-Está bien, ahora si me disculpas debo irme. Buen viaje, que tengas un hermoso día, le dije a una velocidad impresionante y luego suspiré rendido, cerrando la puerta y tomando el sobre entre mis dos temblorosas manos.

Con cuidado lo abrí y me senté en el suelo frente a la puerta, sin querer perder más tiempo.

"Edward…

Si lees esto significa que ya me fui, o que te levantaste…. Bueno, significa ambas cosas. Te deseo un muy bien día en la Universidad, demuéstrales a todos de que estás hecho, Edward Einstein. Respecto a lo de ayer no quiero hablar, espero que sepas perdonarme por mi actitud pero tenía que hacerlo, no quería que perdieras días de lo que siempre quisiste hacer, de lo único de lo que has estado hablando estos últimos meses.

Solo te pido por favor no me odies, te amo demasiado como para soportar que ya no me quieras.

Yo estaré bien, lo prometo. Me quedare en lo de Rose, hable con ella y todo está bien. Le daré muchos saludos a tus padres de mi parte y te juro por mi vida que voy a hacer todo lo más rápido que pueda así regreso a casa antes.

Te llamare en cuanto aterrice, estate atento.

Te amo muchísimo, sabes eso. Y por si no lo sabes lee de nuevo, te amo! Vivir sin ti sería como estar siendo manejada por un titiritero, es por ti que tengo as fuerzas para enfrentarme a estas cosas. Eres lo más importante que tengo en toda mi vida. Por favor no me extrañes. Te amo con todo mi corazón y mi alma.

Bella.

P/D: No te acerques a Tanya o le cortaré los brazos. De veras, no me tientes. Ahora sí, te amo amor!"