Hola a todas! Mil disculpas por las demoras, tuve una semana muy difícil con la escuela y todo eso, pero por suerte hoy es viernes! Así que voy a aprovechar a actualizar todas mis historias (para aquellas que sigan mis otros fics). Bueno, espero que disfruten el cap! Millón de besos :)
Capítulo 6:
Bella P.O.V:
Los primeros rayos de luz del sol comenzaron a atravesar las finas cortinas de la comisaría del pueblo, anunciando un extraño día caluroso en Forks.
El clima ahí era tan cambiante que a veces asustaba, y conseguía que tu corazón se acelerara de pura alegría. Y a pesar de que el mío latía a toda velocidad en aquel momento, golpeteando de forma un poco molesta contra mi pecho, sabía muy bien que ese fenómeno no se debía a el repentino cambio climático, si no al miedo de lo que yo estaba a punto de enfrentar en un par de minutos solamente…
Mire hacia la ventana con ojos entrecerrados y acaricié discretamente mi frente. Estaba un poco mareada… No sabía si la razón de eso era mi falta de sueño o mi repentina debilidad física, pero fuese lo que fuese no me gustaba…. Mantenía mi cabeza en un permanente estado de confusión.
Los asientos de la jefatura a mi lado se encontraban totalmente vacios, a excepción de uno ocupado por una señora muy preocupada que se encontraba allí porque habían metido preso a su hijo por causar disturbios en la vía pública. Sacándola a ella del panorama, y a mí también, el resto del lugar estaba completamente desierto.
Después de todo, a esa hora todos dormían… Forks dormía, mientras que yo estaba realmente despierta a punto de caminar hacia un doloroso infierno.
El tic-tac del anticuado reloj de pared frente a mi comenzaba a ponerme realmente nerviosa. Marcaba los segundos, los minutos, los latidos de mi corazón… Todo perfectamente coordinado, perfectamente enloquecedor. No quería que el tiempo pasara, me hacía sentir terriblemente mal saber que cada vez me quedaban menos momentos para pensar en mis palabras antes de que fuera llamada a la oficina con el Jefe de policías y el psicólogo del pueblo.
Suspire agotada mientras me quitaba mi pequeño gorro de lana algo acalorada. En esos días me había acostumbrado tanto al frio que apenas una suba de dos grados en la temperatura me hacía sentirme totalmente acalorada, y de una forma no muy agradable.
De repente, un oficial alto y delgado, con unos brazos enormes y una cicatriz algo aterradora en su cuello se acercó a la sala de espera con paso firme y varonil, aumentando el ritmo de mi corazón de forma poco saludable. Sentía que iba a reventar de nervios.
El hombre de mirada plateada me observo detenidamente y casi como si pudiera leer mi mente negó con su cabeza tranquilamente, avanzando unos pasos más hasta detenerse frente a la señora, que había sacado una estampita de quien sabe que Santo y había comenzado a rezar como si su hijo fuese a ser condenado a cadena perpetua.
-Señora, ya puede pasar a ver a su hijo. Esta algo alcoholizado pero encontramos su identificación y podrá salir de aquí en cuanto pague la fianza, le murmuro en un tono pacifico a la desesperada madre, que había suspirado de pura tranquilidad luego de oír que su niño estaba bien, solo un poco ebrio.
-Gracias a Dios! Déjenme ver a mi bebe, le dijo esta mientras se levantaba y comenzaba a correr por el pasillo principal, dirigiéndose a los baños en lugar del calabozo.
En ese momento algo dentro de mí vibro de alegría… En medio de toda esa oscuridad y dolor, de toda esa tristeza, había una imagen que había conseguido alejarme de aquel espantoso mundo por un momento… Una imagen que hacía días atrás había imaginado y que al oír esas palabras había regresado a mi cabeza una vez más.
Un bebe…
Me imaginaba a un pequeño niño durmiendo en mis brazos, con el cabello cobrizo totalmente revuelto y los ojos verdes como los de su padre, con ese tono levemente oscuro de esmeralda que provocaba que tu corazón se detuviera por un par de segundos.
Me imaginaba en una casa, con un millón de Mini-Edwards corriendo por doquier, tirando los floreros al suelo y destrozando el piano de su padre.
Pero toda esa fantasía, donde mi vida en un futuro era linda y perfecta, se acabo de repente cuando vi al Jefe de policías aparecerse por el lado contrario a la entrada de la comisaria, con una mueca compuesta en una sonrisa, pero con un brillo opaco en sus ojos.
-Señorita Swan, me alegra su puntualidad. Hoy vamos a estar algún tiempo aquí dentro.
Apreté con fuerza mi gorrito de lana entre las manos y observé casi desesperada mi celular. Alice me había enviado un mensaje apenas me había levantado ese día, diciéndome que desayunaría y luego iría a la jefatura para estar conmigo en aquel momento, pero el tiempo se había acabado y ella aun no llegaba.
-No podemos esperar un poco más de tiempo? Necesito aguardar a una persona que va a ayudarme…
-Lo lamento, respondió aquel hombre que me parecía mucho más aterrador que el Grinch vestido de negro con un cuchillo en su mano, mientras negaba con su cabeza de un lado hacia el otro. –No podemos perder más tiempo. Su visita la esperara aquí cuando llegue, pero nosotros debemos irnos ahora.
Barajee mis posibilidades en aquel instante de forma mental e inteligente. Tenía dos opciones posibles que podría realizar de momento… Una era salir corriendo por la puerta, tomar un bus a México, cruzar la frontera clandestinamente y cambiarme mi nombre por María Guadalupe de la Guardia, llamar a Edward y decirle que fuese a vivirse conmigo a una casa, como la feliz pareja de María y Pancho Chihuahua… La otra era acompañar al oficial a su oficina, hablar con el psicólogo y acabar con todo de una vez.
Y aunque el apellido Chihuahua me gustaba bastante y una escapada a aquel país parecía tentadora, sabía que la segunda posibilidad era mucho más acertada que la primera. Después de todo, de seguro no sería tan malo y además Edward detestaba los tacos.
Suspirando, me levante lentamente y asintiéndole al policía comencé a seguirlo en su trayecto hacia otro cuarto, diferente al que habíamos visitado el día anterior.
Al parecer, el señor noto mi repentina incomodidad y aclarándose la garganta procedió a explicarme.
-No podemos hacer esto en mi oficina, es muy pequeña y no conseguiríamos nada. Iremos a la sala de interrogatorios, allí podremos hablar un poco más tranquilos y habrá más espacio, en caso de que necesites tomar un poco de aire de repente.
A pesar de que el no pudiese verde, moví mi cabeza de arriba hacia abajo en signo de afirmación mientras tomaba algún par de rápidas respiraciones.
Solo quería que todo eso terminara de una maldita vez…
…
-Cuál es tu nombre?, preguntó el doctor que se encontraba sentado frente a mí, sosteniendo un anotador amarillo y un bolígrafo.
Cuando habíamos entrado me había dicho su nombre, pero prefería no recordarlo. No lo necesitaría para nada luego de abandonar ese cuarto.
-Isabella Marie Swan, dije con un pequeño temblor en mi voz, dejando salir parte de mi nerviosismo. Aquel muchacho ni siquiera parecía un profesional. Vestía ropa común, ropa diaria y estaba totalmente segura de que nadie tan joven podría haberse recibido de la Universidad. Pero que mas daba? Ya estaba dentro del pozo, y no me sería posible salir hasta que terminara de dar mi testimonio.
-Dónde vives?
-Actualmente en Cambridge, con mi novio. Voy a Harvard.
-Años?
Titubeé un poco antes de responderle, pero finalmente le di lo que tanto quería.
-19 malditos años…
-Sabes exactamente a qué edad sucedió el accidente de automóvil?
Lo observe incrédula y reí irónicamente. Acaso era en serio? De saber que las preguntas serian tan bobas podría haberlas respondido por teléfono, sin la necesidad de regresar a mi pueblo.
-Creo que ese dato es algo que ustedes ya saben.
El oficial de policías me observo con el ceño fruncido y su mano cerrada en un puño. Intentaba amenazarme? Esperaba que no porque eso me daría aun más gracia. Tome aire y continúe.
-No lo sé, cuando tenía 13, quizá? Tal vez 12 y medio.
-Necesitamos datos concretos.
-Entonces 13 para estar más seguros.
-Necesito que me digas como era el clima aquel día, por favor dime lo que más recuerdes sobre esa parte, murmuro el doctor con un ruego desesperado en la mitad de su frente.
Cerré mis ojos y bufe algo enfadada. Poco era lo que recordaba sobre esos sucesos, pero no importaba que tan poco fuera, cualquier cosa serviría.
-Era de noche. El cielo estaba… estrellado, quizá había niebla, no lo sé.
-Algo más?
-Nieve. Estaba nevando o eso creo…
Por supuesto que había nevado, eso era algo que no podía olvidar. Había estado recostada sobre la superficie blanca hasta que la ambulancia había aparecido, mientras el frio de esta aplacaba mis dolores a causa de los golpes y las lastimaduras.
-De acuerdo. El auto, había estado funcionando normalmente o había tenido problemas mecánicos días antes?
Una vez más coloque mi mirada en negro e intente recordar los días anteriores a ese. Mi corazón comenzó a arder en llamas, pero intente dejarlo a un lado, así no interfería con mis recuerdos. No podía creer que en el paso de algún par de años todas mis memorias antes de aquel fatídico día se habían ido borrando de a poco, dejándolo solo pequeños retazos de ellas.
-Creo que si… Papa dijo que lo llevaría al taller pero como este había cerrado por mal clima lo reparo… el mismo…
No era muy inteligente, en ese momento mi mente trabajaba más lento de lo normal a causa de mis nervios, pero no me basto demasiado razonamiento para comprender mis propias palabras.
Porque Charlie había reparado el auto? El noticiero había dicho que el clima empeoraría ese día, no los anteriores… Porque había mentido respecto al cierre del taller?
El doctor y el oficial notaron lo mismo que yo al mismo tiempo y me observaron atentamente.
Éramos tres personas, en una sala cerrada, con una sola ventana sellada totalmente, mirándonos como si hubiésemos encontrado el Santo Grial.
-Dices que tu padre reparo el auto?
-Ahora que lo recuerdo, si. El y mama pelearon, o eso creo, porque ella decía que no era seguro que mi papa lo reparara.
-Charlie podría haber cortado los frenos a propósito mientras hacia los arreglos con sus propias manos, anoto el psicólogo en su block de hojas mientras repetía en voz alta lo que sus manos trazaban. Como podía haber sido tan tonta de olvidar ese detalle?
De repente el oficial camino hasta la puerta de la habitación, la abrió y tomo una carpeta que se encontraba en una estantería de pared a un lado de la entrada. El doctor lo miro y asintió discretamente… Si yo hubiese pestañeado en ese segundo no lo habría notado.
-Bueno… Necesito que me digas detalles de la relación de tus padres. Ellos peleaban a menudo? Se disgustaban o eran una pareja típica de amor y miel?
Entrecerré mis ojos y pasee mi mirada de cuerpo en cuerpo, sin comprender el punto de eso. Pensé que querían que hablara del accidente, no de mis padres.
-Que tiene que ver su relación con esto?
El policía observo al muchacho atractivo y camino hacia mí, sacando un par de fotos de la carpeta y pasándomelas. Las tome pero permanecí mirando al oficial, como preguntándole que era eso.
-Encontramos estas fotos en la oficina de tu padre. Reconoces a la mujer?
Observe las capturas una por una, con ojos abiertos y manos temblorosas.
En ellas, un Charlie algo más joven y con el rostro no tan amargado besaba y abrazaba a una mujer con el amor brillando en sus ojos, totalmente eclipsado, completamente enamorado de ella…
Pero había algo mal, esa mujer no era mi mama y lo peor de todo era que yo sabía muy bien quien era esa señora, lo sabía con completa seguridad.
Sin soportar la presión en mis manos arroje mis fotos y me levante de la silla al mismo tiempo en que dos cristalinas lágrimas descendían por mis mejillas…
-Habla de… dice que mi papa… engañaba a mi madre?
-Creemos que por eso provoco el accidente. Al parecer Renee descubrió su romance y le pidió el divorcio, según un abogado de la familia… Pero de alguna manera Charlie pensó que si alguien se enteraba de eso arruinaría su reputación y recurrió a la trampita del auto. Lo acabamos de confirmar con tu testimonio…
-Por supuesto que arruinaría su reputación… Esa mujer estaba casada, tenía hijos.
Los dos hombres me observaron asombrados… Pues de seguro ellos no esperaban que reconociera a la señora, pero si lo había hecho.
-Entonces dinos, tu padre tenía mala relación con tu madre? Eres la única que puedes decírnoslo…
Dentro de mí los cristales de mi roto corazón cortaban todo a su paso, dejando rastros de dolor detrás de ellos. No podía creerlo…
Había perdido a mi madre en manos de mi padre, había perdido a mi hermano de manos de mi padre, hasta casi había muerto yo por su culpa!
Con que necesidad? Porque tanto odio?
No sabía la respuesta correcta a eso… Lo único que sabía era que la desesperación y frustración que yo tenía en ese momento era tan grande que podría llegar a estrangular a alguien.
Con una patada muy fuerte derribe la vieja silla donde había estado sentada minutos antes, y con mis manos cerradas en puños les grite…
-Están diciendo que mi padre mato a mi madre y a mi hermano por un romance?
El psicólogo, algo asustado por mi reacción se levanto con lentitud de su silla, pero lo hizo totalmente de ella cuando yo patee una vez el viejo trozo de madera acostado en el suelo.
-Tranquilízate, Isabella… No estás siendo racional…
-COMO DEMONIOS QUIERE QUE SEA RACIONAL CUANDO ME ENTERO DE ESTO? COMO PUTAS ME PIDEN ESO? ACASO NO TIENEN SENTIMIENTOS? NUNCA HAN SENTIDO DOLOR, TRAICION? NO ME PIDAN QUE ME CALME!
Como por arte de magia, la puerta del cuarto se abrió y por ella entro Alice algo preocupada, que al aparecer había oído mis gritos desde el corredor.
-Bells…
-QUIENES PUTAS SE CREEN QUE SON PARA PEDIRME CALMA EN UN MOMENTO COMO ESTE!
Los frágiles brazos de Al se cerraron en torno a mí destrozado cuerpo, pero yo la aparte suavemente. Podía estar furiosa, a punto de estallar, pero ella no tenía la culpa por ello.
-Debes calmarte para que continuemos con esto.
-NO QUIERO SEGUIR CON ESTO! NO QUIERO CALMARME!, grite llorando con fuerza mientras dentro de mi cabeza repetía "no puede ser cierto, no puede ser verdad".
-Bells, por favor…
-Calla Alice, tú no sabes lo que siento…
-Si no te calmas tendremos que llamar a alguien para que te de un sedante, murmuro el psicólogo del demonio, arrancándome el ultimo gramo de racionalidad que tenia.
Simplemente grite, liberando toda mi frustración y caí de rodillas al suelo, frente a las fotos desparramadas de forma irregular. Las tome entre mis manos para verlas mejor, pero no pude contemplarlas a causa de mis lagrimas. Finalmente, las arrugue y las tire hacia cualquier lado, sin importarme su paradero…
-Por qué hiciste eso? Eran nuestras únicas pruebas!, grito el oficial algo enfadado.
-POR QUE LO HICE? USTED CREE QUE ES LINDO PERDER A SU UNICA MADRE Y A SU UNICO HERMANO POR PARTE DE SU PADRE? CREE QUE ES LINDO SUFRIR AÑOS Y AÑOS LOS ABUSOS DE UN HOMBRE QUE SOLO SABIA LASTIMAR? COMO PUEDE CREER QUE ES LINDOS SABER, AÑOS DESPUES DE LA MUERTE DE TU UNICA FAMILIA, QUE TU PADRE MATO A SU ESPOSA E HIJO POR UN ROMANCE CON CARMEN DENALI, LA ESPOSA DE SU COMPAÑERO DE TRABAJO!, dije finalmente frustrada, mientras el policía abría sus ojos con sorpresa y Alice cubría su boca con ambas manos.
Ya estaba, lo había dicho…
Chan chan chan! Haaa! Esa no se la esperaban, no? Así que Charlie se hizo el loquillo con la mama de Tanya, la pegajosa ex novia de Edward! Pues bueno, ojala les haya gustado y espero atenta sus comentarios.
