ADVERTENCIAS: Desde ahora en más puede venir lo que sea… Con eso me refiero a lemmons, palabras malsonantes, etc. Así que leer con precaución en caso de ser nuevas en este tema, para aquellas que leen lemmon habitualmente supongo que esto no les causara ningún daño psicológico Jajajaja.
Capítulo 8:
Edward P.O.V:
El aeropuerto se encontraba poco concurrido aquella mañana, y sin embargo sentía la extraña necesidad de tener uno o dos pares más de ojos, para encontrar a Bella con mucha más rapidez cuando llegara a la sala de espera.
Los pocos días que había pasado separado de ella me habían parecido eternos años, y tenía una desesperación incontrolable por volver a ver su sonrisa, por escuchar su voz, por sentir sus dulces labios contra los míos una vez más.
Ir a la Universidad sin ella había sido una tarea muy dura. No es que Tanya me hubiese estado acosando porque realmente no la había visto en esos días, pero las clases sin la prescencia de mi novia eran muy aburridas. Me recordaban a mi vida antes de conocerla.
Monótona, sin sentido ni diversión.
Observé una vez más mi reloj en la muñeca y suspiré de frustración al notar que solo había pasado un minuto desde que lo había mirado por última vez. Las flores en mis manos estaban pagando las consecuencias de mi ansiedad, siendo lamentablemente estrujadas por mis fuertes dedos. Ya no podía soportarlo más, la espera era espantosa.
Suspiré e intenté relajarme un poco. No quería que Bella me viera hecho un manojo de nervios y que recibiera como obsequio de bienvenida unas flores apretujadas y casi muertas.
Me enderecé en mi asiento e intenté repasar en mi cabeza todos los detalles que había preparado para la llegada de mi novia. Sabía que sería un momento difícil para nuestra relación, de seguro ella llegaría totalmente destrozada y me había esforzado por hacer un par de arreglos con el fin de hacerla sentir mejor.
De hacerla sentir en casa…
Aprovechando mi notable aburrimiento, había tomado todos los minutos libres de mis días para remodelar el departamento completamente, moviendo los muebles viejos por los nuevos, y haciendo uno que otros cambios. Había quedado realmente bonito, solo faltaba que ella lo mirara y le diera el buen visto, situación que debería esperar hasta la noche puesto que al salir de ahí teníamos clases y ella me había insistido en que fuéramos, diciéndome que extrañaba la Universidad.
Y al igual que en otro mil millones de situaciones como esa, no había podido negarle ese capricho a mi adorable y encantadora novia, que se había convertido en la dueña completa de mi alma y de mi vida.
De repente y sin previo aviso, un montón de personas empezó a salir caminando a través del pasillo principal, y yo me apresuré a correr hacia el frente de los familiares que esperaban ansiosos a su gente, para poder ver a Bella antes que nadie más.
La extrañaba tanto que ya podía sentirla junto a mí, rodeada por mis brazos y cubierta por mis besos. Pocos recuerdos me quedaban ya de nuestra última pelea, solo quería verla. Nada me importaba ya, necesitaba saber que estaba bien, que aún seguía ahí y que no se había esfumado como una estúpida ilusión.
Como pude me abrí paso de entre las personas que gritaban de felicidad y lloraban histéricos, pero para cuando llegué a la salida de los pasajeros me encontré con la sorpresa de que no quedaba nadie ahí, cosa que me destruyó completamente.
¿Dónde estaba Bella?
-Disculpe señor, ¿se le perdió algo?, murmuró una seductora voz cerca de mi oído que consiguió que se me erizara el vello de la nuca. Conocía esa voz, nunca la confundiría con ninguna otra, pero… ¿Por qué sonaba de esa forma? ¿Tan excitante, tan… lujuriosa?
Con cuidado me volteé esperando encontrar a mi simple Bella con su encantadora sonrisa, haciendo un gran intento por sostener su pesado bolso, pero en lugar de eso mis ojos solo captaron la prescencia de una diosa, una maldita mujer tan hermosa que hasta dolía observarla…
Mi Bella, mi ángel tierno y delicado parecía ahora un demonio que me tentaba a hacer cosas inapropiadas.
Su cabello chocolate lucía mucho más brillante que antes, cayendo en suaves ondas y rizos por sobre sus hombros. Sus ojos chocolate delicadamente delineados lucían preciosos, acompañados por sus siempre sonrojadas mejillas y su adorable boca con algo de pintura roja, que resaltaba aún más sus deliciosos labios. Una blusa ajustada marcaba todas y cada una de sus hermosas curvas, que no eran muy grandes pero lo suficientemente perfectas para mi, mientras que sus piernas estaban apenas cubiertas por una minifalda corta que hacía que estas se vieran largas y pulidas, terminando en un par de altísimos tacones de aguja.
Era una puta diosa, y cierta parte de mi anatomía se despertó al verla. Esa era la perfecta combinación de la angelical personalidad de mi novia y un lado de ella que nunca había visto, y que jamás creí posible ver. Me sentí la persona más sucia del mundo al excitarme de esa forma con tan solo mirarla.
-Dios… santo, murmuré como pude antes de arrojar las flores al suelo y alzarla en mis brazos, haciéndola girar en el aire. Mi necesidad no se hizo esperar y como pude la besé lo más fuerte que me fue posible. Por alguna razón todo en ella me parecía demasiado perfecto… Necesitaba sentirla, saber que no era un ángel caído del cielo. -¿Eres tú? ¿O eres una diablita endemoniada?, le dije mientras la dejaba con suavidad en el suelo, teniendo extremo cuidado por sus altos tacones. Ella me sonrió de una forma tan sensual que hizo que mi corazón se detuviera.
-Si tú quieres que sea tu diablita, creo que puedo con ello.
-¿Quién eres y que hiciste con mi novia?, le dije riendo antes de tomarla en mis brazos de nuevo y besarla aún con mucha más pasión que antes, dándole un beso demasiado excitante para un lugar repleto de gente como lo era ese. Mi lengua delineo sus labios suavizados por el labial y ella accedió gustosa, enredando sus finos dedos en mis cabellos, tironeándolos un poco inclusive, lo que me arranco un gruñido algo sonoro. Nuestros labios se movían desesperados, con necesidad. Mis manos sostenían su cintura con mucha fuerza, mientras que ella acariciaba delicadamente mi cuello, cosa que me estaba volviendo loco.
-Wow… Cambiare de look todos los días con tal de que me beses así, murmuró antes de agacharse a recoger las flores que se me habían caído. No pude evitar observarle el trasero cuando hizo eso.
"Demonios! ¿Qué sucede contigo?", me gritó mi voz interna, lo que me obligó a quitar mi vista de esa parte. Se suponía que era un caballero, no un tipo vulgar… Pero… demonios ¿Qué había sucedido en Forks para que ella cambiara tan repentinamente? Siempre había sido tentadoramente atractiva, pero ahora ese atributo se había elevado al mil por hora.
-Estás… bellísima… ¿A qué se debe el hermoso cambio?, pregunté gruñéndole en el oído mientras la tomaba de la cintura, intentando cubrirla de la sedienta mirada de algún par de personas del lugar que procuraban devorarla con sus asquerosos ojos.
"MIAAA", gritó el hombre cavernícola que habitaba en mi, golpeando un hueso contra las paredes de su cueva.
-Quiero… quiero ser feliz. Dejar atrás todo lo malo y… que mejor que esto para empezar una nueva etapa junto al hombre que amo?, preguntó ella mirándome a los ojos intentando buscar mi aprobación. Yo la apreté a mi cuerpo aún más y subí mis manos hacia su rostro, tomándolo con cuidado y delicadeza.
-Si me lo permites, yo me encargare de hacer feliz todos y cada uno de estos días en tu vida por el resto de los años que te quedan aquí, le respondí mientras me rendía una vez más a la tentación y estrellaba mis labios contra los suyos, consiguiendo que Bella gimiera por la sorpresa.
Pobres niños los que se encontraran ese día en el aeropuerto, solo rogaba que lo que yo y mí encendida novia estábamos haciendo no fuera objeto de un trauma infantil para ellos.
…
Las clases habían sido una puta tortura. Todas las miradas se habían clavado en mi Bella, en MI Bella, y a pesar de que ella se había pasado todo el rato haciéndome mimos y dándome besos a escondidas de los profesores, no había podido evitar sentirme celoso.
¿Acaso nadie había notado lo hermosa que ella ya era antes de vestirse de esa forma? Si era así, entonces… ¿Por qué la registraban de esa forma?
ERA MI NOVIA, DEMONIOS!
-Edward, relájate un poco o el volate va a quedar hecho polvo, dijo ella entre risas mientras me alejaba de mi ensoñación y me obligaba a disminuir un poco la presión que estaba ejerciendo en la pobre pieza de cuero.
Por suerte era viernes, y no tendría que dejar que alguien viera mi Bella hasta el lunes, donde la tortura empezaría de nuevo.
La tendría para mí durante todo un fin de semana. Oh si…
Y es que sus piernas se veían tan apetitosas con esos zapatos, luciendo largas y delicadas, junto con esa sonrisa excitante y sus ojos y…
Tuve que detenerme y pensar en otra cosa antes de que mi excitación reventara las costuras de mis vaqueros. Me sentía sucio, muy sucio. Le estaba fallando a la educación que mi madre me había dado!
Suspire e intente pensar en otra cosa que no fuera mi excitante novia.
-Amor… ¿Cómo te fue allá, que tal les va a los chicos?
-Súper bien, te mandan un millón de saludos y dicen que nos visitarán pronto. Tus padres también te mandan besos y abrazos, no sabes cuánto te extrañan. Forks lamentablemente sigue igual de aburrido que como lo dejamos, pensé que habría algo más de diversión pero… eror! Por lo menos cerraron la tienda de Newton, ¿La recuerdas? Si mi memoria no falla tu odiabas ese lugar.
-Odiaba a Newton.
-Es casi lo mismo, agregó ella riendo sonoramente, sonido que llenó mi corazón de repente. Hacía tanto que no la escuchaba reír de esa forma.
-Y… sobre lo otro, pregunté algo temeroso.
Lo que menos quería era que bella comenzara a llorar frente a mí o perdiera el buen humor que se había apoderado de ella desde su llegada, pero por lo contrario, soltó su cinturón de seguridad y se acerco a mí para darme un casto beso en los labios. La observe interrogante y ella solo me sonrió antes de volverse a su lugar.
-Necesitaba tomar fuerzas, dijo como explicándose y yo tome su mano y la bese. –Fue muy malo, espantoso, me desmaye luego de las preguntas. Menos mal que tu padre estaba cerca, sino no se que hubiese hecho. Inclusive el grité a Alice, puedes creerlo? La traté como el demonio, fue ahí cuando noté mi debilidad ante mi propio carácter… Me estaba dejando dominar Edward, el resentimiento no me permitía ser feliz. Luego tuve una charla con tu madre y me di cuenta de todo lo que me estaba perdiendo por problemas que no me pertenecían. Pero lo bueno de todo es que ya termino la pesadilla… Y ahora solo estoy aquí contigo, intentando ver el lado positivo a las cosas.
Aparqué con cuidado el auto y la observé fascinado.
Como amaba a esa mujer…
…
La expresión de Bella cuando abrió la puerta del departamento fue tan graciosa que hizo que yo comenzara a reír de inmediato.
-¿Qué pasó aquí?, pregunto al ver las paredes pintadas de otro color mucho más alegre, los muebles cambiados y perfectamente organizados, y todo lo demás.
-Soy hijo de una jardinera y decoradora de casas… Supongo que lo tengo en los genes, le susurré mientras me acercaba a ella para besarla con fuerza, obteniendo el beso que había deseado desde que la había visto en el aeropuerto y que no había podido obtener a causa de la gente presente.
Ya tendríamos tiempo para ver la remodelación de nuestro hogar.
-Vaya… Cullen parece estar hambriento, dijo ella entre risas antes de tomarme del cuello y abrazarme fuertemente, estrechando sus labios con los míos una vez más.
Fue en ese momento en el que me di cuenta de que ella no había sido la única que había cambiado… El departamento lo había hecho, y extrañamente yo también.
Mis inseguridades se habían ido. Antes había observado a Bella como un ángel delicado y frágil, había tenido miedo de tocarla y romperla como si fuera hecha de cristal. Había dejado de lado nuestras pasiones y sentimientos para buscar su propio bien… Y ahora… Ya nada de eso hacía falta.
Los miedos, temores, todo se había ido, y solo había dejado el fundamento más importante de nuestra relación flotando por doquier:
El amor.
