—¡Adiós, Miku! nos vemos mañana.

—Recuerda dormir todas tus horas de sueño, ¿ok? No quiero verte ojerosa mañana.

Asintiendo, Miku dijo que sí a todo, y se despidió de sus queridas amigas con un abrazo a cada una. Fue difícil separarse de ellas porque estaban muy cariñosas, pero al final se fueron, y Miku quedó sola, limpiando lo último que le quedaba de limpiar.

Lo bueno de quedarse a limpiar, es que estaba acompañada de Rin, a quien también le había tocado hacer el aseo ese martes en la tarde.

No le habló en todo el aseo, pero la observó. No sabía cómo hablarle después de la nota que le había llegado, pero no podía quitarse eso de la cabeza de ninguna manera. Y cada vez que veía una mancha en el suelo, pensaba en Neru y fregaba con más fuerza para eliminarla del todo. Pero esta seguía en su mente, y la hacía enfurecer, lo que hizo que hiciera su parte de la limpieza con más rapidez.

Una vez acabo, colgó su bolso en su hombro, y se acercó a la puerta delantera para salir de ahí. Pero algo la detuvo: Rin.

Ella también se estaba yendo, y se quedó paralizada. Quería decirle algo, pero... ¿qué?

¿Hasta mañana? ¿nos vemos otra vez? ¿te quiero mucho? ¿espero que mañana te cases con Len? ¿no te pongas triste por la nota que la maldita Neru te dejó? qué difícil.

Pero antes de decir algo, Rin ya la estaba mirando, y eso la hizo entrar en estado de emergencia.

Se reverenció.

—Hasta... hasta mañana, Kagamine.

—Hasta mañana —asintió Rin, y se alejó de ella, para desaparecer por completo del salón.

Miku suspiró.

Lo hizo. Se despidió. Eso era un paso. Y a pesar de lo distante que se veía Rin, no podía hacer mucho. Así eran las cosas.

Rin era... como la típica protagonista de manga shoujo. Bueno, del tipo tímida, que no se junta con nadie. Eso era misterioso. Al parecer será difícil entrar a su corazón.

¿Qué le gustará? ¿tendrá amigos, o algo que la haga sonreír?

¿un pasatiempo? ¿un club?

La hoja de los clubes atrajo la atención de Miku. Esta se acerco, mirando las numerosas invitaciones a los clubes, y buscó alguna que le interesara. Intentar algo nuevo, algo que la haga feliz.

Pero... ¿qué podría hacerla más feliz que juntar parejas? ¿habrá un club para shippers y cupidos?

Podría meterse al de teatro o literatura, pero luego se quedó pensando, y llegó a una conclusión:

los clubes tienen personas y te gastan tu tiempo. Y Miku ya estaba bastante ocupada con Rin y Len, así que la respuesta era un rotundo no.

Iba a alejarse de ese mural, pero se quedó quieta al escuchar una voz que se aproximaba desde sus espaldas.

—Good afternoon! —acento inglés. ¿Acaso será...?—. ¿Eres la desconocida de hoy?

—¿Uh?

Miku se giró a ver al dueño de la voz, y como adivinó, aparecieron el burro y el príncipe, o el príncipe y su burro, como sea.

Con vergüenza, miró al suelo y asintió, volviendo a hacer esto pero ahora reverenciando su cuerpo. Era su manera de saludar, y los dos chicos a su lado le correspondieron.

—Tu nombre —musitó Len, llevándose una mano al labio para recordar—. Miku, ¿no?

—Lo recordaste —respondió, avergonzándose por estar todo un día diciéndole "Lon".

"Lon", ¿en serio, Miku?

El de ojos celestes, orgulloso de haber atinado, sonrió y se llevó las manos a la cintura, mostrándose orgulloso de su logro. Pero poco después abrió los ojos y se dio cuenta del lugar en que estaba parada.

—¿Estás viendo clubes?

Miku miró el mural detrás, y luego volvió a ver a Len.

—Mmm, no, no aún, creo. No sé en qué me podría meter.

—¡Yo tengo una idea! —exclamó Oliver, con sus ojos iluminados—. ¿Has considerado el club de fútbol?

Miku, confundida, negó con la cabeza. No era buena en los deportes y mucho menos el fútbol, así que no, no era lo suyo.

—Era obvio que no le iba a gustar —dijo Len, frunciéndole el ceño a su amigo—. En cambio tú sólo vives rechazándome sin piedad. ¿Por qué no te unes tú, Oliver?

—¿Mover las piernas sólo para patear una pelota? No veo el placer en ello.

—¡Claro que lo hay! Las técnicas, posiciones y competencia para entrar al arco con el balón es todo un reto. Me hace estar cansado, ¡y lleno de energía!

—El pasto es sintético —argumentó Oliver, cerrando sus ojos con rechazo—. Prefiero escalar árboles de verdad, encender fogatas y estar rodeado de la naturaleza de verdad. Un balón no me atrae para nada.

—Tú te lo pierdes —bufó Len, cruzándose de brazos rendido.

Miku aprovechó ese momento de silencio para observar a Oliver. Con una venda en sus ojos, multiples heridas en sus brazos y en su cuerpo, daba la sensación de ser un chico que disfrutaba la vida y se sacaba varias heridas por lo mismo. Quizá su ojo se encontraba así por lo mismo, ¿verdad? qué horrible...

—Pero —Miku habló, guiándose por la sospecha de cuál podría ser la pasión de Oliver—. ¿No hay un club de...naturaleza o algo así?

—¿Scout? Ojalá lo hubiera —Oliver, con los brazos abajo, fingió un llanto dramático—. Deberían hacer uno, no saben cuántos corazones salvarían con esa iniciativa.

Len se rió por eso.

—Que no lo haya es razón para luchar por ello —argumentó Len, poniéndose una mano en el corazón—. ¿Por qué no vas al consejo estudiantil para que abran ese club? Puedes lograrlo por tu propia cuenta, Oliver.

—¿Al consejo estudiantil? Eu, es mucho trabajo. Además ya no hay consejo estudiantil.

—¿Por qué no?

—Se dividió. Después vamos a votar por el nuevo presidente. Espero que no toquen los mismos payasos de siempre.

Bueno... Miku estaba perdida, porque no conocía nada del consejo y la verdad es que nunca fue de su importancia. Así que, asintió, fingiendo que entendía todo, aunque en su cabeza no entendía nada.

El de ojo color ámbar, notando la confusión en el rostro de Miku, alzó las cejas, y le hizo una pregunta para traerla de vuelta al mundo real.

—¿Estabas viendo clubes o algo así?

—¿Yo? Ah, no —negó con la cabeza—. No sé a cuál unirme.

—¿No? —Len indagó—. ¿Y no hay algo que te guste hacer?

Bueno, hay muchas cosas que a Miku le gusta hacer. Por ejemplo, ver películas de disney y anime, pero era difícil que haya un club dedicado sólo a eso. Así que negó con la cabeza, guardando lo que pensaba decir.

—¿No? Ah, pero de todos modos, considera el club de fútbol, ¡e invita a tus amigos, si es que a alguien le gusta el fútbol!

—De verdad invítalos —dijo Oliver, golpeando la espalda de Len.

A Miku no le quedó otra opción que asentir, a pesar de no tener ningún amigo con esos intereses. Pero eso fue suficiente para dejar contento a Len, quien siguió caminando delante de Miku y Oliver.

Al ver su espalda y su cabello rubio saliendo de su nuca, una imagen llegó a su cabeza: Rin. El mismo color oro que se reflejaba bajo el sol y lo hacía destacar entre la multitud. Podría reconocer a Len a kilómetros de distancia, al igual que a Rin. ¿Y quiénes hacen eso sino los protagonistas? Aunque mires dentro de cualquier multitud, ellos siempre van a destacar. Nacieron para el papel principal de la historia que Miku inventaba dentro de su cabeza, y así se iban a quedar.

Aunque, de todos modos, sentía un gran pesar. Todo lo que dijo Neru respecto a su relación de hermanos la dejaba confundida. Y es que, ¿cómo no se dio cuenta? ¿y qué haría para sobrellevar eso?

Era un gran "pero" que hacía que todo se fuera a la basura. No podía dejarlo así.

Levantó su cabeza con fuerza y aceleró su velocidad, dejando a Oliver atrás. Entonces, tratando de igualar la velocidad de Len, se quedó viéndolo a los ojos. El rubio le preguntó qué le pasa.

—Tengo que preguntarte algo o no podré dormir —dijo, dejando de lado toda su vergüenza, y concentrándose únicamente en su objetivo. Len se atragantó con su saliva.

—Eh, espera, ¿qué?

Miku entrecerró los ojos y se quedó quieta, a lo que Len atinó por hacer lo mismo.

Todo depende de su respuesta. Y, a partir de eso, enfrentaría sus consecuencias. Pero ya no podía vivir con la incertidumbre de saber si son hermanos o no. Se moría de ganas de saber la verdad.

Vamos, Miku, ¡descarta lo que dijo Neru! ¡demuéstrale que estaba equivocada!

—Yo... quiero preguntarte —musitó—, tú... ¿tienes hermana, verdad?

—Sí, ¿cómo supiste? —rió Len, destruyendo a Miku en pedacitos.

¿Tiene hermana? ¿así que sí la tiene?

Miku empezó a temblar. Tenía que hacer su segunda pregunta, a pesar de que le aterrara la respuesta. Sin embargo, justo cuando la iba a hacer, fue interrumpida por la voz de Len.

—Aunque no somos del todo hermanos —musitó mirando a la nada, mientras se rascaba el cuello—. Medios hermanos, ¿entiendes?

Medios...

Bueno, eso es... un alivio, o no, un medio alivio. Porque a pesar de no compartir totalmente la genética, aún siguen teniendo un poco. Seguía siendo trágico.

Miku bajó su mirada. Tenía ganas de saber, pero al mismo tiempo, no quería escuchar lo que no quería escuchar. Se había imaginado el peor escenario posible y eso era suficiente para torturarla.

—¿Tú tienes hermanos?

—Uh, sí —tragó saliva. Dolía tragar—. Hermano mayor.

—Ahh, ¿y cómo es?

—Mikuo es... grande. Sí, grande... —musitó, dejándose caer al suelo, mirando a la nada.

Mientras se deslizaba, escuchó la risa de Oliver a lo lejos. Levantó la mirada para verlo de frente, a ver de qué se reía. Es como si se estuviera burlando o algo. Qué malo, qué malo.

—¿De qué te ríes?

—De tu hermano —dijo, limpiándose algunas lágrimas—. ¿Cómo dijiste que se llama?

—¿Mikuo?

—¿Y tú Miku?

—...sí.

Volvió a reírse. Len también estaba confundido y lo miraba con cara de pocos amigos. ¿Se estaba burlando de qué? malvado.

Oliver demoró mucho en explicarse, pero cuando lo hizo, la risa no salía de su cara.

—¿No creen que es raro? —comentó, tratando de contagiar a Len y a Miku—. ¿Los padres son tan poco originales que ponen sólo una sílaba?

—¿Uh?

—Miku-o. Len-ka. ¿Imaginan que mi hermano menor se llamara Oliverto? —volvió reírse, solo, pues nadie lo acompañaba—. Ah, vamos, no sean así, es gracioso.

Len, pillando un poco la gracia al chiste, se rió, pero Miku quedó en silencio.

Nuevamente, en el más profundo y y vacío de los silencios.

—Oye, ¿estás bien o qué?

—¿Len? ¿Lenka? —la velocidad del habla de Miku empezó a acelerarse, y se acercó a paso apresurado al de ojos celestes—. ¿Lenka Kagamine? ¿la novia de mi hermano? ¿te refieres a ella? ¿Lenka es tu hermana? ¿Lenka?

—Aaahh, sí —Len retrocedió con miedo—. ¿La conoces? pareces... entusiasmada.

No sólo entusiasmada, sino que feliz, hasta casi llorar de alegría.

El hecho de que Len sea hermano de Lenka significa que esa hermana no es Rin y por lo tanto Rin y Len pueden ser novios y casarse felizmente. ¡Obvio que estaba feliz por eso! ¿por qué no lo estaría?

—Tu hermana es novia de mi hermano —aclaró Miku, sonriendo ampliamente.

—Aww, Miku y Len son familia.

—Ja —Len se río, y se quedó quieto, frenando a Miku quien seguía caminando hacia él—. Es bueno saberlo. No estaba enterado.

—¿No hablas mucho con Lenka?

—No la verdad, vivimos en casas distintas con vidas distintas. Ni siquiera sabía que tenía novio...

Parece una relación muy lejana...

Miku asintió, viéndose muy contenta.

—¿Por qué? —preguntó Len, completamente confundido.

—¡Nah! es solo que me alegra de que tengas hermana —comentó, cerrando los ojos y comenzando a caminar delante de él.

Oliver y Len se miraron entre sí, preguntándose qué pasaba con ella. Terminaron riéndose.

¿Por qué alguien se pondría tan feliz por si alguien ajeno tiene hermano o no? eso era raro para Len, pero por parte de Miku, tenía muchas razones para estar feliz.

Si Len es hermano de Lenka, significa que todo eso que dijo Neru era una mentira y que podía shippear RiLen sin problema alguno. ¡La felicidad es real!

Al llegar a la parte de los zapatos, Miku se sacó los suyos mientras tarareaba una canción. Inconscientemente, se puso al lado de Len, sacando una botella que traía guardada en su bolso, y esperó pacientemente a que terminara de ver sus cosas mientras tomaba un poco de su refresco.

—¿Te vas con nosotros? —preguntó Kagamine, riéndose de lado. Ahí fue cuando Miku se dio cuenta de donde estaba parada, y volvió al mundo real, sintiéndose acelerada.

—¡Ah! no, digo... —buscó a sus lados—. Yo solo...

—Ven con nosotros —se ofreció Len, empezando a caminar ahora que Oliver estaba listo—. Puedo llevarte a casa en bicicleta, ¿jalas?

Espera, ¿ir a casa con Len bicicleta? ¿ella? ¿ahora? ¿por qué?

Recién lo había conocido hoy, y ya se ofrecía para cosas como esas. ¿Eso significaba que... estaba consiguiendo su amistad?

¡Qué gran logro!

Aunque irse en la bicicleta no es algo que merezca. No, no debería. La única que puede montar tras la espalda de Len es Rin.

—Vivo a una cuadra, voy caminando así que no te preocupes —aclaró, reverenciandose para disculparse. Len, entendiendo la situación, asintió, sintiendo algo de pesar.

—Qué lástima. Me hubiera gustado ir contigo.

—Tranquila, mañana Len te puede ir a buscar en su carroza —dijo Oliver, poniéndose detrás de Miku, alterando a ambos.

—Te voy a matar estúpido —gruñó Len, mirando a su amigo con cara de odio. Esto hizo que el de ascendencia inglesa empezara a correr, y saliera de la escuela a gran velocidad.

—¡No si no me alcanzas!

Y dicho esto, tomó su bicicleta, le sacó el seguro, se puso el casco y se montó para empezar a pedalear. Salió de escena y dejó a Miku y Len solos. Él, por su parte, quería salir persiguiendo a Oliver, pero se detuvo, pues no quería dejar sola a su nueva amiga.

—Ese demonio...

Len bufó, y arrugó sus cejas mirando hacia un costado. Miku se dio cuenta que lo que quería era ir detrás de Oliver y eso estaba bien, pues era hora de perseguirlo o se iría solo. Así que hizo un ademán con su mano, dispuesta a salir de la escuela y acabar de una vez por todas ese gran y victorioso día.

—Yo me voy —se despidió, ladeando su cabeza. Len se giró a verla de inmediato.

—¿Estás segura?

—Sí, nos vemos mañana.

Mañana sería otro día, y ojalá sea aún mejor.

El chico de cabellera dorada asintió.

—Ya, dile a tu hermano que cuide a mi hermana.

—Sí —miró el suelo—. Estoy segura de que la está cuidando muy bien...

—Perfecto, hasta mañana —se despidió sonriéndole, y sacó el seguro de su bicicleta también. Miku lo observó hasta que se fuera. Se demoró un poco en ponerse el casco, pero cuando lo hizo, estuvo listo para pisar el pedal.

Sin embargo...

aunque moviera y moviera el pie, la bicicleta no avanzaba. La rueda giraba y sonaba metálico. Confundido, Len se bajó de inmediato a ver qué sucedía.

Las cadenas... estaban sueltas.

No tenía idea de cuándo había pasado eso ni porqué, pero estaban manipuladas, perfectamente alguien se puso ahí y las cortó. La bicicleta que tanto le había costado a sus padres, ¡¿cómo se atreven?!

—¡¿Estás bien?! —Miku se acercó rápidamente, poniéndose al lado de Len. Este asintió, e intentó no demostrar su enojo poniendo una buena cara, aunque Miku sí notaba lo afectado que estaba.

—Sí, no sé, es que la bicicleta... —comenzó a mover la rueda, mientras en su cabeza pensaba alguna forma para solucionarlo.

No sabía cómo pudo haber pasado. ¿Una ataque personal o una travesura random? Len retrocedió sobre sí mismo tratando de razonar, siendo sorprendido por unos pasos que se escuchaban por detrás de él.

Se giró, y Miku también lo hizo. Sus ojos se abrieron desmesuradamente cuando notaron a los dueños de las pisadas.

Unos chicos altos, delgados e imponentes. Eran dos específicamente, y Miku tardó en identificarlos. Primero, estaba uno de cabello rosa y una gorra negra, quien era el más serio de ambos, y a su lado había uno de cabello azul, que se reía entre dientes.

Y por alguna razón, se le hacía familiar, y le causaba una sensación extraña. Se alejó unos pasos para protegerse. Por el otro lado, Len se quedó donde mismo, mirando con cara de rivalidad al dúo de chicos.

Estaba conociendo un lado que no conocía del protagonista Len.

—¿Qué? Ah. ¿Le pasó algo a tu bicicleta, verdad, Lenchu? —comentó el de cabello azul, quien aparentemente parecía que mandaba entre los dos.

Sus palabras hicieron que Len empuñe sus manos, aumentando más y más la vara de su enojo.

—Estoy seguro —miró las manos de los chicos de tercero: unas tenazas. Len avanzó hacia ellos, poniéndose agresivo—. Fuiste tú quien rompió las cadenas de mi bicicleta, ¿no fue así?

—No, ¿por qué lo dices? —levantó sus manos, mostrando más claramente las tenazas—. Ah, ¿lo dices por esto, verdad?

—Sí.

—Lo encontré por ahí y vine a buscar al culpable —se la lanzó a su amigo de gorra, quien atrapó la herramienta en el aire.

Len no creía ninguna de esas venenosas palabras. Tuvo que tomarse un tiempo para respirar, porque odiaba los mentirosos, y se ponía bravo cuando alguien hacía cosas así de malas. Pero no era momento para explotar, no podía olvidar esa promesa.

—No jodan —bufó, cerrando los ojos para evitar contacto visual—. Segundo día de escuela, ¿y ya van a empezar con esto?

—El show tiene que comenzar en algún momento, ¿no? —se acercó, acabando con el espacio entre ambos—. Kagamine.

En respuesta, Len contestó con un empujón. Por suerte suya, el otro no se alcanzó a caer y se comenzó a reír. El rubio ya no soportaba todo eso, así que se dio vuelta y le dijo a Miku que lo siga.

Pero no tan rápido, porque apenas mencionó a Miku, el chico alto volvió a tomar la palabra, dejando helado a Len.

—¿Quién es esta chica tan linda?

¡¿Chica tan linda?!

Miku, sintiéndose aludida, se giró a ver directamente a los ojos del azul. Ojos punzantes, pequeños, amenazantes. No le daban mucha confianza.

Era primera vez que un chico extraño la llamaba de esa manera, pero, al mismo tiempo, no se sintió bien por eso. No, porque si se trataba de una persona mala que trataba mal a Len, de seguro era una persona horrible, y no quería contactos así.

Pero no se dio cuenta cuando este chico se comenzó a acercar. Caminó hacia ella, y en un movimiento furtivo, la tomó de la mano y la acercó a él, creyéndose la gran cosa. Con la otra mano, Miku sostuvo la botella que aún traía con más fuerza.

—Hola, preciosa, ¿tu nombre es...?

—No la toques.

Miku empezó a perder el control de sí misma. Sus cuerpo entero comenzó a temblar como jalea. Todo lo que le estaba pasando era muy surrealista, y jamás, pero jamás en la vida, se habría imaginado envuelta en una situación así.

Parecía una situación de filme romántico, pero odiaba ser parte de la escena. Además, que el chico sea así de rudo y grosero le quitaba la magia. ¿Cómo sentirse atraída por eso? No, de hecho, si le quitaran la música y le pusieran música de suspenso de fondo, sería perfectamente un filme terrorífico. ¿Quién le dio permiso para acercarse así como así? y además, ¿por qué se creía la gran cosa? Los héroes deben ser caballerosos y amables, como Len, ¡pero no de esta forma!

—¿Cuánto cobra?

—¡¿Eh?! —exclamó Len.

—Ni en sueños una chica tan bonita se acercaría a ti, pequeño nerd. ¿Acaso le pagaste para que finja ser tu novia?

¿Cobrar? ¡¿cobrar?! ¡¿Es en serio?!

—Amiga. Se llama "amiga", por si no lo sabes. No sé si tú sepas el significado de esa palabra, pero al menos, yo sí tengo amigos.

El azul, al escuchar eso, se empezó a reír a carcajadas. Len quedó anonadado.

—Tú, ¿amigos?

—Sí.

El chico alto miró a su acompañante. Ambos se rieron.

—¿Y dices eso teniendo un "amigo" como el tuerto inglés? Ja, ¿crees que eso es un amigo?

—¿Y por qué no? —A Len ya se le estaba acabando la paciencia. Cuando se metían con su amigo, ya dejaba de llamarse Len Kagamine y se convertía en un monstruo totalmente distinto—. ¡Oliver es un excelente amigo! Soy afortunado en tener a alguien como él, ¡qué lastima que tú no puedas tener a nadie que te quiera como él me quiere a mí!

—¿Qué dices? ¿"querer"? ¿acaso son novios?

—No, maldito imb...

Y justo cuando se había acercado para pegarle un combo, el acompañante agarró a Len y lo detuvo. Len hizo de todo para soltarse, pero fue imposible debido a la fuerza del otro.

—Ay, ay, ay —dijo el azul, sin soltar aún la mano de Miku—. ¿No crees que es ridículo? es una pérdida de tiempo ir con él. Mejor quédate conmigo, te llevaré a mi departamento.

No. ¡No!

Miku, sintiendo su cuerpo ardiendo por la circulación de su sangre, alejó su mano con fuerza. Vio entonces que el chico intentó responder rápido volviendo a agarrarla, pero ella lo empujó.

Lo vio con un profundo odio a los ojos.

—¿Qué pasa? ¿también estás molesta? —reír.

—Claro que sí —Miku intentó defenderse, mirando como a su lado como Len se peleaba con el de gorra negra. Era horrible—. Estás abusando de tu...

—Shh, silencio. No te enojes conmigo, ¿no ves que a las chicas bonitas se les arruga la cara cuando se enojan mucho?

¡¿Quién es una chica bonita?!

Miku empujó al azul, con la mano que le sobraba, pero este no alcanzó a caerse. En vez de eso, se acercó con más prepotencia a Miku.

—Ven conmigo.

—No lo voy a hacer.

—¿Y eso por qué? —la tomó de la cintura, acercándola. Miku se sintió más nerviosa, y con sus manos tomó distancia de él, pero era difícil.

Su cuerpo asqueroso, su cara, su actitud, su personalidad. Todo era tan horrible. Miku quería alejarse de él y salir corriendo de una vez, porque el solo hecho de estar cerca de él le causaba escrúpulos. ¿Cómo alguien tan horrible era capaz de comportarse así? ¿qué pasaba en su cabeza?

Forcejeó varios segundos. En un momento, dejó de escuchar el ruido ambiente y sólo estaban ellos dos, una presa y un depredador luchando cuerpo a cuerpo.

Miku, mientras hacía fuerza con sus brazos, estuvo consciente de lo desprotegido que estaba por abajo, así que, atreviéndose a todo, le plató un rodillazo en sus partes íntimas. Eso causó que el chico dejara de mover sus brazos, y Miku pudiera estar libre por fin.

Pero como siempre pasaba en las películas, ese efecto duraba poco y luego seguiría intentándolo. ¿Tendría que salir corriendo? o mejor...

Su botella.

A gran velocidad, mientras en su mano sostenía la botella, impactó el plástico sobre su nariz. El ruido que causó fue tan gigantezco que la misma Miku no lo podía creer, y se sintió muy agresiva. Pero no era momento de dar marcha atrás.

Giró la cabeza, y se encontró con los ojos sorprendidos de Len. Miku, mordiendose los labios, hizo un ademán con la cabeza, y corrió hacia él. El de cabello rosado, como estaba sorprendido también por ese golpe, no estaba haciendo fuerza, así que Len lo empujó también y salió corriendo.

Ambos, lado a lado, huyeron de la escuela, y fueron a descansar a unas dos cuadras a la derecha, porque ya no podían más y el solo respirar les quemaba la garganta. Se sentaron en el suelo, tratando de agarrar oxígeno, varios minutos en silencio sin decir nada.

Miku... Miku estaba sorprendida. Era su primera pelea cuerpo a cuerpo, primera vez que la intimidaban, y primera vez que golpeaba a alguien. Anteriormente nada así de fuerte le había pasado, así de cerca, por lo que le costaba creerse que en menos de cinco minutos las cosas se hayan puesto de esa manera. Quién lo pensaría.

También, estaba preocupada por Len. El chico, el cual anteriormente había demostrado ser un caballero con una vida y una sonrisa perfecta, tenía un gran enemigo. No sabía de donde venía, ni por que se acercaba, pero estaba ahí, y de verdad era muy malo con Len. Qué pena.

Len notó lo absorta que estaba, así que se sentó a su lado y empezó a hablarle.

—Eso... fue sorprendente.

—¿Ah? —Miku se giró a verlo—. Hmm sí, bueno, supongo... fue un impulso.

—Un gran impulso —comenzó a reírse, apoyando su cabeza contra la pared. Su manzana de Adam fue visible desde esa posición—. ¿Viste cómo le hiciste? Te salió mejor de lo que me hubiese salido a mí.

Len siguió riéndose. Miku, por su lado, sonrió, asintiendo con su cabeza.

La verdad es que, según los valores de su familia, Miku no apoyaba la violencia. Más que sentirse orgullosa, se sentía sorprendida y un poco preocupada, pero el hecho de que haya sido para proteger a Len era lo bueno. Pero golpear no.

Y si era un más sincera, le daba miedo. Porque esos chicos son y serán agresivos. ¿Y qué pasará si de repente ellos quieren cobrar venganza y la van a buscar con yakuzas a su casa? A partir de ese día, correría peligro en la escuela; había iniciado su campo de batalla.

Su sonrisa se volvió forzosa, y empezó a temblar. Pero no se quería distraer en eso así que volvió a observar a Len, quien ahora estaba en silencio mirando el cielo.

¿Por qué...?

—Oye —musitó, llamando la atención de Len—. Eh, digo, quisiera saber... ¿por qué? ¿por qué te hacen eso?

La pregunta estaba hecha.

Ahora, ansiaba más que nunca que Len le respondiera. Quería saber un poco más de ese chico malo, y entender la situación entre ellos. Y saber de dónde venía todo ese resentimiento.

Pero al contrario de lo que se imaginaba, Len había quedado en silencio. Un silencio aturdecedor.

Demoró varios segundos en responder.

—Lamento que hayas tenido que ver eso.

"Ya, sí, ¿pero por qué?" pensó Miku, inflando sus mejillas. Pero en cambio, solo se quedó en silencio y miró hacia otro lado, atormentada porque al parecer no le iban a explicar nada.

Quién sabría que hubiese ocurrido si es que no habría estado ahí. ¿Quizá le harían daño a Len? ¿volvería a la escuela con un hueso roto?

Solo con imaginar eso, Miku tembló de pies a cabeza, y frunció el ceño, mostrándose molesta. Len notó eso.

—¿Estás asustada?

Miku negó con la cabeza. Ahora mismo eso no pasaba por su cabeza. Ella quería otra cosa.

—Quiero saber, ¿ellos siempre te hacen eso? —preguntó, levantando una ceja—. ¿Qué les pasa?

Al escuchar esto, Len quedó perplejo, y volvió su mirada hacia el otro lado, pensando por varios segundos.

—Bueno —musitó—. Es una larga historia.

—Puedo escuchar —dijo Miku, sonriendo. Len se rio por esto. Otra vez con ese espíritu.

Len acomodó sus piernas y agachó su espalda, preparándose para hablar.

—Bueno, no sabría donde empezar. En resumidas cuentas, es un patán.

—Se le nota —expuso Miku.

—Sí —suspiró—. Lleva mucho tiempo haciendo eso. Al principio me caía bien, pero su actitud inexplicable hizo que poco a poco las cosas se vayan a la basura. No es primera vez que me agarra con esas bromas.

Por supuesto que cortarle las cadenas de su bicicleta con unas tenazas era una broma horrible. Y según lo que había dicho: "El show tiene que comenzar en algún momento" inquiría que esa no era la primera vez y mucho menos la última.

Entonces, el chico malo ese, ¿es un enemigo recurrente? ¿solía atormentar la vida de Len? Viéndolo de esa manera, se trataba del enemigo malvado que se encarga de hacer la vida imposible al protagonista, ¿no?

—Además —agregó, y Miku giró su cabeza atenta—, es malo con las chicas. Lamento lo que te hizo. Eso es lo que más rabia me da.

—Uh, sí —Miku se pasó una mano por su brazo, y lo sacudió, como si quisiera desprenderse de aquel toque que el azul ese le hizo.

—Kaito es conocido por eso: ser un mujeriego. Una mala persona, que juega con las chicas, las desecha y las hace sentir mal —expone—. Y aún así hay tanta gente que lo encuentra atractivo. ¿Por qué? no lo entiendo.

A... ¿las personas les gusta los chicos malos?

Aunque eso tampoco hacía sentido para Miku. Para ella, eran mil veces mejor los chicos con una actitud positiva y amable a que una agresiva, por supuesto. ¿Qué hay de positivo en un chico agresivo? Nada. Lo único que tienes a cambio es miedo.

Miku se quedó al lado de Len, pensando en sus palabras. La pilló distraída, cuando de repente, él empezó a hablarle, y le contó algo que la dejó de pelos de punta.

—Miku, tú —la nombrada se reincorporó inmediatamente para ver a quien le hablaba—. Si Kaito te llega a hacer algo, anda inmediatamente a decírmelo, ¿ok?

La de cabellos turquesas, asombrada por esas palabras, asintió.

El lado defensor y cuidador de Len había salido a la luz. Un chico protector, decidido y fiel a sus ideales. De tan solo comprobar eso y ver lo preocupado que era, comprobaba, una vez más, que se trataba de un príncipe encantador, digno de una princesa como Rin.

Estaba feliz de habérselo encontrado, y estaba feliz de poder hablarle. Al menos, las cosas habían salido bien. La comunicación no falló, y pudo agradarle, que era lo más importante de todo.

Ambos se iban a poner de pie para reanudar el camino a sus casas, pero se sorprendieron al escuchar un grito masculino por sus espaldas.

¡El burro ha entrado en escena!

—Maldito, desgraciado, traidor, insensible. —Botó la bicicleta al suelo y se acercó con los hombros tensos a Len, a un paso apresurado.

—¡¿Qué, qué?! ¡¿Qué pasa?!

—¡Me abandonaste por esta mujerzuela! —exclamó, señalando dramáticamente a Miku—. ¡¿Sabes cuántas cuadras recorrí pensando que estabas detrás de mí?!

—¡Pensé que te ibas a dar cuenta!

—¡Pues no me di cuenta! —agarró a Len de los hombros y lo empezó a agitar—. ¡Y fue muy triste!

—¡Aaahhhh! —Len fue agitado por Oliver, y en un momento repentino se hizo hacia atrás, y apuntó su propia cara—. ¿Me vienes a maltratar y ni te das cuenta del estado en el que estoy?

Sin bicicleta, con algunos rasguñones en la cara y la camiseta sucia. Oliver tardó unos segundos en darse cuenta, y cuando lo hizo, su cara cambió completamente.

—Qué.

—Sí —Len, el que recién se había metido en una pelea, se puso al lado de Miku, y la tomó de mano para traerla hacia él—. Cuéntale lo que nos acabó de pasar, Miku, a ver si nos cree.

—Uhh —Miku asintió, sintiendo sus mejillas enrojecer—. Bueno, a Len le robaron la bicicleta y nos intimidaron.

—¡Es verdad!

—Y le pegué en la nariz al chico malo con una botella.

—¡Es verdad!

Oliver, analizando tal información, se quedó observando por largos y silenciosos segundos los ojos de ambos. En un momento dado, su mente hizo click, y frunció el ceño con fuerza.

—Kaito de nuevo, ¿no?

El rubio de ojos azules asintió con la cabeza. Su amiga, en complemento, también asintió.

Todo eso fue suficiente para Oliver, quien dándole la espalda a ambos, caminó de vuelta a su bicicleta. Sus pasos eran cortos pero rápidos, al ser bajito, y empezó a subirse sus mangas hasta el codo para verse más fuerte.

—Me voy un segundo y ya aparece ese imbécil —gruñe Oliver, subiéndose a su bicicleta—. Voy a hacer que te la devuelva si es que quiere seguir teniendo sus brazos y piernas, ¿hmmm?

—No vayas, Oliver.

—¿Y por qué chingados no? —pregunta Oliver en tono exclamativo, devolviendo su mirada a Len—. Ah, ¿te parece mejor que te siga intimidando? ¿vas a dejar tu bicicleta ahí? ¿en serio, Len? ¿en serio?

A su lado, Miku sintió la tensión en los hombros del mencionado. Tan solo al ver su expresión corporal y como se le tensaba la mandíbula mientras agitaba su pie, supo que se estaba guardando algo.

Tardó varios segundos, mirando de aquí a allá mientras pensaba bien en su respuesta. Finalmente, cuando lo decidió, abrió de golpe sus ojos y observó a Miku, con una mirada seria.

—¿Qué hago?

¿Cómo por qué pregunta?

—Anda, sí —Miku lo animó—. Destruye al enemigo.

—¿Y tú?

—¿Yo qué?

—¿Vas a ir sola a casa?

—Ahhh, bueno sí, ¿por qué no? —respondió, muy sorprendida por su preocupación—. Tú solo anda.

Len, al recibir esa última respuesta, asintió con la cabeza y miró a Oliver quien mentalmente le decía que se apure. Eso hizo.

Y, Len sentado detrás de Oliver —aunque eso era ilegal—, pedalearon hacia la escuela, a recuperar lo que es justo.

Miku miró el escenario como si de un final feliz se tratara. Los personajes ya habían salido de escena, y todo había resultado bien, o relativamente bien, porque ahora los movía un objetivo e iban a vengar lo perdido.

Tenía muchas ganas de ir también, y ver lo que pasaba. No tenía idea de cómo iba a reaccionar el llamado "Kaito", al encuentro repentino con Len y Oliver, porque quizá ya se había retirado, o también podría ceder, o ponerse más agresivo. No sabía. Pero tampoco podía saber, porque no quería parecer stalker siguiéndolos a todas partes.

Además de eso, había otra cosa importante.

Mikuo.

¡Mikuo!

Y como si fuera motivación suficiente, Miku empezó a correr hacia su casa lo más rápido posible.

Respirando pesadamente, Luka se desamarró el tomate que llevaba en la parte trasera de la cabeza y se sacó el delantal del uniforme, liberándose así de toda carga que le atribuía las pesadas horas de trabajo, las cuales recién acababan a las seis y media de la tarde.

Levantarse a la escuela temprano y luego irse a trabajar era algo que hacía todos los días, a excepción de los lunes y viernes en los cuales tenía un poco más de tiempo. Esto era algo normal para Luka ya que no tenía quién gane el dinero por ella, y si quería tener un pan para cada mañana, debía saber trabajar y hacerse su propio dinero para administrar.

Caminó hacia la ventana e hizo un puchero al notar que el cielo se había vuelto oscuro. La inflexible jornada de ese día había acabado tarde, y no le había alcanzado tiempo para salir como ella pensaba hacer.

—Otra vez —suspiró—. Lenka viene la próxima semana a trabajar, por suerte.

—Es cierto —dijo su abuelo por atrás, cerrando todo lo que estaba abierto—. Las ventas suben con ella aquí. Sabe atraer a los clientes.

—Ni se nota tu favoritismo por ella, abuelo —rodó los ojos, riéndose—. Vale, tengo que ir a bañarme. ¿Podemos comernos los canapiés en la noche?

—Estaba pensando lo mismo. Nadie se los va a comer sino.

—¡Más para nosotros!

Inmediatamente Luka comenzó a correr por las escaleras hasta llegar a su habitación. Esta estaba ordenada, tenía pocos muebles, pero estos eran muy de calidad y se concentraba en plumas y colores que combinaban entre sí.

Lo primero que hizo fue sentarse en su cama y mirar su celular. Notó, con evidente sorpresa, que tenía 10 mensajes en LINE sin ver. Al ver de quién era se dio cuenta que venían de parte de Miku, haciéndole spam masivo como siempre lo hacía.

Esto por alguna razón puso muy contenta a Luka, quien se arregló sobre la cama poniéndose en una posición más cómoda. Los leyó inmediatamente.

Miku:

Luka, Luka, Lukaaaaaaa!!!

17:12

Ayúdame nosé que hacer ﹏

17:12

Me meti en un lio

17:12

defendi a len de unos chicos malos!!

17:12

por suerte logramos salir vivos, pero quien sabe si mañana correremos la misma suerte?!

17:13

Son grandes! Fuertes! Me pueden matar con un pulgar!

17:13

Se vengaran por lo que les hice hoy

17:13

Respondemeeeee (_)

17:14

Luka se rió al ver los mensajes. Se imaginaba a Miku totalmente asustada, con lágrimas en los ojos, corriendo a abrazarla. Eso es lo que hacía siempre.

Pensó una respuesta.

Aquí estoy, Miku. Luka ya llegó.

18:48

Disculpa la demora, estaba trabajando

18:48

¿Qué pasó?

18:48

¿Quiénes son esos chicos malos?

18:48

¿De verdad saliste con vida?

18:48

Si te vuelven a hacerme algo, dime de inmediato.

18:48

Lo malo es que Miku no respondió de inmediato. Así que, de tanto esperar, Luka miró la hora y agarró sus cosas para irse a bañar.

No demoró más de 20 minutos. Se encargó de limpiar bien, con el pelo brillante y liso, y se colocó un buen conjunto de ropa. Caminó hacia su habitación a mirar si le había llegado un nuevo mensaje.

Luka-. ¡¿QUÉÉ?! ¡¿146 mensajes?!

¡y seguía escribiendo!

No pudo aguantar la risa; se empezó a reír a carcajadas. Era divertido ver como Miku se inspiraba un montón cuando algo le pasaba, y se sentía genial de ser quien reciba esos mensajes.

Comenzó a leerlos uno a uno.

Y entonces, entonces apareció el chico azul gigante!

19:05

Era fuerte!

19:05

me intimidaba!

19:05

Yo no sabia que hacer o/o, estaba en medio de la nada con la botella en la mano

19:06

y se acercó a mí como si me fuera a matar, o secuestrar, nose!!

19:06

No pensé que eso pasaría, yo solo quería acompañar a len un rato

19:12

Pero terminamos envueltos en esta experiencia de vida o muerte

19:12

Hablé con Len, me dijo algo al respecto

19:13

Dijo que Kaito ya había hecho cosas malas con anterioridad

19:13

Se llevan muy mal :( pobre len

19:13

Estoy asustada, en parte por lo que le fui capaz de hacer y lo que puede pasar mañana

19:19

Son demasiado grandes, espero que no le hagan daño a Len

19:19

Pero él me agradeció por ayudarlo (๑̵ᴗ̵)و

19:19

Y me dijo que si algo me pasa le diga de inmediato

19:20

Es raro, tu crees que el quiera ser mi amigo?

19:20

Wow...hice un amigo sin darme cuenta...

19:20

¡Len...Len es mi amigo!

19:20

También quiero que Rin sea mi amiga

19:20

Lukaaaaa!! TnnnnT

19:20

¿Tu crees que pueda hacerlo?

19:20

Ellos hacen una linda pareja tambien. Puedo hacerme amiga de ellos primero y luego ellos se conocerán

19:20

Pero como lo hago?

19:20

Es raro que me esfuerce tanto en esto

19:21

Estaba buscando algunos tutoriales

19:21

y encontré buenos consejos

19:21

Los tengo todos anotados en mi libreta

19:21

Siempre tan esforzada en todo. No era sorpresa, ya que Miku tenía un par de cuadernos dedicados especialmente a temas que le interesan, y elaboraba grandes investigaciones que incluían una hermosa caligrafía, lápices de muchos colores y dibujos. Su estantería estaba llena de eso.

Además ese mismo día estaba leyendo tutoriales en WikiHow de cómo acercarse a los extraños. Era tierno que tenga que buscarlo por internet, aunque tuviera a personas como Gumi —toda una profesional— para pedir ayuda.

Una vez llegó al último mensaje empezó a escribir su respuesta. El visto se marcó de inmediato, pues al parecer Miku seguía en línea. Y no se demoraba nada en escribir.

Luka

Estoy segura de que lo lograrás, Miku. ¡Qué bueno que hayas avanzado con Len el día de hoy!

19:34

¿Has logrado acercarte a Rin?

19:34

Miku

Bueno, un poco... pero no fue la gran cosa :c

19:34

crees que ella quiera ser mi amiga?

19:35

Luka

¡Por supuesto! Cuando ella te conozca se dará cuenta de lo genial que eres e irá corriendo a la fila para ser tu amiga

19:35

¿Quién no quisiera ser tu amiga?

19:35

Eres genial.

19:35

Miku se tardó un poco en contestar. Luka esperaba la respuesta atenta

Miku

19:36

T-T

19:36

Gracias Luka T-T

19:37

Te quiero mucho

19:37

Me subiste el ánimo :3

19:37

Luka

Me alegro mucho

19:37

Mañana tienes que avanzar en eso de Shipp Game.

19:37

¿Quién ganará? A ver, ¿quién ganará?

19:37

Mikuuuuuu!!!

19:37

Miku

tú también jugarás, verdad?

19:38

Luka se quedó en silencio.

Apoyó el celular encima de la cama y miró por la ventana, perdida.

Lo había estado pensando en la ducha, y lo dudaba mucho. Ya había tenido la experiencia en algo similar, y no lo quería repetir.

Ya cargaba con suficientes culpas.

¿Entonces jugar o no?

¿Debía simplemente correr el riesgo?

Le temblaban los dedos. Luego miró sus cuadros sobre su escritorio, tenía una foto con Lenka y Mikuo, y otra con Miku y Gumi. Rápidamente sonrió y cerró los ojos; no podía ser tan malo.

Luka

¿Por qué no?

19:39

Probablemente se arrepienta más tarde.

Miku envió un sticker de felicidad.

Miku

Te quiero mucho Luka!! Entonces tienes que jugar!!!!!!

19:39

Elige una shipp :333

19:39

Oh.

Luka abrazó sus piernas. Eso era complicado.

Luka

No tengo idea...

19:39

Miku

Puede ser cualquiera uwu

19:39

¿Cualquiera?

Eso seguía siendo complicado.

Tenía que ver la química, las posibilidades, las técnicas... no podía elegir cualquiera así como así.

Luka

Está bien. Mañana lo veré en la escuela.

19:40

¿Me ayudarás a elegir?

19:40

Miku

Por supuesto!!

19:40

Y luego de eso, siguieron hablando de otras cosas de la clase. Fue a las ocho y media de la noche cuando dejaron de hablar porque a Miku la habían llamado a comer.

Y Luka se quedó en su cama, en su día flojo, no tenía ganas de salir ni nada. Sólo estar ahí, acostada, bajo las sábanas.

Y sonreír.

Era raro, pero se sentía feliz del lazo que tenía con sus amigas. No quería perderlo sólo porque sí.

Si participaba en el juego, podía estar más cerca de Miku.