Hola chicas! Me siento muy cruel por haberles cortado el capítulo anterior en esa parte, pero justo me tuve que ir y es lo único que alcance a terminar. De cualquier forma, acá les traigo su deseada actualización. No habrá lemmons por hoy! Lo lamento si las defraudo jajaja pero prometo que en el próximo si. Bueno, las dejo con el cap. Un millón de besos! Espero atenta sus reviews :)


Capítulo 11:

Edward P.O.V:

-Ta…Tanya, dije tartamudeando mientras me ocultaba lo mejor que podía detrás de la puerta del departamento. Me sentía totalmente incómodo frente a su mirada curiosa y detallista.

-Que hermosa bienvenida, respondió ella sonriente y sin siquiera darme tiempo para detenerla, empujo la puerta aún más hacia un lado y se adentró en nuestra casa.

-¿Qué haces aquí?

-Vengo de visita… Y es que adoro salir a saludar a mis vecinos, y tú eres… mi favorito, susurró la rubia teñida mientras pasaba poco discretamente su lengua por sus labios, observando mi aún desnudo torso.

Me golpeé con fuerza mentalmente… ¿Cómo podía haber sido tan tonto de salir con una chica como esa?

-Dime la verdad… ¿A qué viniste?

Ella relajó su espalda y elevó su busto artificial, cosa que me provocó nauseas. Sentía que mi estómago se revolvía a cada segundo que pasaba cerca de su prescencia.

-Hoy fui a la Universidad y… Me extrañó mucho no verte por ahí. Quería saber si estabas enfermo o algo así.

-Bella… ella no se sentía bien, mentí descaradamente.

Podría tranquilamente haberle dicho que había pasado toda la noche y la mañana en la cama con mi novia pero mi madre me había educado como un caballero, y aunque tuviera ciertos rencores hacia Tanya no podía tratarla como basura, y mucho menos refregarle que amaba a Isabella sabiendo que ella aún tenía sentimientos algo extraños por mí.

No podía decir que ella me amaba, porque realmente no lo hacía. Tanya no amaba a nadie, su corazón no había sido creado para eso, mientras que el alma de Bella estaba tan rebosante de cariño y alegría que incluso daba envidia su eterna pureza.

-Uff… Bella…, resopló mientras observaba sus uñas con manicura distraídamente.

Aproveché ese corto momento para dirigirme a mi habitación y colocarme algo de ropa… Estar en bóxers frente a tu ex novia no es algo muy saludable para la mente y lo único que quería hacer era acurrucarme en los cálidos brazos de mi ángel.

Lentamente comenzaba a darme cuenta de porque ella odiaba tanto a mi ex novia.

-¿Qué hay con Bella?, le pregunté a gritos mientras caminaba alrededor de la habitación buscando mi ropa. Me preocupé un poco al notar que ella no estaba por ahí pero luego me di cuenta de que quizá estaba en el baño y le quite importancia al asunto.

-Creo que es una pésima influencia para ti…

Me detuve por un segundo y asomé mi rostro hacia el marco de la habitación solo para verificar que era Tanya la que había dicho eso.

¿Bella? ¿Mala influencia?

Arrojé mi ropa hecha un bollo al suelo y tomé rumbo hacia la sala. Era un caballero, lo sabía, pero no podía soportar que ella hablara así de mi pequeña niña. Si tenía que sacarla de los pelos no me importaba, lo haría sin dudarlo.

Pero entonces, un par de suaves manos me detuvieron en mi lugar, alejando de mi los malos pensamientos y sentimientos negativos.

-Sigue hablándole, susurró en mi oído mientras lentamente comenzaba a acariciarme con esa paciencia que solo ella poseía.

Como pude aclaré mi garganta, e ignorando las sensaciones que Bella me hacía experimentar continué gritándole.

-¿A qué viene eso?

Pude escuchar un suspiro por parte de ella…

-Es decir… Te hace faltar a clases, te retiene en casa. Creo que está destruyendo tu sueño.

Los labios de Bella buscaron mi boca desesperadamente mientras sus brazos me abrazan con fiereza. Esa situación era tan alocada que ya me sentía totalmente agitado.

Tanya en la sala mientras Bella y yo estábamos a punto de reventar en el cuarto… Era algo increíblemente tonto pero especial.

-Yo… Yo no creo… eso, dije entre respiraciones agitadas mientras mi novia pasaba su sensual lengua por toda la extensión de mi cuello.

La tomé fuertemente de la cintura y la acerqué a mí con violencia, arrancándole una hermosa sonrisa repleta de lujuria.

-¿Quieres matarme, cierto?, le susurré antes de estampar mis labios con los de ella nuevamente.

Era inevitable… Necesitaba permanecer cerca de Bella a cada segundo de mi día. La amaba, Dios… Lo hacía con todo mi alma.

-Eso intento, me respondió antes de brincar hacia mis brazos, enredando sus piernas alrededor de mi.

De repente y sin previo aviso, Tanya apareció asomando su cabeza hacia el cuarto y dio un grito tan espantoso que consiguió que Bella saltara cayendo directamente al piso.

-ASQUEROSOSSSSS!

Observé a mi novia desparramada en el suelo y luego de percatarme de que estaba bien comencé a reírme sin control.

-Oye… Tanya… De veras… Perdónanos, le grito Isabella como le fue posible antes de estallar en carcajadas iguales a las mías.

La situación era bastante surreal.

-SON ASQUEROSOS! TOQQUETEANDOSE MIENTRAS YOE STOY EN LA SALA! DE TI LO CREO!, gritó señalando a una retorcida Bella que no podía dejar de reír. –Pero de ti Edward… Jamás me imaginé algo así.

-No te lo tomes tan personal, le susurré intentando calmarla pero era imposible. Ella estaba hecha una furia.

-INDIGNOOO! INDIGNOOOO!

-Ya Tanya… Basta, le dijo Bella levantándose finalmente del suelo con una mueca bastante seria. La rubia no se dejó intimidar y de un empujón mandó a mi novia muy lejos de donde estaba antes.

-A MI NO ME DICES QUE TENGO QUE HACER!

-Tanya, le dije en modo de advertencia… No permitiría que ella lastimara a Bella y mucho menos en mi hogar.

Mi novia levantó su rostro y la miró con llamas en los ojos. Algo muy dentro de mí me indicó que nada saldría bien de esa pelea.

Y cuando vi la maliciosa sonrisa d perra grabarse en los labios de Tanya confirmé mis sospechas.

-Eres igual de zorra que tu madre, por eso tu papá prefirió revolcarse con una mujer de verdad como lo es mi mamá.